{"id":6042,"date":"2025-06-19T17:49:19","date_gmt":"2025-06-19T20:49:19","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=6042"},"modified":"2025-06-19T18:02:35","modified_gmt":"2025-06-19T21:02:35","slug":"aqui-el-polen-nos-inhala-y-no-al-reves-por-daniel-viscarra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2025\/06\/19\/aqui-el-polen-nos-inhala-y-no-al-reves-por-daniel-viscarra\/","title":{"rendered":"Aqu\u00ed el polen nos inhala y no al rev\u00e9s \u2013 Por Daniel Viscarra"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En los poemas de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">CD espirituada<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, libro debut de Enrique Paredes Bassi, hay un hablante que trashuma y parece estar casi siempre en movimiento, migrando como un motor que no puede evitar la profusi\u00f3n de sonidos cuando alterna entre un hemisferio que, por un lado, alude a una naturaleza singular y, por otro, signa las marcas que ha dejado la industria en ella. Ambos se interceptan en una especie de impl\u00edcita teor\u00eda de la postnaturaleza, donde la idea misma de lo natural se pone en crisis en tanto que obedece, m\u00e1s bien, a un constructo bajo el cual se discrimina lo que pertenece y no a su orden. Es a partir de esta hibridaci\u00f3n de ambas dimensiones, difuminados sus l\u00edmites incluso, que los textos, abiertos y prism\u00e1ticos, buscar\u00e1n su reinvenci\u00f3n a trav\u00e9s de la fuga y el sangrado: \u00abAqu\u00ed el polen nos inhala y no al rev\u00e9s\u00bb, dicen, entreg\u00e1ndole una agencialidad insospechada al polen y un \u00e9nfasis a la idea de la p\u00e9rdida, con una escritura que remata su curso con fechas, nombres propios y soportes de comunicaci\u00f3n, solo para denotar el marcado car\u00e1cter vitalista de una po\u00e9tica que no oculta su referencialidad, la mixtura vocal y el origen anecd\u00f3tico que dio lugar al poema. Es la levedad de la que hablaba Calvino en sus <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Seis propuestas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">: a partir de la segunda industrializaci\u00f3n, las pesadas m\u00e1quinas de acero son desplazadas por bits que constituyen softwares, y lo leve (lo espirituado) influye en la disoluci\u00f3n de la compacidad del mundo a trav\u00e9s de peque\u00f1os corp\u00fasculos que intentan observar de otro modo la materia, la innegable fisicidad de las cosas, para volverla otra: un poema que se enrarece a trav\u00e9s de exotismos como los helados de sangre que les dan a los leones acalorados y locaciones como Kerala, un estado indio, son algunos ejemplos. Formateo y reprogramaci\u00f3n, pero org\u00e1nicamente. El polen capaz de inhalar lo humano no busca ser una vieja y desgastada personificaci\u00f3n; a fin de cuentas, tambi\u00e9n las figuras ret\u00f3ricas deben reinventarse. El polen, as\u00ed como muchos otros elementos que acuden a la construcci\u00f3n del poema, posee una voz propia que dialoga con las otras en una apuesta por la proliferaci\u00f3n de sus recursos, y no parece desfachatada la imagen cuando sabemos que sus pol\u00edmeros sirven para la construcci\u00f3n de pr\u00f3tesis y ap\u00f3sitos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">A la manera de mantras, se reiteran ciertas im\u00e1genes que insisten en un Chile enrarecido por las violencias legadas y repetidas a\u00f1o tras a\u00f1o, casi <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">naturalizadas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. \u00abEl sol rojo de los incendios\u00bb, ese que aparece detr\u00e1s de las pantallas de humo, denso y sanguinolento, cumple con esta misma iteraci\u00f3n compositiva dentro de los textos, como un ojo que constata lo que devastan los llamados carteles del fuego sin afectarse en lo m\u00e1s m\u00ednimo. \u00abSu tiempo es tambi\u00e9n el clima\u00bb, repite en otras ocasiones, como una marca de meteorosensibilidad, de la incidencia del clima tambi\u00e9n en la construcci\u00f3n de voces, abri\u00e9ndose cada vez m\u00e1s coralmente, pero tambi\u00e9n exponi\u00e9ndose en la metonimia de ser el hablante, su voz colectiva, una especie de sol rojo tras un filtro de violencia y devastaci\u00f3n. As\u00ed, la voz no proviene del entendimiento de la misma como una propiedad intr\u00ednseca del sujeto, sino que se constata su enlace relacional con la otredad, sin deberse a ninguno de estos, sino m\u00e1s bien situ\u00e1ndose en una zona liminal donde se construye un tejido de m\u00faltiples voces: la voz creatural de Dominic Pettman citado por Cristina Rivera Garza en su reciente <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Escrituras geol\u00f3gicas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, entendida como \u00abla pluralidad de expresiones vocales, distribuidas entre las especies capaces de producir sonidos con sus cuerpos\u2026 poniendo de manifiesto que habitamos un mundo en el que estamos sujetos al llamado de otras creaturas con expresi\u00f3n\u00bb. En ese sentido, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">CD espirituada<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> hace del sampleo un recurso donde lo creatural no solo alude a murci\u00e9lagos, sirenios y lobos de mar; sino que tambi\u00e9n entran los humanos (animales, creaturas tambi\u00e9n, si volvemos a la impl\u00edcita teor\u00eda de la postnaturaleza y al principio fantasm\u00e1tico de la levedad), en un ejercicio de escritura colectiva que tensa la figura de autor, de arrastre de lo oral, donde el viaje y su tr\u00e1nsito se vuelven un punto de arranque que disparar\u00e1 el poema, al mismo tiempo que se grafica su movimiento en un libre flujo asociativo de im\u00e1genes y relatos, donde la oralidad se vuelve registro f\u00f3nico del cotidiano, de la lengua en uso y su ramificante creatividad, como una colecci\u00f3n de sonidos que vibran con cercan\u00eda en el o\u00eddo del lector, para evocar un Chile tensionado por su extensi\u00f3n, los accidentes del paisaje que lo recorren de sur a norte, y finalmente quedarse en la metr\u00f3poli. Tal vez por su opresi\u00f3n arquitect\u00f3nica y demogr\u00e1fica, la voz, entonces, pareciera reventarse en los recuerdos de otras latitudes y otras realidades digitales.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">As\u00ed, en su ensayo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Scapeland<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Lyotard se\u00f1ala que a todo paisaje lo condiciona el destierro, pero no es el destierro el que suscita el paisaje, sino a la inversa: el paisaje produce destierro, extra\u00f1amiento, v\u00e9rtigo. No es posible la contemplaci\u00f3n sin ser ajeno al objeto de la contemplaci\u00f3n. Periferia y ciudad, la Regi\u00f3n del B\u00edo-B\u00edo y la Metropolitana, Los \u00c1ngeles y Santiago, \u00abla caletera de la fe perdida\u00bb, la extensa Ruta 5 Sur con sus paradas azarosas, camioneros mediante, tensan en todo momento la idea de pertenencia a un lugar determinado. En esta tensi\u00f3n, la voz convoca a la imaginaci\u00f3n y cita a las otras voces que, a la manera de un prisma, componen un tejido de irregularidades, corrientes r\u00e1pidas y lentas, mantos de levedad: voces extra\u00eddas de la riqueza o del detritus digital del cual nos hacemos cazadores y recolectores, de otras personas, de dichos y creencias amparadas en lo m\u00e1gico, dentro y fuera del tiempo, bajo un pensamiento que a ratos pareciera evocar cierto vuelo ex\u00f3geno, budista incluso. \u00abDicen que cada vez que respiramos \/ extendemos nuestra vida dos minutos\u00bb, cita un poema para figurar una pl\u00e1stica de la vitalidad; mientras que en otro se\u00f1ala: \u00abpero en agua dulce no sobrevive \/ lo que est\u00e1 hecho en agua salada \/ y eso tampoco quiere decir que seamos \/ iguales en la balanza de la indiferencia\u00bb, en una apuesta por la diferenciaci\u00f3n y, por ende, la diversidad de elementos.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Finalmente, contrario a la l\u00f3gica art\u00edstica mercantil de los libros de poes\u00eda amparados en lo tem\u00e1tico, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">CD espirituada <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">se inscribe desde el t\u00edtulo en la rareza de la experiencia abierta, en la porosidad y el destierro. Y ese, a mi parecer, es uno de sus principales atractivos y aportes al panorama de la poes\u00eda chilena de los \u00faltimos a\u00f1os. Un libro que a su vez intenta ser una cartograf\u00eda inc\u00f3gnita, aband\u00f3nica, de lo que acontece en los parajes donde no acostumbra a llegar la nube letrada que en otros espacios se carga hasta acedarlos. El vaporwave es claramente un punto de arranque y una evocaci\u00f3n sugerente desde el t\u00edtulo, que nos hace pensar en la \u00abgloria digital\u00bb que menciona el libro, pero lo \u00abespirituado\u00bb me parece posee un asidero quiz\u00e1s m\u00e1s interesante y localizable en la manera en que los poemas hacen uso de la voz. \u2018Espirituado\u2019, deformaci\u00f3n latinoamericana de la palabra \u2018esp\u00edritu\u2019, alude a alguien que, de alguna u otra forma, ha sido pose\u00eddo por otra entidad sin existencia concreta en el mundo, leve, fantasm\u00e1tica, com\u00fanmente maligna. Sin embargo, los textos, m\u00e1s que una carga negativa, pretenden la amistad con los esp\u00edritus, que ser\u00eda una especie de maridaje con lo otro, abriendo paso a la superstici\u00f3n, a un pensamiento m\u00e1gico que alucina con la materia e intenta plasmarla para que lleguen tambi\u00e9n a sacudir el ojo del lector, azumagado, casi ciego, por la monoton\u00eda del control, el peso y la grisalla citadina. Espirituados entonces por las voces que cruzan el texto, lo literario en \u00e9l tal vez cumpla una funci\u00f3n existencial y la levedad calviniana, su b\u00fasqueda y su principio coral-compositivo, tal vez sea una reacci\u00f3n al peso de vivir en los intramuros de las sociedades neoliberales: \u00aben este punto lo \u00fanico que importa \/ es el recuerdo, me dijiste, estamos \/ atrapados en el futuro mejor amigo\u00bb, dice. Me recuerda a los poemas que James Merrill constru\u00eda a trav\u00e9s de la g\u00fcija y las conversaciones que manten\u00eda con esp\u00edritus: incluso ellos tienen algo que decir, solo que ac\u00e1 no hay distinci\u00f3n entre vivos y muertos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por\u00a0<strong>Daniel Viscarra<\/strong><br \/>\nFotograf\u00eda de Arlene Gottfried<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-5707\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/cd-espirituada-enrique-paredes-650x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"473\" height=\"745\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/cd-espirituada-enrique-paredes-650x1024.jpg 650w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/cd-espirituada-enrique-paredes-190x300.jpg 190w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/cd-espirituada-enrique-paredes-768x1210.jpg 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/cd-espirituada-enrique-paredes-975x1536.jpg 975w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/cd-espirituada-enrique-paredes-1300x2048.jpg 1300w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/cd-espirituada-enrique-paredes.jpg 1343w\" sizes=\"auto, (max-width: 473px) 100vw, 473px\" \/><\/span><\/p>\n<p>Presentaci\u00f3n del libro<br \/>\n<i><span style=\"font-weight: 400;\">CD espirituada<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\nEnrique Paredes Bassi<br \/>\nAparte<br \/>\n2024<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En los poemas de CD espirituada, libro debut de Enrique Paredes Bassi, hay un hablante que trashuma y parece estar casi siempre en movimiento, migrando como un motor que no puede evitar la profusi\u00f3n de sonidos cuando alterna entre un hemisferio que, por un lado, alude a una naturaleza singular y, por otro, signa las [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":6043,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-6042","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-literatura"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6042","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6042"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6042\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6045,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6042\/revisions\/6045"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6043"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6042"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6042"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6042"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}