{"id":6030,"date":"2025-06-17T14:59:38","date_gmt":"2025-06-17T17:59:38","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=6030"},"modified":"2025-06-18T17:08:25","modified_gmt":"2025-06-18T20:08:25","slug":"un-fuego-recorre-los-cimientos-sobre-vida-y-muerte-de-satan-el-fuego-antologia-ilustrada-de-antonin-artaud-por-rodrigo-arroyo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2025\/06\/17\/un-fuego-recorre-los-cimientos-sobre-vida-y-muerte-de-satan-el-fuego-antologia-ilustrada-de-antonin-artaud-por-rodrigo-arroyo\/","title":{"rendered":"\u201cun fuego recorre los cimientos\u201d \u2013 Sobre \u201cVida y muerte de Sat\u00e1n el fuego. Antolog\u00eda ilustrada de Antonin Artaud\u201d \u2013 Por Rodrigo Arroyo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">La palabra agon\u00eda, en el ardiente y viviente lenguaje de Unamuno, recobra su acepci\u00f3n original. Agon\u00eda no es preludio de la muerte, no es conclusi\u00f3n de la vida. Agon\u00eda \u2013como Unamuno escribe en la introducci\u00f3n de su libro\u2013 quiere decir lucha. Agoniza aquel que vive luchando; luchando contra la vida misma. Y contra la muerte.<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><b>Jos\u00e9 Carlos Mari\u00e1tegui La Chira<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Ser\u00e1 acaso la violencia una de las cosas m\u00e1s antiguas que encontramos dentro del lenguaje; si la reduj\u00e9ramos a una forma, tal vez ser\u00eda la de un cuerpo incandescente que no podemos controlar, pues no se deja aprisionar por las formas cerradas del pensamiento ni mucho menos se dirige, bajo control, por las formas abiertas con que este quiera encauzar su camino; o bien por las gram\u00e1ticas que, incluso en sus experimentaciones formales puedan sugerir un escape, aun cuando este sea a trav\u00e9s de una fisura que lo lleve donde nosotros queramos. Supongo que es de este modo que podemos leer esta antolog\u00eda, como una experiencia l\u00edmite que nos expone ante ese fuego, el de Artaud, y al de la violencia, que es tambi\u00e9n una forma de entender la libertad que atraviesa estas p\u00e1ginas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La presente obra se despliega en la potencia de una escritura muchas veces desgarrada, pero que sin dudas se consolida como un desborde a cualquier marco est\u00e9tico o filos\u00f3fico tradicional. En tal sentido, resulta ingenuo leerlo como un autor m\u00e1s dentro de la tradici\u00f3n occidental: aun cuando todo lo que aqu\u00ed hallamos: poes\u00eda, cuerpo, enfermedad, teatro, delirio, pensamiento y revuelta, sean elementos propios de esa tradici\u00f3n; y esto se debe a que, como se\u00f1ala Chano*<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> en su estudio introductorio: \u201cnadie fue tan lejos en el afuera de esta civilizaci\u00f3n en busca de una visi\u00f3n que pudiera sanarla, nadie sufri\u00f3 a tal grado las consecuencias de sobrepasar los l\u00edmites de la normalidad en la sociedad europea de su \u00e9poca\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Ahora bien, quisiera destacar algo un tanto al margen, antes de profundizar en el libro que nos convoca esta tarde. Esta antolog\u00eda no es solo el trabajo que, durante a\u00f1os, Chano Libos ha dedicado a la lectura, traducci\u00f3n e ilustraci\u00f3n de ciertos pasajes de la obra de Artaud, digamos, como un corpus aislado que hoy vemos reunido en un libro, es tambi\u00e9n el reconocimiento que le permite a este \u00faltimo pasar a formar parte de una constelaci\u00f3n de autores que bien podr\u00edamos leer distantes a esa condici\u00f3n (la de autor), pues se han entregado por completo al llamado que les ha enfrentado a un mundo saturado de representaciones y signos vacuos, donde la escritura es solo una herramienta m\u00e1s con la que el cuerpo y la vida han de remecer los cimientos de todo lo establecido como l\u00edmite de sentido posible. Tarea de futuros lectores entonces ser\u00e1 la de encontrar las correspondencias entre Neftal\u00ed Agrella, Zsigmond Remenyik, Julio Walton, C\u00e9sar Vallejo, Mar\u00eda Lefebre, Marko Smirnoff, Otto Gross, Te\u00f3filo Cid, Alfred Jarry o Rainer Werner Fassbinder. El trabajo de reunirlos como una forma de pensar ya no la literatura y la vida sino la vitalidad que tensiona los l\u00edmites de la literatura es un gesto de lucidez y arrojo que Chano Libos en diversas y numerosas entregas nos ha ido compartiendo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>uno<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Sin abandonar del todo la idea anterior, ser\u00eda esperable una precisi\u00f3n mayor respecto a la distancia con la figura del escritor. \u201cEn s\u00ed misma, esta palabra tiene algo que fastidia al escribirla\u201d, se\u00f1al\u00f3 Sartre en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfQu\u00e9 es la literatura?<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, valga el recuerdo porque tambi\u00e9n replica el prop\u00f3sito de la presente obra de Artaud, semejante al esp\u00edritu que pervive en aquella redacci\u00f3n suya, firmada por todo el grupo surrealista, donde se\u00f1ala: \u201cno tenemos nada que ver con la literatura\u201d. Siendo ambas posiciones (la de Sartre y Artaud) una reafirmaci\u00f3n de la tensi\u00f3n que deber\u00eda tener quien escribe, en relaci\u00f3n con el rol o funci\u00f3n que cumple o le es asignado por dicha tarea dentro de la sociedad.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Si bien particip\u00f3 activamente del movimiento surrealista, acab\u00f3 rompiendo con \u00e9l; para Artaud no bastaba con liberar im\u00e1genes o trabajar en base al automatismo; hab\u00eda que fracturar la lengua, llevarla m\u00e1s all\u00e1 del s\u00edmbolo y del sue\u00f1o. Su objetivo era m\u00e1s radical: tocar lo real con el cuerpo de la escritura. En este sentido, su obra en cierto modo se alinea con lo que Maurice Blanchot identifica como la escritura del afuera: una zona donde el sujeto se descompone, donde el lenguaje deja de ser mediador y es posible una alteridad radical. Dicho esto, cabr\u00eda precisar lo siguiente, Artaud no se ubica fuera de la literatura, sino que subvierte sus estructuras desde el interior de ella. En su lenguaje hay resonancias del simbolismo, de la alquimia verbal de Rimbaud, Mallarm\u00e9 y Lautr\u00e9amont, pero lo que en ellos era correspondencia y dimensi\u00f3n visionaria del lenguaje, en Artaud se torna ruptura, v\u00f3mito, herida. Su escritura se sit\u00faa m\u00e1s all\u00e1 del signo: no representa, sino que presenta e invoca lo sagrado desde la profanaci\u00f3n y la violencia. De este modo, su <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Mensaje al Papa<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y la carta dirigida al doctor Jacques Latr\u00e9moli\u00e8re denuncian c\u00f3mo dos instituciones sagradas (la religi\u00f3n y la medicina) han domesticado el esp\u00edritu y el cuerpo. Pero en lugar de proponer un retorno rom\u00e1ntico a la pureza, Artaud inventa un teatro de la crueldad, donde el cuerpo habla desde su descomposici\u00f3n, desde su locura. Teatro que, posteriormente,<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">habr\u00eda sido la influencia decisiva para la conformaci\u00f3n del teatro experimental \u201cIn-yer-face\u201d, surgido en los a\u00f1os noventa en Londres.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Como dec\u00eda, la poes\u00eda de Artaud no se queda en la representaci\u00f3n, m\u00e1s bien hace presente un cuerpo deshecho y recreado por el lenguaje. El verbo es herida, no adorno, y la palabra no redime, sino que arde. No hay promesa mesi\u00e1nica en su escritura; s\u00ed una \u00e9tica del grito, un pathos sin consuelo. Su obra exige no comprensi\u00f3n, sino afectaci\u00f3n. Al leerlo, no se accede a un sistema de pensamiento, sino a una experiencia de desfondamiento. El cuerpo que escribe, se quiebra y resiste, es el lugar donde el lenguaje se tambalea y el mundo deja de ser evidente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Pese a lo anteriormente mencionado, al esp\u00edritu que este libro propaga, y tal vez parafraseando a Silvia Schwarzb\u00f6ck, es que cabr\u00eda pensar en qu\u00e9 sucede con nosotros luego de ver a esta medusa que es, en cierto modo, la obra de Artaud, \u00bfser\u00e1 acaso que el resguardo de la literatura es ese escudo que nos permite avanzar hacia ella sin peligro alguno?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>dos<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Mientras Marx piensa el planeta como soporte material de la vida humana, Artaud lo vive como un cuerpo que sufre la violencia del lenguaje, la t\u00e9cnica y la raz\u00f3n. Y aunque comparte con el marxismo una cr\u00edtica feroz a las instituciones \u2014la Iglesia, la psiquiatr\u00eda, el Estado, el capital\u2014 su concepci\u00f3n del cuerpo y la subjetividad lo distancian radicalmente del proyecto marxista. Artaud no busca la emancipaci\u00f3n de las condiciones materiales en un sentido hist\u00f3rico o dial\u00e9ctico, sino una revoluci\u00f3n ontol\u00f3gica del ser: no se trata de transformar las condiciones de vida, sino de transformar el modo en que vivimos en la carne, el lenguaje y el pensamiento. Su cr\u00edtica a la Revoluci\u00f3n Comunista en el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Manifiesto para un teatro abortado<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> es feroz: la acusa de ser una \u201crevoluci\u00f3n de castrados\u201d, una que reproduce el fetichismo t\u00e9cnico y productivista, olvidando la dimensi\u00f3n espiritual, er\u00f3tica y org\u00e1nica de la existencia. Es as\u00ed que en la post data de ese manifiesto se\u00f1ala: \u201cEsos revolucionarios de papel higi\u00e9nico [\u2026] esos sucios bribones querr\u00edan hacernos creer que hacer teatro actualmente es una tentativa contrarrevolucionaria [\u2026] Hay para m\u00ed muchas maneras de entender la Revoluci\u00f3n, y entre esas maneras la Comunista me parece con mucho la peor, la m\u00e1s reducida. Una revoluci\u00f3n de perezosos. No me importa en lo m\u00e1s m\u00ednimo, lo proclamo bien alto, que el poder pase de las manos de la burgues\u00eda a las del proletariado. Para m\u00ed la Revoluci\u00f3n no est\u00e1 ah\u00ed. No est\u00e1 en una simple transmisi\u00f3n de los poderes\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Donde Marx piensa el planeta como medio de producci\u00f3n \u2014alienado o liberado\u2014 Artaud lo vive como un cuerpo herido. Su m\u00edstica no es ecol\u00f3gica en el sentido moderno del t\u00e9rmino, pero s\u00ed profundamente vitalista: peligrosa o ambiguamente exige una regresi\u00f3n a lo esencial, a una vida anterior al lenguaje, anterior incluso al pensamiento. En esto, su visi\u00f3n del cuerpo es m\u00e1s cercana a una mitolog\u00eda ancestral que a la del materialismo dial\u00e9ctico. De ah\u00ed que en dicho manifiesto hable de una \u201cregresi\u00f3n en el tiempo [\u2026] a las costumbres de vida de la Edad Media\u201d.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">No se trata de exaltar el malditismo o el ideario de Artaud, ni mucho menos ocultar aqu\u00ed sus propios abismos, esa ambig\u00fcedad respecto a Hitler o el obviar que su apuesta espiritual, a trav\u00e9s de un retorno a otro tiempo, a lo arcaico o a lo m\u00edtico entra en sinton\u00eda con un programa fascista, basado en el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">renacimiento nacional<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pureza<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">tradici\u00f3n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Sin hablar siquiera de la sustituci\u00f3n de la historia por el mito.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Tres<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Artaud encarn\u00f3 una forma de lucidez extrema, insoportable para el orden social y la conciencia occidental. En su obra, la locura no es desviaci\u00f3n, sino acceso a un saber otro, a una percepci\u00f3n radical del mundo. Un ejemplo de ese saber otro, en \u00e9pocas distintas, y referido a nuestro origen, podr\u00eda ser ese v\u00ednculo imaginario entre los \u00e1ngeles gusanos de Menocchio el molinero y el Dios de microbios de Artaud. Y es que la locura artaudiana pareciera ser \u201cel reverso de la raz\u00f3n\u201d, como dir\u00eda Foucault, no su carencia. En \u00e9l, el cuerpo se convierte en un lugar de resistencia frente al discurso m\u00e9dico, que intenta calmar, domesticar, reducir. A lo que responde con escupitajos, glosolalias o invocaciones al dios interior que no puede ser nombrado. En este sentido, podemos percibir su radicalidad pol\u00edtica desde el momento en que su obra desaf\u00eda los dispositivos de control sobre el cuerpo y el alma.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Un tema que atraviesa esta antolog\u00eda es la locura, pero no como enfermedad, sino m\u00e1s bien como umbral. Artaud vivi\u00f3 largos a\u00f1os internado, fue sometido a tratamientos psiqui\u00e1tricos violentos, pero nunca dej\u00f3 de escribir contra esa maquinaria que lo deshumanizaba. En textos como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El huesecillo t\u00f3xico<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> o la carta <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Al doctor Jacques Latr\u00e9moli\u00e8re<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Artaud desenmascara la violencia institucional de la psiquiatr\u00eda. Al respecto, Michel Foucault en su libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Historia de la locura<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, reconoci\u00f3 en \u00e9l una figura clave para entender c\u00f3mo el saber psiqui\u00e1trico ha operado a la manera de un dispositivo de exclusi\u00f3n. Y de qu\u00e9 forma nuestra cultura se ha visto empobrecida por las consecuencias de esa determinaci\u00f3n, as\u00ed al menos lo se\u00f1ala en su primera parte, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La nave de los locos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, cuando se\u00f1ala:\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cLa locura se convierte en una de las formas mismas de la raz\u00f3n. Se integra a ella, constituyendo sea una de sus formas secretas, sea uno de los momentos de su manifestaci\u00f3n, sea una forma parad\u00f3jica en la cual puede tomar conciencia de s\u00ed misma. De todas maneras, la locura no conserva sentido y valor m\u00e1s que en el campo mismo de la raz\u00f3n\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>cuatro<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n puede tener Antonin Artaud con Jos\u00e9 Carlos Mari\u00e1tegui y el indigenismo?, \u00bfser\u00e1 el mito el punto que los una, como una fuerza vital que sobrevive a la raz\u00f3n moderna?, \u00bfo ser\u00e1 acaso que el potencial revolucionario del mito ind\u00edgena en Mari\u00e1tegui es para Artaud la prueba de que la cultura occidental ha perdido contacto con la verdad del cuerpo?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Desde una perspectiva pol\u00edtica, la figura de Artaud se conecta de modo inesperado con el pensamiento de Jos\u00e9 Carlos Mari\u00e1tegui. Con toda seguridad, a partir del viaje que Artaud hiciera a M\u00e9xico, pues en su contacto con los tarahumaras, descubre una forma de pensamiento y de ritualidad que escapa a la l\u00f3gica occidental. La experiencia con el pueblo rar\u00e1muri dej\u00f3 en Artaud una marca profunda. En <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Una raza-principio<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> as\u00ed lo registra, revirtiendo la opini\u00f3n que a priori se tendr\u00eda de ellos: \u201cEs falso decir que los tarahumaras no tienen civilizaci\u00f3n, cuando la civilizaci\u00f3n se reduce a simples facilidades f\u00edsicas o a comodidades materiales que la raza tarahumara ha despreciado desde siempre\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Desprecio que, por otra parte, nos lleva a notar algo que Canetti describe con precisi\u00f3n: \u201cnos damos cuenta, por ejemplo, de que todo est\u00e1 prefigurado en ciertos mitos: son conceptos y deseos antiqu\u00edsimos que hoy en d\u00eda realizamos fugazmente\u201d, cada vez m\u00e1s espor\u00e1dicamente quiz\u00e1, obnubilados por las representaciones responsables de la domesticaci\u00f3n del cuerpo y del esp\u00edritu. Quiz\u00e1 lo que ya ve\u00eda Artaud, fue lo mismo que vio Trakl, y es lo que podemos ver ahora, que estamos: \u201cdemasiado muertos para vivir\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Pasando a otro plano, es innegable su influencia en los movimientos contraculturales y revolucionarios, los situacionistas vieron en \u00e9l una figura prof\u00e9tica: alguien que hab\u00eda comprendido que la vida hab\u00eda sido capturada por la representaci\u00f3n, que el espect\u00e1culo hab\u00eda reemplazado a la experiencia. Su grito, m\u00e1s all\u00e1 de una pol\u00edtica basada en demandas, ense\u00f1a una insurrecci\u00f3n del deseo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Esta antolog\u00eda no pretende dar respuestas, tampoco Artaud. Nos arroja a un campo de intensidades donde nos comparte su fiebre, y nos invita a pensar, como \u00e9l, con la herida del pensamiento abierta. Y si bien \u00e9l ya ve\u00eda la descomposici\u00f3n de la cultura europea en el siglo veinte, leerlo hoy en d\u00eda, en medio del sostenido avance de la ultraderecha a nivel mundial, ante la exasperante pasividad de la izquierda y donde el espect\u00e1culo ha devenido norma, es como si volvi\u00e9ramos a escuchar el grito de un cuerpo que no se deja reducir ni al capital, ni a la raz\u00f3n. Un cuerpo que, como la tierra, exige otro comienzo. Vuelvo sobre Mari\u00e1tegui, pues su ep\u00edgrafe toma la forma de una descripci\u00f3n de Artaud, a quien vemos en esta antolog\u00eda: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">luchando contra la vida misma. Y contra la muerte.<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>ep\u00edlogo<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En la presentaci\u00f3n que hici\u00e9ramos en Valpara\u00edso el viernes pasado, Chano habl\u00f3 de un sue\u00f1o que marcar\u00eda el v\u00ednculo que acab\u00f3 enlaz\u00e1ndolo con Artaud; en \u00e9l, en una especie de peque\u00f1a reuni\u00f3n, el poeta se arranca la mand\u00edbula inferior y la muestra al p\u00fablico, mientras de la mand\u00edbula superior cae un chorro de sangre. En cierto modo, ese recuerdo que pareciera extra\u00eddo de una pintura de Francis Bacon, se entrelaza con las palabras que Freud le enviara en una carta a Wilhelm Fliess: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cEn esta casa, el 24 de Julio de 1895, el secreto de los sue\u00f1os le fue revelado al dr. Sigmund Freud\u201d. <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">Qui\u00e9n sabe, quiz\u00e1 dicho sue\u00f1o constituya ese intuitivo momento de lucidez o raz\u00f3n otra que marc\u00f3 el posterior derrotero pol\u00edtico, po\u00e9tico y est\u00e9tico que Chano Libos, ahora de la mano de Antonin Artaud, nos comparte esta tarde.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">*Chano Libros es el seud\u00f3nimo de Cristian Olivos Bravo<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Rodrigo Arroyo<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-6033\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Foto-de-portada-antologia-733x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"296\" height=\"414\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Foto-de-portada-antologia-733x1024.jpg 733w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Foto-de-portada-antologia-215x300.jpg 215w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Foto-de-portada-antologia-768x1073.jpg 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Foto-de-portada-antologia-1099x1536.jpg 1099w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Foto-de-portada-antologia.jpg 1109w\" sizes=\"auto, (max-width: 296px) 100vw, 296px\" \/><\/p>\n<p>Vida y muerte de Sat\u00e1n el fuego<br \/>\nAntolog\u00eda ilustrada de Antonin Artaud<br \/>\nCaxic\u00f3ndor \/ Inubicalistas<br \/>\nValpara\u00edso<br \/>\n2025<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La palabra agon\u00eda, en el ardiente y viviente lenguaje de Unamuno, recobra su acepci\u00f3n original. Agon\u00eda no es preludio de la muerte, no es conclusi\u00f3n de la vida. Agon\u00eda \u2013como Unamuno escribe en la introducci\u00f3n de su libro\u2013 quiere decir lucha. Agoniza aquel que vive luchando; luchando contra la vida misma. Y contra la muerte. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":94,"featured_media":6032,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-6030","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-literatura"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6030","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/94"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6030"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6030\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6034,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6030\/revisions\/6034"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6032"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6030"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6030"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6030"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}