{"id":5955,"date":"2025-05-21T23:03:48","date_gmt":"2025-05-22T02:03:48","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5955"},"modified":"2025-06-02T15:03:25","modified_gmt":"2025-06-02T18:03:25","slug":"un-cuento-maldito-la-peste-en-bergamo-por-tomas-veizaga","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2025\/05\/21\/un-cuento-maldito-la-peste-en-bergamo-por-tomas-veizaga\/","title":{"rendered":"Un cuento maldito: La peste en B\u00e9rgamo \u2013 Por Tom\u00e1s Veizaga"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Y la cruz estaba vac\u00eda, y la gran\u00a0<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">obra de redenci\u00f3n nunca se concret\u00f3<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En Chile, la mayor\u00eda quienes conocemos a Jens Peter Jacobsen (Thisted, Jutlandia, 1847-1885) lo descubrimos gracias a las famosas <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Cartas a un Joven Poeta <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">de Rainer Maria Rilke, en las cuales este \u00faltimo reconoce como dos libros imprescindibles, que lleva siempre consigo \u00abdondequiera que se halle\u00bb, tanto a la Biblia como la obra del \u00abgrande, grand\u00edsimo\u00bb Jacobsen. Una introducci\u00f3n de tal firmeza es suficiente para despertar la curiosidad. Y cuando uno se acerca a la literatura de Jacobsen, vemos que Rilke se refer\u00eda a \u00e9l como \u00abpoeta\u00bb en t\u00e9rminos generales, pues adem\u00e1s de haber escrito impresionantes poemas, este dan\u00e9s tambi\u00e9n fue cuentista y novelista, adem\u00e1s de una gran inspiraci\u00f3n para importantes narradores del siglo XX, como lo fueron James Joyce, Thomas Mann y Stefan Zweig. Pero todo esto es bien sabido. \u00bfQu\u00e9 importancia tiene para nosotros? Cualquier interesado en la narrativa breve ir\u00e1 a la biblioteca universal a buscar cuentos, conocer\u00e1 y amar\u00e1 algunos que escoger\u00e1 como sus preferidos. Los m\u00e1s entusiastas incluso podr\u00e1n confeccionar antolog\u00edas propias, algunas de las cuales podr\u00e1n titularse <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Los Mejores Relatos de la Literatura Universal<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Tal vez podr\u00eda optarse por alg\u00fan t\u00edtulo menos comercial, pero el punto es el mismo: una obra de esa naturaleza deber\u00eda considerar <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La Peste en B\u00e9rgamo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> como uno de los m\u00e1s dignos participantes de la colecci\u00f3n, sobre todo si buscan una solidez inimpugnable y evitar lo pretencioso. Su narraci\u00f3n es aparentemente simple, sutil, aunque profunda y libre de moralismos y manierismos innecesarios; es un plato rudo y crudo, una profunda autocr\u00edtica a lo peor de la humanidad, de nosotros. No por nada Jacobsen se convirti\u00f3 en uno de los escritores m\u00e1s influyentes en lengua danesa, y este relato fue calificado por el novelista noruego Alexander Kielland como \u00ablo m\u00e1s excepcional que he le\u00eddo nunca en dan\u00e9s\u00bb. Efectivamente, despierta la curiosidad, pero \u00bfqu\u00e9 tiene de \u00abmaldito\u00bb?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Walter Benjamin nos recuerda que \u00abun hombre que muere a los treinta y cinco a\u00f1os quedar\u00e1 en la rememoraci\u00f3n como alguien que en cada punto de su vida muere a los treinta y cinco a\u00f1os\u00bb. Jacobsen muri\u00f3 a los treinta y ocho. Gracias a la perspectiva hist\u00f3rica, que nos permite <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">post mortem <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">analizar la vida de este escritor, la frase de Benjamin empieza a resonar tal como si Jacobsen fuera un personaje novelesco. Si intentamos buscar en el pasado alguna claridad, alg\u00fan asidero que nos sirva en nuestro presente, aunque solo sea para \u00abcalentar\u00bb, como dice Benjamin, nuestras vidas \u00abheladas\u00bb al fuego de una muerte le\u00edda, podemos analizar <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La Peste en B\u00e9rgamo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> como un relato que acaso otorgue un posible sentido (dentro de tantos otros que sean v\u00e1lidos) a la prematura muerte de su autor. La gente que mor\u00eda de tuberculosis sab\u00eda, en esa \u00e9poca, que lo m\u00e1s probable era que los matara su condici\u00f3n, y a una edad prematura. A muchos se les relegaba a sanatorios y estaban, de una manera u otra, condenados. Jacobsen parece haber sido atizado, apresurado por esta muerte, y acaso por ello su literatura progres\u00f3 tan r\u00e1pido, trascendiendo el romanticismo propio de su \u00e9poca y transform\u00e1ndose en autor inaugural del naturalismo dan\u00e9s en muy pocos a\u00f1os de actividad literaria. Pero el esc\u00e1ndalo de su obra no proviene de esto, sino de planteamientos como los que vemos en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La Peste en B\u00e9rgamo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Este texto no se lee como un relato naturalista ni menos rom\u00e1ntico. Este relato se lee como una f\u00e1bula religiosa pero repleta de oscuridad, con un pesimismo y una ambientaci\u00f3n pesadillesca digna del surrealismo, se lee como un relato existencialista, un an\u00e1lisis de la psicolog\u00eda humana\u2026 pero surgido en el siglo XIX. Por eso fue tildada de atea, de profana, blasfema, masoquista, obscena; en fin, un relato \u00abmaldito\u00bb. Este esc\u00e1ndalo, sin embargo, suele ser un aroma agradable para quienes estudiamos literatura en \u00e9pocas posteriores, y por ello este autor fue le\u00eddo con atenci\u00f3n por Sigmund Freud y Franz Kafka. Jacobsen muri\u00f3 joven y esto tal vez marc\u00f3 su obra. Tal vez, la enfermedad que contrajo a los veintis\u00e9is le hizo perder el miedo a decir, a trav\u00e9s de su arte, lo que le dictaba su severa, l\u00facida y terrible sinceridad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En una \u00e9poca indeterminada pero veros\u00edmilmente medieval, se desata la peste en B\u00e9rgamo. La gente desesperada recurre a una maniobra desesperada, tan absurda como el Homo-Camaleopardo de Edgar Allan Poe: nombran a la Virgen como alcalde de la ciudad. \u00abPero nada de esto ayud\u00f3; no hab\u00eda nada que sirviera\u00bb. Cualquiera que padezca o haya presenciado el padecimiento de enfermedades potencialmente fatales, como la tuberculosis en la \u00e9poca de Jacobsen, ha pasado por algo similar. Esto nos abre la posibilidad de interpretar este relato, tambi\u00e9n, como una especie de alegor\u00eda de la vida interior de una persona (no una ciudad) que se enfrenta a una enfermedad (peste) mortal. \u00abEl terror dio paso a la locura\u00bb, dice Jacobsen, \u00aby lleg\u00f3 lo peor de la naturaleza humana\u00bb. El estupor y devoci\u00f3n religiosa inicial de B\u00e9rgamo dan paso a una escalada de vicios que la convierten en una especie de Sodoma, lo cual tambi\u00e9n de cierta forma resalta la sensaci\u00f3n de condena que pesa sobre ella. Muchos acudieron a la maldad para encontrar un consuelo que sent\u00edan que el Cielo les hab\u00eda negado. \u00bfQui\u00e9n, enfrentado a una injusticia irreparable, no ha sentido tentaci\u00f3n similar? La rabia ante la inexorabilidad de la muerte es un t\u00f3pico central del relato.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Primero, una procesi\u00f3n llega a B\u00e9rgamo para intentar \u00abconvertir a la gente, rezar por ellos, y para decirles las palabras que no quer\u00edan o\u00edr\u00bb. La reacci\u00f3n es de rechazo, de ira, los ciudadanos no quieren \u00absentirse esclavos de una poderosa y terrible deidad\u00bb. Son personas, recordemos, desesperadas por la condena de la peste y entregadas a todo vicio, a las puertas del vac\u00edo. Lo \u00faltimo que quieren es que les hablen del infierno y de sus oc\u00e9anos de azufre. Pero el predicador de estos tormentos pronto empieza a departir sobre el famoso martirio de Jes\u00fas, y es all\u00ed donde el relato da un giro inesperado. \u00abDios ha muerto\u00bb, dec\u00eda Nietzsche en 1882, con el af\u00e1n de describir el colapso de las creencias cristianas. El mismo a\u00f1o se publica <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La Peste en B\u00e9rgamo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, donde el predicador que mencionamos exclama en el momento m\u00e1s intenso del relato: \u00abNo hay mediador entre Dios y nosotros; no hay Jes\u00fas que muriera por nosotros en la cruz; \u00a1no hay Jes\u00fas que muriera por nosotros en la cruz, no hay Jes\u00fas que muriera por nosotros en la cruz!\u00bb. Luego cuenta c\u00f3mo Cristo, furioso, se quita los clavos y baja de la cruz, pues ve \u00abque [los hombres] no eran dignos de la Salvaci\u00f3n\u00bb. El monje predicador calla, despu\u00e9s se r\u00ede del estupor de la gente que a gritos pide que crucifiquen a Jes\u00fas de nuevo (la vulgarmente conocida como \u201cpsicolog\u00eda inversa\u201d en todo su esplendor). El predicador se r\u00ede, y luego se retira junto a la procesi\u00f3n. Lo que la gente pide no es posible, es tan absurdo como nombrar a la misma Virgen de alcalde. Los ciudadanos observan consternados c\u00f3mo la procesi\u00f3n se retira de B\u00e9rgamo, cantando, mientras ellos se quedan all\u00ed, enmudecidos. El contraste es notable: los monjes con sus cruces negras y vac\u00edas desaparecen en las llanuras iluminadas por el sol, mientras que los de B\u00e9rgamo permanecen en un \u00abvac\u00edo ennegrecido por el humo\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfQu\u00e9 pasa con los habitantes de B\u00e9rgamo? Nada. Quedan abandonados y sujetos a la misma condena, pero ahora sin creer que alguna vez existiera un Jes\u00fas que muriera por ellos, por sus pecados. Mencion\u00e1bamos a Nietzsche porque aqu\u00ed tambi\u00e9n se desploman los par\u00e1metros cristianos ante los habitantes de B\u00e9rgamo. Y esto les genera un vac\u00edo, un \u00abanhelo que no pod\u00eda reprimirse\u00bb. Esto nos permite hacer otra lectura de este relato, una a\u00fan m\u00e1s sorprendente: la civilizaci\u00f3n del mundo moderno sufre la peste y se desatan los pecados de un mundo tecnol\u00f3gico y sobrecargado de informaci\u00f3n, donde \u00abDios ya ha muerto\u00bb hace un buen rato y luego de que la gente com\u00fan ya no pudiera comprender el funcionamiento de la ciencia moderna queda un vac\u00edo, una cruz sin redentor. Este espacio genera una necesidad casi irreprimible que a algunos les hace regresar a las creencias m\u00edsticas, a\u00fan cuando vayan en contra de la l\u00f3gica racional de la modernidad. Jacobsen estar\u00eda anunciando, entonces, una especie de pecado de la posmodernidad que James Bridle, en 2018, define como una \u00abnueva edad oscura\u00bb, es decir, una era en que el valor que antes se depositaba en el conocimiento y en el acceso a la informaci\u00f3n, la confianza en las ciencias es destruida por la abundancia del mundo globalizado, \u00aben la que buscamos <\/span><b>a tientas<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> nuevas formas de comprender el mundo\u00bb (\u00e9nfasis nuestro). Lo que antes eran descubrimientos de la ciencia, ahora son propuestas. Hay vacunas y antivacunas, terraplanistas, y hasta un simple comentario sobre literatura no se salva de un mal de ojo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Por <strong>Tom\u00e1s Veizaga<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fotograf\u00eda de Pedro Luis Raota<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Y la cruz estaba vac\u00eda, y la gran\u00a0 obra de redenci\u00f3n nunca se concret\u00f3 En Chile, la mayor\u00eda quienes conocemos a Jens Peter Jacobsen (Thisted, Jutlandia, 1847-1885) lo descubrimos gracias a las famosas Cartas a un Joven Poeta de Rainer Maria Rilke, en las cuales este \u00faltimo reconoce como dos libros imprescindibles, que lleva siempre [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":5956,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-5955","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-literatura"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5955","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5955"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5955\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5989,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5955\/revisions\/5989"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5956"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5955"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5955"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5955"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}