{"id":5826,"date":"2025-03-20T14:56:50","date_gmt":"2025-03-20T17:56:50","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5826"},"modified":"2025-03-20T14:57:08","modified_gmt":"2025-03-20T17:57:08","slug":"zootropias-por-felipe-moncada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2025\/03\/20\/zootropias-por-felipe-moncada\/","title":{"rendered":"Zootrop\u00edas \u2013 Por Felipe Moncada"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">\u273a<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Oigo zumbar la mosca que perdi\u00f3 un ala en el recipiente de la vela. Lo irremediable. Ser\u00eda cosa de lanzarla por la ventana, hay ah\u00ed un ej\u00e9rcito de hormigas, alacranes y ara\u00f1as, que estar\u00edan felices de un banquete nocturno. Nada se pierde en la econom\u00eda del suelo. Pero ese zumbido, esa lucha contra la invalidez del cuerpo, \u00bfno es un poco el presagio de la propia decadencia? Cuando ya no quedan fuerzas para escapar de las ondas del bosque.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: center;\">\u273a<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La ara\u00f1a hizo una red sujeta del estanque del w\u00e1ter. De noche alumbr\u00e9 la red y hab\u00eda ca\u00eddo un cole\u00f3ptero. La lucha era dura. Se atacaban y contratacaban como pareja celosa. Pero era territorio tejido y la ara\u00f1a sab\u00eda d\u00f3nde pisar, aunque el escarabajo luc\u00eda unas temibles pinzas. Al salir del ba\u00f1o las estrellas brillaban n\u00edtidas, el viento mov\u00eda la copa de los \u00e1rboles y miles de batallas para seguir en la rueda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: center;\">\u273a<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La gata maull\u00f3 hasta abortar una placenta que parec\u00eda medusa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: center;\">\u273a<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Perdi\u00f3 las alas por acercarse a una vela. Primero pas\u00f3 volando por la flama, luego trep\u00f3 hasta el borde y se quem\u00f3 las antenas, salt\u00f3 hacia atr\u00e1s como un obrero accidentado en una torre de alta tensi\u00f3n. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">No enciendo la vela por piedad de las polillas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> dice la variaci\u00f3n de un poema citado en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Carahue es China<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. No tengo esa piedad y se lanzan mosquitos de toda \u00edndole. La polilla camina entre estas mismas palabras que dibuja el humano con el virus del fuego. La fascinaci\u00f3n de ver arder un cabo de vela. Ya inv\u00e1lida se sigue lanzando a la llama. Pero la trama correcta exige salvar la polilla, capturarla al vuelo antes de que pase por la llama, tomarla cari\u00f1osamente de un ala y conducirla al bosque, buscarle un tronco amigable, un refugio de hojas. Sacar a todas las polillas y cole\u00f3pteros, organizar una campa\u00f1a solidaria v\u00eda plataformas online, con un fondo de ayuda al lepid\u00f3ptero en hipnosis de fuego, una campa\u00f1a con rostros para promover el autocuidado del escarabajo volante. Un amor incondicional por ciertas familias ex\u00f3ticas de chinitas extranjeras introducidas con fines apocal\u00edpticos.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: center;\">\u273a<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Las ara\u00f1as tigre son enemigas naturales de las ara\u00f1as de rinc\u00f3n, donde una se multiplica la otra se reduce, las de rinc\u00f3n son venenosas para el humano, de ah\u00ed que hay alianza entre humanos y tigre. Eso o Raid. Mejor alianza. Una o dos ara\u00f1as tigre en alg\u00fan sector de la pieza, bien, cuando se exceden se les busca otro lugar. Al abrir el mueble de las herramientas apareci\u00f3 una tigre madre con su bola de cr\u00edas, cuidan durante d\u00edas una bola blanca donde van incrustadas las cr\u00edas, parece un dihue\u00f1e o una pelota de golf. Al poco tiempo que las cr\u00edas salen, la ara\u00f1a madre se queda seca y las cr\u00edas chicas buscan un lugar donde instalar tela. Me toc\u00f3 capturarla en un frasco para buscarle otro lugar, corr\u00eda r\u00e1pido con su bola como un basquetbolista, movimientos de atleta, fintas perfectas. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Me llama la atenci\u00f3n el estado f\u00edsico de los animales salvajes, p\u00e1jaros, insectos, mam\u00edferos est\u00e1n siempre a punto, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">una pata menos y es la muerte, el reciclaje, lo pensaba pues hay personas que arrastramos largos a\u00f1os una enfermedad que nos merma y seguimos existiendo, en el mundo salvaje no habr\u00eda oportunidad. Pienso en el f\u00edsico Hawking y sus teoremas sobre singularidades espacio temporales, una vez lo fui a ver a la Estaci\u00f3n Mapocho cuando era estudiante de F\u00edsica, lo mir\u00e1bamos de la ventana de un edificio vecino tomando vino en caja con mis compa\u00f1eros, sali\u00f3 al escenario en su silla de ruedas como si fuera una estrella de pop. Se mantuvo con vida largo tiempo mediante la rob\u00f3tica, escrib\u00eda libros, recibi\u00f3 doce doctorados <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">honoris causa<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, si hubiera sido ara\u00f1a tigre no podr\u00eda haber construido una tela.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: center;\">\u273a<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Caminamos dos kil\u00f3metros hasta el almac\u00e9n m\u00e1s cercano. D\u00eda de niebla. Vamos por el nuevo camino y los bosques detr\u00e1s de mallas acma son espectros de fantasmas que se desdibujan seg\u00fan el espesor de la humedad. A medio camino hallamos un jilguero muerto en el suelo y a la misma altura un zorzal atrapado en una malla acma. Duele ver un animal muerto en ese gesto de zafarse, con las patas empujando, mordiendo la trampa. Formas de morir que no debieran ser. Lo industrial como cebo donde se muere y agoniza. Turbinas de avi\u00f3n que muelen aves migratorias, parques e\u00f3licos que decapitan cisnes, mezcladoras de cemento donde caen mariposas. De regreso, subiendo con las provisiones (huevos, tomates y un botell\u00f3n), volvemos a pasar por el lugar del zorzal incrustado y la nube sigue fr\u00eda, los troncos torcidos dentro de una jaula se balancean.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: center;\">\u273a<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Un perrito nos acompa\u00f1\u00f3 hasta Piedras Blancas. Supo el camino mejor que nosotros y result\u00f3 ser un contemplador al estilo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Viajero sobre un mar de nubes<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Raro era verlo subiendo la monta\u00f1a, tomando agua de los agujeros de las rocas, rechazando con oprobio todo tipo de galletas y cediendo solo ante el encanto de un huevo duro, comido con lentitud de asceta. \u00bfEra perro entonces eso de mirar la lejan\u00eda? Con la vida social se recupera aquello propio de la especie: nosotros al comprar una caja de Gato Negro donde To\u00f1o, \u00e9l al perseguir a toda carrera un gato blanco y ladrar erizado a dos grandes policiales furiosos. As\u00ed cada cual pierde a su manera al buen salvaje.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: center;\">\u273a<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Cuando apareci\u00f3 rasgu\u00f1ando la puerta no ten\u00eda nombre y no ha logrado tenerlo. \u00d1au, A\u00f1\u00e1u, Ma\u00f1a\u00f1au, fueron sus primeros motes onomatop\u00e9yicos, pero de pronto fue Saturno cuando su pelaje revuelto pinta las tormentas de ese planeta, incluso ha tenido el rid\u00edculo mote de Gatufrei Jeymarley, cuando dirige una mirada de emperatriz del pop. \u00d1aqui \u00f1aqui cuando bosteza, o los m\u00e1s conocidos Gati\u00f1au o Chimbomba. Cuando duerme dentro de una fuente se llama Bombona, pero si salta por el aire es Loki o Rel\u00e1mpaga y sus nombres anteriores se desintegran. Una vez la llamamos Gata, que se transform\u00f3 en Cata en la consulta veterinaria, mientras su nombre de la tierra era Quila, con ese nombre caminaba por las varas de la parra equilibr\u00e1ndose epif\u00e1nica contra el azul. Cuando pasa cerca de ella, mi amiga la llama kiti, kiti\u00f1au, kichi, lesa, degalona, emocha, guatona, seg\u00fan el nivel de cercan\u00eda. Su funci\u00f3n es no tener nombre, de modo que es necesario descubrirla cada vez que se le quiere hablar. Lorenzo tiene dos a\u00f1os y le grita Am\u00e1u y juegan a perseguirse. Pero ayer, mientras jugaba dando vueltas en una silla de fierro, nos mir\u00f3 con cara de conejo de nieve, de conejo de nieve asesino de la realeza pomposa, con sus ojos que son un mar de negro y tan inocente como para comer un ser vivo a pedazos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: center;\">\u273a<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Se poda lo que no se quiere, se le pone freno, se mutila, se saca la rama chueca, la rama podrida, la que creci\u00f3 mucho y no va a soportar el fruto. Se corta el chup\u00f3n, su vara de latigazo, la rama que se va para otro lado. Esos restos se echan al fuego y la ceniza se ocupa de lej\u00eda. Se poda cuando la savia del \u00e1rbol est\u00e1 baja, en invierno, en menguante, un poco antes de florecer, cuando va a sentir el vigor de la savia empujada por la primavera. Se poda para que la primavera escoja nuestros caminos. Se quita la rama para que la sombra se sostenga. Se poda para que se limpie el tronco, para no ensuciar el patio del vecino, para que no sean salvajes y ajenos a nuestra voluntad. Se poda para que puedan crecer cerca, para que la parra brote con m\u00e1s vigor. Se poda para causar heridas. Las cicatrices de la poda asustan al p\u00e1jaro.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p>Por\u00a0<strong>Felipe Moncada<\/strong><\/p>\n<p>Fotograf\u00eda de Larry Sultan<\/p>\n<p><strong><\/p>\n<p>Este texto forma parte del primer n\u00famero de Oropel. El cual pueden comprar por transferencia o en efectivo tanto en Chile como en Argentina.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-5827 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Captura-de-pantalla-2024-11-06-a-las-5.25.55\u202fp.-m-685x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"348\" height=\"520\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Captura-de-pantalla-2024-11-06-a-las-5.25.55\u202fp.-m-685x1024.jpg 685w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Captura-de-pantalla-2024-11-06-a-las-5.25.55\u202fp.-m-201x300.jpg 201w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Captura-de-pantalla-2024-11-06-a-las-5.25.55\u202fp.-m-768x1148.jpg 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Captura-de-pantalla-2024-11-06-a-las-5.25.55\u202fp.-m-1027x1536.jpg 1027w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Captura-de-pantalla-2024-11-06-a-las-5.25.55\u202fp.-m.jpg 1220w\" sizes=\"auto, (max-width: 348px) 100vw, 348px\" \/><br \/>\n<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u273a Oigo zumbar la mosca que perdi\u00f3 un ala en el recipiente de la vela. 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