{"id":5976,"date":"2025-05-27T18:22:46","date_gmt":"2025-05-27T21:22:46","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5976"},"modified":"2025-05-27T18:23:12","modified_gmt":"2025-05-27T21:23:12","slug":"fotogramas-de-la-modernidad-de-baudelaire-al-futurismo-por-julian-berenguel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2025\/05\/27\/fotogramas-de-la-modernidad-de-baudelaire-al-futurismo-por-julian-berenguel\/","title":{"rendered":"Fotogramas de la modernidad: de Baudelaire al futurismo \u2013 Por Juli\u00e1n Berenguel"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El 20 de agosto de 1857, el poeta franc\u00e9s Charles Baudelaire (1821-1867) es acusado de \u201cultraje a la moral p\u00fablica\u201d, censurado y multado por la publicaci\u00f3n, dos meses antes, de la primera edici\u00f3n de su libro de poemas <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Las flores del mal<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Este simple acontecimiento sintetiza de qu\u00e9 manera las innovaciones est\u00e9ticas de Baudelaire hicieron mella en la moral burguesa y en el arte de su \u00e9poca. El problema central que se plantea Baudelaire es c\u00f3mo representar <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">el presente <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">de su tiempo: el mundo moderno exige ser aprehendido desde una nueva sensibilidad, que sea capaz de dar cuenta de su complejidad. A mediados del siglo XIX, la ciudad de Par\u00eds comienza a sufrir una serie de transformaciones en su trazado urbano, modificando, en consecuencia, el tr\u00e1fico y la circulaci\u00f3n de sus habitantes. En este contexto, Baudelaire publica <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El pintor de la vida moderna <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(1863), un estudio sobre la obra del dibujante y pintor Constantin Guys, a quien se refiere por sus iniciales \u201cC. G.\u201d, para construir un arquetipo del artista moderno. El poeta presenta a Guys como un \u201chombre de mundo\u201d, un paseante y observador que se incorpora a la multitud de manera consciente, percibiendo el movimiento y la rapidez propia de la masa. En su libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Todo lo s\u00f3lido se desvanece en el aire<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, el fil\u00f3sofo Marshall Berman menciona la posibilidad de integrar este desorden al trabajo creativo: \u201cSi el poeta se lanza al caos en movimiento de la vida cotidiana en el mundo moderno \u2013vida de la cual el nuevo tr\u00e1fico es un s\u00edmbolo primordial\u2013 puede apropiarse de esta vida para el arte\u201d. En el mismo sentido, Baudelaire define la modernidad como \u201clo transitorio, lo fugitivo, lo contingente, la mitad del arte, cuya otra mitad es lo eterno y lo inmutable\u201d. Esta \u201cmitad del arte\u201d bien puede ser \u201cla \u00e9poca, la moda, la moral, la pasi\u00f3n\u201d. Seg\u00fan la reflexi\u00f3n est\u00e9tica que plantea Baudelaire, el trabajo del artista ser\u00eda, entonces, identificar los elementos que conforman la belleza propia de su \u00e9poca e incorporarlos a la obra de arte.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En este nuevo escenario hist\u00f3rico, el artista traduce su contacto con la vor\u00e1gine de la calle a su creaci\u00f3n. No como un proceso mim\u00e9tico, sino como una revelaci\u00f3n. Necesita la multitud, pero tambi\u00e9n la soledad, en donde ejerce la memoria para reconstruir la experiencia subjetiva. Despu\u00e9s de la caminata, Guys busca el recogimiento noct\u00e1mbulo: \u201ca la hora en que los otros duermen, \u00e9ste est\u00e1 inclinado sobre su mesa, asestando sobre una hoja de papel la misma mirada que dedicaba anteriormente a las cosas, esforz\u00e1ndose con su l\u00e1piz, su pluma, su pincel (\u2026) como si temiera que se le escaparan las im\u00e1genes\u201d. En tanto artista moderno, Baudelaire considera que el \u201cSr. G.\u201d es un \u201carchivero de la vida\u201d y que sus dibujos \u201cse convertir\u00e1n en preciosos archivos de la vida civilizada\u201d. Para que su capacidad de registro pueda convertir la modernidad en antig\u00fcedad, el artista necesita \u201cseparar de la moda lo que puede contener de po\u00e9tico en lo hist\u00f3rico\u201d y \u201cextraer lo eterno de lo transitorio\u201d. De nuevo, identificar las condiciones de su \u00e9poca.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Una de las renovaciones que produce Baudelaire a nivel formal es la escritura de textos po\u00e9ticos usando una estructura prosaica, propia de los peri\u00f3dicos y folletines. En su poema en prosa \u201cA la una de la ma\u00f1ana\u201d, de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El spleen de Par\u00eds<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, el autor menciona, como antes en Guys, el deseo de soledad y silencio a la madrugada: como tiempo de ocio a contramano de los horarios que ordenan la vida urbana. En otra prosa, \u201cLas multitudes\u201d, Baudelaire afirma al respecto: \u201cQuien no sabe poblar su soledad, tampoco sabe estar solo en medio de una muchedumbre atareada. El poeta disfruta de ese incomparable privilegio, porque puede ser \u00e9l mismo y otro, seg\u00fan su voluntad\u201d. Y despu\u00e9s: \u201cEl paseante solitario y pensativo obtiene una singular ebriedad en la comuni\u00f3n universal\u201d. Poeta, artista y paseante, signos equivalentes de la conciencia est\u00e9tica moderna: una contemplaci\u00f3n activa (a diferencia de la contemplaci\u00f3n rom\u00e1ntica) y participativa, para representar la fugacidad del presente. Esta figura del paseante aparece reflejada en el poema \u201cEl sol\u201d, de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Las flores del mal<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, en donde el poeta articula sus versos a medida que recorre \u201cla vieja barriada\u201d: \u201cme paseo ejercit\u00e1ndome en mi caprichosa esgrima, \/ voy husmeando en los rincones el azar de la rima, \/ en las palabras tropiezo igual que en el empedrado, \/ y dando a veces con versos desde hace mucho tiempo so\u00f1ados\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En el caso de \u201cEl viejo saltimbanqui\u201d, el poeta describe una visi\u00f3n en d\u00edas que la ciudad est\u00e1 de fiesta, cuando, a espaldas de la multitud, ve a \u201cun pobre saltimbanqui encorvado, caduco, decr\u00e9pito, una ruina de hombre, apoyado contra uno de los postes de su choza; una choza m\u00e1s miserable que la del m\u00e1s bruto de los salvajes\u201d. Baudelaire observa al sujeto relegado y excluido, lo nombra y le otorga presencia. Pero su mirada no es moralista, como se puede leer en el poema en prosa titulado \u201cLos ojos de los pobres\u201d: sentado en un caf\u00e9 con una mujer que lo acompa\u00f1a, el poeta se encuentra con la mirada de un hombre harapiento que, junto a sus hijos y desde la calle, observa el lugar. \u201cNo s\u00f3lo me enternec\u00eda la familia de ojos sino que me avergonzaban las copas y las botellas, m\u00e1s grandes que nuestra sed\u201d, escribe Baudelaire, tomando noci\u00f3n de la diferencia que se visibiliza en el nuevo entramado urbano. La mujer, entonces, le comunica: \u201c\u00a1Esa gente de ah\u00ed es insoportable, con los ojos abiertos como puertas de garaje! \u00bfNo le pedir\u00edas al mozo que los aleje?\u201d. La presencia del otro incomoda, molesta. La mirada del poeta no es, por lo tanto, redentora hacia la miseria que coexiste en la ciudad. Como plantea Marshall Berman, para Baudelaire \u201cla vida moderna tiene una belleza aut\u00e9ntica y distintiva, inseparable, no obstante, de su inherente miseria y ansiedad, de las facturas que tiene que pagar el hombre moderno\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En su estudio \u201cSobre algunos temas en Baudelaire\u201d, Walter Benjamin analiza el lugar de la multitud en la obra de Baudelaire: &#8220;La masa es hasta tal punto intr\u00ednseca en Baudelaire que en su obra se busca in\u00fatilmente una descripci\u00f3n de ella. Como sus temas esenciales, no aparece nunca en forma de descripci\u00f3n\u201d. Esta concepci\u00f3n amorfa de los peatones de la urbe se materializa en el poema \u201cA una transe\u00fante\u201d, en donde el poeta se encuentra por un instante con el rostro de una desconocida y acto seguido la pierde de vista: \u201cUn rayo&#8230; \u00a1luego la noche! \u2014 Belleza fugitiva, \/ cuya mirada me hizo, de un golpe, renacer, \/ \u00bfsalvo en la eternidad, ya no te ver\u00e9 jam\u00e1s?\u201d. Las escenas urbanas junto a la multitud se presentan como espejismos, como un fotograma o un rel\u00e1mpago incompleto: hay fogonazos de humanidad, rasgos recortados entre el gent\u00edo, fragmentos m\u00ednimos de un entramado mayor, que se esfuman para siempre.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Con una est\u00e9tica pre-vanguardista, Baudelaire se permite construir im\u00e1genes po\u00e9ticas con lo que la ciudad desecha y descarta, con los restos y despojos de la civilizaci\u00f3n: sujetos abandonados y relegados a la miseria urbana, al olvido social. Pero la apuesta de Baudelaire no se construye como un gesto pol\u00edtico, se apoya sobre la inefabilidad de la multitud que embiste contra la subjetividad y la sensibilidad modernas, haciendo temblar, en el proceso, los cimientos de su lenguaje y de su significado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Casi medio siglo despu\u00e9s de la propuesta est\u00e9tica de Baudelaire, ya en el siglo XX, la irrupci\u00f3n de las vanguardias art\u00edsticas represent\u00f3 la aparici\u00f3n de nuevas estrategias est\u00e9ticas para construir sentido. Entre ellas, las vanguardias optaron por comunicar sus bases program\u00e1ticas e ideol\u00f3gicas a trav\u00e9s de manifiestos p\u00fablicos. En el caso del futurismo italiano, el autor de su manifiesto inaugural fue el poeta Filippo Tommaso Marinetti. El futurismo se caracteriz\u00f3 por impulsar un tono violento y por centrar en el eje de su po\u00e9tica el canto a las m\u00e1quinas y a la tecnolog\u00eda, como s\u00edmbolo de progreso. Para examinar su \u201cPrimer Manifiesto futurista\u201d, publicado en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Le Figaro <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">el 20 de febrero de 1909, conviene reflexionar sobre las intenciones est\u00e9tico-pol\u00edticas del autor. En el libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El manifiesto. Un g\u00e9nero entre el arte y la pol\u00edtica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, de Carlos Mangone y Jorge Warley, se ensaya una breve definici\u00f3n de este g\u00e9nero textual beligerante:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El manifiesto es literatura de combate. Emergencia de una vanguardia, pol\u00edtica, art\u00edstica, social. Al mismo tiempo que se da a conocer, enjuicia sin matices un estado de cosas presente; fingiendo describir prescribe, aparentando enunciar denuncia. En ese movimiento se otorga a s\u00ed mismo el derecho a la palabra (porque debo, entonces puedo). Es literatura en tanto presupone la utilizaci\u00f3n de recursos formales m\u00e1s o menos estabilizados. Es de combate porque se construye a partir de una necesidad de intervenci\u00f3n p\u00fablica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Como autor del manifiesto, Marinetti enuncia con la voluntad de polemizar y cuestionar el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">ethos <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">cultural de la Italia de su \u00e9poca. En primer lugar, los postulados ideol\u00f3gicos del futurismo promueven y aceptan la p\u00e9rdida del aura (Benjamin) en la obra de arte. \u201cUn autom\u00f3vil de carrera, con su caja adornada de gruesos tubos que se dir\u00edan serpientes de aliento explosivo\u2026 un autom\u00f3vil de carrera, que parece correr sobre metralla, es m\u00e1s hermoso que la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Victoria de Samotracia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d. Solamente cuatro meses antes de la publicaci\u00f3n de este texto, el 1\u00b0 de octubre de 1908, Henry Ford lanzaba al mercado el nuevo Ford T, fabricado en serie. Ante una estatua \u00fanica en su especie, portadora de sentidos hist\u00f3ricos, est\u00e9ticos y culturales, los vanguardistas italianos prefieren la reproductibilidad t\u00e9cnica de la m\u00e1quina, que perciben como un hecho est\u00e9tico. Para los futuristas, la verdadera belleza est\u00e1 en la velocidad, en el movimiento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Si en Baudelaire se buscaba identificar \u201clo eterno de lo transitorio\u201d para, as\u00ed, tornar lo moderno en antiguo, los futuristas proponen, en cambio, la destrucci\u00f3n del pasado y de la memoria: \u201cDeseamos demoler los museos y las bibliotecas, combatir la moralidad y todas las cobard\u00edas oportunistas y utilitarias\u201d. Juzgan a los museos, las bibliotecas y las academias como \u201ccementerios de esfuerzos perdidos; esos calvarios de ensue\u00f1os crucificados, esos registros de impulsos rotos\u201d y, en la misma l\u00ednea, se posicionan en contra de quienes sostienen las instituciones y tradiciones art\u00edsticas: \u201cqueremos librar a nuestro pa\u00eds de su gangrena de profesores, de arque\u00f3logos, de cicerones y de anticuarios\u201d. Contra la permanencia est\u00e1tica del museo, los futuristas proponen el dinamismo, la motricidad de la tecnolog\u00eda y las cualidades cin\u00e9ticas de los nuevos artificios humanos. Entre sus consignas verborr\u00e1gicas y pirot\u00e9cnicas, los futuristas esgrimen: \u201cAdmirar un cuadro antiguo es verter nuestra sensibilidad en una urna funeraria, en lugar de lanzarla hacia adelante con adem\u00e1n violento de creaci\u00f3n y acci\u00f3n\u201d. Conciben el arte desde la vitalidad y la brutalidad, como un acto violento: \u201cel arte no puede ser m\u00e1s que violencia, crueldad e injusticia\u201d. Esta fe en la guerra producir\u00e1, en \u00faltima instancia, que el movimiento futurista se vincule con el fascismo italiano de Mussolini.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En su libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La pol\u00edtica del modernismo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Raymond Williams analiza el fen\u00f3meno de la vanguardia a partir de su prepotencia hostil y su visi\u00f3n mesi\u00e1nica: \u201cLa vanguardia, agresiva desde el principio, se ve\u00eda a s\u00ed misma como la brecha hacia el futuro: sus miembros no eran los portadores de un progreso ya repetitivamente definido, sino los militantes de una creatividad que reanimar\u00eda y liberar\u00eda a la humanidad\u201d. Pero el manifiesto de Marinetti no fue la \u00fanica expresi\u00f3n del movimiento futurista. En 1913, el pintor y compositor italiano Luigi Russolo escribi\u00f3 \u201cEl arte de los ruidos\u201d, partiendo de la siguiente premisa: \u201cel Ruido triunfa y domina soberano sobre la sensibilidad de los hombres\u201d. Para Russolo, la tradici\u00f3n no tiene que ser destruida, sino superada: despu\u00e9s de Beethoven y Wagner, la tarea de la m\u00fasica futurista tiene que ser combinar \u201clos ruidos de tren, de motores de explosi\u00f3n, de carrozas y de muchedumbres vociferantes\u201d. Y hacia el final de su manifiesto, Russolo imagina una utop\u00eda de la t\u00e9cnica en donde los centros industriales tambi\u00e9n ser\u00e1n orquestas musicales: \u201clos motores y las m\u00e1quinas de nuestras ciudades industriales podr\u00e1n un d\u00eda ser sabiamente entonadas, con el fin de hacer de cada f\u00e1brica una embriagadora orquesta de ruidos\u201d. Como Baudelaire, el futurismo sostiene que la belleza no es un concepto est\u00e1tico y permanente, sino que var\u00eda seg\u00fan las circunstancias hist\u00f3ricas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Con su \u201carte de los ruidos\u201d, lo que propone Russolo es repensar y transformar las herramientas con las que se hace arte hasta el momento. En este mismo sentido, el fil\u00f3sofo argentino Nicol\u00e1s Casullo afirma en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Itinerarios de la modernidad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">: \u201cLo que plantean las vanguardias es que el lenguaje constituye la realidad, y de acuerdo a c\u00f3mo trabajemos nosotros el lenguaje, as\u00ed tendremos la realidad\u201d. Si entendemos \u201clenguaje\u201d como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">lenguaje art\u00edstico<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, la reflexi\u00f3n de Russolo tiene que ser comprendida con mayor profundidad: reemplazar la m\u00fasica por ruidos significar\u00eda renombrar el mundo, construir realidad. Como Baudelaire en la ciudad de Par\u00eds a mediados del siglo XIX, el desaf\u00edo de los futuristas de principios del siglo XX es incorporar los signos de su \u00e9poca en el arte que les toca crear en suerte. Tambi\u00e9n Casullo va a afirmar que, ante la inminencia del presente, la vanguardia busca \u201cesa otra realidad que aut\u00e9nticamente redefine la subjetividad, la sensibilidad del hombre moderno (\u2026) \u00bfC\u00f3mo representar un mundo que aparec\u00eda de pronto como irrepresentable de acuerdo a cl\u00e1sicos c\u00e1nones modernos del arte?\u201d. De nuevo como en Baudelaire, el problema de esta generaci\u00f3n de artistas reside en c\u00f3mo registrar y representar, con una mirada est\u00e9tica singular, la modernidad avasallante y cambiante de su propio tiempo; al pulso de la industria, de la m\u00e1quina, de la velocidad, el caos y el movimiento de las grandes ciudades.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Juli\u00e1n Berenguel<\/strong><\/p>\n<p>Fotograf\u00eda de Bruce Davidson<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 20 de agosto de 1857, el poeta franc\u00e9s Charles Baudelaire (1821-1867) es acusado de \u201cultraje a la moral p\u00fablica\u201d, censurado y multado por la publicaci\u00f3n, dos meses antes, de la primera edici\u00f3n de su libro de poemas Las flores del mal. 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