{"id":5774,"date":"2025-02-11T15:12:22","date_gmt":"2025-02-11T18:12:22","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5774"},"modified":"2025-03-12T16:34:47","modified_gmt":"2025-03-12T19:34:47","slug":"encontrar-el-sol-en-la-basura-sobre-paisajes-de-laverna-de-carlos-leiton-por-nina-avellaneda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2025\/02\/11\/encontrar-el-sol-en-la-basura-sobre-paisajes-de-laverna-de-carlos-leiton-por-nina-avellaneda\/","title":{"rendered":"Encontrar el sol en la basura:\u00a0sobre Paisajes de Laverna de Carlos Leiton\u00a0\u2013 Por Nina Avellaneda"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Termino de leer <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Paisajes de Laverna <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">por segunda vez y se me aparece con insistencia un verso de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Suzanne<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, la famosa canci\u00f3n de Leonard Cohen. En el poema o canci\u00f3n la mujer, Suzanne, le pide a otro que mire entre la basura y las flores, entre algas y desperdicio. Mi memoria hab\u00eda resumido esos pasajes como \u201cSuzanne encuentra el sol en la basura\u201d, lo que distorsiona tal vez los versos originales, pero sintetiza bien lo que para m\u00ed lleg\u00f3 a convertirse en una verdad de lenta asimilaci\u00f3n.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Paisajes de Laverna <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">es la segunda novela de Carlos Leiton. Tanto en ella como en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Casta diva <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(2021), la primera, nos enfrentamos a textos en que las palabras nos pegan a la cara, es decir, uno lee y antes de reparar en la trama lo que vemos son palabras, palabras como cosas o materiales, palabras masticadas, con residuos de saliva. Esto \u00faltimo no es una imagen gratuita, y es que en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Paisajes de Laverna <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">prima la construcci\u00f3n po\u00e9tica por sobre el relato, pesa significativamente m\u00e1s el modo de decir que lo dicho y podr\u00eda agregar que, como en toda gran literatura, ese modo de decir es exactamente lo dicho, el fondo del asunto. La sensaci\u00f3n de residuos en el ensamblaje de palabras me parece que surge de la apuesta de Leiton por una escritura que no fluye de manera habitual, no es una escritura en donde podamos ser llevados de la mano por sucesos sin costuras, por una o varias voces imperceptibles, sino todo lo contrario, la escritura aqu\u00ed no narra; revela. S\u00ed, como fotograf\u00edas. Cito el inicio de la novela:\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote><p><i><span style=\"font-weight: 400;\">Introduce la hoja entre ladrillos, escarba, aprovecha la humedad para tallar. Busca que el cuchillo se deslice sobre los nombres ya esbozados. Prueba a tantear como ciego sobre una geograf\u00eda irregular.\u00a0<\/span><\/i><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">Intenta avanzar en lo oscuro. Es necesario explorar las costras de metal sobre el<\/span><\/i><i><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/i><i><span style=\"font-weight: 400;\">ladrillo. Se aleja, se devuelve, no sabe<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Es un avanzar a tientas, una constante irrupci\u00f3n del lenguaje, que se expande y retrae, oscurece y bifurca, tal cual los personajes de la novela, quienes escarban entre ladrillos cegados por la realidad y prefieren avanzar sin saber, descubriendo en cada paso un prop\u00f3sito nuevo, perdiendo o ganando batallas, siempre demasiado peque\u00f1as, exc\u00e9ntricas a la vez que radicalmente creativas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Cito:\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote><p><i><span style=\"font-weight: 400;\">(\u2026) En la pieza reposan algunas mugres apoyadas en una tabla que no le interesan a nadie, timbres estropeados y en desuso, pinches, colets, autos de juguete, trozos de vidrio de distintos colores, piedras calc\u00e1reas que se endurecieron y semejan rocas, f\u00f3siles sin comprobar, propuestos por m\u00ed (\u2026) <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Los personajes son V\u00edctor, un hombre joven que vende fotos a la salida del metro; y Ada, una chica con discapacidad que pasa la mayor parte del tiempo encerrada en la habitaci\u00f3n que le ofrecen sus t\u00edas y abuela. Ambos tienen alrededor de 20 a\u00f1os y se encuentran en un momento vital en donde el hogar, el espacio privado, de antemano precario, comienza a tornarse a\u00fan m\u00e1s inestable, ya sea por una disposici\u00f3n interna (en el caso de Ada), como por condiciones ajenas a su voluntad (en el caso de V\u00edctor, quien debe entregar el lugar que le hab\u00eda proporcionado su familia a nuevos arrendatarios). En este sentido, los protagonistas se ven forzados a realizar un recorrido desde lo privado y lo interno hacia el espacio p\u00fablico, el exterior, el barrio y la calle. Es en la calle, por cierto, donde se re\u00fanen sin conocerse siquiera. Ada se ha deshecho de sus diarios y V\u00edctor, quien ha llegado a Bu\u00edn simulando un viaje, se encuentra con ellos en la basura y los recoge. Como si fuera una botella lanzada al mar con un mensaje, V\u00edctor lee esos diarios y deja en su lugar sus propias anotaciones y creaciones visuales. En un intercambio an\u00f3nimo, Ada y V\u00edctor construyen una historia que es la suya, pero tambi\u00e9n aportan materiales a la construcci\u00f3n que cada uno hace de la ciudad y de la realidad externa, lo que se va convirtiendo en el libro que nosotros finalmente leemos.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Es as\u00ed que V\u00edctor y Ada son los personajes de esta novela, pero tambi\u00e9n los creadores de la misma. Constructores, recolectores y ladrones de mugres, atentos a lo m\u00ednimo, trazando recorridos y di\u00e1logos particulares, que no responden a lo que socialmente se espera de ellos, personajes al borde de la indigencia que poseen sentido est\u00e9tico, erotismo, sensibilidad y pensamiento propio. Y si est\u00e1n a la deriva no es precisamente por falta de capacidades, sino porque en su b\u00fasqueda y experimentaci\u00f3n de la realidad prefieren el merodeo al camino trazado, la divagaci\u00f3n a las afirmaciones severas. Las voces de esta novela corresponden a sujetos que materialmente no tienen nada que tenga valor (socialmente al menos), no tienen dinero y parecen no buscarlo, m\u00e1s all\u00e1 del necesario para comer y cobijarse.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Me parece que esta forma de abordar a sus personajes, sea consciente o no, es hermosamente pol\u00edtica, pues no es literal ni program\u00e1tica: el solo hecho de darles una dimensi\u00f3n creadora, de dotarlos de erotismo, permite que podamos imaginar otro tipo de existencias, salir de los estereotipos y complejizar la realidad.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Encontrar el sol en la basura, o, dicho de otro modo, agudizar la mirada, ver de nuevo, ver mejor. Sin el mandato de las modas, ni siquiera las art\u00edsticas e intelectuales, obedecer tan solo al impulso interno, ese que se gesta en la escucha, en la lectura atenta. Carlos Leiton es uno de los mejores lectores que conozco y muchas de sus recomendaciones han llegado a convertirse en libros de cabecera para m\u00ed, tambi\u00e9n es profesor de yoga, y en este sentido sus lecturas contienen textos fundantes de corrientes orientales. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Paisajes de Laverna <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">confirma su capacidad de aunar diversas fuentes y crear un paisaje propio, genuino, y que sin embargo nos resulta conocido. Esta novela tambi\u00e9n confirma que son los textos los que construyen los g\u00e9neros, y no los g\u00e9neros los que moldean obras. La libertad que se despliega aqu\u00ed, tanto visual como literaria se condice con la complejidad con que Leiton aborda el mundo en sus libros, cuesti\u00f3n que alegra y conmueve.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Nina Avellaneda<br \/>\n<\/strong>Fotograf\u00eda de Luigi Ghirri<\/p>\n<p>Sobre:<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-5775\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Captura-de-pantalla-2025-02-11-a-las-3.05.52\u202fp.-m.png\" alt=\"\" width=\"343\" height=\"528\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Captura-de-pantalla-2025-02-11-a-las-3.05.52\u202fp.-m.png 958w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Captura-de-pantalla-2025-02-11-a-las-3.05.52\u202fp.-m-195x300.png 195w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Captura-de-pantalla-2025-02-11-a-las-3.05.52\u202fp.-m-666x1024.png 666w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Captura-de-pantalla-2025-02-11-a-las-3.05.52\u202fp.-m-768x1182.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 343px) 100vw, 343px\" \/><\/p>\n<p>Paisajes de Laverna<br \/>\nCarlos Leiton<br \/>\nTraza editora<br \/>\n2024<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Termino de leer Paisajes de Laverna por segunda vez y se me aparece con insistencia un verso de Suzanne, la famosa canci\u00f3n de Leonard Cohen. 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