{"id":6090,"date":"2025-07-30T15:27:12","date_gmt":"2025-07-30T18:27:12","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=6090"},"modified":"2025-07-30T15:27:12","modified_gmt":"2025-07-30T18:27:12","slug":"recuerdos-sobre-mandelstam-por-anna-ajmatova","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2025\/07\/30\/recuerdos-sobre-mandelstam-por-anna-ajmatova\/","title":{"rendered":"Recuerdos sobre Mandelstam \u2013 Por Anna Ajm\u00e1tova"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Mandelstam era un magn\u00edfico conversador: no se escuchaba y se respond\u00eda a s\u00ed mismo, como hacen ahora casi todos. En la conversaci\u00f3n se mostraba educado, ingenioso y hablaba de temas infinitamente diversos. Nunca le o\u00ed repetirse o echar mano de temas trillados. Osip Emilievich [Mandelstam] ten\u00eda una capacidad extraordinaria para aprender lenguas. Recitaba de memoria en italiano p\u00e1ginas enteras de la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Divina Comedia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Poco antes de su muerte le pidi\u00f3 a Nadia [Nadiezhda Mandelstam] que le ense\u00f1ara ingl\u00e9s, una lengua que desconoc\u00eda por completo. Hablaba de poes\u00eda de manera espl\u00e9ndida y subjetiva, y a veces se mostraba sorprendentemente injusto, por ejemplo con Block. De Pasternak dec\u00eda: &#8220;He pensado tanto en \u00e9l que hasta me he <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">cansado&#8221; y &#8220;Estoy seguro de que no ha le\u00eddo una sola l\u00ednea m\u00eda&#8221;. De Marina: &#8220;Soy anti-Tsviet\u00e1ieva&#8221;.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Con la m\u00fasica se sent\u00eda como en su propia casa, ten\u00eda una <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">relaci\u00f3n muy especial con ella. Lo que m\u00e1s tem\u00eda era quedarse mudo. Llamaba a eso sofoco. Cuando ten\u00eda un ataque de asma, sent\u00eda verdadero p\u00e1nico y se pon\u00eda a pensar absurdas razones para explicar esa desgracia. La segunda y m\u00e1s frecuente causa de su pesadumbre eran los lectores. Siempre ten\u00eda la impresi\u00f3n de que no lo apreciaban aquellos que \u00e9l quer\u00eda, sino otros. Conoc\u00eda bien y recordaba la poes\u00eda ajena, y a menudo se deleitaba recitando de memoria algunos versos que hab\u00eda le\u00eddo. Por ejemplo:<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En el barro que hierve por las pisadas de los caballos<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Est\u00e1 tirada la ropa blanca del hermano-nieve&#8230;<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">S\u00f3lo los recuerdo con su voz. \u00bfDe qui\u00e9n son?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Le gustaba hablar de lo que \u00e9l llamaba &#8220;idolatr\u00eda&#8221;. A veces, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">cuando quer\u00eda entretenerse a mi costa, contaba cualquier cosa sin importancia. Por ejemplo, me cont\u00f3 que en su juventud hab\u00eda traducido el verso de Mallarm\u00e9 &#8220;La jeune m\u00e8re allaitant son enfant&#8221; (&#8220;La joven madre alimentaba a su hijo&#8221;) como &#8220;La joven madre se alimentaba de sue\u00f1o&#8221;. Nos re\u00edmos tanto que ca\u00edmos en un div\u00e1n al cual le cruj\u00edan todos los muelles, en &#8220;Tuchka&#8221; (la nubecita) y casi nos morimos de risa, como la muchacha del Ulises de Joyce.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Conoc\u00ed a Osip Mandelstam en &#8220;La torre&#8221; de Viacheslav lv\u00e1nov en la primavera de 1911. Por entonces, era un joven flaco, con un lirio en el ojal, una cabeza grande echada hacia atr\u00e1s y largas pesta\u00f1as. Lo vi por segunda vez en casa de los Tolst\u00f3i, en Staro-Nevski (la vieja avenida Nevski); \u00e9l no me reconoci\u00f3, y Alexei Nikolaevich [Tolst\u00f3i] le pregunt\u00f3 qui\u00e9n era la mujer de Gumiliov y \u00e9l hizo se\u00f1as con las manos de que era yo, la del sombrero grande. Tem\u00ed que sucediera algo irreparable y me present\u00e9 yo misma.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Ese fue mi primer Mandelstam, el autor de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La piedra<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (editorial &#8220;Acm\u00e9&#8221;) con esta dedicatoria: &#8220;A Anna Ajm\u00e1tova, llamarada de conocimiento en d\u00edas inmemoriales. Respetuosamente, el Autor&#8221;.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Con su peculiar y adorable autoiron\u00eda, a Osip le encantaba <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">contar c\u00f3mo un viejo hebreo, due\u00f1o de la tipograf\u00eda en que se imprimi\u00f3 <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La piedra<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, lo felicit\u00f3 por la publicaci\u00f3n del libro, estrech\u00e1ndole la mano y dici\u00e9ndole: &#8220;Joven, usted escribir\u00e1 cada vez mejor&#8221;.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Lo veo como a trav\u00e9s de la rara niebla de la isla Vasilievski y <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">en el antiguo restaurante &#8220;Kinshi&#8221; (en la esquina de la Segunda L\u00ednea y el Bolsh\u00f3i Prospekt; ahora hay all\u00ed una peluquer\u00eda), donde, seg\u00fan la leyenda, Lomon\u00f3sov sol\u00eda trabajar y donde nosotros (Gumiliov y yo) \u00edbamos a desayunar desde &#8220;Tuchka&#8221; (La nubecita). No hubo ni pod\u00eda haber ninguna reuni\u00f3n en &#8220;Tuchka&#8221;, que era, sencillamente, la habitaci\u00f3n de estudiante de Nikolai Stepanovich [Gumiliov] y, donde ni siquiera nos pod\u00edamos sentar. La descripci\u00f3n de las reuniones &#8220;five o&#8217;clock&#8221; de Georgui lv\u00e1nov (en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Poetas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">) es una invenci\u00f3n desde la primera hasta la \u00faltima palabra. N. V. Ned\u00f3brovo no pis\u00f3 el umbral de &#8220;Tuchka&#8221;.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Ese Mandelstam es el generoso colaborador, si no coautor de la &#8220;Antolog\u00eda de la estupidez antigua&#8221;, que los miembros del Taller de los Poetas compon\u00edan (casi todos, excepto yo) antes de cenar: &#8220;Lesbia, d\u00f3nde estuviste&#8221;, &#8220;El hijo de Leonid era avaro&#8221; (&#8230;)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En los a\u00f1os diez nos encontramos, naturalmente, en todas <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">partes: en las redacciones, en casa de conocidos, en los viernes de \u201cHiperborrea\u201d, esto es, en casa de Lozinski, en &#8220;El perro errante&#8221; (Brodiachaya sobaka), donde, por cierto, me present\u00f3 a Maiakovski. Una vez en &#8220;El perro&#8221;, cuando todos estaban cenando y armando ruido con la vajilla, Maiakovski se puso a recitar poes\u00eda. Osip Emilievich Mandelstam se acerc\u00f3 a \u00e9l y le dijo: &#8220;Maiakovski, deje de recitar. Usted no es una orquesta rumana&#8221;. Eso sucedi\u00f3 ante mis ojos (entre 1912 y 1913). El ingenioso de Maiakovski no supo qu\u00e9 contestar; eso lo contaba con mucha gracia Jardzhiev. Tambi\u00e9n nos ve\u00edamos en la &#8220;Academia del verso&#8221; (La Sociedad de los defensores de la palabra art\u00edstica, donde <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">reinaba Viacheslav lv\u00e1nov), y en las reuniones hostiles a esa Academia, del Taller de los Poetas, donde Mandelstam pronto se convirti\u00f3 en el primer viol\u00edn. Por entonces, escribi\u00f3 un poema misterioso (y no muy logrado) sobre &#8220;El \u00e1ngel negro de la nieve&#8221;. Nadia [Mandelstam] afirma que est\u00e1 dedicado a m\u00ed (&#8230;)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Gumiliov estim\u00f3 pronto y bien a Mandelstam. Se conocieron <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">en Par\u00eds. (V\u00e9ase el final del poema de Osip sobre Gumiliov). <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">All\u00ed se dice que Nikolai Step\u00e1novich iba maquillado y con sombrero de copa:<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Pero en Petersburgo el acme\u00edsta est\u00e1 m\u00e1s cerca de m\u00ed<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Que el Pierrot rom\u00e1ntico de Par\u00eds.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Los simbolistas nunca los aceptaron.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Tambi\u00e9n me visit\u00f3 Osip Emilievich en Z\u00e1rskoe Sel\u00f3. Cuando <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">estaba enamorado, lo que suced\u00eda con bastante frecuencia, yo era, en algunas ocasiones, su confidente. A la primera que recuerdo es a Anna Mijailovna Zelmanova-Chudovskaya, una bella pintora. Ella le hizo un dibujo con fondo azul oscuro y la cabeza echada hacia atr\u00e1s (\u00bfen 1914?), en la calle Alexeevski. \u00c9l no escribi\u00f3 versos a Anna Mijailovna, de lo cual se quejaba amargamente <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">ante m\u00ed, ya que no era capaz de escribir poemas de amor. La segunda fue Tsviet\u00e1ieva, a la cual dedic\u00f3 poes\u00edas de Crimea y Mosc\u00fa; la tercera es Salom\u00e9 Andronikova (Andreeva, ahora Galpern, a quien Mandelstam inmortaliz\u00f3 en su libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Tristia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">: &#8220;Cuando no duermes, Solominka, en tu inmenso t\u00e1lamo &#8230; &#8220;. recuerdo ese t\u00e1lamo suntuoso de Salom\u00e9 en la isla Vasilievski).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Desde luego que Mandelscam fue a Varsovia y que le llam\u00f3 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">enormemente la atenci\u00f3n el ghetto (de eso se acuerda M. A. Z.), pero de su inrento de suicidio, del que habla Gueorgui lv\u00e1nov, ni siquiera Nadia [Mandelstam] ha o\u00eddo hablar, ni de Lipochka, la hija que dicen naci\u00f3 all\u00ed.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Al comienzo de la revoluci\u00f3n (1920), cuando yo viv\u00eda completamente sola y ni siquiera lo ve\u00eda, \u00e9l se enamor\u00f3 de Oiga Arb\u00e9nina, actriz. del teatro Alexandrinski que luego se casar\u00eda con Yu, Y\u00farkina, y le escribi\u00f3 poemas (&#8220;Porque no supe retener tus manos&#8221; y otros). Dicen que los manuscritos se perdieron durante el bloqueo, sin embargo yo los vi hace poco en casa de J.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">A todas esas damas de antes de la revoluci\u00f3n (temo que entre ellas me encuentro yo), \u00e9l las llam\u00f3 al cabo de muchos a\u00f1os &#8220;dulces europeas&#8221;:<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Y de las bellezas de entonces, de esas dulces europeas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a1Cu\u00e1nta confusi\u00f3n, desgarro y desgracia recib\u00ed!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mandelstam salud\u00f3 a la revoluci\u00f3n como poeta maduro y conocido, al menos en un peque\u00f1o c\u00edrculo.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">(Su alma estaba llena de todo lo que ocurr\u00eda).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Mandelstam fue uno de los primeros en escribir poes\u00eda de <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">tema c\u00edvico. Para \u00e9l la revoluci\u00f3n fue un gran acontecimiento, y no es casual que la palabra &#8220;pueblo&#8221; aparezca en su poes\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Vi con bastante frecuencia a Mandelstam entre 1917 y 1918, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">cuando yo viv\u00eda en Vyborg en casa de los Sreznevski (en la calle Botkinskaya, 9), no en la casa extra\u00f1a, sino en el piso del viejo doctor Viacheslav Sreznevski, marido de mi amiga Valeria Serguievna.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Mandelstam ven\u00eda a visitarme a menudo y recorr\u00edamos en un <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">coche de simones los incre\u00edbles baches del invierno de la revoluci\u00f3n, entre c\u00e9lebres hogueras que ardieron casi hasta mayo, escuchando el tableteo de fusiles, que no sab\u00edamos de d\u00f3nde proced\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">As\u00ed \u00edbamos a las veladas organizadas en la Academia de las <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Artes a beneficio de los heridos, y en las que intervenimos los dos en algunas ocasiones. Osip Emilievich estuvo conmigo en el concierto de Buromo-Nazvan\u00f3va en el Conservatorio, en el que ella cant\u00f3 a Schubert (v\u00e9ase: &#8220;Esa tarde no resonaba el bosque ojival del \u00f3rgano: nos cantaban a Schubert &#8230; &#8220;).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">De esa \u00e9poca son todos los poemas dedicados a m\u00ed: &#8220;En los <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">instantes floridos no busqu\u00e9 &#8230; &#8221; (de diciembre de 1917); se refiere a m\u00ed la profec\u00eda, en parte cumplida:<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Alg\u00fan d\u00eda en la loca ciudad,<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">en la fiesta de los escitas, a orillas del Neva,<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">al son de un baile abominable<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">alzar\u00e1n la toca de tu bella cabeza.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Tambi\u00e9n me est\u00e1 dedicado: &#8220;Tu pronunciaci\u00f3n asombrosa &#8230; &#8220;. Adem\u00e1s, en diferentes momentos, Mandelstam me dedic\u00f3 cuatro cuartetos:<\/span><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><span style=\"font-weight: 400;\"> &#8220;Quieres ser un juguete&#8221; (1911)<\/span><\/li>\n<li><span style=\"font-weight: 400;\"> &#8220;Los rasgos faciales desfigurados. ..&#8221; (a\u00f1os 10)<\/span><\/li>\n<li><span style=\"font-weight: 400;\"> &#8220;Las abejas se acostumbran al apicultor &#8230; &#8221; (a\u00f1os 30)<\/span><\/li>\n<li><span style=\"font-weight: 400;\"> &#8220;Nuestra relaci\u00f3n est\u00e1 en declive &#8230; &#8220;<\/span><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Despu\u00e9s de algunas dudas, decido recordar en estas notas, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">que tuve que explicar a Osip que no deb\u00edamos vernos tan a menudo, ya que eso pod\u00eda dar a la gente pie para hacer comentarios perversos sobre nuestra relaci\u00f3n. Despu\u00e9s de lo cual, m\u00e1s o menos, en marzo, Mandelstam desapareci\u00f3. Aunque por entonces todo a nuestro alrededor era bastante confuso e informe -alguno desaparec\u00eda para siempre, otro por un tiempo, y a todos nos parec\u00eda que se hab\u00edan ido a las afueras, por supuesto que no en el sentido actual de esa palabra; por decirlo as\u00ed, no hab\u00eda un centro (la observaci\u00f3n es de Lozinski)-, a m\u00ed no me sorprendi\u00f3 la desaparici\u00f3n <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">de Osip Emilievich (&#8230;)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Vi de nuevo a Mandelstam, de paso, en Mosc\u00fa en 1918. En <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">1920 pas\u00f3 por mi casa de la calle Sergui\u00e9vskaya (en Petersburgo) una o dos veces(&#8230;)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El verano de 1924 Osip Mandelstam trajo a mi casa (en <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Fontanka, 2) a su joven esposa. Nadia era lo que en franc\u00e9s dicen &#8220;laide mais charmante&#8221;. Desde ese d\u00eda comenz\u00f3 mi amistad con Nadia, que llega hasta hoy d\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Osip quer\u00eda con locura a Nadia. Cuando la operaron de <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">apendicitis en Kiev, \u00e9l no sali\u00f3 del hospital y vivi\u00f3 en una habitaci\u00f3n del portero del hospital. No abandon\u00f3 por un momento a Nadia, no la dej\u00f3 que trabajara, era muy celoso y le ped\u00eda consejo sobre cada palabra de su poes\u00eda. En general, no he visto nada parecido en mi vida. La correspondencia de Mandelstam a su esposa confirma plenamente mi impresi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En 1925 viv\u00ed con los Mandelstam en un pasillo de la pensi\u00f3n <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">de Zaitsev en Z\u00e1rskoe Sel\u00f3. (&#8230;) Los Mandelstam pasaron un <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">invierno en Z\u00e1rskoe Sel\u00f3, en el Liceo [Imperial], a causa de la salud de Nadia. (&#8230;) A Mandelstam no le gust\u00f3 vivir all\u00ed. Detestaba con todas sus fuerzas los llamados &#8220;ceceos imperiales&#8221; de Gollerbraj y Rozhdestvenski y la especulaci\u00f3n en nombre de Pushkin.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Mandelstam ten\u00eda una relaci\u00f3n muy singular, casi terrible, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">con Pushkin. Me parece ver en ella una especie de aureola de pudor sobrehumano. Estaba en contra de cualquier <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">&#8220;pushkinismo&#8221; Respecto al verso de Pushkin, &#8220;El sol de ayer <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">llevan en negras parihuelas&#8230;&#8221;, ni Nadia ni yo lo conoc\u00edamos y s\u00f3lo ha salido a la luz ahora de los borradores (en los a\u00f1os cincuenta). Mandelstam cogi\u00f3 mi &#8220;\u00daltimo cuento&#8221;, esto es, mi art\u00edculo sobre &#8220;El gallo de oro&#8221; [de Pushkin], de mi mesa, lo ley\u00f3 y dijo: &#8220;Vamos a jugar una partida de ajedrez&#8221;. (&#8230;)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">De los escritores contempor\u00e1neos, Mandelstam ten\u00eda en gran estima a B\u00e1bel y a Z\u00f3schenko. Mijail Mijailovich [Z\u00f3schenko] lo sab\u00eda y se sent\u00eda muy orgulloso de ello. A quien m\u00e1s detestaba Mandelstam, por alg\u00fan motivo, era a Le\u00f3nov. (&#8230;)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En oto\u00f1o de 1933 Mandelstam obtuvo por fin (lo celebro) un piso (dos habitaciones, quinto piso, sin ascensor, gas ni ba\u00f1o) en la traves\u00eda Naschokinski (&#8220;El piso es silencioso, como el papel&#8230;&#8221;), y la vida errante pareci\u00f3 acabarse. A esa casa llev\u00f3 libros por primera vez. En su mayor\u00eda, se trataba de viejas ediciones de poetas italianos (Dante, Petrarca).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Pero nada hab\u00eda acabado, todo el tiempo hac\u00eda falta llamar a <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">alg\u00fan sitio, esperar algo, confiar en algo. Y nada de todo eso <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">resultaba bien. Osip Emilievich era enemigo de las traducciones de poes\u00eda. Una vez, en el piso de Naschokinski, le dijo a Pasternak en presencia m\u00eda: &#8220;Sus obras completas consistir\u00e1n en doce tomos de traducciones y s\u00f3lo uno de sus propias poes\u00edas&#8221;. Mandelstam sab\u00eda que en las traducciones se escapa la energ\u00eda creadora, y conseguir de \u00e9l que tradujera era algo casi imposible. A su alrededor hab\u00eda mucha gente, a menudo bastante turbia y casi siempre in\u00fatil.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Sin tener en cuenta que aquellos tiempos eran relativamente <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">&#8220;vegetarianos&#8221;, una sombra de infelicidad y condena habitaba en casa. \u00cdbamos por Prechistenka (en febrero del 34) y no recuerdo de qu\u00e9 habl\u00e1bamos. Giramos al bulevar Gogolievski (Bulevar de G\u00f3gol) y Osip dijo: &#8220;Estoy preparado para la muerte&#8221;. De eso hace ya 28 a\u00f1os y siempre que paso por ese sitio me acuerdo de ese instante.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Durante bastante tiempo no vi a Osip y a Nadia. En 1933 los <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Mandelstam vinieron a Leningrado con alguna invitaci\u00f3n. Se alojaron en el &#8220;Hotel de Europa&#8221;. Osip ten\u00eda dos veladas po\u00e9ticas. Acababa de aprender italiano y estaba tan apasionado por Dante que recitaba de memoria p\u00e1ginas enteras de la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Divina Comedia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Nos pusimos a hablar del &#8220;Purgatorio&#8221; y yo recit\u00e9 un pasaje del canto XXX (la aparici\u00f3n de Beatriz):<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Sopra candido vel cinta d&#8217;oliva<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Donna m&#8217;apparve, sotto verde manto,<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Vestita di color di fiamma viva.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026.. \u2026\u2026\u2026\u2026\u2026<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;. &#8230;&#8230;&#8221; Men che dramma<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Di sangue m&#8217;e rimaso non tremi:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Conozco i segni dell&#8217;antica fiamma'&#8221;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">(Cito de memoria)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Osip se ech\u00f3 a llorar. Me asust\u00e9: &#8220;\u00bfQu\u00e9 pasa?&#8221;. &#8220;No, no es <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">nada, s\u00f3lo son esas palabras y su voz&#8221;. No me corresponde a m\u00ed recordar eso. Si Nadia quiere, que se acuerde. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Osip me recit\u00f3 de memoria fragmentos del poema de N. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Kliuev: &#8220;Los difamadores del ane&#8221;, que fue la causa de la muerte del infeliz Nikolai Alekscevich [Kliuev].<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Una vez, cuando yo reproch\u00e9 algo a Esenin, Osip me respondi\u00f3 que se pod\u00eda perdonar a Esenin s\u00f3lo por el verso: &#8220;No fusil\u00e9 a los infelices en los calabozos&#8230;&#8221; <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">En general, era dif\u00edcil sobrevivir: s\u00f3lo consegu\u00edamos algunas <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">traducciones, algunas rese\u00f1as y algunas promesas. El dinero apenas llegaba para pagar el piso y comprar la comida. En esa \u00e9poca, el aspecto de Mandelstam cambi\u00f3 mucho: m\u00e1s cargado de hombros, con m\u00e1s canas, y con asma, daba la impresi\u00f3n de ser un anciano y s\u00f3lo ten\u00eda cuarenta a\u00f1os. S\u00f3lo sus ojos brillaban como antes. Y su poes\u00eda era cada vez mejor, y su prosa tambi\u00e9n. (&#8230;)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Recuerdo muy bien una de nuestras conversaciones de entonces sobre poes\u00eda. Osip Emilievich, quien sufr\u00eda agudamente lo que hoy se llama &#8220;culto a la personalidad&#8221;, me dijo: &#8220;Ahora la poes\u00eda debe ser c\u00edvica&#8221; y me recit\u00f3 su poema sobre Stalin: &#8220;Vivimos sin sentir el pa\u00eds a nuestros pies&#8230;&#8221; De esa \u00e9poca es su &#8220;teor\u00eda del conocimiento de las palabras&#8221;. Mucho m\u00e1s tarde afirm\u00f3 que la poes\u00eda, festiva o tr\u00e1gica, se escribe s\u00f3lo como resultado de una aguda conmoci\u00f3n. Del poema en que alababa a Stalin: <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">&#8220;Quiero decir no Stalin, sino Yugashvili&#8221; (1937), me dijo: &#8220;Comprendo ahora que se trataba de una enfermedad&#8221;. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Cuando le recit\u00e9 a Osip mi poema &#8220;Te llevaron al alba &#8230; &#8221; <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">(1935) [el poema inicial de R\u00e9quiem, sobre el arresto en 1935 de N. N. Punin, marido de Ajm\u00e1tova], me dijo: &#8220;Se lo agradezco&#8221;.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">A su vez Mandelstam me recit\u00f3 justo el \u00faltimo verso de su <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">poema &#8220;Un poco de geograf\u00eda&#8221; (&#8220;No una ciudad europea&#8230;&#8221;):<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El, celebrado como primer poeta,<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Pecador nuestro, y tuyo.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 13 de mayo de 1934 lo arrestaron. Ese mismo d\u00eda, tras <span style=\"font-weight: 400;\">varios telegramas y llamadas por tel\u00e9fono, llegu\u00e9 a casa de los Mandelstam desde Leningrado (donde hab\u00eda tenido lugar poco antes su incidente con [Alexei] Tolstoi). \u00c9ramos todos tan pobres por entonces que para comprar el billete de ida y vuelta tuve que empe\u00f1ar la medalla de la condecoraci\u00f3n, (la \u00faltima concedida por Remizov en 1921) (me la entregaron ya despu\u00e9s de la huida de Remizov en 1921) y el busto que me hab\u00eda hecho Danko en 1924 (lo compr\u00f3 S. Tolstaya para el museo de la Uni\u00f3n de Escritores).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La orden de arresto hab\u00eda sido firmada por el mismo Y\u00e1goda. El registro dur\u00f3 toda la noche. Buscaban poemas y estuvieron buscando entre los manuscritos que hab\u00eda tirado a un ba\u00fal. Nosotros estuvimos sentados en una habitaci\u00f3n. Todo estaba en silencio. Tras la pared, en casa de Kirs\u00e1nov, sonaba una guitarra hawaiana. Vi como el inspector encontr\u00f3 &#8220;El lobo&#8221; (&#8220;Por el valor ruidoso de los siglos venideros&#8230;&#8221;) y se lo mostr\u00f3 a Osip Emilievich. \u00c9l asinti\u00f3 en silencio. Al despedirme, me bes\u00f3. Se lo llevaron a las siete de la ma\u00f1ana. Hab\u00eda mucha luz. Nadia fue a casa del hermano, y yo a casa de Chulkov, en el bulevar de Smolensk, 8, y acordamos juntarnos en alguna parte. Al regresar a casa juntas, arreglamos el piso, y nos sentamos a desayunar. De nuevo golpearon en la puerta, de nuevo eran ellos, de <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">nuevo un registro. Yevgueni Yakovlevich [Jazin] dijo: &#8220;Si vienen otra vez, la llevar\u00e1n a usted con ellos&#8221;. Pasternak,\u00a0 en cuya casa estuve ese mismo d\u00eda, fue a interceder por Mandelstam a &#8220;lzvestia&#8221;, ante Bujarin, y yo fui al Kremlin a ver a Enukidze. (Por entonces acceder al Kremlin era casi un milagro. Ello fue posible gracias a la gesti\u00f3n del actor Ruslanov (del Teatro Vajtangov), a trav\u00e9s del secretario de Enukidze). Enukidze estuvo bastante amable, pero enseguida pregunt\u00f3: &#8220;\u00bfes posible que haya alg\u00fan poema?&#8221; Con esas gestiones se aceler\u00f3 y, seguramente, se <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">suaviz\u00f3 el desenlace. La condena fue tres a\u00f1os en Cherdin, donde Osip se tir\u00f3 por la ventana del hospital porque le pareci\u00f3 que iban por \u00e9l. (V\u00e9ase la tercera estrofa de las &#8220;Estanzas&#8221;) y se rompi\u00f3 el brazo. Nadia envi\u00f3 un telegrama al Comit\u00e9 Central. Stalin orden\u00f3 revisar el caso y autoriz\u00f3 la elecci\u00f3n de otro lugar para cumplir la condena. Despu\u00e9s llam\u00f3 a Pasternak. Lo dem\u00e1s es demasiado conocido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Fui con Pasternak a casa de Usievich, donde nos encontramos con los jefes de la Uni\u00f3n [Sovi\u00e9tica] y con muchos j\u00f3venes marxistas. Estuve tambi\u00e9n en casa de Pilniak, donde vi a Baltrushaitis, Spet y S. Prokofiev. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">En ese tiempo el antiguo s\u00edndico del Taller de los Poetas, Serguei Goroderski, al participar en alg\u00fan acto, pronunci\u00f3 la siguiente frase inmortal: &#8220;Esos vers\u00edculos de una tal Ajm\u00e1tova, que se pas\u00f3 a la contrarrevoluci\u00f3n&#8221;; incluso en la &#8220;Literaturnaya Gazeta&#8221; (Revista Literaria), que public\u00f3 un informe de esa reuni\u00f3n, se suavizaron, esas palabras aut\u00e9nticas (V\u00e9ase la &#8220;Literaturnaya Gazeta&#8221; de mayo de 1934).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Bujarin, al final de su carta a Stalin escribi\u00f3: &#8220;Y Pasternak <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">tambi\u00e9n est\u00e1 preocupado&#8221;. Stalin inform\u00f3 que hab\u00eda dado la orden de que todo estuviera en orden con Mandelstam. Le pregunt\u00f3 a Pasternak por qu\u00e9 no hab\u00eda intercedido. &#8220;Si mi amigo poeta cayera en desgracia, har\u00eda todo lo posible para salvarlo&#8221;. Pasternak le respondi\u00f3 que si \u00e9l no hubiera intercedido, Stalin no conocer\u00eda el caso. &#8220;\u00bfPor qu\u00e9 no se dirigi\u00f3 a m\u00ed o a las organizaciones de escritores?&#8221; &#8211; &#8220;Las organizaciones de escritores no tratan esos asuntos desde el a\u00f1o 1927&#8221; &#8211; &#8220;Pero \u00bfacaso es su amigo?&#8221; Pasternak se qued\u00f3 callado y Stalin, tras una breve pausa, continu\u00f3 la pregunta: &#8220;\u00bfEs acaso un maestro, un maestro?&#8221; Pasternak respondi\u00f3: &#8220;Eso no importa&#8221;. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Bor\u00eds Leon\u00eddovich [Pasternak] pens\u00f3 que Stalin lo estaba poniendo a prueba para saber si conoc\u00eda o no el poema y por eso se mostr\u00f3 inseguro. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">&#8220;\u00bfPor qu\u00e9 siempre hablamos de Mandelstam y de Mandelstam? Hace tiempo que quer\u00eda hablar con usted&#8221; &#8220;\u00bfDe qu\u00e9?&#8221; &#8220;De la vida y la muerte&#8221;. Stalin colig\u00f3.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Nadia nunca fue a casa de Boris Leon\u00eddovich y no le pidi\u00f3 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">nada, como escribe Robert Pane. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">De los hombres, fue a visitar Nadia a un tal Perets Markish. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Muchas mujeres acudieron a su casa ese mismo d\u00eda. Recuerdo que eran guapas y muy bien vestidas, con vestidos ligeros y primaverales: Sima Narbut, quien todav\u00eda no hab\u00eda sido atacada por la desgracia; la mujer de Senkevich, a quien llam\u00e1bamos &#8220;la cautiva turca&#8221;; Nina Olshevskaya, de ojos claros, esbelta y extraordinariamente <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">tranquila. Nadia y yo est\u00e1bamos sentadas con prendas arrugadas, p\u00e1lidas y entumecidas. Con nosotros estaba <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Emma Guerstein y el hermano de Nadia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Al cabo de quince d\u00edas, temprano por la ma\u00f1ana llamaron <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">por tel\u00e9fono a Nadia y le dijeron que si quer\u00eda acompa\u00f1ar a su marido, deber\u00eda estar en la estaci\u00f3n de Kaz\u00e1n por la tarde. Todo hab\u00eda terminado. Nina Olshevskaya y yo fuimos a conseguir dinero para el viaje. Dieron mucho. Elene Serguievna Bug\u00e1kova llor\u00f3 y me puso en la mano todo el dinero que ten\u00eda en su bolso. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Nadia y yo fuimos juntas a la estaci\u00f3n. Antes, fuimos a la <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Lubianka por los documentos. Hac\u00eda un d\u00eda claro y soleado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Desde cada ventana nos miraban los bigotes de cucaracha del &#8220;culpable del festejo&#8221;. Tardaron mucho en traer a Osip. Estaba en tan mal estado que ni siquiera pod\u00edan sentarle en el furg\u00f3n policial. Mi tren (que sal\u00eda de la estaci\u00f3n de Leningrado) se marchaba y no pod\u00eda esperar. Los hermanos, esto es, Yevgueni Yakovlevich Jazin y Alexander Emilievich Mandelstam me llevaron all\u00ed y luego regresaron a la estaci\u00f3n de Kaz\u00e1n, y s\u00f3lo entonces llevaron a Osip, con quien ya estaba prohibido hablar. Siento mucho que no pudiera esperarle y que \u00e9l no me viera, porque por eso empez\u00f3 a pensar en Cherdin que me hab\u00edan matado. (Fueron leyendo a Pushkin bajo la escolta &#8220;de los bravos muchachos <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">de la f\u00e9rrea puerta del GPU&#8221;).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En ese tiempo tuvieron lugar los actos preparatorios del primer congreso de escritores (a\u00f1o 1934) y tambi\u00e9n a m\u00ed me enviaron una encuesta para que la rellenara. El arresto de Osip me caus\u00f3 tanta impresi\u00f3n que ni pod\u00eda levantar la mano para rellenarla. En ese congreso Bujarin nombr\u00f3 a Pasternak primer poeta (para espanto de Demi\u00e1n Bedni), me critic\u00f3 duramente y, probablemente, no dijo ni una sola palabra sobre Osip.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En febrero de 1936 estuve en casa de los Mandelstam en <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Voronezh y conoc\u00ed todos los pormenores de su &#8220;caso&#8221;. Me cont\u00f3 como, en un ataque de locura, ech\u00f3 a correr por Cherdin y se le apareci\u00f3 la imagen de mi cuerpo fusilado, de lo cual habl\u00f3 en voz alta a quien se encontr\u00f3 en la calle, y que los arcos en honor de Cheliushkin los consideraba erigidos en su honor. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Pasternak y yo fuimos a ver al magistrado de turno del Tribunal Supremo para interceder por Mandelstam, pero en aquel tiempo ya hab\u00eda comenzado el terror y todo fue in\u00fatil<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Resulta sorprendente que la libertad plena, la grandeza y el <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">aliento profundo surgieran en la poes\u00eda de Mandelstam precisamente en Voronezh, cuando carec\u00eda de libertad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Al regresar de casa de los Mandelstam, escrib\u00ed el poema<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">&#8220;Voronezh&#8221;, que termina as\u00ed:<\/span><\/p>\n<blockquote><p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero en el cuarto del poeta ca\u00eddo en desgracia<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Miedo y musa se turnan en la guardia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Y viene una noche<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Que no conoce el alba<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">(El paso del tiempo, 1965)<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">De s\u00ed mismo en Voronezh, Osip dijo: &#8220;Por naturaleza soy <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">alguien que espera, por eso mismo, estar aqu\u00ed me es a\u00fan m\u00e1s dif\u00edcil.&#8221;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Al comienzo de los a\u00f1os 20 (en 1923), Mandelstam por dos <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">veces critic\u00f3 duramente mi poes\u00eda en las revistas (&#8220;El arte ruso&#8221;, n\u00ba 1,2-3). Nunca hablamos de eso. Y tampoco me habl\u00f3 de sus elogios a mis versos. S\u00f3lo ahora los he le\u00eddo -la rese\u00f1a en el &#8220;Almanaque de las Musas&#8221; (1916) y la &#8220;Carta sobre la poes\u00eda rusa&#8221; (1922, Jarkov).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">All\u00ed, en Voronezh, lo obligaron, con no muy buenas intenciones, a dar una conferencia sobre el acme\u00edsmo. No debe olvidarse lo que dijo en 1937: &#8220;No reniego ni de los vivos ni de los muertos&#8221; A la pregunta de qu\u00e9 era el acme\u00edsmo, contest\u00f3; &#8220;La nostalgia de la cultura universal&#8221; (&#8230;)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfRaro? \u00a1Claro que era raro! Por poner un ejemplo, ech\u00f3 a la <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">calle a un joven poeta que hab\u00eda ido para quejarse de que no lo publicaban. El joven, turbado, bajaba las escaleras y Osip le grit\u00f3 desde el descansillo del piso de arriba: &#8220;\u00bfPublicaron a Andr\u00e9 Ch\u00e9nier?, \u00bfpublicaron a Safo?, \u00bfpublicaron a Jesucristo?&#8221; <\/span>Lipkin y A. Tarkovski cuentan con gusto hasta hoy c\u00f3mo <span style=\"font-weight: 400;\">Mandelstam los rega\u00f1\u00f3 por sus versos de juventud.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Artur Sergueievich Lurje, quien conoci\u00f3 bien a Mandelstam <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">y escribi\u00f3 con mucha dignidad sobre la relaci\u00f3n de Osip Mandelstam con la m\u00fasica, me cont\u00f3 (en los a\u00f1os diez) que una vez iba con Mandelstam por la avenida Nevski y vieron a una se\u00f1ora muy imponente. Osip propuso ingeniosamente a su compa\u00f1ero: &#8220;Quit\u00e9mosle todo eso y se lo damos a Ana Andreevna [Ajm\u00e1tova]. (Todav\u00eda Lurje puede verificar la exactitud de la frase).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Le disgustaban las mujeres a las que les gustaba <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El rosario<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Cuentan que una vez fue a casa de los Kataiev y convers\u00f3 amablemente con la bella due\u00f1a de la casa. Al final, quiso probar el gusto de la dama y le pregunt\u00f3: &#8220;\u00bfLe gusta Ajm\u00e1tova?&#8221; Y ella contest\u00f3 con naturalidad: &#8220;No lo he le\u00eddo&#8221;, tras lo cual, el invitado mont\u00f3 en c\u00f3lera, dijo groser\u00edas y se march\u00f3 furioso. \u00c9l no me lo cont\u00f3.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En el invierno de 1933-34, cuando me aloj\u00e9 en casa de los <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Mandelstam en Naschokinski, en febrero de 1934, me invitaron a una velada los Bulg\u00e1kov. Osip se preocup\u00f3: &#8220;\u00bfQuieren traerla a la literatura de Mosc\u00fa?&#8221; Para tranquilizarle, le dije sin acierto: &#8220;No, Bulg\u00e1kov es un marginado. Seguramente habr\u00e1 all\u00ed alguien del Teatro del Arte. Osip se enoj\u00f3. Se puso a andar por la habitaci\u00f3n <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">y grit\u00f3: &#8220;\u00bfC\u00f3mo alejar a Ajm\u00e1tova del Teatro del Arte?\u201d<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Un d\u00eda Nadia llev\u00f3 a Osip a esperarme a la estaci\u00f3n. \u00c9l se levant\u00f3 temprano, helado y de mal talante. Cuando baj\u00e9 del vag\u00f3n me dijo: &#8220;Ha venido usted a la velocidad de Ana Karenina&#8221;. (&#8230;) <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfRaro?&#8230; No es \u00e9se el asunto. \u00bfPor qu\u00e9 los escritores de memorias (del tipo de Shatski-Strajovski, E. Mindlin, S. Makovski, G. Iv\u00e1nov, B. Livshin) con tanta precauci\u00f3n y cari\u00f1o re\u00fanen y guardan cualquier cotilleo o estupidez como imagen principal y estrecho punto de vista del poeta y no inclinan la cabeza ante ese inmenso y sin igual acontecimiento que es la aparici\u00f3n de un poeta cuyos primeros versos asombran por su perfecci\u00f3n y no vienen de ninguna parte?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Mandelstam no tiene maestro. Sobre eso vale la pena pensar. No conozco en la poes\u00eda universal un hecho semejante. Conocemos las fuentes de Pushkin y de Blok, pero qui\u00e9n dir\u00e1 de d\u00f3nde lleg\u00f3 hasta nosotros esa nueva armon\u00eda divina a la que llamamos la poes\u00eda de Osip Mandelsram.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">II<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">VORONEZH<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Toda la ciudad est\u00e1 helada.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Vidriosos \u00e1rboles, muros, nieve.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Cruzo con temor entre cristales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La carrera incierta de los trineos floreados.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Y sobre el Voronezh de Pedro, est\u00e1n los cuervos,<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Los \u00e1lamos y una b\u00f3veda verdosa,<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Erosionada, turbia, de polvo solar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Y en la batalla de Kulikovski soplan las laderas<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">De la tierra poderosa, vencedora.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Y los \u00e1lamos, como c\u00e1lices m\u00f3viles<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Resuenan con m\u00e1s fuerza sobre nosotros<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Como si mil invitados bebieran<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">A nuestra salud en el banquete de bodas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Pero en el cuarto del poeta ca\u00eddo en desgracia<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Miedo y musa se turnan en la guardia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Y viene una noche<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Que no conoce el alba.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">1936<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Por <strong>Anna Ajm\u00e1tova<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Traducci\u00f3n del ruso: Jes\u00fas Garc\u00eda Gabald\u00f3n<\/span><\/p>\n<p>Transcripci\u00f3n y edici\u00f3n de Miguel \u00c1ngel Guti\u00e9rrez<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Este texto fue originalmente publicado en la revista El poeta y su trabajo, dirigida por Hugo Gola.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mandelstam era un magn\u00edfico conversador: no se escuchaba y se respond\u00eda a s\u00ed mismo, como hacen ahora casi todos. En la conversaci\u00f3n se mostraba educado, ingenioso y hablaba de temas infinitamente diversos. Nunca le o\u00ed repetirse o echar mano de temas trillados. Osip Emilievich [Mandelstam] ten\u00eda una capacidad extraordinaria para aprender lenguas. Recitaba de memoria [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":6107,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-6090","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-literatura"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6090","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6090"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6090\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6121,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6090\/revisions\/6121"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6107"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6090"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6090"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6090"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}