{"id":5906,"date":"2025-04-30T16:01:35","date_gmt":"2025-04-30T19:01:35","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5906"},"modified":"2025-04-30T16:58:20","modified_gmt":"2025-04-30T19:58:20","slug":"es-el-cuerpo-el-que-recuerda-sobre-bajo-las-banderas-el-sol-por-juan-velis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2025\/04\/30\/es-el-cuerpo-el-que-recuerda-sobre-bajo-las-banderas-el-sol-por-juan-velis\/","title":{"rendered":"Es el cuerpo el que recuerda \u2013 Sobre Bajo las banderas, el sol \u2013 Por Juan Velis"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El fervor popular estalla en dos o tres momentos espec\u00edficos de la pel\u00edcula de <\/span><b>Juanjo Pereira, <\/b><b><i>Bajo las banderas, el sol<\/i><\/b><b> (2025)<\/b><span style=\"font-weight: 400;\">, ganadora del Gran Premio del recientemente finalizado BAFICI. En uno de esos pasajes, acaso el m\u00e1s pregnante, la gente arranca de las paredes de las calles, de los muros de las oficinas, de cualquier superficie p\u00fablica, el rostro orgulloso de un h\u00e1bil tirano que gobern\u00f3 Paraguay durante 35 a\u00f1os. Su semblante, a\u00fan all\u00ed, en esas pancartas gastadas y corro\u00eddas, ya no es el mismo que cuando tom\u00f3 el poder de facto el 15 de agosto de 1954, al frente del Partido Colorado. Es el palimpsesto material el que contamina su expresi\u00f3n, y es la memoria colectiva, ya cultivada, ya enrabiada, ya politizada, la que se convierte en cuerpo y manifestaci\u00f3n para impurificar un legado corrompido desde siempre.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La memoria no se constituye como un hecho innato, intr\u00ednseco, esencial. La memoria se construye como todo acto pol\u00edtico. Dig\u00e1moslo con redundancia: hay pel\u00edculas que nos recuerdan que recordar es importante. Pero lo hacen asumiendo que, en definitiva, no existe linealidad absoluta posible entre los hechos que tuvieron lugar en la realidad y la proyecci\u00f3n po\u00e9tica, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pol\u00edtico-est\u00e9tica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, que se materializa en la pantalla. La memoria no existe sino en tanto materialidad: todo objeto cultural al que asignamos el concepto de memoria es, en verdad, aquello que conocemos como memoria. La memoria no es otra cosa que su representaci\u00f3n en cualquier tipo de manifestaci\u00f3n expresiva: la literatura, la m\u00fasica, el cine. La memoria es cuerpo, forma, materia vibrante.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En este sentido, podemos decir que la pel\u00edcula de Pereira no se limita a montar una serie de numerosos archivos con la un\u00edvoca intenci\u00f3n de limitarse a mostrar (y narrar) \u201clo verificable seg\u00fan la historia\u201d. No da la espalda a la realidad: se sumerge en sus densas turbulencias, en sus opacidades, recoge la denuncia de un pueblo y construye un relato que no tergiversa: empodera. Nos recuerda que la memoria es construcci\u00f3n.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Esa mano enfervorizada que desgaja uno de los carteles con la cara de Alfredo Stroessner el 3 de febrero de 1989, podr\u00eda ser la mano de ese ni\u00f1o que nos asalta con su mirada en una secuencia anterior de la pel\u00edcula. Es un acto de gobierno y la multitud ba\u00f1a la imagen. Una glorificaci\u00f3n popular, acaso impostada, que aturde. Juanjo Pereira ensaya un zoom-in: la manipulaci\u00f3n del material de archivo, la pulsi\u00f3n performativa, el archivo que no es puro ni neutral, como la memoria. La mirada nublada de ese chico que se corre, se desmarca, apenas unos cent\u00edmetros, de esa fila de gente en la que sostiene la mano de su padre. Tiempo despu\u00e9s, solt\u00f3 esa mano para ir a despedazar carteles con la cara de Stroessner, y luego viaj\u00f3 a gritarle \u201c\u00a1fuera dictador!\u201d a su mansi\u00f3n, y m\u00e1s tarde estuvo presente cuando, en octubre de 1991, la famosa estatua del represor fue derribada, y acaso hoy en d\u00eda, en 2025, todav\u00eda se acerca a la Plaza de los Desaparecidos en Asunci\u00f3n, a contemplar la reconversi\u00f3n art\u00edstica de aqu\u00e9l viejo monumento (con el rostro del genocida asomando, magullado y aplastado, como en aquellos carteles) y recuerda, con la mirada cansada pero la memoria despierta, que en su patria a\u00fan no hubo enjuiciamiento a los responsables del terror perpetrado por la dictadura.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nPor\u00a0<strong>Juan Velis<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El fervor popular estalla en dos o tres momentos espec\u00edficos de la pel\u00edcula de Juanjo Pereira, Bajo las banderas, el sol (2025), ganadora del Gran Premio del recientemente finalizado BAFICI. 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