{"id":5859,"date":"2025-04-07T15:02:01","date_gmt":"2025-04-07T18:02:01","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5859"},"modified":"2025-04-07T15:15:16","modified_gmt":"2025-04-07T18:15:16","slug":"sobre-17-segundos-de-francisco-greene-por-jessica-sequeira","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2025\/04\/07\/sobre-17-segundos-de-francisco-greene-por-jessica-sequeira\/","title":{"rendered":"Sobre 17 segundos de Francisco Greene \u2013 Por\u00a0Jessica Sequeira"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cEl para\u00edso es un sendero\u201d, escribe Francisco Greene en su poemario <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">17 segundos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. En este libro, parece que no ocurre nada, al menos nada en el sentido de grandes acontecimientos externos que puedan ser registrados, o profundas realizaciones internas. La pr\u00e1ctica po\u00e9tica es en s\u00ed misma el acontecimiento, o m\u00e1s bien el proceso, el flujo continuo de impresiones en un diario que junta breves observaciones en prosa con unas glosas en la forma de haiku, una mezcla que en Jap\u00f3n se llama haibun. Quiz\u00e1s, en este sentido, Greene ha logrado escribir una de las pocas obras po\u00e9ticas chilenas que no se detiene en la tragedia; sea cual sea la raz\u00f3n por la soledad reflexiva del autor, el libro es sereno, feliz de existir, contenta de transitar el sendero, de habitar en movimiento, de seguir su caminata.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El libro est\u00e1 escrito desde diferentes partes del mundo. Comienza en Indonesia \u2014espec\u00edficamente en Bali y Lombok, donde Greene observa la transici\u00f3n del hinduismo al islam\u2014 y recorre Tailandia. El diario asi\u00e1tico toma la forma de impresiones de paisajes con un cierto exotismo. Los comentarios sobre lo que ve tienen una especie de ingenio, los de un viajero que descubre lo que desconoc\u00eda y busca transmitir la informaci\u00f3n al lector. Sin embargo, esta secci\u00f3n tiene algo muy distinta a una gu\u00eda tur\u00edstica; Greene siempre parece estar aislado y en un entorno natural, o al menos esa es la ilusi\u00f3n que crean sus notas. Otro escritor podr\u00eda haberse sentido atra\u00eddo por el bullicio de la ciudad y la sociedad que lo rodea, pero incluso en esta primera secci\u00f3n, es evidente que Greene est\u00e1 m\u00e1s interesado en las intrincadas transformaciones de las plantas y en los cat\u00e1strofes naturales que en las igualmente sutiles y turbulentas historias humanas. Le interesan los procesos lentos: \u201cDos frutos \/ caen a la hora se\u00f1alada, \/ cosecha real\u201d, se\u00f1ala. No leer\u00edas esto en la BBC. Esta primera secci\u00f3n termina con una observaci\u00f3n que parece tan obvia que invita a la reflexi\u00f3n: \u201c<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">For the record<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">: Asia no es de otro planeta\u201d, seguida de un haiku: \u201cMi vida en viaje: \/ leo, camino, escribo. \/ Misma ecuaci\u00f3n\u201d. Chile se vincula con Asia a trav\u00e9s del no dualismo de la conciencia po\u00e9tica de Greene.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El tono aqu\u00ed, y la actitud del viajero, tienen mucho en com\u00fan con la de Bash\u014d en su libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Oku no Hosomichi<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (El estrecho camino hacia el norte profundo y otros bocetos de viaje). El viajero no busca necesariamente una revelaci\u00f3n interna trascendental, ni ser sacudido y conmovido por lo divino, como los apasionados rom\u00e1nticos europeos en busca de lo sublime; m\u00e1s bien, el viajero es una persona curiosa y afable, con un ir\u00f3nico sentido del humor, que se complace en observar c\u00f3mo suceden las cosas, no necesariamente a s\u00ed mismo. Con las fechas y los lugares registrados con tanta claridad, resulta tentador contextualizar los cambios en el mundo interior con los acontecimientos del mundo en general. En alg\u00fan momento, por ejemplo, Greene s\u00ed menciona la pandemia. Pero tal historizaci\u00f3n ser\u00eda quiz\u00e1 una especie de ilusi\u00f3n. Greene observa la maduraci\u00f3n o el crecimiento en la naturaleza, pero no fuerza un paralelismo con sus propios procesos. Como sujeto po\u00e9tico, es esquivo, presentando un yo l\u00edrico solitario, sin an\u00e9cdotas; lo que ve le parece suficiente. Parece decir al lector, \u201cAcepta el reto de la brevedad, en el que todo est\u00e1 dicho aqu\u00ed mismo, y las palabras no se queden cortas.\u201d<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Los haikus que siguen a la prosa generan variados efectos. La mayor\u00eda de las veces se leen como una s\u00edntesis de la descripci\u00f3n previa, que condensa la prosa de la entrada del diario en una sola imagen. Si los haikus hubieran precedido a las entradas del diario, el efecto habr\u00eda sido el de poemas cr\u00edpticos que despu\u00e9s se explican, tal como ocurre muchas veces en la cr\u00edtica literaria. Pero aqu\u00ed ocurre lo contrario. Primero se nos presenta una discursividad sin objetivo, y luego llega el momento del haiku, un acto de condensaci\u00f3n que encierra todas las palabras en una envoltura oblicua, la glosa de un poema que no busca explicar, sino lo contrario, crear un misterio, una imagen sorprendente, un rayo de pensamiento lateral que ilumina, desaf\u00eda y aniquila el acto previo de razonamiento. El lenguaje no es el producto de una imagen, no es la \u00e9cfrasis de las tradiciones europeas en las cuales los poemas se escriben a partir de una pintura; aqu\u00ed la imagen surge tras el proceso del lenguaje, o tras el proceso de haber pensado, soltando ese pensamiento. El poema es lo que queda, con sus huesos duros e irreducibles.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Dicho todo esto, en ocasiones el momento sint\u00e9tico del haiku no es tan obvio, y el poema breve existe en relaci\u00f3n con la entrada del diario como un complemento m\u00e1s que como una s\u00edntesis. Pienso en el famoso haiku de Bash\u014d sobre la rana saltando al estanque, y el sonido del agua. La relaci\u00f3n entre la rana, el estanque y el sonido del agua puede interpretarse de muchas maneras, al igual que la relaci\u00f3n entre la entrada del diario, el haiku y el efecto en el lector. Me gusta que Greene no siga una estructura demasiado r\u00edgida. La distinci\u00f3n entre las entradas del diario y los haikus tampoco est\u00e1 totalmente estandarizada; a veces la prosa po\u00e9tica se transforma en poes\u00eda, con saltos de verso que resultan naturales. Y, \u00a1por qu\u00e9 no!<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Eventualmente Greene y el libro regresan a Chile, primero a Valpara\u00edso y luego a Coilaco, un peque\u00f1o valle cerca de Puc\u00f3n, en la regi\u00f3n de la Araucan\u00eda, donde reside Greene. La preocupaci\u00f3n por observar los detalles del paisaje persiste, y Greene sigue siendo un forastero, o como \u00e9l mismo lo define, un \u201cafuerino\u201d, ya que ha elegido habitar estos lugares. Hay una especie de serenidad en su falta de pertenencia, en su incategorizaci\u00f3n, que lo abre a su entorno; deja que el mundo lo invada. En Chile, Greene vive en la naturaleza, lee, medita; ocurren incluso menos cosas que en Asia. \u201cEsto es aqu\u00ed, tus pies pisando el pasto. Esto es ahora\u201d, escribe. Y: \u201cDomingo al sol, \/ un revuelo de abejas \/ aroma en flor\u201d.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La manera en que Greene se describe a s\u00ed mismo, en Asia, en la ciudad portuaria de Valpara\u00edso \u2014hogar del viajero\u2014 o en La Araucan\u00eda, es como una especie de ermita\u00f1o, o quiz\u00e1s un poeta guerrero, dedicado a aprender patrones mentales para la existencia, atra\u00eddo por diferentes formas de la disciplina de la conciencia. El formato de diario es una de esas estructuras. Cada entrada, como dije, est\u00e1 encabezada por una fecha y un lugar, y m\u00e1s all\u00e1 de los lugares, meses y a\u00f1os mencionados, es evidente que el acto de anotar es importante para Greene: una precisi\u00f3n que le permite una lucidez po\u00e9tica especial, una conciencia de d\u00f3nde se encuentra en ese momento particular. Esta precisi\u00f3n se extiende a sus detalles, la mirada del viajero o del forastero que todo lo ve con nuevos ojos. Greene escribe los nombres de r\u00edos y volcanes, de \u00e1rboles \u2014casta\u00f1as y pi\u00f1ones, aromas y araucarias, koiwes y lengas, \u00f1irres y hualles\u2014 y de numerosos libros, de escritoras tan diversas como Cecilia Vicu\u00f1a (\u201cEl hallazgo del para\u00edso \/ co-incidir\u00e1 con el hallazgo \/ de un lenguaje\u201d), Rebecca Solnit e Irene Vallejo. Las alusiones a ciertas figuras como Jorge Teillier tambi\u00e9n sirven como puntos de referencia para comprender su poes\u00eda, en su \u00e9nfasis sobre el lugar y cierta claridad ling\u00fc\u00edstica. Dicho esto, si bien Teillier evocaba algo invisible en las ra\u00edces de lo visible que se podr\u00eda buscar entender para volver a la pureza, el formato del haiku no evoca necesariamente esos significados ocultos. A diferencia de las capas ocultas, que ofrece un puzle al cr\u00edtico que llega despu\u00e9s, el objetivo en los poemas de Greene es la transparencia. Lo que se ve es lo que hay.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Si existe alguna met\u00e1fora en su obra, algo que queda en el misterio, son las transiciones y las conexiones entre momentos. \u201cSubir, bajar \/ la escalera invisible \/ que lleva a casa\u201d, escribe Greene desde Coilaco. Esta \u201cescalera invisible\u201d me parece no solo la memoria, sino los procesos que permiten recordar y los estados mentales necesarios para acceder a ciertas im\u00e1genes o emociones. A estos procesos no se puede acceder directamente, y as\u00ed Greene tambi\u00e9n elogia el zigzagueo, la necesidad de perderse. Quiz\u00e1s esto tambi\u00e9n explique cierta rebeld\u00eda que se percibe en su actitud hacia los programas de meditaci\u00f3n, que menciona y valora \u2014empieza con el Kirtan Kriya y practica su Sa Ta Na Ma\u2014, pero tambi\u00e9n abandona o contin\u00faa con irregularidad. La escritura del cuaderno y del haiku se convierten en su forma preferida de meditaci\u00f3n.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El haiku, al igual que el haibun, son formas po\u00e9ticas originarias de Jap\u00f3n, pero China tambi\u00e9n aparece en varias referencias en los poemas de Greene, y como el propio autor nos recuerda, la tradici\u00f3n po\u00e9tica japonesa estuvo muy influenciada por la tradici\u00f3n po\u00e9tica china: \u201cBash\u014d le\u00eda a Lao-Ts\u00e9 y Chuang Tzu los maestros tao\u00edstas chinos\u201d, escribe. Greene tambi\u00e9n cita a Confucio: \u201cLos peces est\u00e1n hechos para el agua, los hombres para el camino\u201d, y su menci\u00f3n del \u201chombre \u00edntegro\u201d evoca el ideal chino de ren, o integridad.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Toda obra art\u00edstica existe a la vez como continuidad y ruptura. Tanto el formato de diario como la tradici\u00f3n del haiku tienen tradiciones en espa\u00f1ol, donde podr\u00edamos ubicar el poemario de Greene. Pienso en los haikus del poeta mexicano Jos\u00e9 Juan Tablada como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Li-Po y otros poemas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El jarro de flores en la d\u00e9cada<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de 1920, el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Diario de Oriente<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Luis Oyarzun de 1960, y los poemarios del escritor contempor\u00e1neo Bernardo Colip\u00e1n Filgueira que experimentan con formatos de las tradiciones japonesas, haciendo conexiones con la tradici\u00f3n mapuche y su relaci\u00f3n con la percepci\u00f3n y la naturaleza. Son muchos los poetas chilenos que han tomado el haiku como punto de partida para su escritura, desde Vicente Huidobro hasta Mar\u00eda Jos\u00e9 Ferrada. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">17 Segundos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> termina con un hermoso postfacio del poeta Rafael Rubio, que sintetiza la obra de Greene as\u00ed como los haikus sintetizan las entradas del diario, y describe los poemas como \u201cun regalo de honda sencillez, pero tambi\u00e9n como una impl\u00edcita protesta hacia la vida contempor\u00e1nea, desarraigada de las cosas verdaderas y obnubilada, en cambio, con cosas perfectamente falsas, producidas en serie, y destinadas al consumo fugac\u00edsimo\u201d.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Al comienzo de su poemario, Greene escribe: \u201c17 segundos. Eso dura \u2018Her Majesty\u2019, mi canci\u00f3n preferida de los Beatles. Diecisiete segundos es una eternidad dado el contexto preciso. Te puedes enamorar en 17 segundos. Morir en 17 segundos. Hablamos de la elasticidad del tiempo y del lenguaje. De las infinitas posibilidades contenidas en solo 17 s\u00edlabas\u201d. Dice que la canci\u00f3n \u201cHer Majesty\u201d de los Beatles dura exactamente 17 segundos, pero la versi\u00f3n que encontr\u00e9 en l\u00ednea dura 25, quiz\u00e1s porque es otra toma. Igual me gusta la idea de que hay ocho segundos que faltan entre su libro y lo que existe, una especie de ruptura de la percepci\u00f3n, una desestabilizaci\u00f3n de la realidad. En el espacio vac\u00edo entre el final de la canci\u00f3n literaria y el final de la canci\u00f3n de la banda brit\u00e1nica, hay una brecha en la que cualquier cosa podr\u00eda pasar. O quiz\u00e1s la canci\u00f3n s\u00ed dur\u00f3 17 segundos y los segundos de m\u00e1s son un mini cuaderno de viaje sonoro, invisible a millones de fans.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El libro de Greene me hace pensar tantas cosas, algunas profundas y algunas tontas, como incentiva el budismo zen. Con su estilo, Greene busca algo peculiar, la nada y el todo, la eternidad del instante, la pura legibilidad e infinitud de un \u201clibro abierto\u201d. Cierro con unas palabras del cuaderno de viaje de Bash\u014d, donde leemos algo as\u00ed en las \u00faltimas p\u00e1ginas: \u201cEn este peque\u00f1o libro de viajes se incluye todo lo que hay bajo el cielo: no solo lo canoso y seco, sino tambi\u00e9n lo joven y colorido, no solo lo fuerte e imponente, sino tambi\u00e9n lo d\u00e9bil y ef\u00edmero ( . . . ) Tambi\u00e9n hay momentos en que deseamos ponernos en camino nosotros mismos, agarrando el impermeable que tenemos cerca, o momentos en que preferimos sentarnos hasta que se nos arraiguen las piernas, disfrutando de la escena que imaginamos ante nuestros ojos. Es tal la belleza de este librito que puede compararse con las perlas que se dice forman las sirenas que lloran en el mar lejano\u201d.<\/span><\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Jessica Sequeira<\/strong><\/p>\n<p>Fotograf\u00eda de Emmy Andriesse<\/p>\n<p><b>Sobre:<br \/>\n<\/b><b><i><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-5860 alignleft\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Captura-de-pantalla-2025-04-07-a-las-2.51.52\u202fp.-m-644x1024.png\" alt=\"\" width=\"289\" height=\"460\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Captura-de-pantalla-2025-04-07-a-las-2.51.52\u202fp.-m-644x1024.png 644w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Captura-de-pantalla-2025-04-07-a-las-2.51.52\u202fp.-m-189x300.png 189w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Captura-de-pantalla-2025-04-07-a-las-2.51.52\u202fp.-m-768x1221.png 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Captura-de-pantalla-2025-04-07-a-las-2.51.52\u202fp.-m-966x1536.png 966w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Captura-de-pantalla-2025-04-07-a-las-2.51.52\u202fp.-m.png 1068w\" sizes=\"auto, (max-width: 289px) 100vw, 289px\" \/><\/i><\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b><i>17 segundos<br \/>\n<\/i><\/b><b>Francisco Greene<br \/>\nEditorial Aparte<br \/>\nArica<br \/>\n2025<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEl para\u00edso es un sendero\u201d, escribe Francisco Greene en su poemario 17 segundos. 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