{"id":5923,"date":"2025-05-12T17:27:49","date_gmt":"2025-05-12T20:27:49","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5923"},"modified":"2025-05-12T17:33:27","modified_gmt":"2025-05-12T20:33:27","slug":"la-situacion-apocaliptica-por-diego-fernandez-h","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2025\/05\/12\/la-situacion-apocaliptica-por-diego-fernandez-h\/","title":{"rendered":"La situaci\u00f3n apocal\u00edptica \u2013 Por Diego Fern\u00e1ndez H."},"content":{"rendered":"<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Caer en la historia<\/span><\/i><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Hace unos d\u00edas, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ficci\u00f3n de la raz\u00f3n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> \u2013un sitio en internet que publica textos de filosof\u00eda y pensamiento bajo la direcci\u00f3n de Mauricio Amar\u2013 reprodujo un brev\u00edsimo ensayo de Giorgio Agamben, que lleva por t\u00edtulo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Alegor\u00eda de la pol\u00edtica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. El primero de los dos p\u00e1rrafos que lo componen reza del siguiente modo:<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Todos estamos en el infierno, pero algunos parecen pensar que aqu\u00ed no hay nada m\u00e1s que hacer que estudiar y describir minuciosamente a los demonios, su horrible aspecto, sus feroces comportamientos, sus infames maquinaciones. Tal vez se enga\u00f1an creyendo que de esta manera pueden escapar del infierno, y no se dan cuenta de que lo que los ocupa por completo no es m\u00e1s que el peor de los castigos que los demonios han ideado para atormentarlos. [\u2026] Tampoco est\u00e1n en lo correcto aquellos que, en el infierno, pasan su tiempo describiendo a los \u00e1ngeles del para\u00edso; tambi\u00e9n este es un castigo, aparentemente menos cruel, pero no menos odioso que el otro.\u00a0<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El segundo p\u00e1rrafo se pronuncia, reci\u00e9n hacia el final, sobre el problema que da t\u00edtulo al ensayo: qu\u00e9 hacer con nuestra estad\u00eda en el infierno, si es que las dos posibilidades \u2013o, en rigor, las posiciones\u2013 se\u00f1aladas son inconcebibles: la del que describe y recuenta los males del mundo (es decir, la posici\u00f3n c\u00ednica, que parasita de la resignaci\u00f3n), y la posici\u00f3n ingenua, que se alivia de esos males echando mano a la fantas\u00eda. Ni el c\u00ednico ni el ingenuo, si se quiere, podr\u00edan encarar la tarea pol\u00edtica por excelencia: dar con una salida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En su respuesta \u2013si es tal\u2013, Agamben acude a un tipo de conocimiento muy particular. Podr\u00e1 sonar parad\u00f3jico, pero su particularidad no es otra que su car\u00e1cter \u201cverdadero\u201d, lo que implica la recusaci\u00f3n de este conocimiento todo intento de sistematizaci\u00f3n o de poder ser acu\u00f1ado bajo alguna forma de \u201csaber\u201d (absoluto o no). Esto podr\u00e1 sonar parad\u00f3jico, pero es una de las intuiciones m\u00e1s notables de Walter Benjamin en su c\u00e9lebre \u201cPr\u00f3logo epistemocr\u00edtico\u201d: la diferencia e irreductibilidad de \u201cverdad\u201d, por un lado, y \u201cconocimiento\u201d (o \u201csaber\u201d), por otro.\u00a0 \u201cEl conocimiento verdadero \u2013dice, entonces, Agamben, apelando probablemente a esta distinci\u00f3n de Benjamin\u2013 no es una ciencia, sino una salida\u201d. Si se reduce a su m\u00ednima formulaci\u00f3n, lo dir\u00edamos del siguiente modo: el conocimiento (verdadero) es una salida. Y es esto lo que le da su car\u00e1cter o \u201ccontenido de verdad\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Sin embargo, esta particularidad suya (ser \u201cverdadero\u201d) abrir\u00eda un sinn\u00famero de problemas. Por lo pronto uno: \u00bfc\u00f3mo obtenerlo, si es que no hay saber disponible al que apelar? La respuesta, creo, ir\u00eda por el lado de un m\u00e9todo, o m\u00e1s bien por una torsi\u00f3n en el sentido de \u00e9ste. Es que, tanto en sentido etimol\u00f3gico como en uno hist\u00f3rico-filos\u00f3fico, la palabra\u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">methodos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0subraya la idea de camino (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">hodos) <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">que permitan asegurar la llegada a una meta. La idea, en una palabra, es que el camino (el conjunto de reglas) pre-contiene el resultado. Pero \u201cel camino verdadero\u201d (Kafka) no podr\u00eda funcionar de este modo. Hay en juego ac\u00e1 un ejercicio por tanteo que, como tal se abstiene de articular las cosas en t\u00e9rminos de medios y fines, de premisas y consecuencias. As\u00ed las cosas, su principio constructivo consistir\u00eda en \u201cno-saber\u201d (\u201cno saber d\u00f3nde nos encontramos\u201d, dice Agamben, o lo que es lo mismo: no-saber d\u00f3nde habr\u00edamos venido a caer, ni <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">de d\u00f3nde<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Todo indica que \u201cla historia\u201d, as\u00ed entendida (la historia de una ca\u00edda, porque en rigor la historia es la ca\u00edda misma: es la ca\u00edda en la historia), es irrelevante, porque ella no nos ofrece el \u201csaber\u201d que necesitamos: una salida. No podremos salir sabiendo \u2013si tal cosa fuera posible, por lo dem\u00e1s\u2013 desde d\u00f3nde hemos venido a caer, porque seguramente la puerta de entrada no es la misma que la de la salida.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">2 Neoliberalismo, esa palabra<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Cada tanto \u2013misteriosos rodeos\u2013 recuerdo, por mera estupidez, la afirmaci\u00f3n con la que cerraba una entrevista al diario <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La tercera <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">un connotado soci\u00f3logo chileno. Esto, en el contexto de la discusi\u00f3n constitucional que vivi\u00f3 el pa\u00eds hace pocos a\u00f1os muy lejanos: \u201cDel neoliberalismo \u2013dijo\u2013 se sale volviendo al pasado\u201d. La afirmaci\u00f3n, sin embargo, es menos est\u00fapida si se la analiza como lo que es: como s\u00edntoma y no como \u201csaber\u201d. En efecto, la afirmaci\u00f3n expresa una impotencia, es decir, expresa una forma de conciencia hist\u00f3rica residual (impotente), seg\u00fan la cual el futuro ya no ofrece para nosotros ninguna salida: s\u00f3lo cabr\u00eda volver al pasado (desde luego, fantasioso). Es, en la categorizaci\u00f3n de Agamben, la posici\u00f3n del ingenuo, si nos permitimos sostener \u2013por un instante\u2013\u00a0que \u201cneoliberalismo\u201d es uno de los nombres del infierno. El \u201cneoliberalismo\u201d habr\u00eda despojado a los residentes del infierno de cualquier idea de que el \u201cg\u00e9nero humano\u201d pueda todav\u00eda hallarse en alg\u00fan grado \u201cen progreso hacia lo mejor\u201d (Kant). El pasado perdido emerge a nuestra conciencia hist\u00f3rica residual ah\u00ed donde el futuro no tiene nada distinto que ofrecer que una mera extensi\u00f3n del presente. De ah\u00ed, quiz\u00e1, los masivos gestos de \u201ccontra-ilustraci\u00f3n\u201d que se dejan sentir sobre nuestro tiempo. No se trata, entonces, s\u00f3lo de la nostalgia por un pasado perdido, sino de la nostalgia por un tiempo en el que a la humanidad todav\u00eda le era dable esperar algo del futuro (distinto, claro, de su pura aniquilaci\u00f3n). Esa creencia \u2013o, mejor, ese tipo de conciencia hist\u00f3rica\u2013 ya no est\u00e1 m\u00e1s a la orden del d\u00eda para nosotros: la idea de un futuro para la humanidad es, para nuestra conciencia post-hist\u00f3rica a su modo: \u201ccosa del pasado\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">3 La cat\u00e1strofe<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Creo que este es el tipo de conciencia que se ensaya en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El tiempo del fin<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de G\u00fcnther Anders. Cual sea la definici\u00f3n de este t\u00edtulo tan contempor\u00e1neo (incluso si la fecha de publicaci\u00f3n del original alem\u00e1n es 1965) este no se dejar\u00e1 confundir con \u201cel fin de los tiempos\u201d. En el notable pr\u00f3logo que acompa\u00f1a la versi\u00f3n en espa\u00f1ol, Silvia Schwarzb\u00f6ck se refiere a este problema: \u201cLa cat\u00e1strofe [es decir, el tiempo del fin] se caracteriza por ser anunciada como inminente y, al mismo tiempo, por no llegar\u201d. Es como si los seres humanos se hubieran cansado, tambi\u00e9n, de esperar su mil veces anunciada autodestrucci\u00f3n, y por eso el cansancio (v\u00e9ase el ensayo de Peter Handke) es tambi\u00e9n la parad\u00f3jica <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Befindlichkeit<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> del tiempo del fin: un estado de \u00e1nimo extenuado, y en una conciencia hist\u00f3rica morosa, residual, constituida en la inminencia de una cat\u00e1strofe vuelta inmanencia. Cito nuevamente a Silvia Schwarzb\u00f6ck: \u201cLa inminencia de su llegada, en el anuncio, y su no llegada, en los hechos, [porque] los seres humanos est\u00e1n en la cat\u00e1strofe antes de la cat\u00e1strofe e independientemente de que la esperen o no\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Si este es el planteamiento general del ensayo de Anders, me gustar\u00eda atender a dos cuestiones, entre las muchas que contiene. La primera es el esfuerzo \u2013quiz\u00e1 dudoso, quiz\u00e1 innecesario\u2013 de parte de Anders por datar \u201cel tiempo del fin\u201d. Hacia 1960, podr\u00e1 sostener Anders: \u201csomos la primera generaci\u00f3n de los \u00faltimos seres humanos\u201d y, en consecuencia: \u201cestamos condenados a vivir como los primeros \u00faltimos seres humanos\u201d. El hecho concreto a la base de esta constataci\u00f3n es la bomba at\u00f3mica. Desde luego, no cabe regatear importancia a este hecho, pero \u201cel monstruoso [<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ungeheure<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">] despliegue de la t\u00e9cnica\u201d (Benjamin), por el cual la humanidad puede \u201cexperimentar su propia destrucci\u00f3n como goce est\u00e9tico de primer orden\u201d, arranca de mucho m\u00e1s atr\u00e1s. Hay que recordar que esta afirmaci\u00f3n cierra el ensayo de Benjamin sobre la \u201cObra de arte en la era de su reproductibilidad t\u00e9cnica\u201d, del a\u00f1o 1936.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Sin embargo, la peculiaridad del argumento de Anderes es la siguiente: por primera vez la humanidad se realiza, es decir, se efect\u00faa y se consuma, en la virtualidad de su autodestrucci\u00f3n, que ya no es mera posibilidad. La mera posibilidad est\u00e1 bien acreditada antes \u2013y pertenece, en no poca medida, al fascismo, que contempla esta <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">posibilidad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, entonces, como \u201cgoce est\u00e9tico\u201d. La \u201cbomba at\u00f3mica\u201d actualiza esta posibilidad. Ahora sabemos \u2013nuestra conciencia hist\u00f3rica sabe, a su modo, que la cat\u00e1strofe es un hecho, incluso si se trata, dec\u00eda, de una inminencia vuelta inmanencia. Sabemos, por lo dem\u00e1s, que la bomba arrojada sobre Hiroshima y Nagasaki es una astilla en comparaci\u00f3n con el poder nuclear que detentan las potencias militares que hoy, nuevamente se hostilizan las unas a las otras.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">4 La cat\u00e1strofe como cinismo<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El fil\u00f3sofo chileno Sergio Rojas ha desarrollado una reflexi\u00f3n de largo aliento sobre este problema, mostrando c\u00f3mo la conciencia (post)-hist\u00f3rica que acompa\u00f1a el \u201ctiempo del fin\u201d, se expresa como conciencia c\u00ednica. Es, en el argumento de Anders, la tesis del gr\u00e1cil <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">gentleman<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, que en la cabina de un tren se limita a afirmar: entonces muramos juntos. Es que la cat\u00e1strofe es de tal magnitud \u2013de tan sublime magnitud\u2013 que no cabr\u00eda m\u00e1s que esperar su ocurrencia mientras aspiro un cigarro, y con una sonrisa. \u201cLa cat\u00e1strofe es tan grande que ya no tiene [que ya no tenemos] necesidad de temer personalmente\u201d (61). Sin embargo, \u201cdebido a su enormidad, la cat\u00e1strofe nos libra de nuestro temor (personal), pero nos arrebata nuestra responsabilidad\u201d (63).\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Fuego inextinguible<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, probablemente el primer gran <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">film<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Harun Farocki, hab\u00eda apelado a una condici\u00f3n de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">film pol\u00edtico<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> bajo la tentativa expresa de herir sutilmente la sensibilidad de este tipo de espectador. La sutileza no era resquemor moral, sino estrategia pol\u00edtica. V\u00e9ase a este respecto y respecto de la situaci\u00f3n en Gaza, el notable ensayo de Alia Trabucco, \u201cMil im\u00e1genes, una palabra: ver y nombrar Palestina\u201d. \u00bfC\u00f3mo mostrar el horror de un exterminio, si este aparece mediatizado por \u201cmil im\u00e1genes\u201d? Restituir la sensibilidad es un principio para devolver la responsabilidad, bajo la forma de la herida; infringir una herida, entonces, a la conciencia morosa, adormecida, propia de la conciencia c\u00ednica.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Farocki, por cierto, hab\u00eda le\u00eddo con detenci\u00f3n a Anders y le hab\u00eda arrebatado una f\u00f3rmula con la cual dio t\u00edtulo a uno de sus ensayos m\u00e1s notables: \u201cLa realidad tendr\u00eda que comenzar\u201d. Cito primero este pasaje de Anders (y reproducido por Farocki en su ensayo hom\u00f3nimo):<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La realidad tendr\u00eda que comenzar. Esto significa que el bloqueo de los accesos a las instalaciones de muerte que a\u00fan existen tambi\u00e9n debe seguir existiendo [\u2026]. Esta no es una idea nueva: perm\u00edtanme recordar una acci\u00f3n pasada \u2013o m\u00e1s bien una no-acci\u00f3n\u2013 de una \u00e9poca pasada, hace m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os. Los Aliados se hab\u00edan enterado de la verdad sobre los campos de exterminio en Polonia. En seguida se propuso bloquear el acceso a los campos, es decir, bombardear las v\u00edas del ferrocarril que llevaban a Auschwitz, Maidanek, etc. y sabotear as\u00ed mediante este bloqueo el suministro de nuevas v\u00edctimas, es decir, la posibilidad de seguir asesinando.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Fuego inextinguible<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, la pel\u00edcula de 1969 (casi 20 a\u00f1os anterior al ensayo reci\u00e9n citado) expresa entonces la misma convicci\u00f3n pol\u00edtica y moral, una suerte de resistencia al crecimiento del desierto \u2013otro nombre para \u201cel tiempo del fin\u201d\u2013,\u00a0 y para la proliferaci\u00f3n de la conciencia c\u00ednica (que es la de todos nosotros): \u201cse trata del hecho de que todos nosotros, sin saberlo e indirectamente, cual piezas de una m\u00e1quina, podr\u00edamos ser usados en acciones cuyos efectos est\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 de nuestros ojos y de nuestra imaginaci\u00f3n y que, si pudi\u00e9ramos imaginarlos, no los podr\u00edamos aprobar\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La conciencia c\u00ednica, propia del tiempo del fin, ser\u00eda entonces aquella en que la \u201csituaci\u00f3n apocal\u00edptica\u201d adquiere el estatuto pol\u00edtico de \u201cciencia normal\u201d (Kuhn). Benjamin acu\u00f1\u00f3 una c\u00e9lebre y econ\u00f3mica definici\u00f3n de la cat\u00e1strofe. Seg\u00fan esta, la cat\u00e1strofe \u201cno es lo inminente en cada caso sino, que todo siga as\u00ed\u201d. El cinismo, la resignaci\u00f3n, dec\u00edamos al comienzo, es uno de los modos de estar en el infierno. Es improbable que haya un gran despertar (una \u201cpol\u00edtica del despertar\u201d) todav\u00eda posible para nosotros, para sacudirnos la conciencia c\u00ednica, pero s\u00ed quiz\u00e1 m\u00ednimos gestos de composici\u00f3n, de escritura y de montaje, que puedan atenuar la virulencia de la cat\u00e1strofe, poner al desnudo la disoluci\u00f3n total de nuestra responsabilidad en la trayectoria de la cat\u00e1strofe.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">A prop\u00f3sito de la contraportada del libro de Anders \u2013que se pronuncia sobre el genocidio en Gaza y Cisjordania a manos del \u201cej\u00e9rcito m\u00e1s moral del mundo\u201d\u2013 es imperativo dilucidar la complicidad activa y pasiva de pol\u00edticos, empresarios, periodistas, acad\u00e9micos y acad\u00e9micas (pienso en una en particular) a lo largo del mundo, y c\u00f3mo son ellos\/as parte del engranaje de la muerte. La conciencia c\u00ednica es tambi\u00e9n, entonces, aquella que ante la envergadura presuntamente inconmensurable de la cat\u00e1strofe se encoge de hombros, prende un cigarro y sostiene: \u201cas\u00ed son las cosas\u201d. La conciencia c\u00ednica, que acompa\u00f1a al tiempo del fin se afirma como una homogeneizaci\u00f3n de todas las responsabilidades. Eso no lo podemos aceptar. Y, en palabras de Farocki, de Anders: \u201cLa realidad tendr\u00eda que comenzar\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Por <strong>Diego Fern\u00e1ndez H.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Sobre<br \/>\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-5924\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/portada-621x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"386\" height=\"637\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/portada-621x1024.jpg 621w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/portada-182x300.jpg 182w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/portada.jpg 688w\" sizes=\"auto, (max-width: 386px) 100vw, 386px\" \/><br \/>\n<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El tiempo del fin<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\nG\u00fcnther Anders<br \/>\nSantiago de Chile<br \/>\nAlma Negra<br \/>\n2025.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Caer en la historia Hace unos d\u00edas, Ficci\u00f3n de la raz\u00f3n \u2013un sitio en internet que publica textos de filosof\u00eda y pensamiento bajo la direcci\u00f3n de Mauricio Amar\u2013 reprodujo un brev\u00edsimo ensayo de Giorgio Agamben, que lleva por t\u00edtulo Alegor\u00eda de la pol\u00edtica. 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