{"id":6064,"date":"2025-07-10T16:56:44","date_gmt":"2025-07-10T19:56:44","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=6064"},"modified":"2025-07-10T16:57:49","modified_gmt":"2025-07-10T19:57:49","slug":"sobre-zurcir-de-luisa-aedo-ambrosetti-por-jessica-sequeira","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2025\/07\/10\/sobre-zurcir-de-luisa-aedo-ambrosetti-por-jessica-sequeira\/","title":{"rendered":"Sobre Zurcir de Luisa Aedo Ambrosetti \u2013 Por Jessica Sequeira"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Al inicio de este delicado y poderoso libro de poes\u00eda, la autora Luisa Aedo Ambrosetti da esta definici\u00f3n de \u201czurcir\u201d:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">1.tr. Coser la rotura de una tela, juntando los pedazos con puntadas o pasos ordenados, de modo que la uni\u00f3n resulte disimulada.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">2.tr. Suplir con puntadas muy juntas y entrecruzadas los hilos que faltan en el agujero de un tejido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">3.tr. Unir y juntar sutilmente una cosa con otra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">4.tr. coloq. Combinar varias mentiras para dar apariencia de verdad a un relato.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Desde el principio, queda claro que estamos leyendo un libro que explora no s\u00f3lo el proceso de costura como met\u00e1fora del proceso de reparaci\u00f3n del yo fragmentado, sino tambi\u00e9n la narrativa misma y las formas en que las historias se unen. Las t\u00e9cnicas de unir piezas de tela son similares a las de dar una narrativa coherente a una vida y sus experiencias, y a las de escribir. Todas las definiciones de \u201czurcir\u201d son verbos transitivos, que requieren un objeto directo para completar su significado; el individuo no existe solo, sino en constante relaci\u00f3n con los dem\u00e1s.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">En este libro aparecen no uno, sino varios actos de violencia. Esta es una historia colectiva. La autora escribe: \u201cNi\u00f1a hay que escribir el horror \/ ese que viene vestido de sacerdote \/ un tanto alem\u00e1n el rostro \/ ojos desafiantes se fijan en m\u00ed \/ no puedo salvar a esa ni\u00f1a \/ la llevan bajo una t\u00fanica morada. \/ Y yo me quedo pensando \/ en lo mal cosida que estoy\u201d. Escribe: \u201c\u00bfDe cu\u00e1ntos colores vagaron los moretones en tus brazos aquel d\u00eda de noviembre?\u201d Otro poema hace referencia al caso de Antonia Barra, una joven que se suicid\u00f3 tras ser violada. En otro poema \u201cMarcha\u201d, la autora nos dice: \u201cac\u00e1 estoy de pie \/ ac\u00e1 estoy desde hace siglos\u201d, estableciendo paralelos con otros momentos de la historia y evocando un dolor universal. Sin embargo, Ambrosetti tambi\u00e9n es cr\u00edtica con el lenguaje y los discursos del momento, que ofrecen frases pol\u00edticas sin hacer ni cambiar nada. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">Unir trozos de tela y remendarlos es una hermosa met\u00e1fora. Pero lo que hace a este libro tan interesante y complejo es que, incluso mientras la autora se remenda a s\u00ed misma a trav\u00e9s de su escritura, tambi\u00e9n duda del valor de ese mismo proceso; estas dudas se convierten en parte de la historia. Los poemas alcanzan los l\u00edmites del lenguaje, el borde del vac\u00edo que podr\u00eda transformarlo todo en un momento sublime o aterrador. El abismo del acontecimiento est\u00e1 ah\u00ed, y el recuerdo del mismo, pero \u00bfdeber\u00eda cerrarse? La autora experimenta angustia ante la posibilidad de borrar, de olvidar, de permanecer en silencio. Es una pesadilla com\u00fan no poder hablar, porque la boca ha sido perfectamente cosida.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">En la tela zurcida, el hilo permanece visible en contraste con la tela, como una especie de cicatriz. La superficie no es cerrada ni perfecta, no encubre el abismo; el proceso se ve y se aprecia en la belleza de los hilos. Me hace pensar en la t\u00e9cnica japonesa del Kintsugi, pero zurcir un calcet\u00edn es quiz\u00e1s m\u00e1s cercano, m\u00e1s humilde y pr\u00e1ctico. Seguir adelante con la vida es como ponerse calcetines: es simplemente algo que se hace. La autora quiere seguir adelante, pero tambi\u00e9n quiere sentir cosas: duda de los f\u00e1rmacos que le impiden sentir.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">Arist\u00f3teles filosof\u00f3 sobre la necesidad de \u00absentirse sintiendo\u00bb, que creo que est\u00e1 en la ra\u00edz de gran parte de la poes\u00eda. Toda literatura es una cicatriz, en este sentido; el proceso mismo de escribir es un movimiento de la aguja a trav\u00e9s de ideas, experiencias, deseos, recuerdos y sue\u00f1os, en el que uno siente, le da sentido a los acontecimientos de la vida y comparte esos sentimientos con los dem\u00e1s. Las experiencias no siempre son felices, ni siempre son propias. Como escribi\u00f3 H\u00e9l\u00e8ne Cixous en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La risa de la medusa<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, en la traducci\u00f3n de Ana Mana Moix: \u201cLa escritura es, en m\u00ed, el paso, entrada, salida, estancia, del otro que soy y no soy, que no s\u00e9 ser, pero que siento pasar, que me hace vivir \u2014que me destroza, me inquieta, me altera, \u00bfqui\u00e9n?\u2014, \u00bfuna, uno, unas?, varios, del desconocido que me despierta precisamente las ganas de conocer a partir de las que toda vida se eleva\u201d.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">Zurcir puede sonar rom\u00e1ntico al principio, con su imagen de unir trozos de tela como dos seres en perfecto amor. Pero escribir no es necesariamente remendar, cerrarlo todo; a menudo es abrir el abismo, explorar otras posibilidades que las de una existencia limpia y sin emociones. El proceso de zurcir las historias como parte del proceso de dar sentido a la propia vida encuentra su espejo en el proceso de zurcir experiencias como escritora de las historias de otros, para crear un yo colectivo. La divisi\u00f3n entre el yo y el mundo no es tan clara; el yo se entrelaza con la existencia misma, formando parte de una trama con los dem\u00e1s, mediante la autodestrucci\u00f3n y la reconstrucci\u00f3n del momento. \u201cMis ojos inund\u00e1ndolo todo\u201d, dice Ambrosetti. En las relaciones humanas, comprender que otra persona es distinta a uno mismo en su forma de ser puede ser incre\u00edblemente hermoso e incre\u00edblemente doloroso, y eso tambi\u00e9n forma parte del todo.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">Adentrarse en el proceso de zurcir la propia experiencia, en la creaci\u00f3n del propio yo, puede, sugiere la autora, hacer que uno se sienta como un monstruo, un ser que es, como ella lo expresa, \u201cmal cosida\u201d y por lo tanto provoca horror. Los monstruos son imaginarios, pero aun as\u00ed provocan horror. La met\u00e1fora del monstruo aparece en la epigraf\u00eda introductoria de Clarice Lispector, que dice: \u201c\u00bfQui\u00e9n no se ha preguntado alguna vez \u00bfsoy un monstruo, o es esto ser una persona?\u201d De nuevo, esta idea del monstruo podr\u00eda tener una doble lectura. Por un lado, habla de la culpa y la verg\u00fcenza que puede sentir alguien que ha experimentado violencia, que despu\u00e9s de un episodio, hundida en su terrible soledad, escucha que algo en ella deber\u00eda haber atra\u00eddo los hechos, o experimenta incredulidad por parte de las autoridades, que hacen bromas o preguntan \u201c\u00bfPor qu\u00e9 no lo denunciaste antes?\u201d La herida del momento se transforma en una segunda herida al ser recibida como una mancha en la sociedad. Bilis y co\u00e1gulos de sangre: no todo es limpio, bonito y ordenado, ni en el momento del suceso ni en los procesos secundarios de tener que contarlo.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">Pero incluso sin violencia, el proceso mismo de escribir, o de crear un poema o una narrativa, implica algo monstruoso. Escribir es crear ficci\u00f3n, disimular, reunir experiencias y recuerdos de una manera autoficcional o completamente inventiva, donde la l\u00ednea entre hecho y realidad se difumina m\u00e1s all\u00e1 de cualquier verdad clara. Esto, creo, es lo que Lispector reflexionaba en su idea del monstruo \u2014la mujer como monstruo, la escritora como monstruo\u2014 y lo que tambi\u00e9n le da a la obra de Ambrosetti su textura ambigua. \u00bfCu\u00e1l es el hilo de la experiencia y cu\u00e1nto de ella es creaci\u00f3n propia?<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">Escribir, zurcirse, darse continuidad. Sobrevivir, remendarse cuando nadie m\u00e1s lo va a hacer por ti. La aguja y la pluma. Introducir y extraer materia. Trabajar con la palabra como hilo que se extiende y se extiende, infinito a trav\u00e9s de la materia, haciendo y deshaciendo, como Pen\u00e9lope. Entrar en la herida, cerrarla y volverle a abrir. Todo en el paso del tiempo. \u201cYo estoy muerta\u201d, escribe la autora. Pienso en ese \u201cestoy\u201d en espa\u00f1ol, en los verbos transitivos que operan entre la vida y la muerte. Pienso en la mujer capaz de escribir estas palabras. Pienso en la posibilidad del amor, de la ternura, de la confianza, del crecimiento mutuo, de la fe, de un bello vestido de retazos, de un texto tejido a partir de fragmentos.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">Ambrosetti ocupa muchas t\u00e9cnicas formalmente interesantes. Hay partes escritas en di\u00e1logo, an\u00f3nimas y sin un hablante nombrado, que son el ruido de fondo, las conversaciones sueltas que expresan el \u201cqu\u00e9 dir\u00e1n\u201d de la sociedad chilena. Tambi\u00e9n aparecen frases afor\u00edsticas, como esta: \u201cLa palabras se dedica largas horas de la noche a coserse as\u00ed misma cerca de tu cuerpo\u201d, con las palabras \u201cas\u00ed misma\u201d unidas como si las palabras mismas estuvieran cosidas, como si las unidades individuales de la preposici\u00f3n pudieran as\u00ed transformarse en un adverbio. Una p\u00e1gina dice: \u201cP\u00e1gina en blanco durante dos a\u00f1os\u201d, lo que sugiere que el lenguaje ha llegado a su l\u00edmite. La edici\u00f3n de Palabra Editorial es magn\u00edfica, y aqu\u00ed debo elogiar a la editora Eugenia Prado Bassi por su minuciosa atenci\u00f3n al detalle, actuando como una costurera en la confecci\u00f3n del libro. Hay tantos detalles exquisitos, desde el formato tipogr\u00e1fico hasta los delicados dibujos de manos, cuerpos e hilos que ilustran los poemas, de Carolina Medina Fuentes.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">Al principio del libro, Ambrosetti evoca el hilo negro, que tiene algo de f\u00fanebre, como el hilo del duelo. Y quiz\u00e1s pueda haber varias muertes en una vida, reinvenciones del yo dentro de la continuidad de la existencia. Como escribi\u00f3 Gabriela Mistral: \u201cUna en m\u00ed mate: yo no la amaba\u201d. \u00bfY si un otro te mata? En cualquier caso, zurcir la vida, seguir adelante, no sucede por s\u00ed solo; hay que actuar. Uno casi por necesidad se convierte en un monstruo, hecho de parches. Pero tal vez se podr\u00eda zurcir una vida con hilos de colores brillantes, en lugar de negro, hacer de ese trabajo con el abismo una virtud.<br \/>\n<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Por Jessica Sequeira<\/b><\/p>\n<p>Fotograf\u00eda de Paul A. McDonough<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-6066\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Captura-de-pantalla-2024-07-10-a-las-12.02.49-661x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"275\" height=\"426\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Captura-de-pantalla-2024-07-10-a-las-12.02.49-661x1024.jpg 661w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Captura-de-pantalla-2024-07-10-a-las-12.02.49-194x300.jpg 194w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Captura-de-pantalla-2024-07-10-a-las-12.02.49-768x1191.jpg 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Captura-de-pantalla-2024-07-10-a-las-12.02.49-991x1536.jpg 991w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Captura-de-pantalla-2024-07-10-a-las-12.02.49.jpg 1156w\" sizes=\"auto, (max-width: 275px) 100vw, 275px\" \/><\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b><i>Luisa Aedo Ambrosetti<br \/>\nZurcir<\/i><\/b><b><br \/>\nPalabra Editorial<br \/>\n<\/b><b>2024<\/b><b><br \/>\n<\/b><b><br \/>\n<\/b><b><\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al inicio de este delicado y poderoso libro de poes\u00eda, la autora Luisa Aedo Ambrosetti da esta definici\u00f3n de \u201czurcir\u201d: 1.tr. 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