{"id":5929,"date":"2025-05-14T02:34:55","date_gmt":"2025-05-14T05:34:55","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5929"},"modified":"2025-05-16T14:15:56","modified_gmt":"2025-05-16T17:15:56","slug":"una-oficina-propia-por-julian-berenguel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2025\/05\/14\/una-oficina-propia-por-julian-berenguel\/","title":{"rendered":"Una oficina propia \u2013 Por Juli\u00e1n Berenguel"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>(Sobre<i> Oficina de investigaci\u00f3n existencial<\/i>, de Santiago Beretta)<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cEs la depresi\u00f3n sin \u00e9pica\u201d<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">El tesoro<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, El mat\u00f3 a un polic\u00eda motorizado<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La historia de este libro transcurre casi en su totalidad durante el oto\u00f1o de 2013 en Rosario. El protagonista, de 22 a\u00f1os, se llama Santiago Beretta como el autor. Seg\u00fan nos cuenta, se retir\u00f3 tempranamente del periodismo en la primavera de 2012 (\u201cme tildaron de antiguo\u201d), trabaja en una imprenta y vive en un monoambiente prestado. Podemos suponer sus gustos literarios: al hablar con otro personaje, El Conde, hace una defensa de Kerouac, de car\u00e1cter bohemio como \u00e9l.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Esta es una novela escrita en pandemia. Un relato sobre \u201clos a\u00f1os diez\u201d, la \u00faltima d\u00e9cada, la misma en la que se public\u00f3 <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Apolog\u00eda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> desde 2010 hasta 2019, una revista de principios de siglo. Como periodista y editor de esa publicaci\u00f3n, de las \u00faltimas que resistieron en papel (rom\u00e1ntica y nost\u00e1lgica, pero tambi\u00e9n cruda y realista), el autor fue vendedor callejero en los parques y las calles rosarinas. Un caminante, como su alter ego. Antes de incursionar en la literatura, se entren\u00f3 en lo que dio en llamar \u201cperiodismo existencial\u201d: preguntar por la realidad a los protagonistas de la vida cotidiana en la ciudad. Adem\u00e1s, Beretta viene de otro proceso de escritura en su libro anterior sobre su abuelo, el pintor <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Rodolfo Elizalde<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (2017, Iv\u00e1n Rosado). Para esa obra, tuvo que escuchar y escribir una voz, como todas aquellas que aparecen en la novela, con sus tonos y sus ritmos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La cita de Loquero al principio del libro nos adelanta la soledad y la \u201cca\u00edda\u201d del personaje. Aunque tambi\u00e9n se asoma a la posibilidad de una esperanza. En sus 25 cap\u00edtulos no numerados, breves y con t\u00edtulos concisos como cuentos, la narraci\u00f3n nos presenta una docena de personajes, entre l\u00fampenes, locos y solitarios con obsesiones persistentes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En una oficina alquilada, como un detective, Santiago funda su \u201cCentro de Investigaci\u00f3n Existencial. Registro de historias y experiencias de vida\u201d, publicitado en el diario y en Facebook. Es decir, a mitad de camino entre el mundo anal\u00f3gico y el digital. Pero ese proyecto se ver\u00e1 interrumpido (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">no digo m\u00e1s para no espoilear<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">). Seg\u00fan cont\u00f3 el autor <\/span><a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=7HLpVlXSjmc\"><span style=\"font-weight: 400;\">en una entrevista con Cabaret Voltaire<\/span><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">, durante la veintena efectivamente pens\u00f3 en alquilar una oficina en un subsuelo con otros dos escritores rosarinos, Marcos Mizzi (autor de <\/span><a href=\"https:\/\/panamarevista.com\/oficiosidad-de-una-fractura\"><span style=\"font-weight: 400;\">una muy buena rese\u00f1a sobre este libro<\/span><\/a><span style=\"font-weight: 400;\"> en la revista <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Panam\u00e1<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">) y Leandro Di Paolo, y hasta llegaron a averiguar cu\u00e1nto costaba.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La galer\u00eda donde se ubica la oficina es un lugar liminal, por fuera del ritmo urbano, igual que los bares que visita el protagonista. Ah\u00ed, la vida est\u00e1 en suspenso, al menos por un momento. En Jap\u00f3n se usa el t\u00e9rmino \u201cevaporados\u201d para aquellas personas que deciden irse de sus casas y abandonan sus vidas sin dar aviso. Muchos terminan volviendo despu\u00e9s de un tiempo, pero otros no. De alguna manera, la neoliberalizaci\u00f3n de la vida los empuja al abismo. Algunos de los \u201cextras\u201d en esta historia se comportan como evaporados: habitantes de una ciudad que los rechaza, buscan refugio donde nadie los pueda encontrar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En ese sentido, los bares son un escondite y tambi\u00e9n un gui\u00f1o a la filosof\u00eda de vida de Enrique Symns, un referente para el autor. El protagonista es fumador y bebedor: toma indistintamente vino, cerveza, fernet, whisky, ginebra, vermut y caf\u00e9 en algunas ocasiones. No aparece el f\u00fatbol en la historia, ni Rosario Central ni Newell\u2019s Old Boys. Tampoco la droga como consumo o el narco en profundidad, apenas se menciona.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfC\u00f3mo aparece la violencia de la ciudad? En el cap\u00edtulo 9 se narra una pelea en la que comulgan la clandestinidad y la pobreza, en las afueras de la ciudad: \u201cLa zona ya estaba controlada por chorros sin c\u00f3digos y narcos peligrosos\u201d. La \u00fanica menci\u00f3n a una banda ocurre cuando se nombra a \u201cLos Cuatreros\u201d, narcos reales que se ganaron ese apodo porque robaban ganado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El personaje principal podr\u00eda ser considerado una caricatura o parodia de un detective (\u201cno era tan mal detective, a fin de cuentas\u201d, reflexiona). Esta figura narrativa del policial negro o <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">noir<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (de principios del siglo XX) es ridiculizada un siglo despu\u00e9s, en una \u00e9poca signada por los memes y el humor. Como el protagonista de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Triste, solitario y final <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">de Osvaldo Soriano, se respira una atm\u00f3sfera similar en el uso del nombre propio del autor. Recordemos que su locador, Fiore, al entregarle las llaves de la oficina le regala una foto de Humphrey Bogart, actor que interpret\u00f3 al detective Sam Spade en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El halc\u00f3n malt\u00e9s<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1941), un personaje del novelista Dashiell Hammett. Hay una imitaci\u00f3n de un investigador, pero no deja de ser un juego, una ficci\u00f3n. La novela misma se construye en un l\u00edmite difuso entre realidad y ficci\u00f3n. \u00bfEs autobiogr\u00e1fica? Antes que literatura del yo, es autoficci\u00f3n: una escritura construida a partir de experiencias propias, pero trastocadas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El objetivo del protagonista es identificar y medir el pulso de Rosario: \u201cMi prop\u00f3sito era escuchar historias y no resolver problemas. Lo cierto es que no ten\u00eda disciplina, no anotaba nada en el cuaderno y en la primera de cambio hab\u00eda salido a la calle\u201d. O tambi\u00e9n: \u201cMi idea era rastrear las obsesiones de la ciudad\u201d. En una sociedad en la que nadie escucha, Beretta se propone prestar atenci\u00f3n: se considera \u201cun solitario que escuchaba a otros solitarios\u201d. Rescata y pone en valor lo improductivo, a contramano del ritmo capitalista del trabajo (prefiere \u201cperder el tiempo\u201d). Para \u00e9l, la conversaci\u00f3n tiene importancia y produce sentido. Como dato de color, el programa de TV \u201cIntratables\u201d en el que todos gritaban a la vez y nadie se escuchaba, empez\u00f3 a transmitirse en 2013, el mismo a\u00f1o en el que transcurre la historia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Hay tambi\u00e9n en esta historia un profundo conflicto existencial. El protagonista menciona que \u201cya ni sab\u00eda qui\u00e9n era\u201d. Es un observador que busca \u201candar por ah\u00ed, perderme en la ciudad\u201d. Esta crisis aparece cuando el narrador afirma: \u201cyo quer\u00eda ser distinto a m\u00ed mismo\u201d. En ese deambular se reinventa, llega incluso a cambiar su nombre en una ocasi\u00f3n: en la ciudad, la identidad se puede diluir. Tambi\u00e9n, en distintos momentos se presenta como un actor que simula ser otro: \u201cpod\u00eda hacerme pasar por periodista y fingir que estaba haciendo una nota\u201d (\u2026) \u201ccomo un actor, como un extra, colaboraba en una escena de lo m\u00e1s extra\u00f1a\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Nuestro personaje busca perderse en la ciudad, como el fl\u00e2neur de Baudelaire que despu\u00e9s estudi\u00f3 Benjamin; es decir, el caminante bohemio que deambula sin rumbo por el centro y los m\u00e1rgenes. Tambi\u00e9n ah\u00ed se puede pensar en \u201cEl hombre de la multitud\u201d de Poe, contempor\u00e1neo al poeta de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Las flores del mal<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Pero \u201cperder el tiempo\u201d tambi\u00e9n implica descubrir que se est\u00e1 \u201cperdiendo el espacio\u201d: al perderse en la ciudad, se comprueba que se est\u00e1 perdiendo esa ciudad. La que conoc\u00eda ya no existe, se ve c\u00f3mo desaparecen los lugares familiares. En todo caso, asume la p\u00e9rdida, la derrota.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En el cap\u00edtulo 11, el protagonista va a un ciber y lee un mensaje dirigido a la cuenta de Facebook creada para el proyecto. Es de una mujer mexicana de 30 a\u00f1os, Isola Fabiola Montaner. En esa instancia, aparece una escritura diferente, un registro de la locura o bien de otra aproximaci\u00f3n a la realidad. Si el narrador se iba a merodear por la ciudad y no escrib\u00eda nada a partir de las charlas y los encuentros, elige compartirnos una escritura ajena. Un texto cr\u00edptico, sin pausas ni puntuaci\u00f3n, como el mon\u00f3logo de Ang\u00e9lica Echevarne en el cuento \u201cLa loca y el relato del crimen\u201d de Ricardo Piglia. El discurso anulado social e institucionalmente ac\u00e1 produce, como la literatura, sentido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Como toda narraci\u00f3n, en ella se pueden identificar influencias marcadas o, al decir de Borges, precursores. De Symns y Roberto Arlt aparece la capacidad de observaci\u00f3n de mundos ajenos, para describir la ciudad y su gente. De Leopoldo Marechal y Alejandro Dolina, el rescate de mitolog\u00edas urbanas y personajes silenciados, rastros que no entran en la Historia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Me acuerdo de una clase de la facultad en la que Mart\u00edn Kohan dec\u00eda que hay dos modelos de escritor: el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">modelo Borges<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, que construye su narrativa desde la lectura, y el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">modelo Hemingway<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, m\u00e1s vitalista, en base a la experiencia. El protagonista de este libro prioriza la experiencia antes que la escritura. Es una novela de aventuras, pero no hay \u00e9pica. Como alguna vez plante\u00f3 N\u00e9stor S\u00e1nchez, quien lleg\u00f3 a decir \u201cse me acab\u00f3 la \u00e9pica\u201d sobre su silencio literario. Hay una b\u00fasqueda constante de acci\u00f3n en esa investigaci\u00f3n sobre una ciudad que casi ya no existe. El narrador, intradieg\u00e9tico, nos habla de lugares desaparecidos o en v\u00edas de extinci\u00f3n. Advierte que la construcci\u00f3n implica destrucci\u00f3n. El nuevo mundo devora al anterior. Es decir, es una ciudad que se come a s\u00ed misma. No romantiza el pasado sino que extra\u00f1a algo que nunca conoci\u00f3, de lo que solamente lleg\u00f3 a ver los restos o las ruinas. Esta nostalgia, que lo define y atraviesa, se deja ver en frases como la siguiente: \u201ctodo en el mundo cambiaba y me hac\u00eda bien encontrar algo que permanec\u00eda igual, m\u00e1s all\u00e1 del tiempo; algo que segu\u00eda igual a como fue siempre\u201d. M\u00e1s adelante, el protagonista lee \u201cun grueso libro sobre la historia de Rosario\u201d, es un tema de su inter\u00e9s. Lo que para Baudelaire era la modernidad: identificar y reconocer los cambios en la Par\u00eds del siglo XIX, pero ahora en el siglo XXI rosarino a partir del dinero del narco y la soja. Hay una obsesi\u00f3n por la gentrificaci\u00f3n, por lo que hace el capital con la identidad de las ciudades, que se disuelve y normaliza: \u201cUna a una, las viejas construcciones eran demolidas por privados que levantaban edificios de viviendas\u201d. La renovaci\u00f3n urbana implica borramientos, con los restos y el abandono a plena luz.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Toda la novela es un \u201cviaje\u201d de autodescubrimiento, un constante recorrido hacia el extra\u00f1amiento de la mirada, de la ciudad y de uno mismo: la galer\u00eda funciona como un umbral a otro mundo. Si bien no llega a ser un antih\u00e9roe en su totalidad, el narrador es un personaje que no se enmarca en el modelo \u00e9pico de la literatura. Y aunque el libro presenta un relato realista, muestra las fisuras de la ciudad sin recaer en el morbo. Es decir, no hay un reduccionismo de una Rosario violenta, como el que suelen exhibir los medios. Es una ciudad que todav\u00eda se est\u00e1 perfilando, en camino a ser la actual, con sus demonios y problemas.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Juli\u00e1n Berenguel<\/strong><\/p>\n<p>Sobre:<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-5930\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/D_NQ_NP_2X_767341-MLA78178777585_082024-F-723x1024.webp\" alt=\"\" width=\"292\" height=\"414\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/D_NQ_NP_2X_767341-MLA78178777585_082024-F-723x1024.webp 723w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/D_NQ_NP_2X_767341-MLA78178777585_082024-F-212x300.webp 212w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/D_NQ_NP_2X_767341-MLA78178777585_082024-F-768x1088.webp 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/D_NQ_NP_2X_767341-MLA78178777585_082024-F.webp 847w\" sizes=\"auto, (max-width: 292px) 100vw, 292px\" \/><\/p>\n<p>Oficina de investigaci\u00f3n existencial<br \/>\nSantiago Beretta<br \/>\nCasagrande<br \/>\n2023<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Sobre Oficina de investigaci\u00f3n existencial, de Santiago Beretta) \u201cEs la depresi\u00f3n sin \u00e9pica\u201d El tesoro, El mat\u00f3 a un polic\u00eda motorizado La historia de este libro transcurre casi en su totalidad durante el oto\u00f1o de 2013 en Rosario. 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