{"id":6055,"date":"2025-07-08T18:08:31","date_gmt":"2025-07-08T21:08:31","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=6055"},"modified":"2025-07-08T18:28:31","modified_gmt":"2025-07-08T21:28:31","slug":"miniaturas-del-big-bang-una-contrahistoria-del-barroco-en-cinco-imagenes-por-eva-ponsati-cohen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2025\/07\/08\/miniaturas-del-big-bang-una-contrahistoria-del-barroco-en-cinco-imagenes-por-eva-ponsati-cohen\/","title":{"rendered":"Miniaturas del Big Bang \u2013 Una contrahistoria del barroco en cinco im\u00e1genes \u2013 Por Eva Ponsati Cohen"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al norte de nuestro pa\u00eds, en medio de una quebrada que imagina rojo\u00b9<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, sobre los adoquines y luego sobre el polvo, hay un pueblo de 525 habitantes. En ese pueblo una iglesia blanca se recorta peque\u00f1a contra el colorado tect\u00f3nico. Oculta, se mantiene ah\u00ed, como maqueta miniaturizada o \u00e1tomo que \u2014a\u00fan\u2014 condensa dentro suyo el cicl\u00f3n transcontinental e hipertemporal del barroco. Avanzamos y volutas doradas se multiplican hasta erigir un p\u00falpito de misa. A izquierda y derecha, una decena de \u00e1ngeles armados hasta los dientes nos vigilan. Hemos entrado en la Capilla de la Santa Cruz y San Francisco de Paula.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En 1691, el Padre Domingo Vieyra de la Mota, miembro de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, promueve la edificaci\u00f3n de la iglesia sobre lo que \u2014dicen\u2014 era un antiguo espacio de culto del pueblo uqu\u00eda. El barroco llega a Am\u00e9rica con la intenci\u00f3n de que funcione como catalizador simb\u00f3lico de la conquista. En Europa se lo conoce como Barroco de la Contrarreforma, en respuesta a la reforma protestante, y exhibe la calavera como emblema. Sin embargo, los conquistadores no saben que el barroco no es un estilo, ni un movimiento, ni un arma; tampoco que ning\u00fan territorio, grupo social o bioma no es jam\u00e1s simple receptor pasivo. El fen\u00f3meno presenta as\u00ed su doble valencia: el barroco es un monstruo con vida propia que, al mismo tiempo, se ve r\u00e1pidamente fagocitado por Am\u00e9rica.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El barroco pict\u00f3rico europeo se posa como \u00e1ngel armado sobre la regi\u00f3n. Los \u00e1ngeles arcabuceros de Uqu\u00eda concentran una de las primeras mezclas estrat\u00e9gicas entre elementos ind\u00edgenas y espa\u00f1oles. Los espa\u00f1oles intentan convertir as\u00ed el sagrado trueno en arcabuz, y al dios Yllapa o a las aves guerreras andinas en \u00e1ngeles que, armados, amenazaban a la poblaci\u00f3n.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-6056\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Captura-de-pantalla-2025-07-08-a-las-2.01.28\u202fp.-m-659x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"516\" height=\"802\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Captura-de-pantalla-2025-07-08-a-las-2.01.28\u202fp.-m-659x1024.jpg 659w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Captura-de-pantalla-2025-07-08-a-las-2.01.28\u202fp.-m-193x300.jpg 193w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Captura-de-pantalla-2025-07-08-a-las-2.01.28\u202fp.-m-768x1194.jpg 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Captura-de-pantalla-2025-07-08-a-las-2.01.28\u202fp.-m-988x1536.jpg 988w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Captura-de-pantalla-2025-07-08-a-las-2.01.28\u202fp.-m.jpg 1032w\" sizes=\"auto, (max-width: 516px) 100vw, 516px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400;\">An\u00f3nimo. \u201c\u00c1ngel arcabucero\u201d. (circa 1650). Capilla de la Santa Cruz y San Francisco de Paula.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero el reguero de p\u00f3lvora del barroco empieza a desdibujar y reactualizar su propia fuente. Ya no es barroco espa\u00f1ol sino que, fiel a su inherente pulsi\u00f3n de destituci\u00f3n, toma la forma de lo que hoy se conoce como barroco andino o barroco mestizo. Ind\u00edgenas de manos an\u00f3nimas se forman en arte barroco en las escuelas de Cuzco, Quito y Popay\u00e1n. Algunos son reconocidos, como Diego Quispe Tito, o popularmente legendarios, como el indio Condori \u2014 importa poco si su existencia es \u201cver\u00eddica\u201do no, m\u00e1s bien al contrario: la duda conjuga el tiempo en el condicional de la imaginaci\u00f3n\u2014. Barroco mestizo, que incluye al escultor afro Aleijandinho, quien construye la ciudad de Minas Gerais mientras su poblaci\u00f3n duerme, haciendo que el barroco<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\"> avance como la lepra\u00b2<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. El barroco americano encarna y deja suspendida en el aire la tensi\u00f3n irresoluble y originaria de la regi\u00f3n. Es el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">primer americano<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, que en su expresi\u00f3n convulsiona la supervivencia de los motivos ind\u00edgenas en tensi\u00f3n con el barroco espa\u00f1ol. \u00c9ste, al mismo tiempo, y pese a su fachada cat\u00f3lica, guarda en su centro nuclear la vieja idolatr\u00eda grecolatina. Fuerzas antiguas y demon\u00edacas \u2014cercanas al \u00e9xtasis dionis\u00edaco\u2014 sobreviven en \u00e9l y son, a la vez, condici\u00f3n de su supervivencia. Es s\u00f3lo de esta manera que por sus grietas logra filtrarse la insurrecci\u00f3n americana, la insistencia de los motivos ind\u00edgenas en el barroco mestizo. As\u00ed, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La virgen del cerro<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">,<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">emerge el pensamiento dual quechua del sol y la luna o la \u201cbisexualidad\u201d de Viracocha en el doble g\u00e9nero de la Virgen-Cerro, siendo el Cerro (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sumaj Urqu)<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de g\u00e9nero masculino. Ya no es barroco de la Contrarreforma, sino de la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Contraconquista<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-6057\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Captura-de-pantalla-2025-07-08-a-las-2.01.38\u202fp.-m-769x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"493\" height=\"656\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Captura-de-pantalla-2025-07-08-a-las-2.01.38\u202fp.-m-769x1024.jpg 769w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Captura-de-pantalla-2025-07-08-a-las-2.01.38\u202fp.-m-225x300.jpg 225w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Captura-de-pantalla-2025-07-08-a-las-2.01.38\u202fp.-m-768x1022.jpg 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Captura-de-pantalla-2025-07-08-a-las-2.01.38\u202fp.-m-1154x1536.jpg 1154w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Captura-de-pantalla-2025-07-08-a-las-2.01.38\u202fp.-m.jpg 1166w\" sizes=\"auto, (max-width: 493px) 100vw, 493px\" \/><\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\nAn\u00f3nimo.<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\"> La virgen del cerro<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. (circa 1740). Casa de moneda, Potos\u00ed.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El mundo barroco es mundo como imagen. La imagen no es ni ilustrativa, ni edificante, ni literal. No significa, no moraliza, no comunica. La imagen es ac\u00e1 m\u00e9todo de conocimiento del mundo y de creaci\u00f3n, es posibilidad de pensamiento y de historia. En saltos de im\u00e1genes, el barroco repite \u2014sintom\u00e1tico y en loop espejado\u2014 una y otra vez, aquella destituci\u00f3n de la corona espa\u00f1ola, as\u00ed como tambi\u00e9n aquel \u201cpasaje\u201d de la celeste edad media al mundo terrenal, carnal y putrefacto. Despliega, atemporal, el origen de Am\u00e9rica. Y tambi\u00e9n otro origen, tampoco localizable ya, pero que inscribe su cicatriz en las im\u00e1genes: el de la arcaica y escindida relaci\u00f3n entre imagen y semejanza. Es decir, invoca la tensi\u00f3n y escisi\u00f3n entre lo divino, lo trascendente \u2014<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">el hombre creado a imagen y semejanza<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014 y el mundo humano, terrenal y caduco. Los saltos de im\u00e1genes se equiparan a la met\u00e1fora po\u00e9tica, cuya progresi\u00f3n se conforma como cadena de asociaciones no inmediatas. Lezama lima llega a creer en la vida de las civilizaciones humanas como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">eras imaginarias<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, que describe como momentos en los que una civilizaci\u00f3n humana llega a la plenitud de su <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">vivir de met\u00e1fora<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El barroco duerme en estado de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">primero sue\u00f1o\u00b3<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> hasta llegar al siglo XX, donde entra despierta para llegar a una disposici\u00f3n m\u00e1s poderosa: la de la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">duermevela\u2074<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. El barroco no tiene centro, sus n\u00facleos solares se multiplican enloquecidos, como c\u00e9lulas malignas. En un gesto similar al lezamiano, Severo Sarduy\u2075 [1974]<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0imagina las relaciones entre registro art\u00edstico y cient\u00edfico. Se detiene en momentos que entiende como revolucionarios en el sentido astron\u00f3mico \u2014Galileo, las leyes de Kepler, el Big Bang\u2014 e intenta dibujar sus resonancias en el campo de las artes. Se trata, sin embargo de resonancias entre un evento y otro que no mantienen una relaci\u00f3n causal o lineal. As\u00ed escribe el Big Bang:<\/span><\/p>\n<blockquote><p><i><span style=\"font-weight: 400;\">Obra no centrada: de todas partes, sin emisor identificable ni privilegiado, nos llega su irradiaci\u00f3n material., el vestigio arqueol\u00f3gico de su estallido inicial, comienzo de la expansi\u00f3n de signos, vibraci\u00f3n fon\u00e9tica constante e isot\u00f3pica, rumor de lengua de fondo: frote uniforme de consonantes, ondulaci\u00f3n abierta de vocales.\u00a0<\/span><\/i><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El modelo cient\u00edfico que resuena en el barroco es para Sarduy el descubrimiento de Kepler, su propuesta de movimiento helioc\u00e9ntrico planetario el\u00edptico en lugar de circular. La elipsis aparece en el barroco pict\u00f3rico no s\u00f3lo a niveles compositivos, sino tambi\u00e9n en su sentido ret\u00f3rico: omisi\u00f3n de algo central que logra, por el contrario, resaltar su presencia en ausencia; tachadura.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Este juego de claroscuro, de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">muestro y escondo,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> convierte la voluta dorada del barroco andino en taco fucsia que se asienta firme sobre el siglo XX. Enloquecida, hiperornamental, hace su entrada<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\"> la loca de la casa<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. La obra de Pedro Lemebel sostiene el vaiv\u00e9n entre el maquillaje y brillo de la diva de la Golden Age, y la calavera consumida del SIDA.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-6060\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Captura-de-pantalla-2025-07-08-a-las-2.01.51\u202fp.-m-1024x686.png\" alt=\"\" width=\"710\" height=\"476\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Captura-de-pantalla-2025-07-08-a-las-2.01.51\u202fp.-m-1024x686.png 1024w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Captura-de-pantalla-2025-07-08-a-las-2.01.51\u202fp.-m-300x201.png 300w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Captura-de-pantalla-2025-07-08-a-las-2.01.51\u202fp.-m-768x514.png 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Captura-de-pantalla-2025-07-08-a-las-2.01.51\u202fp.-m-760x510.png 760w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Captura-de-pantalla-2025-07-08-a-las-2.01.51\u202fp.-m-1140x765.png 1140w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Captura-de-pantalla-2025-07-08-a-las-2.01.51\u202fp.-m.png 1460w\" sizes=\"auto, (max-width: 710px) 100vw, 710px\" \/><\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\nYeguas del apocalipsis. (1989). <\/span><a href=\"http:\/\/www.yeguasdelapocalipsis.cl\/1989-lo-que-el-sida-se-llevo\/\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Lo que el SIDA se llev\u00f3.<\/span><\/i><\/a> <span style=\"font-weight: 400;\">Instituto Chileno Franc\u00e9s de la Cultura.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La calavera reaparece entonces en los a\u00f1os del SIDA actualizando el emblema de la caducidad. Es la calavera del primer barroco, la del ser humano que se descubre \u2014en el amanecer de la modernidad\u2014 fuera de la trascendencia, compartiendo la muerte con todas las criaturas\u2076<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">. En eso consiste la vanitas barroca, cuya complejidad desmont\u00f3 Walter Benjamin en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El origen del Trauerspiel alem\u00e1n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Pero en Latinoam\u00e9rica, como el barroco se mueve formando nuevos pliegues y sublevaciones, N\u00e9stor Perlongher denuncia la dictadura militar: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">hay cad\u00e1veres<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Su neobarroco es el del esquizo, de la loca, del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">n\u00e1ufrago gongorino, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">del ext\u00e1tico.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-6058\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Captura-de-pantalla-2025-07-08-a-las-2.02.00\u202fp.-m-1024x784.jpg\" alt=\"\" width=\"872\" height=\"668\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Captura-de-pantalla-2025-07-08-a-las-2.02.00\u202fp.-m-1024x784.jpg 1024w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Captura-de-pantalla-2025-07-08-a-las-2.02.00\u202fp.-m-300x230.jpg 300w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Captura-de-pantalla-2025-07-08-a-las-2.02.00\u202fp.-m-768x588.jpg 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Captura-de-pantalla-2025-07-08-a-las-2.02.00\u202fp.-m-110x85.jpg 110w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Captura-de-pantalla-2025-07-08-a-las-2.02.00\u202fp.-m-220x170.jpg 220w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Captura-de-pantalla-2025-07-08-a-las-2.02.00\u202fp.-m.jpg 1496w\" sizes=\"auto, (max-width: 872px) 100vw, 872px\" \/><\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\nAntonio de Pereda y Salgado (1632-1636). <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Alegor\u00eda de la vanidad.<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> Kunsthistorisches Museum Wien.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La lepra barroca recomienza. Su tiempo originario no cuenta los d\u00edas, pero si lo hiciera descubrir\u00eda que ya es el siglo XXI y emerge a la superficie de nuevo, por ejemplo, en la voz de G\u00f3ngora \u2014<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Mientras por competir con tu cabello<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014, en la voz de Q\u00fcitty \u2014travesti-santa\u2014, en la voz de Cabez\u00f3n C\u00e1mara. Reaparecen la distorsi\u00f3n, el collage, la yuxtaposici\u00f3n, el kitsch erudito. Pero no todo lo que brilla es oro; no todo lo marica es barroco y no todo lo barroco es marica. Podr\u00edamos discutir, incluso, lo secundario que resulta lo homosexual en la gran constelaci\u00f3n del pensamiento\/m\u00e9todo barroco. Por eso, Juan de Pareja, pintor y esclavo mestizo de Vel\u00e1zquez \u2014de quien se cuenta que consigui\u00f3 la libertad gracias a sus pinturas\u2014 nos devuelve la mirada en el cuadro de Vel\u00e1zquez <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El retrato de Juan de Pareja <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">[1650]. Una de las primeras experimentaciones del pintor argentino Lucas Aguirre con renderizaci\u00f3n de im\u00e1genes parte de su versi\u00f3n (2010) del Retrato de Juan de Pareja de Vel\u00e1zquez, que fue renderizado en 2018. En el \u00faltimo Juan de Pareja, el claroscuro se torna masa negra, vac\u00edo que se recorta crudo y brusco, sin las transiciones de valores de un claroscuro pict\u00f3rico tradicional. Juan de Pareja, a l\u00e1piz, gira y nos mira, oscilando entre la representaci\u00f3n que lo invoca, y la destrucci\u00f3n t\u00e9cnica de su imagen.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-6059\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Captura-de-pantalla-2025-07-08-a-las-2.02.12\u202fp.-m-1024x622.png\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"622\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Captura-de-pantalla-2025-07-08-a-las-2.02.12\u202fp.-m-1024x622.png 1024w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Captura-de-pantalla-2025-07-08-a-las-2.02.12\u202fp.-m-300x182.png 300w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Captura-de-pantalla-2025-07-08-a-las-2.02.12\u202fp.-m-768x466.png 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Captura-de-pantalla-2025-07-08-a-las-2.02.12\u202fp.-m.png 1456w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Lucas Aguirre (2018).<\/span><a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=Jhu1grTXAkU\"> <i><span style=\"font-weight: 400;\">Vel\u00e1zquez gira y mira.<\/span><\/i><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Del barroco europeo pensado como dispositivo de conquista de los <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00c1ngeles arcabuceros<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, al barroco ya mestizo de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La virgen del cerro<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, hasta <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Lo que el SIDA se llev\u00f3<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, y de nuevo al barroco espa\u00f1ol de una <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Alegor\u00eda de la vanidad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, para finalmente disparar a las oscuridades de la imagen t\u00e9cnica de Lucas Aguirre. El barroco desbarata cualquier intento cronol\u00f3gico, sus actualizaciones son recomienzos continuos. Se trata de una<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\"> dispersi\u00f3n de la historia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> que puede funcionar como contrahistoria. No es exclusivo de Am\u00e9rica, sino m\u00e1s bien es destructor de identidades. Vale la pena volver hoy sobre su tiempo, que es el tiempo de la crisis, de la desestabilizaci\u00f3n y de la imaginaci\u00f3n que hace de cada una de sus expresiones una miniatura del Big Bang.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Eva Ponsati Cohen<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00b9 <span style=\"font-weight: 400;\">Georges Didi-Huberman (2020) en \u201cLa imaginaci\u00f3n, nuestra comuna\u201d nos invita a imaginar rojo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00b2 <span style=\"font-weight: 400;\">Jos\u00e9 Lezama Lima [1957]. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La expresi\u00f3n americana<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00b3<span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0Sor Juana In\u00e9s de la Cruz. [1692]. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Primero sue\u00f1o.<\/span><\/i><\/p>\n<p>\u2074<span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0Walter <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Benjamin, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El libro de los pasajes<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<p>\u2075<span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0Severo Sarduy en el libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Barroco<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<p>\u2076<span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0Walter Benjamin [1928]. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Origen del Trauerspiel alem\u00e1n.<\/span><\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al norte de nuestro pa\u00eds, en medio de una quebrada que imagina rojo\u00b9, sobre los adoquines y luego sobre el polvo, hay un pueblo de 525 habitantes. En ese pueblo una iglesia blanca se recorta peque\u00f1a contra el colorado tect\u00f3nico. Oculta, se mantiene ah\u00ed, como maqueta miniaturizada o \u00e1tomo que \u2014a\u00fan\u2014 condensa dentro suyo el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":6058,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[12],"tags":[],"class_list":["post-6055","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-arte"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6055","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6055"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6055\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6063,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6055\/revisions\/6063"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6058"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6055"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6055"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6055"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}