{"id":6011,"date":"2025-06-11T16:32:58","date_gmt":"2025-06-11T19:32:58","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=6011"},"modified":"2025-06-11T16:41:03","modified_gmt":"2025-06-11T19:41:03","slug":"topicos-sublimados-sobre-garcia-lorca-sus-dibujos-y-walt-whitman-por-carla-duimovich-nigro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2025\/06\/11\/topicos-sublimados-sobre-garcia-lorca-sus-dibujos-y-walt-whitman-por-carla-duimovich-nigro\/","title":{"rendered":"T\u00f3picos sublimados sobre Garc\u00eda Lorca: sus dibujos y Walt Whitman\u00a0\u2013 Por Carla Duimovich Nigro"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Los maricas, Walt Whitman, te so\u00f1aban<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Federico Garc\u00eda Lorca nunca ocult\u00f3 su homosexualidad, la escrib\u00eda y dibujaba en un contexto absolutamente homoodiante. La cr\u00edtica fue uno de los motivos por los que Lorca viaj\u00f3 a Nueva York en 1929, pero los motivos principales fueron dos rupturas: la amorosa con su entonces pareja Emilio Aladr\u00e9n y el alejamiento de la triada Dal\u00ed-Lorca-Bu\u00f1uel. Esta \u00faltima llev\u00f3 a Bu\u00f1uel a titular la pel\u00edcula <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El perro andaluz<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1960) en alusi\u00f3n a Lorca, hecho que Bu\u00f1uel neg\u00f3 a pesar de que en el film nunca aparece un perro y que Lorca respondi\u00f3 con otra met\u00e1fora.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Las dos rupturas, con Dal\u00ed, pero sobre todo con Aladr\u00e9n, lo ahogaron en una abisal depresi\u00f3n. Para excusarse, habl\u00f3 de aprender ingl\u00e9s y cambiar de aire. El 19 de junio, Lorca embarc\u00f3 junto al pol\u00edtico socialista Fernando de los R\u00edos (1879-1949) desde Southampton rumbo a Nueva York, llegando una semana m\u00e1s tarde en el transatl\u00e1ntico Olympic (uno de los tres buques gemelos de los cuales formaba parte el Titanic).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El ingl\u00e9s nunca lo aprendi\u00f3 a pesar de haberse matriculado en un curso de idioma. En su lugar, mientras despreciaba su propia tristeza, escribi\u00f3 uno de los mejores libros de poemas de su autor\u00eda <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Poeta en Nueva York<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, del cual formar\u00edan parte sus dos primeros escritos: \u201cEl rey de Harlem\u201d (\u201cLa sangre no tiene puertas en vuestra noche boca arriba\u201d) y \u201c1910 (Intermedio)\u201d (\u201cNo preguntarme nada. He visto que las cosas \/ cuando buscan su curso encuentran su vac\u00edo\u201d).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Durante su estad\u00eda neoyorquina, Lorca descubri\u00f3 universos inexplorados que cambiaron su visi\u00f3n de libertad. Por un lado, conocer el boom de los rascacielos lo hizo agudizar su amor por Granada y los aspectos r\u00fasticos y costumbristas de su tierra. Por el otro, la introducci\u00f3n al jazz de Harlem, a la multiculturalidad de Nueva York, lo fascin\u00f3 completamente.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Muchos estudiosos de su biograf\u00eda dicen que hay un antes y un despu\u00e9s de su viaje, otros encuentran expresiones homoodiantes en los poemas neoyorquinos (frases que pueden ser le\u00eddas as\u00ed solo por quien busca desconocer su desencanto por algunas expresiones <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">gays<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> que responden a las normativas del momento hist\u00f3rico). Lo cierto es que en este contexto se reconoce en los poemas de Walt Whitman. Lo lee, lo profundiza, lo hace sangre y lo convierte en uno de sus referentes tanto en lo literario como en lo humano: Whitman tambi\u00e9n hab\u00eda sido repudiado por escribir versos bell\u00edsimos de amor y camarader\u00eda entre hombres. Su contexto hist\u00f3rico fue el de la guerra de Secesi\u00f3n (1861-1865; cuando apenas nac\u00eda Estados Unidos); el de Lorca, los a\u00f1os previos a la Guerra Civil espa\u00f1ola (1936-1939).\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Es en el poemario <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Leaves of Grass <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(Hojas de hierba), publicado en 1855, revisado y ampliado por el mismo Whitman innumerables veces, en donde Lorca descubre otra manera de habitar los cuerpos y la sexualidad entre masculinidades.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Los primeros poemas de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Poeta en Nueva York<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> ya hab\u00edan sido publicados en algunas revistas cuando Lorca escribi\u00f3 \u2014en marzo de 1930 en Cuba junto a otro poema titulado \u201cSon de negros en Cuba\u201d\u2014 su \u201cOda a Walt Whitman\u201d. La primera edici\u00f3n fue publicada en M\u00e9xico en 1933 por Justino Fern\u00e1ndez y Edmundo O&#8217; Gorman, y se trat\u00f3 de 50 ejemplares fuera de comercio que conten\u00edan \u00fanicamente la Oda al norteamericano. En la dedicatoria escrita a mano para el poeta Luis Rosales (cuya casa fue refugio previo a su detenci\u00f3n), Lorca dibuja a Whitman con barbas de mar y ojo de c\u00edclope; atravesado por corrientes que se encuentran y se mezclan sin dificultad, con una mirada de alba. El dibujo es sencillo, son apenas algunas l\u00edneas que trazan una boca carnosa y cabellos como montes o lava que desciende junto al viento. Se trata de la misma ilustraci\u00f3n que m\u00e1s tarde compilar\u00e1 Gregorio Prieto con los dibujos del poeta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Dibujos lorquianos<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Al momento en que fueron publicados, hab\u00edan pasado trece a\u00f1os de la madrugada de verano de 1936 en V\u00edznar en la que Federico fue fusilado por maric\u00f3n y por esp\u00eda rojo. Pero debieron pasar otros catorce para que alguien se pronuncie sobre los hechos en torno a la desaparici\u00f3n del cuerpo. En dos hojas escritas a m\u00e1quina por <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">la 3\u00aa Brigada Regional de Investigaci\u00f3n de la Jefatura Superior de Polic\u00eda de Granada, se lee: \u201cestaba tildado de pr\u00e1cticas de <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">homosexualismo<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, aberraci\u00f3n que lleg\u00f3 a ser vox populi, pero lo cierto es que no hay antecedentes de ning\u00fan caso concreto en tal sentido\u201d y \u201caunque sin actividades conocidas, estaba conceptuado como socialista\u201d. El mismo informe \u2014de car\u00e1cter puramente informativo\u2014 dice: \u201cfue pasado por la armas, despu\u00e9s de haber confesado, seg\u00fan se tiene entendido; siendo enterrado en aquel paraje, muy a flor de tierra, en un barranco situado a unos kil\u00f3metros de la derecha de dicha \u2018Fuente Granada\u2019, en un lugar que se hace muy dif\u00edcil de localizar\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Casi noventa a\u00f1os m\u00e1s tarde, al momento de este texto, se han exhumado 23 fosas comunes en el Barranco de V\u00edznar y, durante los primeros d\u00edas de marzo del corriente, la investigaci\u00f3n del equipo de la Universidad de Granada encontr\u00f3 otras tres. El cuerpo de Federico a\u00fan contin\u00faa sin ser identificado y su paradero, desconocido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En el libro,<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">los<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\"> Dibujos de Garc\u00eda Lorca<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> son simples, con fondos pasteles y formas irrisorias; l\u00edneas que esbozan dise\u00f1os surreales y que muchas veces se crean a un solo trazo, como si la integridad de lo que se quiere dibujar pudiera ser corrompida por el alzarse de la mano, por el respiro de la tinta, por el v\u00e9rtigo del espacio entre el papel y la carne.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Entre sus dibujos hay de todo: un San Jorge <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">drag<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> sobre su drag\u00f3n conquistado, muchachas en escenarios granadinos, floreros, conventos y puentes, las manos cortadas de Santa Olalla. Un dibujo de la muerte, de un diablo \u201cambicioso\u201d y del bosque de Orfeo pintado con crayones. Tambi\u00e9n hay marineros sexies que llevan alas y a otros, electrocutados, les salen flores a trav\u00e9s de los ojos. V\u00edrgenes y s\u00edmbolos religiosos entremezclados con j\u00f3venes ba\u00f1ados de luz de luna, liras y mandolinas. Dise\u00f1os de sue\u00f1os fuertemente influenciados por su amigo y amante Salvador Dal\u00ed (1904-1989) como la \u201cMarcha triunfante de la zanahoria equilibrista\u201d, pedazos de rostros como constelaciones entre l\u00edneas o el c\u00edclope Polifemo acostado. Y, entre todas estas elocuencias, Federico eleg\u00eda garabatear arlequines: dibujaba un arlequ\u00edn y lo llamaba \u201cBeso secretamente interior\u201d o, por ejemplo, otro que homenajea al poeta Juan Guerrero Ruiz (1893-1955).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En este libro que en tapa muestra un bell\u00edsimo retrato del poeta andaluz, hay dos dibujos que se corresponden a un mismo per\u00edodo: el \u201cAutorretrato del poeta en New York\u201d y, por supuesto, Walt Whitman.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Por el East River y el Bronx<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">los muchachos cantaban ense\u00f1ando sus cinturas,<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">con la rueda, el aceite, el cuero y el martillo.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Noventa mil mineros sacaban la plata de las rocas<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">y los ni\u00f1os dibujaban escaleras y perspectivas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Pero ninguno se dorm\u00eda,<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">ninguno quer\u00eda ser el r\u00edo,<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">ninguno amaba las hojas grandes,<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">ninguno la lengua azul de la playa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Por el East River y el Queensborough<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">los muchachos luchaban con la industria,<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">y los jud\u00edos vend\u00edan al fauno del r\u00edo<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">la rosa de la circuncisi\u00f3n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">y el cielo desembocaba por los puentes y los tejados<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">manadas de bisontes empujadas por el viento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Pero ninguno se deten\u00eda,<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">ninguno quer\u00eda ser nube,<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">ninguno buscaba los helechos<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">ni la rueda amarilla del tamboril.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">(&#8230;)\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Ni un solo momento, viejo hermoso Walt Whitman,<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">he dejado de ver tu barba llena de mariposas,<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">ni tus hombros de pana gastados por la luna,<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">ni tus muslos de Apolo virginal,<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">ni tu voz como una columna de ceniza;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">anciano hermoso como la niebla<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">que gem\u00edas igual que un p\u00e1jaro<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">con el sexo atravesado por una aguja,<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">enemigo del s\u00e1tiro,<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">enemigo de la vid<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">y amante de los cuerpos bajo la burda tela.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Carla Duimovich Nigro<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los maricas, Walt Whitman, te so\u00f1aban Federico Garc\u00eda Lorca nunca ocult\u00f3 su homosexualidad, la escrib\u00eda y dibujaba en un contexto absolutamente homoodiante. La cr\u00edtica fue uno de los motivos por los que Lorca viaj\u00f3 a Nueva York en 1929, pero los motivos principales fueron dos rupturas: la amorosa con su entonces pareja Emilio Aladr\u00e9n y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":40,"featured_media":6012,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-6011","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-literatura"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6011","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/40"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6011"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6011\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6015,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6011\/revisions\/6015"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6012"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6011"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6011"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6011"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}