{"id":5990,"date":"2025-06-02T15:51:27","date_gmt":"2025-06-02T18:51:27","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5990"},"modified":"2025-06-02T15:52:00","modified_gmt":"2025-06-02T18:52:00","slug":"una-madre-queer-para-la-nacion-gabriela-mistral-y-el-estado-por-licia-fiol-matta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2025\/06\/02\/una-madre-queer-para-la-nacion-gabriela-mistral-y-el-estado-por-licia-fiol-matta\/","title":{"rendered":"Una madre queer para la naci\u00f3n. Gabriela Mistral y el Estado \u2013 Por Licia Fiol-Matta"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><b>Introducci\u00f3n: La maestra de Am\u00e9rica<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La suerte parec\u00eda estar en su contra. Gabriela Mistral naci\u00f3 en 1889 y se llamaba Lucila Godoy Alcayaga. Creci\u00f3, como narran tantos escritos, en el Valle de Elqui, al norte de Chile, conocido por su espl\u00e9ndido y desasosegante paisaje andino. Al igual que la mayor\u00eda de los habitantes del valle remoto y escasamente poblado, la familia de Mistral era muy pobre. El padre y jefe de familia, Jer\u00f3nimo Godoy, la abandon\u00f3 en 1892. Mistral, su madre Petronila y su hermana mayor Emelina vivieron en una choza de dos piezas. Petronila trabajaba como costurera para mantener a las dos hijas. Con el tiempo Mistral se hizo maestra rural, como su hermana. La educaci\u00f3n que recibi\u00f3 fue escasa y err\u00e1tica, y alcanz\u00f3, a lo sumo, un nivel b\u00e1sico. Fue, en esencia, autodidacta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Todav\u00eda resulta asombroso que Lucila Godoy Alcayaga figurara entre los arquitectos centrales del nacionalismo latinoamericano del siglo veinte, que ganara el primer Premio Nobel de Literatura latinoamericano en 1945 y se convirtiera en Gabriela Mistral, una celebridad internacional. Dijo de ella el cr\u00edtico chileno Fernando Alegr\u00eda que era \u201cuna misi\u00f3n educativa andante\u201d.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> La escritora chilena contempor\u00e1nea Diamela Eltit, al caracterizar su impacto, habl\u00f3 de \u201cuna especie de \u00fatero que ha parido hijos para la patria\u201d.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> No es posible subestimar el alcance de su fama y el impacto de su carisma en p\u00fablico y en privado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Si bien Mistral devino un cuerpo que exhib\u00eda las pol\u00edticas sexo-gen\u00e9ricas y raciales del latinoamericanismo, despu\u00e9s de su muerte en 1957 su fama y su obra se descuidaron hasta quedar opacadas y, por largo tiempo, olvidadas. Emergi\u00f3 otro cuerpo, que podemos llamar discursivo, un cuerpo nacional que el ep\u00edteto de \u201cLa maestra de Am\u00e9rica\u201d apuntala. Ese cuerpo es el verdadero autor del olvido de d\u00e9cadas. El pa\u00eds consagr\u00f3 a Mistral, la convirti\u00f3 en \u00edcono nacional, pero solo bajo condici\u00f3n de ser heterosexual, c\u00e9libe, santa y sufriente.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> Ocup\u00f3 un sitial en el canon literario latinoamericano \u00fanicamente por ser la Madre-Maestra de la naci\u00f3n. Su obra pas\u00f3 a ser poco le\u00edda y lo que es tal vez peor, pas\u00f3 a ser le\u00edda bajo el signo de la sorna y el desd\u00e9n porque supuestamente solo le importaban las madres y los ni\u00f1os. As\u00ed fue que se enmarc\u00f3 toda la obra dentro de un cuadro sentimental. Como se ver\u00e1 en lo que sigue, el p\u00fablico de Mistral era mucho m\u00e1s amplio. Por otra parte, el relato sentimental dista mucho de ser un g\u00e9nero menor e incidental: el sentimentalismo fue eje esencial del proyecto nacionalista del Estado. Adem\u00e1s, el sentimentalismo y la hagiograf\u00eda en torno a Mistral persisten. Ni la fascinaci\u00f3n por la supuesta vida torcida ni el morbo que ha permeado el relato nacional murieron con el siglo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Mistral era lesbiana de cl\u00f3set, por lo tanto, hay que preguntarse si la homofobia jug\u00f3 un papel central en la omisi\u00f3n de su figura y su obra despu\u00e9s de su muerte, antes de que irrumpieran las lecturas feministas del fin de la dictadura en Chile.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> Sin embargo, denunciar la homofobia no basta para dilucidar todo lo que est\u00e1 en juego a la hora de evaluar las decisiones de Mistral y la historia de su recepci\u00f3n. El sujeto homof\u00f3bico cree encontrarse separado del objeto que odia, pero Mistral provocaba afecto tambi\u00e9n, una especie de infantilismo nacional. A Mistral, sin duda, se la repudi\u00f3, pero tambi\u00e9n se la am\u00f3, contradicci\u00f3n reveladora.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La vida de Mistral pasaba de lo sublime a lo tr\u00e1gico. Su apoteosis nacional ocurri\u00f3 en Chile, pero solo en sus exequias f\u00fanebres, luego de haber padecido largos a\u00f1os de enfermedad y de haber acumulado una gran amargura contra su patria. Miles de personas se volcaron sobre las calles de Santiago para rendirle un \u00faltimo homenaje, gesto inusitado si se tiene en cuenta el desprecio que Mistral tuvo que encarar en los a\u00f1os previos a su exilio en 1922.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En vida, recibi\u00f3 el Premio Nobel de las manos del rey de Suecia; fue la primera persona latinoamericana en recibir tal honor. Pero asisti\u00f3 sola. Vest\u00eda traje largo de terciopelo negro, sin maquillaje ni prendas, a diferencia de las damas de sociedad, que vest\u00edan de blanco, luc\u00edan joyas y otros accesorios, y circulaban, seg\u00fan se estilaba, del brazo de un hombre.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Su vida personal estaba hecha pedazos. Su hijo adoptado, Juan Miguel Godoy, hab\u00eda fallecido hac\u00eda solo dos a\u00f1os. Juan Miguel se suicid\u00f3 de manera muy dram\u00e1tica, luego de una existencia marcada por los extremos emocionales que viv\u00eda sin tregua. Ingiri\u00f3 una dosis letal de ars\u00e9nico que le caus\u00f3 una muerte muy lenta y penosa, como la de Emma Bovary, v\u00edctima flaubertiana de excesos de sentimentalismo. Se desconoce por qu\u00e9 eligi\u00f3 el ars\u00e9nico. \u00bfSe imaginaba Juan Miguel el impacto que esta muerte tan literaria tendr\u00eda en su madre y, a trav\u00e9s de ella, en el mundo? Sin propon\u00e9rselo, Juan Miguel supli\u00f3 la tragedia que faltaba \u2013por as\u00ed decirlo\u2013 en esa fantas\u00eda nacional que representaba Gabriela Mistral: la p\u00e9rdida incalculable que representa la muerte de un hijo. Ello acort\u00f3 la distancia entre realidad y mito, entre lo privado y lo p\u00fablico. Esta muerte termin\u00f3 de conformar el mito central de la iconolog\u00eda mistraliana \u2013que la mujer sufre cuando no tiene hijos\u2013 mito que dura hasta nuestros d\u00edas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Mistral enterr\u00f3 a Juan Miguel en un cementerio en Petr\u00f3polis, Brasil, donde viv\u00edan por esa \u00e9poca. Parece extra\u00f1o que no llevara el cuerpo de Juan Miguel al Valle del Elqui, donde ella misma quer\u00eda que descansaran sus restos y donde fue, de hecho, enterrada, o que eligiera no trasladarlo a Espa\u00f1a, lugar de nacimiento de la presunta madre biol\u00f3gica de Juan Miguel. Tal vez era un gasto que no pod\u00eda sufragar en ese entonces. Lo cierto es que la tumba de Juan Miguel Godoy permaneci\u00f3 en Petr\u00f3polis, sin recibir visitas ni oraciones, por m\u00e1s de medio siglo, mientras que a Mistral se la enterr\u00f3 sola en su Montegrande natal en una tumba rodeada de flores y frecuentada por turistas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Resulta ir\u00f3nico que el personaje maternal, ese que pari\u00f3 a la naci\u00f3n y defendi\u00f3 la importancia de los lazos sangu\u00edneos, chocara tan tr\u00e1gicamente con la maternidad real de Mistral, que se dio fuera de la reproducci\u00f3n biol\u00f3gica. El sentimentalismo que despleg\u00f3 como dispositivo de afecto masivo coincidi\u00f3 de manera ins\u00f3lita con las circunstancias de la muerte de su propio hijo. \u00bfSer\u00e1 que tanto la incertidumbre del ni\u00f1o en cuanto a su origen biol\u00f3gico como su precaria pertenencia nacional tuvieron algo que ver con su muerte? No lo sabremos. Solo nos podemos preguntar por su relevancia, por las consecuencias que desat\u00f3.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Igual que al cubano Jos\u00e9 Mart\u00ed, a Mistral la han reclamado sectores tanto radicales como conservadores. Era excepcional, pero no se trataba de un sujeto puramente radical o, a la inversa, totalmente conservador. Por un lado, y a contrapelo de su discurso oficial, Mistral no se comportaba de acuerdo con el modelo femenino estatal. Por otro, no tiene sentido construir a una escritora lesbiana subversiva con una pol\u00edtica feminista legible para los estudios <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">queer<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. S\u00ed podemos afirmar que fue la primera figura femenina transnacional de Am\u00e9rica Latina y que ejerci\u00f3 una influencia de alcance hemisf\u00e9rico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Mistral cre\u00f3 un discurso p\u00fablico que defend\u00eda un rol conservador para la mujer dentro de las pol\u00edticas de Estado. Sin embargo, en la vida privada Mistral se desvi\u00f3 de manera significativa de la normativa estatal. Por supuesto que esta bifurcaci\u00f3n se puede interpretar de m\u00faltiples maneras. En <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Una madre queer para la naci\u00f3n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, postulo que Mistral decidi\u00f3 anclar el proyecto nacionalista del Estado. No se trat\u00f3 de un simple azar del destino. Como toda decisi\u00f3n, la suya ocurri\u00f3 en un contexto hist\u00f3rico. Reconstruyo el periodo a la vez que reescribo las narrativas en torno a ciertos aspectos clave de su vida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Una mirada minuciosa a la prosa de Mistral (que abarca una cantidad asombrosa de cartas, discursos, art\u00edculos de peri\u00f3dicos e informes consulares) revela a una mujer ambiciosa y brillante que persigui\u00f3 la fama internacional y el poder pol\u00edtico. Logr\u00f3 sus tres ambiciones principales \u2013renombre literario, reconocimiento internacional y un sitial pol\u00edtico indiscutible\u2013 en lo que fue, sin duda, una vida extraordinaria.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Pose\u00eda una disciplina f\u00e9rrea y mostr\u00f3 una gran motivaci\u00f3n a lo largo de trece a\u00f1os de empleo en varios puestos cercanos a su zona de origen en Chile, muy lejos de la capital. Desde estos primeros a\u00f1os, Mistral se ocup\u00f3 de dos frentes, las publicaciones educativas locales y los peri\u00f3dicos literarios locales y regionales. A las primeras mandaba textos program\u00e1ticos sobre el ni\u00f1o y la escuela; a los segundos, sus poemas. Eventualmente ascendi\u00f3 en rango al asumir una serie de puestos en escuelas chilenas de diferentes regiones, lejos de su pueblo natal. La secuencia de nombramientos culmin\u00f3 en el que la llev\u00f3 a Santiago en 1921, un a\u00f1o antes de un exilio que durar\u00eda toda la vida.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> Tengamos en cuenta que a Mistral le tom\u00f3 aproximadamente veinte a\u00f1os de carrera el crear su personaje de la maestra, tan exitoso.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Luego de este proceso de autopromoci\u00f3n, tan asiduo y desgastador, el Estado se fij\u00f3 en esta \u201cinstitutriz\u201d que resaltaba tanto por ser algo varonil como por su poes\u00eda descompuesta, en nada parecida a las rimas corrientes de lo femenino. Ciertamente se esperaba que el personaje p\u00fablico de Mistral reforzara los roles tradicionales de la mujer, y ella se vendi\u00f3 al p\u00fablico como defensora del hogar y la familia, pese a no tener ni hogar estable ni familia heterosexual. Al Estado le interesaba promover el ascenso social de las mujeres a la vez c bvc que restring\u00eda su participaci\u00f3n al sector de servicios dentro de la creciente econom\u00eda industrial. Mistral se aline\u00f3 con este proyecto estatal. Adem\u00e1s de la necesidad de incrementar la mano de obra femenina, el Estado necesitaba reclutar a las mujeres para que se hicieran maestras, por razones bien estudiadas en trabajos sobre la educaci\u00f3n nacionalista y el papel de la mujer en el nacionalismo.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> Este libro sigue otros estudios que buscan complicar el pensamiento nacionalista y presenta ciertas hip\u00f3tesis que dependen de una mirada m\u00e1s atenta a la relaci\u00f3n entre el Estado y lo queer y, en particular, la \u201crareza\u201d [<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">queerness<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">] de las mujeres. Es ah\u00ed donde el papel de Mistral fue decisivo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El proceso de autoinvenci\u00f3n de Mistral comenz\u00f3 muy temprano, y dud\u00f3 sobre c\u00f3mo presentarse p\u00fablicamente. Mistral ensay\u00f3 varias versiones de su nombre art\u00edstico, desde una mera \u201cY\u201d may\u00fascula en sus primeros escritos de ni\u00f1a, tanteando seud\u00f3nimos de g\u00e9nero ambiguo como \u201cAlguien\u201d y luego nombres m\u00e1s femeninos como \u201cSoledad\u201d o \u201cAlma\u201d en la adolescencia. Sol\u00eda usar \u201cAlma\u201d entre 1904 y 1908, cuando colaboraba frecuentemente en peri\u00f3dicos regionales. En 1911, Mistral public\u00f3 un cuento, \u201cEl rival\u201d, y lo firm\u00f3 con el seud\u00f3nimo \u201cGabriela Mistraly\u201d. El cuento presenta a un protagonista, Gabriel, acaso doble de Mistral, que habla melodram\u00e1ticamente y en primera persona de sus p\u00e9rdidas tr\u00e1gicas, todas de amantes mujeres. Lucila Godoy asumi\u00f3 su seud\u00f3nimo final, \u201cGabriela Mistral\u201d, en 1913. Incluso este seud\u00f3nimo puede ser le\u00eddo como signo de identificaci\u00f3n masculina: aunque feminizados, tom\u00f3 los nombres de dos hombres, Gabriele D\u2019Annunzio y Fr\u00e9deric Mistral.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Antes de partir de Chile, todav\u00eda usaba su nombre legal, principalmente en la correspondencia oficial y en art\u00edculos period\u00edsticos directamente relacionados con temas de educaci\u00f3n, pero en casi todo lo relativo a su carrera como escritora firmaba \u201cGabriela Mistral\u201d. Despu\u00e9s de 1922, Mistral dej\u00f3 de usar su nombre legal por completo y el seud\u00f3nimo pas\u00f3 a ser su nombre, con la \u00fanica excepci\u00f3n de informes consulares y otros papeles oficiales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El primer triunfo de Mistral como poeta fue en 1914, cuando gan\u00f3 el prestigioso Premio Nacional de los Juegos Florales (organizado por la Sociedad de Escritores de Chile) con su famoso ciclo po\u00e9tico \u201cSonetos de la muerte\u201d. No cabe duda que este premio realz\u00f3 su valor como la poeta nacional, as\u00ed tambi\u00e9n como la \u201cmaestra-poeta\u201d, personaje que cultiv\u00f3 durante sus primeros a\u00f1os en Chile. Los \u201cSonetos de la muerte\u201d avalaban la historia morbosa de amor no correspondido, culminando en el suicidio del amante:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Del nicho helado en que los hombres te pusieron,\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">te bajar\u00e9 a la tierra humilde y soleada.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Que he de dormirme en ella los hombres no supieron,<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">y que hemos de so\u00f1ar sobre la misma almohada.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Te acostar\u00e9 en la tierra soleada con una<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">dulcedumbre de madre para el hijo dormido,<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">y la tierra ha de hacerse suavidades de cuna<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">al recibir tu cuerpo de ni\u00f1o dolorido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Mistral aclar\u00f3 (a\u00f1os m\u00e1s tarde, cierto es) que no hab\u00eda escrito esos versos a causa de su relaci\u00f3n con Rogelio Ureta, un trabajador de ferrocarril chileno y amigo de la familia que supuestamente estaba enamorado de Mistral, y que Ureta no se hab\u00eda suicidado por desprecio de amante alguna. Mistral, no empece, no busc\u00f3 desvincularse de esta historia durante la \u00e9poca en que cobraba una creciente notoriedad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La joven Mistral ya dominaba, por lo visto, el arte de la publicidad; era consciente de hasta qu\u00e9 punto el retraimiento y la indiferencia pod\u00edan provocar la curiosidad nacional. De hecho, no acept\u00f3 el premio de los Juegos Florales en persona. Se piensa que asisti\u00f3 a la ceremonia de inc\u00f3gnita, disfrutando de la entrega del premio a la vez que subrayaba su ausencia. Cabe recordar que ella no encajaba en la imagen de la mujer femenina, pese a ser la autora de versos sobre una desesperaci\u00f3n maternal muy intensa. Mistral, sin duda, se daba perfecta cuenta de que, en la sociedad de \u00e9lite de la capital, su dejo de masculinidad resultar\u00eda intolerable.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En un inicio, la pose de Mistral como madre nacional fue \u00fatil por cuestiones pr\u00e1cticas. Luego, el discurso maternal llegar\u00eda a ser central en su escritura por razones m\u00e1s complejas. Uno de los beneficios m\u00e1s evidentes de esta pose tuvo que ver con el apoyo econ\u00f3mico. La Rep\u00fablica de Chile fue siempre su fuente principal de empleo, primero como maestra, luego como c\u00f3nsul de por vida. La postura de institutriz nacional le permiti\u00f3 a Mistral abandonar Chile en 1922, donde se encontraba atrapada en una existencia burocr\u00e1tica que limitaba su crecimiento intelectual y le dificultaba el reconocimiento literario. Jos\u00e9 Vasconcelos, primer secretario de Educaci\u00f3n P\u00fablica de M\u00e9xico en los primeros a\u00f1os de la Revoluci\u00f3n Mexicana, la conoci\u00f3 durante un viaje a Chile en 1922. Muy intrigado por la presencia de Mistral, la invit\u00f3 a M\u00e9xico para asistir en la creaci\u00f3n de escuelas rurales que el gobierno fundar\u00eda tras la revoluci\u00f3n. Gabriela Mistral lleg\u00f3 a M\u00e9xico el 30 de julio de 1922.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> Ten\u00eda treinta y cuatro a\u00f1os.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Su viaje a M\u00e9xico en calidad de representante del Estado chileno result\u00f3 crucial para su carrera como escritora ya que le posibilit\u00f3 adquirir un perfil internacional. La Revoluci\u00f3n Mexicana apareci\u00f3 en los medios mundiales a trav\u00e9s de fotos e im\u00e1genes, tanto en la prensa escrita como en los noticieros cinematogr\u00e1ficos. De hecho, fue uno de los primeros eventos mundiales que se experiment\u00f3 a nivel mundial a trav\u00e9s de los medios masivos. Adem\u00e1s, el M\u00e9xico moderno se erigi\u00f3 como naci\u00f3n por medio del espect\u00e1culo visual, en gran medida; no solo a trav\u00e9s del trabajo de los tres famosos muralistas, Diego Rivera, David Siqueiros y Jos\u00e9 Clemente Orozco, sino tambi\u00e9n de las construcciones de obras p\u00fablicas como el estadio de Ciudad de M\u00e9xico y el estadio de Xalapa en Veracruz.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> A ra\u00edz de este viaje, y de su identificaci\u00f3n con M\u00e9xico y su Estado reci\u00e9n fundado, Mistral logr\u00f3 un gran acierto con la publicaci\u00f3n de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Lecturas para mujeres<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> en 1922, texto encargado por el gobierno mexicano para utilizarse en las escuelas de ni\u00f1as. Mistral, muy astutamente, incluy\u00f3 varios escritos suyos en el volumen; suman casi un tercio del total de textos. Despleg\u00f3 el \u201cdiscurso sentimental\u201d y coloc\u00f3 al sujeto femenino en el interior mismo del proyecto nacionalista latinoamericano; en esto \u00faltimo fue mucho m\u00e1s exitosa que cualquiera de las que la precedieron.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Otros pa\u00edses la cortejaban, en particular Argentina. Si Mistral hubiese viajado a Argentina en vez de a M\u00e9xico, su perfil internacional habr\u00eda sido notablemente distinto. Por ejemplo, no podr\u00eda haber asumido con tanta facilidad ciertas pol\u00edticas populistas y racializadas. Con toda probabilidad habr\u00eda encarnado el ideal argentino nacional de blancura europea, ideal obviamente racista, lo opuesto de la imagen de armon\u00eda racial por la que apostaba el gobierno mexicano.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Mistral volvi\u00f3 a Chile tres veces despu\u00e9s de 1922: en 1925, en 1938 y en 1954. Se convirti\u00f3 en viajera internacional, mud\u00e1ndose con frecuencia por asuntos de Estado y aceptando las invitaciones que le llegaban por su fama cada vez mayor como modelo de la maestra-madre-poeta de todas las mujeres de Am\u00e9rica Latina. Una vez nombrada c\u00f3nsul particular de libre elecci\u00f3n,<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> Mistral pod\u00eda elegir d\u00f3nde residir en cualquier lugar de Europa, Am\u00e9rica Latina o Estados Unidos. Fue c\u00f3nsul en Madrid, Espa\u00f1a (1933); Lisboa y Porto, Portugal (1935); Niza, Francia (1938); Niter\u00f3i, Brasil (1940); Petr\u00f3polis, Brasil (1941); Los \u00c1ngeles, California (1945); Santa B\u00e1rbara, California (1947); Veracruz, M\u00e9xico (1949); y Rapallo y N\u00e1poles, Italia (1950-1952),<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> adem\u00e1s de asumir cargos a corto plazo en otros lugares. En 1953, decidi\u00f3 instalarse con su compa\u00f1era, la norteamericana Doris Dana que viv\u00eda en Long Island, N.Y., y solicit\u00f3 un cargo de comisionada en las Naciones Unidas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Luego de dejar Chile, como modo de ganarse la vida (y respondiendo a las necesidades publicitarias del gobierno en muchas instancias), colabor\u00f3 con los peri\u00f3dicos m\u00e1s importantes de Am\u00e9rica Latina, pr\u00e1ctica que ejerci\u00f3 de por vida. Se convirti\u00f3 en ensayista consumada; escrib\u00eda sobre una diversidad de temas: geograf\u00eda y costumbres, asuntos pedag\u00f3gicos y temas sociales, celebridades, y religi\u00f3n, entre otros. No obedec\u00eda un solo criterio, lo cual complica la b\u00fasqueda de hilos rectores u opiniones consecuentes en su corpus. Sus posturas cambiaban estrat\u00e9gicamente. No se puede afirmar con certeza qu\u00e9 opinaba sobre cantidad de asuntos (el feminismo, por ejemplo). Su ambivalencia ante cuestiones de g\u00e9nero, raza y pedagog\u00eda imposibilita trazar una trayectoria clara de su pensamiento social. A grandes trazos, se la piensa como defensora de los despose\u00eddos, especialmente de los mestizos y de los ind\u00edgenas. Tambi\u00e9n se celebra su pacifismo; su labor en pos de la paz internacional y de los derechos humanos se cita a menudo como ejemplo. Se la conoce, sobre todo, como defensora transnacional de la maternidad y la crianza.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La carrera de Mistral est\u00e1 estrechamente vinculada a la Liga de las Naciones, instituci\u00f3n a la que estuvo afiliada desde 1926. Luego de la desaparici\u00f3n de la Liga, Mistral se incorpor\u00f3 a las Naciones Unidas, desempe\u00f1ando diversos encargos oficiales. Es posible que fuera una de las autoras de la Declaraci\u00f3n Universal de Derechos Humanos. Sus amistades y conocidos de entre las personalidades de la \u00e9poca incluyeron a Dag Hammarskj\u00f6ld, Thomas Mann, Henri Bergson, y casi seguramente a Eleanor Roosevelt, entre muchas otras figuras. Gran parte de estos contactos surgieron a ra\u00edz de su trabajo en el Instituto de Cooperaci\u00f3n Intelectual de la Liga de las Naciones, precursora de UNESCO, entre 1926 y 1934.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">A la transparencia discursiva que requer\u00edan sus cargos oficiales se opone la poes\u00eda herm\u00e9tica de Mistral con sus vertientes pesadillescas. Incluso sus versos presuntamente m\u00e1s directos, los que tienen que ver con elementos de nacionalismo, los que elaboran s\u00edmbolos y paisajes nacionales, se ven revestidos de una dimensi\u00f3n on\u00edrica que los separa de la eficiencia y el instrumentalismo. Mistral se rodeaba de y estaba rodeada por met\u00e1foras que remit\u00edan al silencio, a la verg\u00fcenza, al secreto. Gran parte de su obra po\u00e9tica gira en torno a un mundo privado dif\u00edcil de descifrar, un mundo de p\u00e9rdida y de desesperaci\u00f3n, de escapes fantasm\u00e1ticos hacia otras realidades. Muchos poemas mistralianos se ti\u00f1en de lo que Walter Benjamin denomina aura: una huella de un mundo que ya no exist\u00eda al desarrollarse la sociedad industrial en Chile, pero que redoblaba en intensidad simb\u00f3lica frente a la erradicaci\u00f3n, deformaci\u00f3n y p\u00e9rdida de antiguos estilos de vida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La naturaleza desconcertante de la poes\u00eda de Mistral puede explicar por qu\u00e9 Patricia Rubio, su bibli\u00f3grafa m\u00e1s importante, ha estimado que de las casi cuatro mil anotaciones bibliogr\u00e1ficas que reuni\u00f3 en su libro, la mayor\u00eda se centra en el primer libro de poes\u00eda de Mistral, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Desolaci\u00f3n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> No sorprende, dado que este primer volumen se presta m\u00e1s que los otros a leerse desde la narrativa de la madre est\u00e9ril y frustrada, que perdi\u00f3 a su \u00fanico amante masculino a temprana edad y lo llora por toda la eternidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La obra de Mistral consta de seis libros de poes\u00eda y varios vol\u00famenes de prosa y correspondencia. En vida, public\u00f3 cuatro vol\u00famenes de poes\u00eda. El primero, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Desolaci\u00f3n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, se public\u00f3 en Nueva York en 1922, bajo el patrocinio de Federico de On\u00eds, profesor de espa\u00f1ol de la Universidad de Columbia. El libro se dio a conocer inmediatamente. La Editorial Calleja de Espa\u00f1a public\u00f3 su segundo libro de poemas, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ternura<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, en 1924. Se reimprimi\u00f3 en tres ocasiones, para luego padecer una profunda transformaci\u00f3n al reeditarse en 1945. Para esta edici\u00f3n final, Mistral sac\u00f3 las canciones de cuna y los poemas para ni\u00f1os que se hallaban en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Desolaci\u00f3n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y en el posterior <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Tala<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y los incorpor\u00f3 a la edici\u00f3n definitiva de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ternura<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de 1945. Agreg\u00f3 poemas que no figuraban en sus vol\u00famenes impresos, algunos de los cuales difer\u00edan notablemente de sus anteriores celebraciones pedag\u00f3gicas de la infancia. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ternura<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> se convirti\u00f3 en su libro m\u00e1s popular y de mayor venta. Su tercer libro, y tal vez el m\u00e1s importante, es <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Tala<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1938). Dedicado a los ni\u00f1os vascos hu\u00e9rfanos de la Guerra Civil Espa\u00f1ola, el libro se public\u00f3 en la prestigiosa editorial Sur de Argentina, dirigida por Victoria Ocampo; Sur, adem\u00e1s de editorial, era un centro de intercambio cultural important\u00edsimo de la \u00e9poca. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Tala<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> se reedit\u00f3 en 1947. Esta segunda edici\u00f3n es la versi\u00f3n definitiva que conocemos hoy; como he se\u00f1alado, Mistral quit\u00f3 todos los poemas infantiles de la primera edici\u00f3n y los a\u00f1adi\u00f3 a la versi\u00f3n definitiva de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ternura<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, de 1945. El \u00faltimo libro de Mistral, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Lagar<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, se public\u00f3 en Chile en 1954. Tambi\u00e9n existen dos vol\u00famenes p\u00f3stumos de poes\u00eda: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Poema de Chile<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Santiago, 1967) y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Lagar II<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Santiago, 1991).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Mistral nunca recopil\u00f3 sus cientos de textos en prosa con la intenci\u00f3n de publicarlos; de hecho, a\u00fan siguen reuni\u00e9ndose. Hay muchas antolog\u00edas; brevemente subrayar\u00e9 las m\u00e1s importantes para este estudio. Roque Esteban Scarpa, mistraliano notable, es responsable de haber compilado gran parte de la prosa de Mistral durante los a\u00f1os setenta: entre otros libros, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La desterrada en su patria<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1977), <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Magisterio y ni\u00f1o<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1979) y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Gabriela anda por el mundo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1978) presentan algunos de sus escritos clave sobre educaci\u00f3n y cultura en Am\u00e9rica Latina. A Luis Vargas Saavedra le debemos un importante volumen, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El otro suicida de Gabriela Mistral<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1985), y el editar casi toda la correspondencia que se ha publicado en libros. Mistral escribi\u00f3 miles de cartas durante su vida. Le dedicaba varias horas diarias a la lectura de su correspondencia y despachaba misivas a todas partes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El hecho de ganar el Premio Nobel en 1945 no hizo m\u00e1s que acrecentar el tren de vida agitado que Mistral ya llevaba, dada su fama internacional. Aparte de su trabajo consular, Mistral fue catedr\u00e1tica visitante en varias universidades de Am\u00e9rica Latina y Estados Unidos. Era una oradora de gran prestigio e impresionaba al p\u00fablico con su brillante estilo conversacional, solo en apariencia simple. Mistral cultivaba el arte de la conversaci\u00f3n y, adem\u00e1s, contrario a su imagen p\u00fablica, le gustaba tomar whisky y fumar cigarrillos, todo lo cual la convirti\u00f3 en compa\u00f1\u00eda predilecta de c\u00edrculos bohemios.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El \u00e9xito de Mistral, que apenas he esbozado, resulta tanto m\u00e1s extraordinario si se toma en consideraci\u00f3n cu\u00e1n alejada estaba de la apariencia y conducta \u201cfemeninas\u201d. Aun cuando el Estado hiciera de Mistral el modelo transnacional, aceptable, de la conducta femenina, sol\u00eda notarse su \u201cusanza\u201d masculina; reaccionar a su ambig\u00fcedad gen\u00e9rica; o, simplemente, describirla como \u201cqueer\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Cuando primero publiqu\u00e9 este libro, no exist\u00edan documentos \u201cfehacientes\u201d de su sexualidad. Sin embargo, siempre fue evidente para m\u00ed que el exilio de Mistral podr\u00eda haber sido un exilio sexual, al menos en parte. Seguramente, haber asumido la imagen de la maestra se correspond\u00eda con su necesidad de autoprotecci\u00f3n cuando estaba en Chile, del mismo modo que pas\u00f3 con la correspondencia de \u201camor\u201d que manten\u00eda con Manuel Magallanes Moure, un escritor chileno que estaba casado por ese entonces. Algunos especialistas sostienen que Mistral vio a Magallanes en persona solo dos veces, en reuniones sociales. Otros insisten en un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">affair<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Independientemente de lo que haya sucedido entre ellos, no se descalifican las cuestiones que examino a lo largo de este libro.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">A la altura de 2002, no se conoc\u00edan cartas de amor a mujeres, o diarios, que permitieran construir una confesi\u00f3n sexual de \u00edndole personal de parte de Mistral. Ninguno de sus conocidos o colegas hab\u00eda hablado jam\u00e1s de manera abierta y en p\u00fablico, faltando as\u00ed la \u201cprueba\u201d (por lo visto necesaria) de su sexualidad \u201cdiferente\u201d. Todo esto cambi\u00f3 cuando emergi\u00f3 el archivo de Doris Dana, que su albacea, Doris Atkinson, sorpresivamente leg\u00f3 a Chile en 2007. Anteriormente, Elizabeth Horan hab\u00eda escrito: \u201clos latinoamericanistas familiarizados con el extraordinario alcance de su trabajo, declaran estar dispuestos a rechazar la canonizaci\u00f3n <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">kitsch<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Mistral como \u2018madre espiritual\u2019, pero parece que hasta que no aparezca un detective literario con una documentaci\u00f3n que sirva de \u2018evidencia circunstancial del crimen\u2019 (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">smoking-vibrator proof<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">) del lesbianismo del sujeto en cuesti\u00f3n, pocos sostendr\u00e1n por escrito aquello con lo que todos est\u00e1n de acuerdo en privado\u201d.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> En la correspondencia con su amigo y compatriota Isauro Santelices, as\u00ed como en las memorias de Pablo Neruda, aparecen referencias al chisme y a rumores sobre la solter\u00eda de Mistral. Ella misma menciona con regularidad las cartas an\u00f3nimas acompa\u00f1adas de insultos que la segu\u00edan a todos los rincones de Latinoam\u00e9rica, Estados Unidos y Europa. El contenido de estas cartas no se ha comprobado. Algunos especialistas opinaron, en su momento, que se trataba de elucubraciones narcisistas y paranoicas de la propia Mistral. Yo siempre he pensado que muy probablemente recibi\u00f3 insultos y que estos tuvieron que ver con su diferencia sexo-gen\u00e9rica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Es cierto que con frecuencia el tono de Mistral en su correspondencia sugiere que tend\u00eda a la paranoia. Adem\u00e1s, sus cartas indican que observaba y analizaba agudamente los l\u00edmites del discurso, y que le interesaba muy en particular el discurso que se urd\u00eda en torno a ella. A pesar de los miles de elogios que recibi\u00f3 por ser \u201cla madre de Am\u00e9rica\u201d, sus cartas nos revelan a una mujer insegura, a veces resentida. Mistral entend\u00eda que hab\u00eda logrado el \u00e9xito con mucho trabajo, y lo sent\u00eda fr\u00e1gil, acechado por todo tipo de peligros desconocidos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Mistral no fue una madre y esposa frustrada; no le faltaron amores luego de su presunto <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">affair<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de juventud; y no fue la defensora incondicional de los ni\u00f1os y de las minor\u00edas raciales. Sin embargo, estas autofiguraciones le son propias. Por supuesto que existe lo personal en el discurso mistraliano, pero no de la manera en que se ha pensado dentro del canon; he ah\u00ed el enigma. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Una madre queer para la naci\u00f3n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> crea un contrapunto para estudiar c\u00f3mo la manipulaci\u00f3n inicial que llev\u00f3 a cabo Mistral de los l\u00edmites entre lo p\u00fablico y lo privado termin\u00f3 por borrarlos y acarre\u00f3 consecuencias personales y sociales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La hagiograf\u00eda que prevalece en la cr\u00edtica mistraliana ha ocultado las consecuencias personales que afectaron a Mistral; las consecuencias sociales que afectaron a Am\u00e9rica Latina persisten hasta el d\u00eda de hoy. He organizado los cap\u00edtulos que siguen en torno a estos nudos p\u00fablico-privados, que se dan tan por sentado y que terminan siendo los menos comprendidos a la hora de discutir a Mistral y a las mujeres en la primera mitad del siglo veinte: el amor entre madres e hijos; el amor racial, sobre todo del ind\u00edgena; el amor del maestro y de la educaci\u00f3n; el amor a la patria; y el amor personal.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Dado que el corpus mistraliano es enorme, tuve que llevar a cabo un proceso de selecci\u00f3n que respondiera a los argumentos centrales del libro. En lugar de ofrecer un an\u00e1lisis monogr\u00e1fico secuencial, el libro se centra en las \u00e1reas m\u00e1s contradictorias del discurso mistraliano. El m\u00e9todo principal que he empleado a trav\u00e9s del libro es el an\u00e1lisis discursivo foucaultiano. Algunas secciones se basan en conceptos psicoanal\u00edticos, seg\u00fan los han reformulado la teor\u00eda queer y la poscolonial (sin reproducir, espero, la tendencia del psicoan\u00e1lisis a la deshistorizaci\u00f3n del sujeto).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Como el libro se centra en la intervenci\u00f3n de Mistral en las pol\u00edticas de Estado, re\u00fano primordialmente sus ensayos pol\u00edticos, sociales y educacionales, en su mayor\u00eda o desconocidos o poco discutidos. La mayor parte de estos ensayos proviene de dos antolog\u00edas: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Magisterio y ni\u00f1o<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Gabriela anda por el mundo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. El libro tambi\u00e9n aborda sus poemas m\u00e1s conocidos, las canciones de cuna e infantiles de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ternura<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1945), que son, sin embargo, los menos comprendidos de toda su obra po\u00e9tica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El libro estudia la correspondencia de Mistral publicada hasta entonces (2002), as\u00ed como cartas de amigos y colegas que al momento de la publicaci\u00f3n en ingl\u00e9s \u2013<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">A Queer Mother for the Nation<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013 solo se encontraban en un archivo de la Biblioteca del Congreso. Adem\u00e1s, analizo una selecci\u00f3n de fotograf\u00edas de Mistral que dan cuenta de la amplia circulaci\u00f3n de su imagen. El cap\u00edtulo sobre el archivo fotogr\u00e1fico debe darles a los lectores una idea de su visibilidad e influencia como celebridad nacional e internacional.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">N\u00f3made por naturaleza, Mistral viaj\u00f3 a muchos lugares. El libro toma en cuenta sus relaciones paradigm\u00e1ticas con Chile, M\u00e9xico, Brasil y Puerto Rico, con alguna menci\u00f3n de Cuba y Argentina. Tambi\u00e9n se ocupa de las relaciones de Mistral con una selecci\u00f3n de las figuras m\u00e1s relevantes de Am\u00e9rica Latina del siglo XX: los mexicanos Jos\u00e9 Vasconcelos y Salvador Novo, la cubana Lydia Cabrera, la venezolana Teresa de la Parra y los puertorrique\u00f1os In\u00e9s Mendoza de Mu\u00f1oz y Jaime Ben\u00edtez. Naturalmente, su relaci\u00f3n complicada con Chile es un hilo poderoso, aunque no siempre sea evidente. El libro se\u00f1ala e interpreta este dato fundamental.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Una madre queer<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> privilegia los materiales disponibles que permiten abordar tanto la escritura y las pol\u00edticas de Mistral como los debates y temas clave del latinoamericanismo de modo imprevisto o impredecible. El libro estudia la relaci\u00f3n de Mistral con las pol\u00edticas de Estado, enfocando los dispositivos raciales y sexo-gen\u00e9ricos de una \u201ccultura nacional\u201d de Estado, por lo que hay zonas de la vida y la obra de Mistral que no analizo en el presente trabajo. Esto no implica, sin embargo, que sean secundarias.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El lector puede pensar que la mirada insistente de este libro sobre los aspectos en ocasiones poco halagadores de Mistral es demasiado dura. He buscado hacerle justicia a la importancia de Mistral en tanto iconoclasta cultural, a la vez que desconstruyo su participaci\u00f3n en el proyecto de Estado. He escrito un trabajo acad\u00e9mico pertinente al an\u00e1lisis feminista, la teor\u00eda queer y la teor\u00eda de la raza, sin dejar de enfocarme en los textos de Mistral.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La intenci\u00f3n no es acabar con Mistral, m\u00e1s bien todo lo contrario. El libro hace un reclamo por su centralidad en los estudios sobre Am\u00e9rica Latina y los estudios queer de nuestro hemisferio. Las acciones, las palabras de Mistral son, por veces, dif\u00edciles de aceptar, pero siempre he tenido la convicci\u00f3n de que tuvo una vida excepcional y fascinante.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Por Licia Fiol-Matta<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n de:<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-5992\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/portada-una-madre-queer-674x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"348\" height=\"528\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/portada-una-madre-queer-674x1024.jpg 674w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/portada-una-madre-queer-197x300.jpg 197w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/portada-una-madre-queer-768x1167.jpg 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/portada-una-madre-queer.jpg 890w\" sizes=\"auto, (max-width: 348px) 100vw, 348px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una madre queer para la naci\u00f3n<br \/>\nEl Estado y Gabriela Mistral<br \/>\nLicia Fiol-Matta<br \/>\nPalinodia<br \/>\n2024<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n: La maestra de Am\u00e9rica La suerte parec\u00eda estar en su contra. Gabriela Mistral naci\u00f3 en 1889 y se llamaba Lucila Godoy Alcayaga. Creci\u00f3, como narran tantos escritos, en el Valle de Elqui, al norte de Chile, conocido por su espl\u00e9ndido y desasosegante paisaje andino. Al igual que la mayor\u00eda de los habitantes del valle [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":5991,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-5990","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-literatura"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5990","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5990"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5990\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5993,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5990\/revisions\/5993"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5991"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5990"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5990"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5990"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}