{"id":5891,"date":"2025-04-24T16:08:53","date_gmt":"2025-04-24T19:08:53","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5891"},"modified":"2025-04-24T16:09:28","modified_gmt":"2025-04-24T19:09:28","slug":"la-cuestion-de-la-prosa-por-juan-jose-saer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2025\/04\/24\/la-cuestion-de-la-prosa-por-juan-jose-saer\/","title":{"rendered":"La cuesti\u00f3n de la prosa \u2013 Por Juan Jos\u00e9 Saer"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Prosa: instrumento de Estado. Si el Estado, seg\u00fan Hegel, encar\u00adna lo racional, la prosa, que es el modo de expresi\u00f3n de lo racio\u00adnal, es el instrumento por excelencia del Estado. \u00bfAcaso los pol\u00ed\u00adticos hablan en verso? El de la prosa es el reino de lo comunicable. Nuestra sociedad le asigna su lugar en el dominio de la certi\u00addumbre pragm\u00e1tica. En prosa se escriben carcas, tratados, revis\u00adtas, proclamas, facturas, denuncias, legajos, manuales. Todo lo que ya es conocido y se quiere hacer saber a otros, todo lo que es preciso y \u00fatil se escribe en prosa. Lo que es urgente tambi\u00e9n, lo que debe ser claro. Es verdad sin duda que el orden pragm\u00e1tico nada &#8220;en las aguas heladas del c\u00e1lculo ego\u00edsta&#8221;, que llevan fatal\u00admente al disimulo, y que esto influye en la claridad, y en la coherencia de la prosa contempor\u00e1nea, oblig\u00e1ndola a privilegiar el eufemismo, la jerga, la alusi\u00f3n y la manipulaci\u00f3n grosera de su\u00adjeto y predicado. Pero <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">en principio y vox populi<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, la prosa es clari\u00addad, orden, utilidad y precisi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Podr\u00edamos decirnos, ante esta situaci\u00f3n: despu\u00e9s de todo, ni nos va ni nos viene, que se la guarden, ya que es as\u00ed, a su prosa, si se les canta, junto con sus plenos poderes, sus bombas, su indecencia. Pero viene a suceder que la prosa es tambi\u00e9n el instru\u00ad mento de la novela \u2013es decir de la narraci\u00f3n en la \u00e9poca moder\u00adna\u2013 y que, pretendiendo establecer, con sus principios, la funci\u00f3n de la prosa, trasladan pragmatismo e inteligibilidad al dominio de la novela, atentando de esa manera contra una de nuestras escasas libertades. Para que su trabajo no se ponga al servicio del Estado, el narrador debe entonces organizar su estrategia, que consiste ya sea en prescindir de la prosa, ya sea en modificar su funci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">De todas las artes, la novela es en la actualidad la m\u00e1s atrasada. Una de las causas de su atraso es la utilizaci\u00f3n sistem\u00e1tica de la prosa, que delimita su funci\u00f3n a la simple representaci\u00f3n verdadera y comunicable. No es que no haya novelas que no transgredan esta norma. Bien mirado, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">todas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> las novelas que valen algo la transgreden, para no hablar de las mayores. (Por esta vez prescindir\u00e9, como dir\u00eda Pessoa, de &#8220;la cobard\u00eda del ejemplo&#8221;.) Pero a menudo esa transgresi\u00f3n es parcial, lateral, casi vergonzante. La teor\u00eda de la prosa y la teor\u00eda de la novela se confunden: lo que se busca siempre cuando se la interroga es la coincidencia de texto y referente. En m\u00fasica, en artes pl\u00e1sticas, en poes\u00eda, la ausencia de referente es, por distintas razones, tolerada. La novela no goza de ese benepl\u00e1cito: est\u00e1 condenada a arrastrar la cruz del realismo. A decir verdad, nadie sabe de un modo claro qu\u00e9 es el realismo, pero se exige de la novela que sea realista por la simple raz\u00f3n de que est\u00e1 escrita en prosa. Casi que me atrever\u00eda a definir el realismo como el procedimiento que encarna las funciones pragm\u00e1ticas generalmente atribuidas a la prosa. Nadie considera rea\u00adlistas las descripciones minuciosas de Raymond Roussel, no por\u00adque no respondan a los criterios vagos de realismo, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">sino porque est\u00e1n escritas en verso<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Si los mismos pasajes hubieran sido escritos en prosa nadie les negar\u00eda la etiqueta honor\u00edfica de realistas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Varios autores, entre ellos Hugo Friedrich y Marcel Raymond, atribuyen el origen de la poes\u00eda moderna a las innovaciones formales de Baudelaire, Rimbaud y Mallarm\u00e9, y Raymond encuentra la causa remota en ciertas p\u00e1ginas musicales de Jean Jacques Rousseau. Esos experimentos introducen en el lenguaje po\u00e9tico, de un modo sistem\u00e1tico, una serie de elementos nuevos, que para Friedrich por ejemplo son la abstracci\u00f3n, la deshumanizaci\u00f3n, la est\u00e9tica de lo feo, incluido el mal, la destrucci\u00f3n de lo real, la alquimia del verbo, la b\u00fasqueda de lo indecible. Por destrucci\u00f3n de lo real debemos entender, naturalmente, rechazo de las categor\u00edas que nos permiten concebir una imagen particular del mundo, racionalista y causal, lo que equivale a decir rechazo del realismo. La alquimia verbal define ciertos experimentos con el idioma en los que el empleo de las palabras no corresponde al uso tradicional que le otorgan la l\u00f3gica y la gram\u00e1tica. Lo indecible es aque\u00ad llo que no ha sido ni pensado ni dicho antes del advenimiento del poema y que no es producto tampoco de un descubrimiento intelectual suscitado l\u00f3gicamente. Estas caracter\u00edsticas de la praxis po\u00e9tica de Baudelaire, Rimbaud, Mallarm\u00e9, Lautr\u00e9amont, etc., se extienden a toda la gran poes\u00eda occidental que viene despu\u00e9s de ellos. Eliot, Rilke, Vallejo, Neruda, los surrealistas, etc., trabajan la materia po\u00e9tica a partir de esas determinaciones ya irreversibles.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Cuando leemos las obras de los grandes renovadores france\u00adses del siglo XIX, no podemos dejar de observar la importancia que ocupa en ellas el poema en prosa, esa forma espec\u00edficamente moderna: seg\u00fan el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Dictionnaire de Po\u00e9tique et de Rh\u00e9torique de la Langue Fran\u00e7aise <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">de Henri Morier, su origen remontar\u00eda a alrededor de 1840. La lectura frecuente de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Gaspard de la Nuit<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Aloysius Bertrand habr\u00eda despertado en Baudelaire el deseo de ejecutar algo semejante, es decir sus <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Peque\u00f1os poemas en prosa<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Podemos afirmar que en general las caracter\u00edsticas de la poes\u00eda moderna enumeradas m\u00e1s arriba, se encuentran tambi\u00e9n en los poemas en prosa del mismo per\u00edodo. Las <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Iluminaciones<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Rimbaud utilizan aproximadamente los mismos procedimientos ya est\u00e9n escritos en verso o en prosa: un fuego id\u00e9ntico las calcina desde dentro. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Igitur<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El demonio de la analog\u00eda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> o <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El fen\u00f3meno futuro<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> no se distinguen del resto de los poemas de Mallarm\u00e9 m\u00e1s que por la utilizaci\u00f3n de la prosa. En la segunda mitad del siglo XIX, por obra de algunos grandes poetas, las fronteras en\u00ad que prosa y poes\u00eda se borran o se confunden, con la intenci\u00f3n precisa de transgredir en forma sistem\u00e1tica los viejos prejuicios de orden, claridad, coherencia l\u00f3gica y pragmatismo que constituyen, desde siempre, los atributos de la prosa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El pragmatismo es sin duda el m\u00e1s caracter\u00edstico, y el que fundamenta, orienta y resume a todos los otros. Debemos entender por pragmatismo una especie de concepci\u00f3n econ\u00f3mica de la prosa, fundada en la noci\u00f3n de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">cantidad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">calidad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de senti\u00addo que un texto debe suministrar, del mismo modo que la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">rapidez<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> con que lo suministra. M\u00e1s <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">econ\u00f3mica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> \u2013es decir m\u00e1s rentable\u2013 es una prosa cuando mayor es la cantidad de sentido que suministra, mayor la calidad de su sentido en lo que ata\u00f1e a su <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">claridad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, y mayor la rapidez con que ese sentido es aprehendido por el lector. La perfecci\u00f3n de esta f\u00f3rmula la alcanzan la jerga period\u00edstica y todas las normas de correcci\u00f3n de estilo que imperan en los lugares por donde transita lo escrito, donde se produce y se consume masivamente prosa; editoriales, agencias de informaci\u00f3n, ministerios, etc. Como para cualquier otra mercanc\u00eda, la prueba de la calidad del sentido est\u00e1 dada por la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">funcionalidad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, que es la forma m\u00e1s clara de la raz\u00f3n de ser de un objeto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La poes\u00eda moderna se ha liberado, sacrificando a casi todos sus lectores (seg\u00fan los que juzgan la pertinencia de un texto por la superioridad num\u00e9rica de sus compradores), de esa servidumbre ideol\u00f3gica. La sociedad de consumo masivo le ha hallado un sustituto en la canci\u00f3n popular, reproducci\u00f3n primaria y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">ad nauseam<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de t\u00f3picos trasnochados que sin duda contribuyen a engrosar las cuentas bancarias de sus int\u00e9rpretes y compositores, pero que ya no tienen ninguna relaci\u00f3n, ni siquiera remota, con las b\u00fasquedas y los logros de la poes\u00eda de nuestro siglo. La narraci\u00f3n, en cambio, arrastra todav\u00eda el lastre que supone la confu\u00adsi\u00f3n de g\u00e9neros, es decir la atribuci\u00f3n del pragmatismo de la prosa, de gran utilidad para los productos de consumo, a la actividad narrativa en su conjunto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Dem\u00e1s est\u00e1 decir que esa atribuci\u00f3n es abusiva, por no decir autoritaria. La tarea <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">principal<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de todo narrador consiste, por lo tanto, en invalidarla con sus textos: la prosa no es el medio obligatorio para ello y, si la utiliza, el narrador debe tomarse la libertad de transgredir, cuando lo crea necesario, sus dictados. De la lucidez con que encare su tarea depender\u00e1n la persistencia y la renovaci\u00f3n del problem\u00e1tico arte que practica. (1979).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Juan Jos\u00e9 Saer<\/strong><\/p>\n<p><strong>Fotograf\u00eda de Arlene Gottfried<\/p>\n<p>Este texto fue parte de la revista El poeta y su trabajo, cuyos n\u00fameros han sido digitalizados y puestos en circulaci\u00f3n gracias al trabajo de la UNL.\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Prosa: instrumento de Estado. 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