{"id":5781,"date":"2025-02-13T14:32:27","date_gmt":"2025-02-13T17:32:27","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5781"},"modified":"2025-02-13T15:25:32","modified_gmt":"2025-02-13T18:25:32","slug":"sobre-marta-colvin-dialogos-con-el-presente-por-jessica-sequeira","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2025\/02\/13\/sobre-marta-colvin-dialogos-con-el-presente-por-jessica-sequeira\/","title":{"rendered":"Sobre Marta Colvin, di\u00e1logos con el presente \u2013 Por Jessica Sequeira"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Marta Colvin. Di\u00e1logos con el presente<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Violeta Ediciones, 2024) es un tesoro de libro y un acto de generosidad que re\u00fane el trabajo de una escultora con diez poetas, todas ellas mujeres que viven y trabajan en Chile. La edici\u00f3n elige no dar mucha informaci\u00f3n biogr\u00e1fica sobre la artista y simplemente presenta la obra en todos sus enigmas y fascinaciones. Las esculturas de Marta Colvin evocan misterios, un inefable, que forma un contraste o di\u00e1logo con la piedra y la arcilla pesada, materialidades que utiliz\u00f3 para sus piezas. La historia geol\u00f3gica y humana nos dan estas piedras y arcilla; el trabajo amoroso de Colvin les otorga una dignidad particular. Las obras llevan la marca de la creaci\u00f3n humana, pero tambi\u00e9n habitan su entorno.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Con sus agujeros y concavidades, y sus elementos que no encajan perfectamente entre s\u00ed sino que reposan en una relaci\u00f3n angular, acomod\u00e1ndose en una especie de coexistencia serena, las esculturas brindan combinaciones que siempre sugieren algo m\u00e1s all\u00e1 de lo que se puede ver. Un secreto h\u00famedo y elusivo parece existir tranquilamente en el coraz\u00f3n de la obra, pero la abstracci\u00f3n, con sus s\u00edmbolos y enigmas no descifrados, ofrece un escape a la necesidad de explicaci\u00f3n. As\u00ed el pensamiento corre como el agua alrededor de las piezas, encontrando elementos o ausencias para agarrar o acariciar a su antojo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Las exquisitas fotograf\u00edas de Nicol\u00e1s Bezanilla resaltan los matices de los tonos tierra: grises, verdes, beiges, rojos oscuros, adem\u00e1s de las sutilezas de las texturas del musgo que crece en las superficies de las obras expuestas al aire libre, como una segunda obra; con sus diferentes tama\u00f1os, \u00e1ngulos, texturas y posiciones en la p\u00e1gina, las im\u00e1genes crean conversaciones y silencios. En las fotograf\u00edas bidimensionales, igual que vi\u00e9ndolas en la vida misma, es imposible ver una escultura completa de una vez; para eso, necesitar\u00edamos caminar en c\u00edrculos a su alrededor. Enfrentados por la imposibilidad de abarcar la vida en un instante, contemplar y entender se vuelve parte del proceso.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Sin embargo, la experiencia del libro es s\u00f3lo en parte una experiencia visual. Cuando estaba recostada en un parque, en un glorioso d\u00eda de verano, con este libro de esculturas y poemas en mis manos, me parec\u00eda escuchar las esculturas y los textos: fragmentos de una m\u00fasica vinieron a mi mente para cada uni\u00f3n de escultura y poeta. Me hizo feliz leer los dos pr\u00f3logos de Rebeca Silva Roquefort y Elgar Utreras Solano, ya que ambos ofrec\u00edan una invitaci\u00f3n al lector a acercarse a la obra con sentidos distintos al visual, especialmente a trav\u00e9s del sonido. Los ecos de voces ocultas, las resonancias de otras \u00e9pocas, las melod\u00edas y ritmos que resisten y sobreviven al paso del tiempo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Cada poema responde a una escultura diferente, con su propio ritmo interno, sus propios cambios de velocidad y sus propias pronunciaciones; cada poema es en s\u00ed mismo una escultura abstracta, que refleja los mundos interiores y sensibilidades de sus creadoras, atentos a los murmullos ocultos de la piedra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Elvira Hern\u00e1ndez enfatiza la disciplina de la escultora, y su trabajo en el tiempo (\u201cpaciencia de granito hay que tener \/ Marta Colvin\u201d); Rosabetty Mu\u00f1oz describe la piedra como un templo cuya contemplaci\u00f3n puede silenciar el ruido interior (\u201cconsuelo de una sola piedra\u201d); Soledad Fari\u00f1a asume la perspectiva de la escultura cincelada misma, que tiene una maravillosa personalidad (\u201cNac\u00ed elev\u00e1ndome al aire \/ lanzando dardos\u201d); Lila Calder\u00f3n rinde homenaje a una escultura que imagina como una llama ardiente que nunca se apaga, eterna, desafiante (\u201cAntorcha \/ que enciende revoluciones\u201d); Mirka Arriagada escribe sobre el secreto que produce sus efectos, pero no a trav\u00e9s de la palabra (\u201cel no verbo es el reino del secreto\u201d); P\u00eda Barros explora el m\u00e1s all\u00e1 de los materiales y las acciones (\u201cinnumerables abrazos que no cesar\u00e1n con el tiempo\u201d); Eugenia Brito reflexiona sobre una escultura de una mujer y un hombre abrazados, que tambi\u00e9n evoca para ella las ruinas del devastador terremoto en Chill\u00e1n, y las acciones a seguir despu\u00e9s de la cat\u00e1strofe (\u201cla paradoja de los quiebres\u201d), Yeny D\u00edaz Went\u00e9n canta su propia ligereza y fluidez, mientras acompa\u00f1a a la piedra en sus movimientos (\u201cyo muy ligera segu\u00ed onda y forma\u201d); Margarita Bustos posiciona a la escultora como parte de una b\u00fasqueda de ancestralidad en los Andes y la historia sudamericana (\u201cel camino que la cruz del sur anduvo \/ tras chaka hanan\u201d), y Diana de la Fuente interpreta la escultura de una figura humana en la tradici\u00f3n de Quinchamal\u00ed, como una creaci\u00f3n tambi\u00e9n sujeta a la violencia (\u201cla matriz atravesada \/ deja un hueco\u201d).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En estos poemas hay un deseo de reconectarse con la naturaleza y otras formas de ser, pero tambi\u00e9n una apreciaci\u00f3n de la profunda soledad; tambi\u00e9n hay un anhelo por un tiempo primordial o futuro, y para los ciclos lentos de los ritos antiguos que preexistieron o sobrevivir\u00e1n a otras estructuras sociales. Los poemas y las esculturas que alcanzan un poder maravilloso en su conjunto, viajan por r\u00edos subterr\u00e1neos que no pasan solo por el lenguaje.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Por Jessica Sequeira<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sobre:<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-5782\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Captura-de-pantalla-2025-02-13-a-las-2.23.10\u202fp.-m.png\" alt=\"\" width=\"476\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Captura-de-pantalla-2025-02-13-a-las-2.23.10\u202fp.-m.png 806w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Captura-de-pantalla-2025-02-13-a-las-2.23.10\u202fp.-m-178x300.png 178w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Captura-de-pantalla-2025-02-13-a-las-2.23.10\u202fp.-m-609x1024.png 609w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Captura-de-pantalla-2025-02-13-a-las-2.23.10\u202fp.-m-768x1292.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 476px) 100vw, 476px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Marta Colvin. Di\u00e1logos con el presente.<br \/>\nVarias autoras<br \/>\n2024<br \/>\nMuseo Marta Colvin<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Marta Colvin. Di\u00e1logos con el presente (Violeta Ediciones, 2024) es un tesoro de libro y un acto de generosidad que re\u00fane el trabajo de una escultora con diez poetas, todas ellas mujeres que viven y trabajan en Chile. 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