{"id":6096,"date":"2025-07-22T18:33:45","date_gmt":"2025-07-22T21:33:45","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=6096"},"modified":"2025-08-03T23:53:56","modified_gmt":"2025-08-04T02:53:56","slug":"el-reves-de-la-experiencia-a-partir-de-gozo-de-lucas-costa-por-maximiliano-diaz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2025\/07\/22\/el-reves-de-la-experiencia-a-partir-de-gozo-de-lucas-costa-por-maximiliano-diaz\/","title":{"rendered":"El rev\u00e9s de la experiencia. A partir de Gozo de Lucas Costa \u2013 Por Maximiliano D\u00edaz"},"content":{"rendered":"<p><code> [responsivevoice_button] <\/code><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Di\u00e1logos en el sue\u00f1o<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> es una conversaci\u00f3n en forma de libro, o un libro en forma de conversaci\u00f3n. Aborda las ense\u00f1anzas del monje zen Muso Soseki, que vivi\u00f3 entre fines del siglo XIII y mediados del XIV y su disc\u00edpulo, el se\u00f1or feudal Ashikaga Tadayoshi. Esas peque\u00f1as iluminaciones, que se siguen usando como gu\u00eda hasta el d\u00eda de hoy, se presentan como axiomas para entender el zen \u2014tan confuso e imprevisible como la poes\u00eda\u2014, y abordan el dolor sin contemplaciones. Soseki asegura que una vida llena de est\u00edmulos positivos es negativa, pues el placer nos hace perder la perspectiva. Nos ense\u00f1a que el desinter\u00e9s por obrar bien es lo que nos acerca m\u00e1s a la v\u00eda de la virtud, y nos entrega, entre esas instrucciones, observaciones asertivas sobre nuestro propio malestar. Soseki dice que \u00abaunque a veces d\u00e9 la impresi\u00f3n de que no somos tratados con benevolencia porque nuestra voluntad ha sido frustrada, si la intenci\u00f3n que anima dicha inhibici\u00f3n es recta, se convertir\u00e1 en una ayuda que podr\u00e1 librarnos de la rueda de la vida y de la muerte\u00bb.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Gozo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, el libro que presentamos hoy, aborda los fen\u00f3menos de la felicidad, el placer y la desdicha en forma de poemas con el lente de Soseki. A lo largo de estos poemas, escritos con un lenguaje limpio, desprovistos del lugar com\u00fan de la urgencia y enfocados en afinar la pausa de la observaci\u00f3n, Costa logra construir la esquiva mixtura de las experiencias. El hablante de estos poemas duerme en una carpa que oficia de gran pez para \u00e9l y su familia, mientras acampan junto al lago; escribe a ni\u00f1os muertos; se soba despu\u00e9s de caerse de la tabla de skate; resignifica experiencias laborales o de cesant\u00eda, y despide a su madre despu\u00e9s de un largo y agotador diagn\u00f3stico, por donde circulaba \u00abel petr\u00f3leo de la met\u00e1stasis\u00bb (p. 29).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En estos poemas, los personajes se cruzan y desencuentran. Esa misma madre enferma es capaz de tirar el auto encima para ir a comprar cigarros, despu\u00e9s de que le pidieran que no manejara, y los amantes se siguen desvistiendo de espaldas a\u00fan despu\u00e9s de a\u00f1os juntos, solo para continuar con el ritual de las columnas enfrentadas una vez en la cama. La infancia aparece como una especie de contrapunto vital frente a las experiencias de la vejez y la muerte. Los personajes que encarnan cada etapa se encuentran, interact\u00faan, y dejando espacio al misterio de la conexi\u00f3n, parecen hablar fuera del poema. Dentro de su intenci\u00f3n por mostrar, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Gozo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> diluye cada uno de sus textos para que esa experiencia comience a macerar una vez acabada su lectura.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En su manifiesto sobre el personismo, Frank O\u2019Hara asegura que un poema no es tan parecido a una contemplaci\u00f3n. Que es, m\u00e1s bien, una sensaci\u00f3n parecida a que alguien con un cuchillo te persiga. El poema, entonces, nace desde un apremio. Tiene una energ\u00eda transmisible y permite que los movimientos de la mente transiten desde quien escribe a quien lee. Esta celeridad de la emoci\u00f3n se deja ver en versos como \u00abSi me dieran a elegir nacer de nuevo, ser\u00eda\/ as\u00ed: romp\u00ed el mundo sin perderte\u00bb (p. 62), o \u00ab\u00bfCu\u00e1nto debemos destruir para olvidar\/ nuestra vida juntos?\u00bb (p. 72).\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El manifiesto de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Gozo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> tiene un s\u00edntoma parecido al del personismo. El poema se presenta aqu\u00ed como un espacio que reproduce sin resignificar. La memoria es el componente que le permite moverse sin condescendientes licencias nost\u00e1lgicas, sin tiempo para autocompasiones lacerantes ni recreaciones en el sufrimiento. Y es que su composici\u00f3n como libro no lo permite. Porque justo cuando creemos que el poema <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Escribir con sus d\u00edas contados <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014que aparece a poco de abrir el libro\u2014 nos da una idea del duelo como eje central de la experiencia a transmitir, basta pasar un par de p\u00e1ginas para encontrarnos con la imagen de un mont\u00f3n de ni\u00f1os api\u00f1ados en la sala de clases, que alzan sus dedos en V en un saludo que se parece m\u00e1s a un ritual o la aparici\u00f3n de una verdad. Aqu\u00ed, las im\u00e1genes celebrativas y lamentables comparten la intensidad de la experiencia y tambi\u00e9n la disposici\u00f3n espacial de los textos, pues no hay jerarqu\u00eda entre ambas. El d\u00eda y la noche se presentan con la misma honesta transparencia.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Me gustar\u00eda hacer un peque\u00f1o inciso en esta presentaci\u00f3n, y es que Lucas y yo somos amigos. \u00c9l fue mi profesor en un taller de poes\u00eda, y con generosidad me extendi\u00f3 lecturas que hasta el d\u00eda de hoy revisito. Una de esas fue <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">After Lorca<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, de Jack Spicer, una colecci\u00f3n de cartas y poemas que el poeta estadounidense public\u00f3 veinte a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte del maestro espa\u00f1ol. En uno de sus textos, Spicer asegura que las cosas \u00abno se conectan, se comunican\u00bb. La potencia de estos poemas est\u00e1 justamente en su capacidad de tocarse sin la necesidad de hilar nada. Al menos eso es lo que se deja ver en el poema <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La guagua y la vieja<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, donde parece \u00abreal eso de que los extremos\/ del ser se tocan\u201d (p. 27).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Lucas Costa ha construido libros cerrados sobre s\u00ed mismos en torno a un concepto; otros sobre la experiencia; y otros centrados en la potencia y la perplejidad a partir del uso del lenguaje. Sin embargo, no hab\u00eda tenido la suerte de leer poemas como estos: desinteresados y turbados al mismo tiempo. Cosas que parecen no encajar en un solo sistema, como si la experiencia vital, con un \u00e1nimo hip\u00f3crita, solo mostrase una faceta al ser vertida en el trabajo literario.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Este libro re\u00fane ambas caras. El rev\u00e9s y el derecho, digamos. Lucas Costa construy\u00f3 un conjunto que, como dice \u00e9l mismo en su poema <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Calibraci\u00f3n del o\u00eddo ma\u00f1anero<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, tiene por objetivo \u00abser ese voltaje que pone en marcha la maravilla de estar vivo\u00bb.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Por\u00a0<strong>Maximiliano D\u00edaz<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fotograf\u00eda de Bruce Davidson<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Sobre:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-6097\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/lcos200725.jpg\" alt=\"\" width=\"402\" height=\"609\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/lcos200725.jpg 402w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/lcos200725-198x300.jpg 198w\" sizes=\"auto, (max-width: 402px) 100vw, 402px\" \/><\/span><\/p>\n<p>Gozo<br \/>\nLucas Costa<br \/>\nEditorial Aparte<br \/>\nArica, Chile, 2025.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[responsivevoice_button] Di\u00e1logos en el sue\u00f1o es una conversaci\u00f3n en forma de libro, o un libro en forma de conversaci\u00f3n. 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