{"id":5755,"date":"2025-02-03T14:25:24","date_gmt":"2025-02-03T17:25:24","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5755"},"modified":"2025-02-03T14:28:05","modified_gmt":"2025-02-03T17:28:05","slug":"lecturas-de-verano-por-fernando-perez-v","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2025\/02\/03\/lecturas-de-verano-por-fernando-perez-v\/","title":{"rendered":"Lecturas de verano \u2013 Por Fernando P\u00e9rez V."},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Uno de los signos inequ\u00edvocos de la llegada del verano es la sensaci\u00f3n de que, al acabarse las clases y las correcciones que marcan gran parte del a\u00f1o para quienes trabajamos en la universidad, se abre un espacio para retomar lecturas postergadas y adentrarse en otras nuevas. Novelas, ensayos, poemas, pero tambi\u00e9n libros de teor\u00eda o lecturas especializadas se acumulan a lo largo del a\u00f1o sin que encontremos el momento de abordarlos, menos porque no tengamos ese tiempo (uno siempre puede hac\u00e9rselo) sino porque no nos caben en la cabeza: el disco duro est\u00e1 saturado de informaciones y un buen libro requiere algo de aire para respirar.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Me da lata escribir rese\u00f1as, he escrito muchas y me aburre el ejercicio, pero s\u00ed me gusta anotar comentarios sobre lecturas hilando unas con otras al ritmo de la vida cotidiana. Es lo que hago aqu\u00ed, registrar reacciones a libros con los que me encuentro. Varios son de escritores o editores amigos, por lo que no tengo pretensi\u00f3n de objetividad o de distancia alguna. Por lo dem\u00e1s, uno siempre se hace amigo de los buenos libros aunque no conozca a sus autores, o aunque hayan fallecido hace siglos&#8230;\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Comienzo mis lecturas de estaci\u00f3n por dos novelas: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Morir solo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, de Federico Eisner, y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Clara y confusa<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Cynthia Rimsky. En la primera, el narrador en primera persona viaja a Uruguay a seguirle la pista a su padrino, muerto en circunstancias poco claras. O al menos as\u00ed lo ve \u00e9l, que intenta esclarecer lo que a nadie m\u00e1s le parece misterioso ni turbio. La figura del padrino se vuelve por momentos una alegor\u00eda de un Uruguay mitificado por memorias de la infancia en que vivi\u00f3 Marcos, el protagonista, un pa\u00eds que mira con amor pero tambi\u00e9n distancia cr\u00edtica, cuya historia pol\u00edtica reciente se revisa a trav\u00e9s del cristal de las vidas de sus padres y el grupo de amigos universitarios a los que pertenec\u00eda Roberto, el padrino. La novela se aproxima por momentos al g\u00e9nero policial, y est\u00e1 atravesada por el fantasma de la autoficci\u00f3n, a la que se resiste, pero tiene tambi\u00e9n pasajes autorreflexivos en los que se pregunta c\u00f3mo contar esa historia \u2013tal vez la pregunta que subyace a toda primera novela\u2013, y en su secci\u00f3n final se entrega con m\u00e1s decisi\u00f3n al vuelo de la fantas\u00eda, en un delirio que nos arrastra consigo en esa b\u00fasqueda imposible del sentido de la muerte de alguien que parece haber decidido no dejar rastros que permitan comprenderla.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La novela de Rimsky entrelaza dos historias: la primera es la de un amor m\u00e1s bien improbable entre un plomero y una artista que le impone todo tipo de restricciones. La segunda es una suerte de intriga entre policial y pol\u00edtica, relacionada con la corrupci\u00f3n que aqueja al sindicato de plomeros. Spoiler alert: ninguna se resuelve. La novela genera un suspenso y una tensi\u00f3n crecientes que, como era de esperar en un relato de esta escritora, no conducen a un desenlace que explique o ense\u00f1e nada, que alivie nuestro malestar ante la complejidad y confusi\u00f3n de la existencia. Si hay alguna moraleja en la novela, podr\u00eda ser esta: una est\u00e9tica de la escritura que se opone al didactismo bienpensante, a la tiran\u00eda de la representaci\u00f3n de la realidad tal como es. Rimsky toma elementos de la realidad cotidiana y los distorsiona hasta volverlos no irreconocibles sino levemente enrarecidos. Esta operaci\u00f3n, que atraviesa toda su obra, se combina en esta novela con una eficacia narrativa que otras novelas suyas esquivan y complican. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Clara y confusa <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">es, en cambio, deliberadamente \u00e1gil, menos sinuosa en su desarrollo narrativo que obras anteriores como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Yomur\u00ed <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">o <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El futuro es un lugar extra\u00f1o. <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">Se habla mucho de la singularidad de la obra de Rimsky, pero habr\u00eda tambi\u00e9n que mirarla dentro de una tradici\u00f3n de escritores chilenos que cultivan un humor absurdo, y que funcionan como un contrapunto al realismo supuestamente imperante en nuestra literatura. Pienso en Juan Emar, Andr\u00e9s Gallardo, y por cierto el propio Ra\u00fal Ruiz, cuya teor\u00eda de la narrativa caracterizada por la ausencia de un conflicto central Rimsky ha citado a menudo como una influencia importante en su narrativa. Habr\u00eda tambi\u00e9n que pensar sus relaciones con la obra de Kafka, que no explora, como se sol\u00eda decir, lo absurdo de la existencia, sino m\u00e1s bien el suspenso del sentido, los enigmas cotidianos en principio indignos o imposibles de contarse, el reverso de la \u00e9pica o de la Historia con may\u00fascula. Tanto el relato de ese amor intenso pero imposible por razones no del todo claras como el del esfuerzo por oponerse a la corrupci\u00f3n tienen un tono inequ\u00edvocamente kafkiano en su batalla contra obst\u00e1culos que parecen a primera vista nimios pero se revelan al cabo insalvables. En una \u00e9poca en la que nos apresuramos cotidianamente a clasificar y clarificar todo lo que nos encontramos con me gusta\/no me gusta, viene bien esta novela que sencillamente explora la complejidad de la existencia e imagina unas vidas no del todo inveros\u00edmiles pero definitivamente irreductibles a lo ya conocido, a lo calculable y predecible.\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Juana Bignozzi en el centro de la noche<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Vanina Colagiovanni, es la biograf\u00eda de una poeta argentina que no conoc\u00eda antes de que llegara a mis manos este libro. M\u00e1s que una biograf\u00eda propiamente tal (aunque cuenta su vida) es un retrato literario, como reza el subt\u00edtulo, o un perfil, como dir\u00edan los periodistas. Pero un perfil se contenta con trazar el contorno de una figura, vista de lado, mientras que un retrato escruta el rostro y su mirada, intentando pintar a un alguien de manera tal que lo sintamos vivo en la tela, frente a nosotros. Es lo que hace Colagiovanni. Normalmente no leer\u00eda un libro sobre una escritora cuya obra no conozco, pero me llega de regalo y me animo a adentrarme en sus p\u00e1ginas. El libro es \u00e1gil, agudo, inteligente, entretenido y bien escrito: retrata no solo a su protagonista sino al mundo que orbitaba en torno a ella, el de los poetas de los sesenta en argentina y el de los poetas j\u00f3venes que se fueron acercando a ella atra\u00eddos por su aura (entre estos \u00faltimos est\u00e1 la autora). Me pasa algo curioso: el libro construye un personaje fascinante y entra\u00f1able, una mujer temperamental, apasionada, culta, original, pero los versos que cita no me parecen estar a la altura del mito que edifica. Como me sucede muchas veces con poetas argentinos, me parecen m\u00e1s bien prosa entrecortada que versos en el sentido musical. Es un lugar com\u00fan muy discutible el de que en Chile tenemos mejores poetas y en Argentina mejores narradores, pero algo de eso hay, como si en el pa\u00eds vecino predominara la capacidad de relatar, el cuento (incluso en la poes\u00eda) y en el nuestro, incluso en la prosa, cierto gusto por el placer de la palabra, independiente de lo que se dice. Se me ocurren miles de excepciones y contraejemplos al instante, a uno y otro lado de la cordillera, pero me digo que habr\u00eda que afinar la hip\u00f3tesis, incluso si siempre he tenido antipat\u00eda por la idea de que existan identidades nacionales en literatura. En todo caso, el libro me deja con ganas de conocer mejor el panorama de la poes\u00eda trasandina, y la obra de Juana Bignozzi. Quedo curioso sobre todo respecto a sus poemas sobre pintura, que aparecen en la parte final del libro, poemas que podr\u00edan sumarse a una eventual historia de las relaciones entre poes\u00eda y artes visuales en Am\u00e9rica Latina, a un panorama de la \u00e9cfrasis en estas regiones. Me digo tambi\u00e9n que esos versos que, citados, fuera de contexto, me parecen regulares, tal vez requieren restituirse a la obra a la que pertenecen para cobrar peso, y leerse dentro de la tradici\u00f3n de la que forman parte, que no conozco bien. Me queda, entonces, otra lectura pendiente, otra zona de lectura a la que me asomo a trav\u00e9s de este libro, una ventana hacia otro paisaje literario, hacia otra historia y otras voces.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ensayos de una casa<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, de Macarena Garc\u00eda Moggia, tal vez sea su mejor libro hasta ahora. Si <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Marat\u00f3n <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">o <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Aldabas <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">eran pruebas de la capacidad de la autora de hab\u00e9rselas con los g\u00e9neros de la novela y de la poes\u00eda, respectivamente, y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La transparencia de las ventanas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> es una muestra de su inteligencia y sensibilidad en formato de ensayo, en este libro parecen combinarse los poderes de la narrativa, el relato y la capacidad de pensamiento en un h\u00edbrido equilibrado y libre. Son ensayos que van recorriendo dimensiones del espacio cotidiano que habitamos y divagando a partir de cada una, recorriendo los fragmentos de una historia personal y pensando desde ellos, desde la experiencia cotidiana, como han hecho los maestros del ensayo. \u201cLos maestros del ensayo\u201d, me escucho escribirlo y me sobresalta lo masculina que resulta esa expresi\u00f3n, ese canon, un conjunto de se\u00f1ores magistrales aunque hayan escrito a tientas, sin certezas. Tal vez justamente el m\u00e9rito de este libro es recordarnos que en el ensayo no hay maestros, que no es un g\u00e9nero que nos pretende ense\u00f1ar nada. Editora ella misma, en la mayor parte del libro Garc\u00eda Moggia logra detenerse justo antes de que las reflexiones se vuelvan teor\u00eda, pensamiento desencarnado, sistema. Son textos breves en los que la mirada se fija en un punto, pero tambi\u00e9n se desenfoca y divaga, se sale del marco y pierde un poco el hilo, parece tropezar aunque en realidad cambia el rumbo como en el baile, siguiendo un ritmo interno. Si alguna idea atraviesa el libro es su conjunto, tal vez sea una alabanza de lo horizontal, desde sus divagaciones sobre los placeres de quedarse en cama hasta su evocaci\u00f3n del desplazamiento en un bus interurbano como experiencia del paisaje en tr\u00e1nsito que nos permite detenernos en la sensaci\u00f3n del tiempo que pasa, de la vida que transcurre mientras miramos por la ventana.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Y as\u00ed se nos va el verano, entre lecturas y calores, entre p\u00e1ginas y piscinas, frutas y disfrutes, tareas pendientes y tiempo perdido. Ya comienza a pegar fuerte el sol: junto las cortinas y en esa semipenumbra contin\u00fao las conversas con los libros que se van acumulando en mi escritorio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Por\u00a0<strong>Fernando P\u00e9rez V.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sobre<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-5758\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/xthumb_28589_portadas_big.jpeg.pagespeed.ic_.Js6v8Lra_6.webp\" alt=\"\" width=\"244\" height=\"390\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/xthumb_28589_portadas_big.jpeg.pagespeed.ic_.Js6v8Lra_6.webp 360w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/xthumb_28589_portadas_big.jpeg.pagespeed.ic_.Js6v8Lra_6-188x300.webp 188w\" sizes=\"auto, (max-width: 244px) 100vw, 244px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Clara y confusa<br \/>\nCynthia Rimsky<br \/>\nAnagrama<br \/>\n2024<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-5759\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Captura-de-pantalla-2025-02-03-a-las-2.22.43\u202fp.-m.png\" alt=\"\" width=\"254\" height=\"378\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Captura-de-pantalla-2025-02-03-a-las-2.22.43\u202fp.-m.png 732w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Captura-de-pantalla-2025-02-03-a-las-2.22.43\u202fp.-m-202x300.png 202w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Captura-de-pantalla-2025-02-03-a-las-2.22.43\u202fp.-m-689x1024.png 689w\" sizes=\"auto, (max-width: 254px) 100vw, 254px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Juana Bignozzi en el centro de la noche<br \/>\nVanina Colagiovanni<br \/>\nBastante<br \/>\n2024<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-5760\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Captura-de-pantalla-2025-02-03-a-las-2.24.13\u202fp.-m.png\" alt=\"\" width=\"275\" height=\"398\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Captura-de-pantalla-2025-02-03-a-las-2.24.13\u202fp.-m.png 1096w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Captura-de-pantalla-2025-02-03-a-las-2.24.13\u202fp.-m-207x300.png 207w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Captura-de-pantalla-2025-02-03-a-las-2.24.13\u202fp.-m-707x1024.png 707w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Captura-de-pantalla-2025-02-03-a-las-2.24.13\u202fp.-m-768x1113.png 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Captura-de-pantalla-2025-02-03-a-las-2.24.13\u202fp.-m-1060x1536.png 1060w\" sizes=\"auto, (max-width: 275px) 100vw, 275px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ensayos de una casa<br \/>\nMacarena Garc\u00eda Moggia<br \/>\nAlquimia<br \/>\n2024<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Uno de los signos inequ\u00edvocos de la llegada del verano es la sensaci\u00f3n de que, al acabarse las clases y las correcciones que marcan gran parte del a\u00f1o para quienes trabajamos en la universidad, se abre un espacio para retomar lecturas postergadas y adentrarse en otras nuevas. Novelas, ensayos, poemas, pero tambi\u00e9n libros de teor\u00eda [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":110,"featured_media":5757,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-5755","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-literatura"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5755","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/110"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5755"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5755\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5761,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5755\/revisions\/5761"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5757"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5755"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5755"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5755"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}