{"id":6078,"date":"2025-07-16T21:43:58","date_gmt":"2025-07-17T00:43:58","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=6078"},"modified":"2025-07-16T21:51:46","modified_gmt":"2025-07-17T00:51:46","slug":"sobre-el-valor-del-silencio-de-isabel-larrain-por-david-bustos-munoz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2025\/07\/16\/sobre-el-valor-del-silencio-de-isabel-larrain-por-david-bustos-munoz\/","title":{"rendered":"Sobre El valor del silencio de Isabel Larra\u00edn \u2013 Por David Bustos Mu\u00f1oz"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Debo confesar que siento una debilidad por los poemas breves que apenas se escriben, pero que desde esa miniatura, maximizan sus posibilidades. Una poes\u00eda antirret\u00f3rica dir\u00eda Gonzalo Mill\u00e1n. Jaime Concha, cuando comenta \u201cTarde en el hospital\u201d de Pezoa V\u00e9liz, se\u00f1ala que se trata de una \u201cminiatura\u2026 de una expresi\u00f3n vastamente concentrada, como por primera vez se alcanza en la poes\u00eda chilena\u201d\u00b9<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hay una tradici\u00f3n de la poes\u00eda m\u00ednima, que va de los poetas chinos en adelante. En los \u00faltimos a\u00f1os en la poes\u00eda chilena buenos ejemplos de aquello son: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Pedazos de agua<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (2018) de Roberto Contreras o <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Aldabas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (2016) de Macarena Garc\u00eda Moggia.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Isabel Larra\u00edn se inscribe en ese grupo constelar, que hace de la poes\u00eda un arte de relojer\u00eda. En que la lectura se realiza con un mon\u00f3culo para captar los detalles.<\/span><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">El valor del silencio<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Cuarto Propio, 2025), es una joya del tejido, compuesto por dos cap\u00edtulos: \u201cEn la memoria\u201d y \u201cP\u00f3stumo\u201d. Este poemario tiene alrededor de treinta y dos poemas sin t\u00edtulo, que nos indica que esta elecci\u00f3n despersonalizadora (sin t\u00edtulo) del poema, es una invitaci\u00f3n a leer ambas secciones como un material abierto, que respira a bocanadas con cada texto.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Lo fascinante de este libro, es su lectura de todo aquello que aparece tenue en el poema, como si cada uno de estos fueran huellas que nos conducen a un objeto que debemos buscar no para encontrarlo, sino que para sentir el trayecto de su propia exploraci\u00f3n. Por ejemplo:<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><span style=\"font-weight: 400;\">Un rostro se deja morir<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">sonrisa en lo alto<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">se deja morir<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">el tiempo<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">en esta calle de manos cortadas. (13)<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Estos cinco versos esconden un conjunto de elementos, que pese a su concentraci\u00f3n de sentido se dejan leer como si fueran dos caras, dado por el tercer verso, que en la repetici\u00f3n: \u201cse deja morir\u201d; exhibe una dualidad entre la \u201cmuerte\u201d y el \u201ctiempo\u201d, que al terminar, en su verso final es concreto como una \u201ccalle\u201d, pero tambi\u00e9n esa calle a la vez es mutilaci\u00f3n y castigo. Y despu\u00e9s al poema siguiente, sigue, retoma el hilo:<\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"font-weight: 400;\">Qui\u00e9n va a ver tras esa esquina<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">qui\u00e9n va y mira<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">saluda la parca vestida de perro<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">manso\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">el tiempo se ech\u00f3 a esperar (15)<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De este segundo poema he fragmentado s\u00f3lo su primera divisi\u00f3n estr\u00f3fica, luego contin\u00faa con siete versos m\u00e1s. Bien, lo que deseo observar es que cada divisi\u00f3n, en este caso estr\u00f3fica, encuentra una gestualidad, que gestiona una concentraci\u00f3n sem\u00e1ntica. Adem\u00e1s, hay configuraciones particulares, por ejemplo, una palabra como \u201cmanso\u201d del verso cuarto, constituye un verso, ese gesto, tiene la caracter\u00edstica de cumplir una funci\u00f3n de acoplamiento, hacia al verso anterior (tercero) y al siguiente. De ah\u00ed esta idea de leer con mon\u00f3culo. Pues hay decisiones interesantes propias del oficio de una poeta con trayectoria como Larra\u00edn.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Leer con mon\u00f3culo tambi\u00e9n es detenerse lentamente y volver a aquellos detalles, que dejamos pasar por la costumbre de leer de corrido. Se podr\u00eda decir que la poes\u00eda de Isabel Larra\u00edn se escribe a contrapelo de las condicionales formas de lectura del rendimiento. Porque no hay resoluci\u00f3n ni categ\u00f3ricos hallazgos, mas bien hay exploraci\u00f3n que se despoja de cualquier expresividad pedag\u00f3gica.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Para terminar de cerrar la idea anterior, el tercer poema vuelve sobre el tema de las \u201cmanos\u201d que ya estaba en el primer poema. O sea, esto nos aclara que cualquier intento de leer <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El valor del silencio<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, como si fuera una colecci\u00f3n de poemas ser\u00eda un error, pues tal como se\u00f1al\u00e9, sus secciones son abiertas, sin t\u00edtulo, cuesti\u00f3n que permite que el material se teja e intercomunique, como si cada cap\u00edtulo pudiera funcionar tambi\u00e9n como un poema largo, que al fragmentarse, inventa un di\u00e1logo interior silencioso.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Otro aspecto llamativo son las referencias a distintos autores desde Mal\u00fa Urriola, Tom\u00e1s Harris, Eugenia Brito, Maqueira, etc. Alusiones a libros, pienso en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Campo Minado<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> o <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Zonas de Peligro<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. De cualquier forma, estas alusiones mantienen el tono del libro, ya que aparecen sin ninguna particularidad gr\u00e1fica u ortogr\u00e1fica. Mantiene esa idea sobria del \u00edndice, que desde la semi\u00f3tica Charles Peirce, nos se\u00f1ala que el \u201csigno est\u00e1 afectado por el objeto\u201d. Desde esa perspectiva <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El valor del silencio<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, puede ser le\u00eddo como un conjunto de signos afectados por un objeto, y aqu\u00ed vale la pena recurrir al espl\u00e9ndido pr\u00f3logo de Rosabety Mu\u00f1oz, para recordar que ese objeto, en este caso puede estar afectado por la muerte, de ah\u00ed la articulaci\u00f3n epis\u00f3dica de \u201cEn la memoria\u201d y \u201cP\u00f3stumo\u201d, de ah\u00ed tambi\u00e9n las dos dedicatorias iniciales del libro.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Entonces la huella es una posibilidad de respirar. Aunque la huella, el residuo, no debe apartarnos del paso siguiente, que es siempre pura materialidad vital en movimiento. Finalicemos con este bello poema, que abre esta reflexi\u00f3n:<\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"font-weight: 400;\">En este tramo no cabe la tristeza<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">el equipaje va ligero<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">importa m\u00e1s el paso que la huella. (67)<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00b9 <span style=\"font-weight: 400;\">V\u00e9ase &#8220;Tarde en el hospital&#8221;, de Carlos Pezoa V\u00e9liz de Por Jaime Concha.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Publicado en Revista de Cr\u00edtica Literaria Latinoamericana A\u00f1o 1, N\u00b0 2 (1975)<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por <strong>David Bustos Mu\u00f1oz<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sobre<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-6079\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/El-valor-del-silencio-799x1024.webp\" alt=\"\" width=\"362\" height=\"464\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/El-valor-del-silencio-799x1024.webp 799w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/El-valor-del-silencio-234x300.webp 234w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/El-valor-del-silencio-768x985.webp 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/El-valor-del-silencio-1198x1536.webp 1198w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/El-valor-del-silencio.webp 1243w\" sizes=\"auto, (max-width: 362px) 100vw, 362px\" \/><\/p>\n<p><b>El valor del silencio<br \/>\n<\/b><span style=\"font-weight: 400;\">Isabel Larra\u00edn<br \/>\n<\/span>Cuarto Propio<br \/>\n84 pp.<br \/>\n2025<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Debo confesar que siento una debilidad por los poemas breves que apenas se escriben, pero que desde esa miniatura, maximizan sus posibilidades. 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