{"id":5790,"date":"2025-03-07T15:14:55","date_gmt":"2025-03-07T18:14:55","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5790"},"modified":"2025-03-07T15:30:12","modified_gmt":"2025-03-07T18:30:12","slug":"voces-fantasmaticas-en-las-dependencias-por-maria-jose-ocroglich","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2025\/03\/07\/voces-fantasmaticas-en-las-dependencias-por-maria-jose-ocroglich\/","title":{"rendered":"Voces fantasm\u00e1ticas en Las dependencias \u2013 Por Mar\u00eda Jos\u00e9 Ocroglich"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Yo conoc\u00ed otras caras ya olvidadas (&#8230;)<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">ninguna fue tan v\u00edvida en su ausencia<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Silvina Ocampo<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La palma de una mano, con los dedos bien separados, sale de un brazo extendido hacia el frente, para cubrir por completo el rostro de Silvina Ocampo, y deja unos pocos restos reconocibles: el pelo corto, el torso, un collar; finalmente, la punta del marco de unos anteojos puntiagudos. Es una fotograf\u00eda de 1963, tomada por Sara Facio. Muchos de sus retratos son as\u00ed: esquivos. De alguna manera consigue restringir la exposici\u00f3n de su rostro con las manos, el pelo y alej\u00e1ndose del lente. La imagen recuerda a una declaraci\u00f3n de Susan Sontag, \u201cuna fotograf\u00eda es a la vez una pseudopresencia y un signo de ausencia\u201d, despierta el deseo al evocar lo inalcanzable. Y no se detiene en su aspecto, hasta su voz grabada, envejecida, rota, se escapa. \u201c-Hoy (&#8230;) la \u00fanica preocupaci\u00f3n m\u00eda es mi voz\u201d, se lamenta Silvina, conversando con Bioy, \u201cparece que me golpean la garganta cuando hablo\u201d. Hay una respuesta insuficiente: \u201cSos tan coqueta con la voz como con las fotograf\u00edas\u201d. Quiz\u00e1s la preocupaci\u00f3n sea otra: hacerse inaprehensible hasta el punto de borrarse.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Un an\u00e1lisis de Jorge Monteleone del poema \u201cLa cara\u201d, publicado en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Lo amargo por dulce,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y presente en el ep\u00edgrafe de este texto, se\u00f1ala c\u00f3mo el rostro aparece como un lugar vac\u00edo y laber\u00edntico que, como una met\u00e1fora constantemente desplazada, dispersa al Yo hasta hacerlo desaparecer:\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La conoc\u00ed en la ausencia, en la penumbra\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">remota del recuerdo (&#8230;)\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Yo conoc\u00ed otras caras ya olvidadas,\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">asistieron mis sue\u00f1os, mis lecturas,\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">me acostumbr\u00e9 a estudiarlas sin mirarlas\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">pero ninguna fue como \u00e9sta laber\u00edntica (&#8230;)\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">ninguna fue tan v\u00edvida en su ausencia.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Las dependencias<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, un perfil-documental de 1999 dirigido por Lucrecia Martel, parece aceptar estas reglas del juego que propone Ocampo, y emprende una b\u00fasqueda oblicua de reconstrucci\u00f3n de su vida. Estamos dentro del territorio de la casa, y contamos con un relato coral, en el que ciertas voces son atribuibles a una identidad concreta: la de Adolfo Bioy Casares, su colega y pareja de toda la vida; Elena Ivulich, mecan\u00f3grafa, y Jovita Iglesias de Monti, empleada del servicio, dos mujeres muy presentes en su cotidianeidad; y los escritores Ernesto Schoo y Juan Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez. Estas entrevistas se yuxtaponen con material de archivo (fotograf\u00edas, filmaciones, manuscritos, dibujos).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Pero unas escenas extra\u00f1an la aparente transparencia del formato documental y funcionan bajo un esquema de repetici\u00f3n y variaci\u00f3n. Vemos, en blanco y negro, un espacio de la casa (un pasillo, la biblioteca, el comedor, las escaleras, una ventana que da al jard\u00edn, las habitaciones de servicio) y, sobre \u00e9l, la c\u00e1mara se mueve, temblorosa y lenta, para lograr un efecto estremecedor en el vac\u00edo aparente. La \u00fanica interrupci\u00f3n, el \u00fanico indicio de vida, es un perro. Mientras tanto, junto a la visi\u00f3n de los contrastes del negro y un blanco enceguecedor, se escuchan unos ruidos que intentan completar ese espacio: a veces, risas; otras, una voz primero t\u00edmida, pero que lentamente, con el avance de las escenas, puede (o decide) sobresalir y enunciar con convicci\u00f3n.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La insinuaci\u00f3n est\u00e1 ah\u00ed, podemos tomarla: un fantasma pasea por las habitaciones de la casa. \u00bfQu\u00e9 se llega a ver detr\u00e1s de este ser huidizo, sugerente pero no definido, que irrumpe en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Las dependencias<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">? El fantasma es una insistencia inc\u00f3moda, pero tambi\u00e9n sufre un estancamiento. Algo lo condena a permanecer en el ahora del mundo de los vivos. Esta combinaci\u00f3n se materializa en la presencia particular que adopta en el documental, que oscila entre lo inasible y lo evidente, un vaiv\u00e9n.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Por otro lado, la atadura al presente tambi\u00e9n es algo inherente a los usos concretos del material de archivo en las pel\u00edculas. En una entrevista, Jean-Louis Comolli remarc\u00f3 que solo en el presente, y no en el pasado, pueden <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">verse <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">los archivos. Hay una ambivalencia en el verbo: hablamos de ver en tanto <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">percibir <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">la pel\u00edcula, pero tambi\u00e9n tenemos que agregar el matiz de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">comprender<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">otorgar sentido<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">:<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Verlos en el pasado es una contradicci\u00f3n que de cierta manera impide verlos. Verlos en el presente significa recuperar, a trav\u00e9s de la huella, la fragilidad de la inscripci\u00f3n. (&#8230;) Con el cine, lo que se juega es m\u00e1s bien la idea de que nada es presente y que todo est\u00e1 por venir. Y entonces el archivo participa de esa l\u00f3gica. Este es el proceso fundamental del cine, que consiste en \u00faltima instancia en negar la muerte. (&#8230;) los que son filmados nos miran, miran a los espectadores.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">A veces, la voz del documental susurra como un mantra, \u201ccuando mires la luna, te besar\u00e9 su boca, \/ cuando mires al sol, te besar\u00e9 sus ojos\u201d, y la c\u00e1mara recorre un camino hacia arriba, a un techo blanqu\u00edsimo, quemado por la luz, enmarcado por la escalera. La perspectiva extra\u00f1ada, la vista al cielo, remite a la po\u00e9tica de Ocampo, donde muchas veces aparece con el privilegio de una mirada infantil o de adultos ani\u00f1ados. Uno de sus cuentos m\u00e1s conocidos, \u201cCielo de claraboyas\u201d, que abre <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Viaje olvidado<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, su primer libro, se construye a partir de lo que sabe o puede llegar a intuir una perspectiva doblemente extra\u00f1ada: probablemente, se trata de una ni\u00f1a, y esa ni\u00f1a mira desde abajo, descifra los sucesos con las sombras de los pies que caminan encima suyo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Podr\u00edamos ir m\u00e1s all\u00e1 y argumentar que la mirada del ni\u00f1o siempre es desde abajo. Y, cuando no lo es, cuando sigue la l\u00ednea de sus ojos, descubre un mundo ajeno al de los adultos, secreto y muchas veces perverso, otro elemento fundamental de la narrativa de Ocampo. Las escenas en blanco y negro, fantasm\u00e1ticas, tambi\u00e9n generan este efecto de un encuentro con lo que pertenece a alguien m\u00e1s: espacios vac\u00edos, \u00edntimos, en los que nos entrometemos guiados por el recitar de un poema. Una de las escenas muestra pilas de papeles en la biblioteca, mientras la voz fantasma canta una canci\u00f3n de cuna:\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Dormite ni\u00f1o lindo,<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">que vienen las palomas<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">a comer tus ojitos,<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">si no te duermes, ni\u00f1o,<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">si no te duermes, ni\u00f1o,<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">si no te duermes, ni\u00f1o,<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">te cortar\u00e1 la lengua,<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">con cuchillo de plata,<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">si no te duermes, ni\u00f1o,<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">si no te duermes, ni\u00f1o\u2026<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Este mundo otro se separa tajantemente de las voces vivas del documental, pero no de los espectadores. Aunque somos intrusos, una grabaci\u00f3n se reproduce, y o\u00edmos a los espectros de quienes circularon por esas habitaciones: Bioy, Borges, Manuel Peyrou y Ocampo, que nos ignoran y contin\u00faan conversando.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-5793\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Captura-de-pantalla-2025-03-07-a-las-2.54.39\u202fp.-m.png\" alt=\"\" width=\"523\" height=\"382\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Captura-de-pantalla-2025-03-07-a-las-2.54.39\u202fp.-m.png 1422w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Captura-de-pantalla-2025-03-07-a-las-2.54.39\u202fp.-m-300x219.png 300w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Captura-de-pantalla-2025-03-07-a-las-2.54.39\u202fp.-m-1024x747.png 1024w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Captura-de-pantalla-2025-03-07-a-las-2.54.39\u202fp.-m-768x561.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 523px) 100vw, 523px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Sin embargo, la voz que recita, a solas, es una invitaci\u00f3n a la intimidad. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Las dependencias<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> tambi\u00e9n <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">cuenta<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> a Ocampo a trav\u00e9s de la lectura de sus textos, posiciona un espejo, deformado como en un circo, entre la vida y la obra: \u201cFui y soy la espectadora de m\u00ed misma\u201d afirma el primer verso del poema \u201cActo de contrici\u00f3n\u201d, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Lo amargo por dulce<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Tambi\u00e9n sabemos que los cuentos de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Viaje olvidado<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> tienen ra\u00edces arraigadas en lo familiar, y es por eso, en parte, que Victoria Ocampo, la hermana mayor, public\u00f3 una cr\u00edtica mordaz en la revista <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sur<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Inicia con una an\u00e9cdota: Victoria hab\u00eda empezado a escribir unos recuerdos de su infancia y pregunt\u00f3 a Silvina si le gustar\u00eda ilustrarlos, un proyecto quedado en nada. Despu\u00e9s, declara haberse encontrado en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Viaje olvidado <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">con \u201cun fen\u00f3meno singular y significativo: la aparici\u00f3n de una persona disfrazada de s\u00ed misma\u201d, y todo escrito en un lenguaje \u201clleno de hallazgos que encantan y de desaciertos que molestan, lleno de im\u00e1genes felices -que parecen entonces naturales- y lleno de im\u00e1genes no logradas -que parecen entonces atacadas de tort\u00edcolis. (&#8230;) \u00bfEs necesaria esa desigualdad?\u201d. Silvina hab\u00eda declarado alguna vez que, \u00faltima de seis hermanas, durante su infancia se sinti\u00f3 \u201cla etc\u00e9tera de la familia\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Adem\u00e1s, aunque editada post mortem, contamos con <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Invenciones del recuerdo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, una autobiograf\u00eda <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">prenatal<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (as\u00ed la caracteriz\u00f3 la misma Ocampo), \u201cescrita casi en verso, pero que no es un poema\u201d donde predomina su instinto: \u201cera verso y lo destru\u00ed. Lo hice en prosa y tambi\u00e9n lo destru\u00ed\u201d, compuesta por fragmentos correspondientes a tres etapas de manuscritos, entre fines de la d\u00e9cada del 50 y la del 80. All\u00ed, como en el documental, aparecen elementos fundamentales de su vida y obra: el v\u00ednculo temprano con las artes pl\u00e1sticas, la preferencia por los espacios del servicio, la fascinaci\u00f3n por el trabajo de los otros. En <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Las dependencias<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> se recopilan y ense\u00f1an pilas de dibujos de rostros de mujer, de ni\u00f1os, figurines de modista, todas obsesiones que se repiten al interior de su escritura.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-5794\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Captura-de-pantalla-2025-03-07-a-las-2.57.06\u202fp.-m-1024x783.png\" alt=\"\" width=\"789\" height=\"603\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Captura-de-pantalla-2025-03-07-a-las-2.57.06\u202fp.-m-1024x783.png 1024w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Captura-de-pantalla-2025-03-07-a-las-2.57.06\u202fp.-m-300x229.png 300w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Captura-de-pantalla-2025-03-07-a-las-2.57.06\u202fp.-m-768x587.png 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Captura-de-pantalla-2025-03-07-a-las-2.57.06\u202fp.-m-110x85.png 110w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Captura-de-pantalla-2025-03-07-a-las-2.57.06\u202fp.-m.png 1366w\" sizes=\"auto, (max-width: 789px) 100vw, 789px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El t\u00edtulo se alinea con ellas. Es parte de \u201cLa casa natal\u201d, publicado en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Lo amargo por dulce<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, le\u00eddo en dos ocasiones en la pel\u00edcula. Primero, unos pocos versos pertenecientes a la mitad del poema, con una imagen del manuscrito tachado, reescrito, pero identificable, de fondo:\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Yo hu\u00eda de las salas, de la gran escalera\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">del comedor severo con oro en la dulcera,\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">del mueble, de los cuadros, de orgullosas presencias\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">porque a m\u00ed me gustaba s\u00f3lo las dependencias\u00a0<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">que estaban destinadas para la servidumbre*<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-5795\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Captura-de-pantalla-2025-03-07-a-las-3.00.37\u202fp.-m-1024x777.png\" alt=\"\" width=\"706\" height=\"536\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Captura-de-pantalla-2025-03-07-a-las-3.00.37\u202fp.-m-1024x777.png 1024w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Captura-de-pantalla-2025-03-07-a-las-3.00.37\u202fp.-m-300x228.png 300w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Captura-de-pantalla-2025-03-07-a-las-3.00.37\u202fp.-m-768x583.png 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Captura-de-pantalla-2025-03-07-a-las-3.00.37\u202fp.-m-110x85.png 110w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Captura-de-pantalla-2025-03-07-a-las-3.00.37\u202fp.-m.png 1194w\" sizes=\"auto, (max-width: 706px) 100vw, 706px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Luego, al final de la pel\u00edcula, se repite esta lectura, pero no se interrumpe en el mismo verso que antes, sino que contin\u00faa hasta terminar el poema, en una de las escenas fantasm\u00e1ticas m\u00e1s extensas, y que, si antes se deten\u00eda en un solo o unos pocos espacios, ahora decide atravesar otros lugares de la casa, acompa\u00f1ando el sentido de los versos:<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Trasladada a aquel \u00faltimo piso sin pesadumbre<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">entre maderas claras y desechadas cosas<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">me aproximaba a un mundo de prendas milagrosas,<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">a la blancura nueva de la ropa lavada,<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">al cuarto con baldosas donde espera planchada,<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">al vidrio sin cortinas brillante como el hielo,<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">estaba all\u00ed m\u00e1s cerca de Dios porque en el cielo<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">los avisos el\u00e9ctricos de toda la ciudad<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">cubr\u00edan la azotea de ardiente oscuridad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Yo amaba s\u00f3lo el pan con sabor a arpillera,<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">az\u00facar de la bolsa, no de la azucarera,<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">y en las tardes perfectas el ruido de las tazas<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">ordinarias encima del m\u00e1rmol y las casas<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">que adornaban los platos de sopa en la cocina*,<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">y aquella palangana con flores de glicina<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">donde yo me lavaba las manos a escondidas<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">y ultimaba mis \u00edntimas mu\u00f1ecas preferidas.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">De manera pausada, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Las dependencias<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> parece haber estado sosteniendo un ritmo con la intenci\u00f3n de llegar a este punto. Si bien los testimonios intentan centrarse en distintos aspectos de Ocampo, la pel\u00edcula la ayuda en su proyecto de escape constante. Al final, la manera de volver a ella es indirecta, con la mediaci\u00f3n de su obra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En la rese\u00f1a citada anteriormente, Victoria tambi\u00e9n dice que los cuentos de su hermana \u201cson recuerdos enmascarados de sue\u00f1os; sue\u00f1os de la especie de los que so\u00f1amos con los ojos abiertos\u201d. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Las dependencias<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> se mantiene en ese estado on\u00edrico: el material de archivo, las fotograf\u00edas y las filmaciones, se disponen para construir parad\u00f3jicamente, un nexo y una barrera entre el personaje retratado y el espectador. Una sensaci\u00f3n neblinosa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En una sucesi\u00f3n de fotos de un d\u00eda en la playa, con amigos, Silvina permanece en un mismo lugar de la pantalla, a pesar de que cambian los elementos y personajes a su alrededor. Otra vez, un fantasma firme. En unas filmaciones aparece acompa\u00f1ada, camina en un pasillo de \u00e1rboles, pero da la espalda y se aleja. En otro momento, la imagen muestra sus pies, despu\u00e9s las piernas, despu\u00e9s la mano que cubre su rostro. Esa fragmentaci\u00f3n del cuerpo dialoga con las descripciones al interior de su obra. En <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Invenciones del recuerdo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> aparecen unos pies \u201c\u00edntimos\u201d e \u201cindependientes\u201d, \u201ccomo dos mellizos r\u00edtmicos y mudos\u201d; tambi\u00e9n, \u201cuna mano sola \/ (&#8230;) que manejaba el l\u00e1piz y la goma \/ con destreza\u201d. Estas mediaciones sobre las im\u00e1genes de archivo, que, indefectiblemente, producir\u00edan un efecto de realidad, y la forma en que la pel\u00edcula decide disponerlas, llegan al punto de hacerla borrarse en un fundido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-5796\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Captura-de-pantalla-2025-03-07-a-las-3.03.10\u202fp.-m-1024x771.png\" alt=\"\" width=\"485\" height=\"365\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Captura-de-pantalla-2025-03-07-a-las-3.03.10\u202fp.-m-1024x771.png 1024w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Captura-de-pantalla-2025-03-07-a-las-3.03.10\u202fp.-m-300x226.png 300w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Captura-de-pantalla-2025-03-07-a-las-3.03.10\u202fp.-m-768x578.png 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Captura-de-pantalla-2025-03-07-a-las-3.03.10\u202fp.-m.png 1312w\" sizes=\"auto, (max-width: 485px) 100vw, 485px\" \/><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-5797\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Captura-de-pantalla-2025-03-07-a-las-3.03.18\u202fp.-m-1024x728.png\" alt=\"\" width=\"487\" height=\"346\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Captura-de-pantalla-2025-03-07-a-las-3.03.18\u202fp.-m-1024x728.png 1024w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Captura-de-pantalla-2025-03-07-a-las-3.03.18\u202fp.-m-300x213.png 300w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Captura-de-pantalla-2025-03-07-a-las-3.03.18\u202fp.-m-768x546.png 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Captura-de-pantalla-2025-03-07-a-las-3.03.18\u202fp.-m.png 1334w\" sizes=\"auto, (max-width: 487px) 100vw, 487px\" \/>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La pel\u00edcula se\u00f1ala la imposibilidad de una copia ingenua entre ambas esferas, vida y obra. La voz fantasm\u00e1tica que enuncia los poemas explicita el desfasaje: el poema recitado no deja de ser un material m\u00e1s, como el testimonio de alguien ajeno, que se suma a las m\u00faltiples perspectivas del relato. Se cancela la alternativa de creer en una verdad conducida mediante los versos y, en su lugar, salta a la luz, entre la voz secreta y las im\u00e1genes borrosas, lentas y tambaleantes, la ausencia de un discurso ver\u00eddico, \u00faltimo, que complete de manera satisfactoria los huecos de una vida. De cualquier vida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Con la excusa de la construcci\u00f3n de un perfil, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Las dependencias<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> explora una figura de fantasma que retorna y se apega al presente. Un fantasma que quiere participar en la construcci\u00f3n del relato de su pasado vivo de manera indirecta, esto es, a trav\u00e9s de la recuperaci\u00f3n de la literatura. Pero esta voluntad, y la consecuente invitaci\u00f3n a escuchar su discurso, se resuelve seg\u00fan la organizaci\u00f3n que configura esa voz atrapada en el ahora de la pel\u00edcula. Cuando quiere, se silencia.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">*Las cursivas son m\u00edas<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Por <strong>Mar\u00eda Jos\u00e9 Ocroglich<\/strong><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Yo conoc\u00ed otras caras ya olvidadas (&#8230;) ninguna fue tan v\u00edvida en su ausencia Silvina Ocampo La palma de una mano, con los dedos bien separados, sale de un brazo extendido hacia el frente, para cubrir por completo el rostro de Silvina Ocampo, y deja unos pocos restos reconocibles: el pelo corto, el torso, un [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":5799,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9,10],"tags":[],"class_list":["post-5790","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cine","category-literatura"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5790","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5790"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5790\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5800,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5790\/revisions\/5800"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5799"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5790"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5790"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5790"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}