{"id":5835,"date":"2025-03-27T14:16:50","date_gmt":"2025-03-27T17:16:50","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5835"},"modified":"2025-04-01T16:02:44","modified_gmt":"2025-04-01T19:02:44","slug":"el-cuerpo-transfigurado-sobre-polifonia-de-una-carrera-de-karo-castro-por-isabel-martinez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2025\/03\/27\/el-cuerpo-transfigurado-sobre-polifonia-de-una-carrera-de-karo-castro-por-isabel-martinez\/","title":{"rendered":"El cuerpo transfigurado. Sobre Polifon\u00eda de una carrera de Karo Castro\u00a0\u2013 Por Isabel Mart\u00ednez"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Polifon\u00eda, \u00bfqu\u00e9 pensamos cuando leemos o escuchamos la palabra? En multiplicidad, en voces que luego nos conducen a los cuerpos y texturas, que en esta <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Polifon\u00eda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> por ratos se concretan, por ratos se confunden y disuelven en el movimiento, vaiv\u00e9n que conmueve el tr\u00e1nsito a lo largo del poemario.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Comenzamos con un vuelo: una mancha caf\u00e9 surcando m\u00e1s que el cielo, en una cacer\u00eda bidireccional que pareciera remitir a la infancia y a la observaci\u00f3n de una ajenidad de la que se termina siendo part\u00edcipe. Quien vuela se posa luego como acompa\u00f1ante, en una sed por el cuerpo de otro que nos lleva a un erotismo camuflado en la polisemia de las im\u00e1genes (\u201cpaja\/tablas\/sangre\u201d) y donde ambas figuras se mezclan con el caballo, hilo conductor no s\u00f3lo para estas subjetividades (y el poemario), sino para el deseo que excede a la hablante, pero que tolera con cierto temple: \u201cdejar\u00e9 de ser una ni\u00f1a\/ vendr\u00e9 sin avisar\/ me sacar\u00e9 la piel\/ y esperar\u00e9 mi turno\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Otro aspecto que se devela a lo largo del poemario: la trizadura. Del objeto, de la materialidad, del cuerpo y la memoria. En este sentido, me pregunto si la inmovilidad presente, por ejemplo, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cDios cr\u00eda infieles\u201d<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> se opone a la entrop\u00eda, a la irreversibilidad de las cosas que nos lleva al cambio. Esas posibilidades luego se nos muestran, a su vez, en c\u00f3mo ambos cuerpos, de la hablante y el caballo, se subvierten en una b\u00fasqueda com\u00fan: \u201ctatuar\u00e9 su nombre en mi cabeza\/ un solo cuerpo\/ unidos por el amor a la libertad\/ me llevar\u00e1 de aqu\u00ed\/ dejaremos este barrio inmundo\/ amotinados por la luz\u201d, y que los orienta eventualmente a la muerte como huida en lugar de la capitalizaci\u00f3n del organismo: \u201cmorir es gratis\/ que se queden recogiendo las monedas con sangre\/ que tu carne sea alimento\/ nunca podr\u00edan alcanzarte\/ ni mirarte cerca al sol\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfQu\u00e9 es el cuerpo? Jean-Luc Nancy en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">58 indicios sobre el cuerpo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> se\u00f1ala que \u201cel cuerpo es material. Es denso. Es impenetrable. Si se lo penetra, se lo disloca, se lo agujerea, se lo desgarra\u201d. Del mismo modo, \u201clos cuerpos se cruzan, se rozan, se apretujan, se estrechan o se enfrentan: tantas se\u00f1as se hacen, tantas se\u00f1ales, apelaciones, advertencias, que ning\u00fan sentido definido puede saturar\u2026\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cTengo una pezu\u00f1a de yegua\u201d<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> la hablante se sirve de su cuerpo y del despe\u00f1amiento paulatino de \u00e9ste (como la ca\u00edda de los dientes) para su uso y sobrevivencia, determinando su corporalidad a una idea de autonom\u00eda que a su vez y por momentos vemos reflejada en el caballo y su carrera: \u201cno me vengan con tonter\u00edas\/ mi futuro es sin promesas\/ vertical y salvaje\u201d. Sin embargo, no hay desgarramiento, sino m\u00e1s bien un entrelazamiento, la transfiguraci\u00f3n de la hablante con el caballo que nos lleva a una dimensi\u00f3n que, como dice Nancy, se vuelve difusa, y a lo largo de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Polifon\u00eda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> incluso indistinguible: \u201csaberse huacho y sin destino\/pezu\u00f1a herida en el lomo\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Se percibe cierta incomodidad en el lugar en que se sit\u00faa la voz po\u00e9tica y que ineludiblemente nos conduce a una sensaci\u00f3n de extra\u00f1amiento en aquel sitio donde reposa la infancia, relaci\u00f3n contradictora que luego se traspone con im\u00e1genes que evidencian un desplazamiento de la temporalidad hacia otros espacios llenos de evocaciones: \u201csombras somos pasar\/ ya no s\u00e9 si volver\u00e9 a verte correr\/ como rayo en este campo lejano [\u2026] el comp\u00e1s de un segundo persiste\u201d. Aparece luego un acto de escritura que muestra el artificio (a trav\u00e9s de la palabra ensayo, que a su vez me hace cuestionar si es propiamente tal como producto de la palabra en su uso m\u00e1s literal, o si en su connotaci\u00f3n nos hace referencia a la vida y sus roturas).\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Llegado este punto, debo mencionar otra traslaci\u00f3n que se produce, pero esta vez en m\u00ed, con el texto <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cCamino de bar en bar temblando\u201d<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Desde los primeros versos me surgen apariciones que, como fantasmas, se cuelan en mi imaginaci\u00f3n y me transportan, difuminando las distintas experiencias con un paisaje pret\u00e9rito que duele y me estimula, al mismo tiempo. \u201cCon el aliento apenas enjambre\/ <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">susurro<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\/ la fusta golpea mi cabeza. \/ Acepto mi destino sobre el lomo\/ me pongo en juego como una pieza m\u00e1s\u201d. Al estar la visi\u00f3n contaminada por mis propias percepciones sobre el pasado, dudo en si figurar como hablante a una especie de padre o a una hija que recibe esa herencia que es tambi\u00e9n simb\u00f3lica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Se mezclan estas im\u00e1genes con otras en donde la voz po\u00e9tica se distancia, situ\u00e1ndose como observadora de acontecimientos propios de un escenario m\u00e1s bien viciado, pero que siempre fue una de las aristas del imaginario que se construye a lo largo de los poemas: \u201cellos ignoran el amor\/ como una mancha de tinto\/ caen y se levantan en la cantina\/ con la frente en alto\/ los dientes\u00a0<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">postizos\/ y una costra imborrable\u201d. Esto es la cotidianeidad, al fin y al cabo. Del juego, de la apuesta, de una marginalidad donde no hay nobleza y los pesares son parte del gobierno del azar. \u201cDeshacer la memoria abandonada\/ la experiencia discontinua\/ de la fatalidad\/ El arrojo del destino\/ como papel principal es inevitable\u201d. \u00bfEs \u00e9sta la desaparici\u00f3n del sujeto o una manera de sublimar la memoria y el presente, de anular el futuro a trav\u00e9s de la entrega resignada a la fortuna?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Hay ocasiones en las que el recuerdo es desplazado u obliterado por la velocidad de la carrera que se desarrolla a lo largo del poemario. Por momentos pareciera ser que el galope y el caballo se traducen en la celeridad con que la lengua se expresa, vomitando las palabras como balas (en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cLengua obscena\u201d<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, por ejemplo).\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Por \u00faltimo, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cMuerte sonora<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d encontramos nuevamente esta identificaci\u00f3n entre la hablante y el caballo, compartiendo un sino al que se enfrentan y que es adoptado por ambas corporalidades: \u201cO\u00edr el sonido de mi coraz\u00f3n quebrarse\/ ese instinto animal que nos une al peligro\/ enfrentados a la violencia de esta pista\/ el mundo es violento\/ respira a una velocidad\/ inferior a mis pulmones\/ pulsa y rasgu\u00f1a\/ elegimos el juego\/ sin camino ni se\u00f1al\u201d. Llegando al t\u00e9rmino la ca\u00edda es a su vez un vuelo, en lo que podr\u00eda ser un retornar al tiuque del inicio del poemario, y que complementa una musicalidad que concluye como tel\u00f3n de fondo sobre los cuerpos que se transmutan en una armon\u00eda.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Quisiera finalizar citando nuevamente a Nancy: \u201cEl cuerpo va por espasmos, contracciones y distensiones, pliegues, despliegues, anudamientos y desenlaces, torsiones, sobresaltos, hipos, descargas el\u00e9ctricas, distenciones, contracciones, estremecimientos, sacudidas, temblores, horripilaciones, erecciones, n\u00e1useas, convulsiones. Cuerpo que se eleva, se abisma, se abre, se agrieta y se agujerea, se dispersa, se echa, salpica y se pudre o sangra, moja y seca o supura, gru\u00f1e, gime, agoniza, cruje y suspira\u201d. Al igual que los cuerpos desgajados en el poemario, arrastrados con el movimiento de este galope po\u00e9tico en el que la polifon\u00eda tambi\u00e9n nos llama a enhebrar nuestra propia voz.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Por Isabel Mart\u00ednez<br \/>\nFotograf\u00eda de Garry Winogrand<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre:<br \/>\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-5836\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Captura-de-pantalla-2025-03-27-a-las-2.14.35\u202fp.-m-613x1024.png\" alt=\"\" width=\"297\" height=\"496\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Captura-de-pantalla-2025-03-27-a-las-2.14.35\u202fp.-m-613x1024.png 613w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Captura-de-pantalla-2025-03-27-a-las-2.14.35\u202fp.-m-179x300.png 179w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Captura-de-pantalla-2025-03-27-a-las-2.14.35\u202fp.-m-768x1284.png 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Captura-de-pantalla-2025-03-27-a-las-2.14.35\u202fp.-m-919x1536.png 919w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Captura-de-pantalla-2025-03-27-a-las-2.14.35\u202fp.-m.png 956w\" sizes=\"auto, (max-width: 297px) 100vw, 297px\" \/><\/p>\n<p>Polifon\u00eda de una carrera<br \/>\nKaro Castro<br \/>\nTraza Editora<br \/>\n2024<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Polifon\u00eda, \u00bfqu\u00e9 pensamos cuando leemos o escuchamos la palabra? 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