{"id":5751,"date":"2025-01-30T13:38:51","date_gmt":"2025-01-30T16:38:51","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5751"},"modified":"2025-01-30T13:38:51","modified_gmt":"2025-01-30T16:38:51","slug":"contra-el-ejercicio-por-mark-greif-traduccion-de-rodrigo-zamorano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2025\/01\/30\/contra-el-ejercicio-por-mark-greif-traduccion-de-rodrigo-zamorano\/","title":{"rendered":"Contra el ejercicio \u2013 Por Mark Greif \u2013 Traducci\u00f3n de Rodrigo Zamorano"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Si se reescribiera hoy, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">En la colonia penitenciaria<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Kafka solo podr\u00eda referirse a una m\u00e1quina de ejercicio. En vez de tatuar la sentencia en sus v\u00edctimas, la m\u00e1quina inscribir\u00eda l\u00edneas con n\u00fameros: tantas calor\u00edas, tantos kil\u00f3metros, tantos vatios, tantos saltos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El ejercicio moderno nos hace reconocer la m\u00e1quina que opera dentro de nosotros. Nada como el gimnasio moderno para convencernos de que sentimos nostalgia por el trabajo fabril. Las palancas de las prensas ya no dominan nuestro trabajo, pero con el gimnasio importamos vestigios del equipo sobrante de la industria a nuestro tiempo libre. Nos vamos de la oficina y sobre la cinta transportadora corremos como si nos persiguiera el diablo. Voluntariamente machacamos nuestras piernas en los rodillos y ponemos nuestros endurecidos brazos en las pesas. Es fundamental que las m\u00e1quinas sean simples. Las rampas, anillas, palancas, poleas, seguros, manivelas, caballetes y cintas del Nautilus y las m\u00e1quinas aer\u00f3bicas ponen a nuestra disposici\u00f3n, miniaturizadas, etapas anteriores del progreso t\u00e9cnico. Los elementos son visibles e inteligibles para nuestro uso, pero no nos resultan peligrosos. Desplazados, neutralizados, son huellas de una necesidad que ya no necesita resolverse con planificaci\u00f3n o ingenio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Un granjero alguna vez utiliz\u00f3 una polea, un cable y una viga para levantar su tejado; ahora usamos los mismos medios para trabajar nuestros laterales. Actualmente, cuando asumimos que nuestros cerebros son computadores, la imagen del hombre m\u00e1quina, ya provenga de Descartes o de La Mettrie, posee un car\u00e1cter antiguo y venerable, como un poster amarillento en el muro del hospital: la presi\u00f3n sangu\u00ednea es la hidr\u00e1ulica, la fuerza es la mec\u00e1nica, la nutrici\u00f3n es la combusti\u00f3n, las extremidades son las palancas, las articulaciones son los puntos de ensamblaje. El mundo del ejercicio no necesita hacer ninguna declaraci\u00f3n conceptual notable acerca de que somos hombres y mujeres mec\u00e1nicos. Ya lo \u00e9ramos, al menos en lo que concierne a nuestra ciencia. M\u00e1s bien expresa la voluntad, por parte de todo y cada individuo, de descubrir y regular los procesos maqu\u00ednicos de su propio cuerpo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Y nos dirigimos a este trabajo duro sin ninguna otra recompensa inmediata m\u00e1s que nuestra libertad de hacerlo. Precisamente este tipo de libertad puede que baste. Las m\u00e1quinas de ejercicio nos ofrecen el dominio superior de someter nuestros cuerpos a la experimentaci\u00f3n. Escondemos nuestras razones para realizar esta labor e irreflexivamente creamos una nueva necesidad. Nadie plantea la pregunta de si queremos arrastrar nuestras vidas a trav\u00e9s del umbral hasta el reino del ejercicio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El ejercicio no es una decisi\u00f3n. Llega a nosotros como un emisario del reino de los procesos biol\u00f3gicos. Cae bajo la jurisdicci\u00f3n de las obligaciones de la vida misma, que solo los autodestructivos descuidan. Nuestro controversial futuro se supone que depender\u00e1 de genes dise\u00f1ados, escaneos cerebrales, la neurociencia, los rayos l\u00e1ser. Sobre estas cosas tenemos ruidosos y est\u00e9riles debates p\u00fablicos, mientras que los cambios hist\u00f3ricos reales ocurren en las colchonetas sint\u00e9ticas de un gimnasio, al ritmo del rodar de un pist\u00f3n y del ajuste de un banco inclinado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En el gimnasio somos testigos de c\u00f3mo las personas realizan un proceso biol\u00f3gico b\u00e1sico de autorregulaci\u00f3n. Todas sus actividades relacionadas son parte del \u00e1mbito de lo privado. Una pregunta, entonces, ser\u00eda por qu\u00e9 el ejercicio no se queda en ese \u00e1mbito, el privado. Podr\u00eda haberse quedado en casa junto con otros procesos parecidos: comer, dormir, defecar, lavarse, emperifollarse y masturbarse.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Pregunta para quienes hacen ejercicio: \u00bfqu\u00e9 ven en los espejos que cubren las paredes del gimnasio? Sus expresiones faciales son las asociadas con el dolor, con las l\u00e1grimas, con los orgasmos, con el tipo de esfuerzo excesivo que har\u00eda que otros los asistieran inmediatamente. Pero ustedes no ocultan esas expresiones. Gimen como si se retorcieran sus entra\u00f1as. Repiten desagradables ejercicios, como si trapearan el piso. Resoplan y gritan y hacen fuerza. Usan ajustadas pero informes prendas de lycra, que revelan a los ojos de los dem\u00e1s la forma de los genitales y los pechos apretados y fajados, pero sin que se reconozca el atractivo del sexo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Si bien nuestra palabra deriva del \u201cgymnasium\u201d griego, nuestro gimnasio moderno no comparte el mismo esp\u00edritu. Los deportes en la instituci\u00f3n antigua eran p\u00fablicos y agon\u00edsticos y consist\u00edan en el entrenamiento de los muchachos para las competencias p\u00fablicas. El gimnasio griego era m\u00e1s cercano a lo que nosotros conocemos como la escuela de boxeo, con la diferencia de que tambi\u00e9n era el lugar en el que los hombres adultos se reun\u00edan para admirar a los j\u00f3venes m\u00e1s bellos y, seg\u00fan la usanza ateniense, ser sus mentores sexuales. Era el lugar por excelencia para promover la educaci\u00f3n sistem\u00e1tica de los j\u00f3venes y para que los adultos participaran en debates casuales entre s\u00ed, modelando la sociabilidad intelectual, separada de la pol\u00edtica abierta, que es el origen de la filosof\u00eda occidental. S\u00f3crates pasaba la mayor parte de su tiempo en los gimnasios. Arist\u00f3teles comenz\u00f3 su escuela filos\u00f3fica en el pasadizo cubierto de uno.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Los m\u00e9todos socr\u00e1tico y peripat\u00e9tico no encontrar\u00edan una buena acogida en un gimnasio moderno. Lo que nosotros modernos hacemos all\u00ed sol\u00eda pertenecer a la muda privacidad. Los griegos pusieron sus acciones genuinamente privadas en una locaci\u00f3n, un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">oikos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, el hogar. Al hogar pertenec\u00edan todas las acciones que sustentaban la pura vida biol\u00f3gica, lo cual inclu\u00eda el trabajo de mantener una habitaci\u00f3n y un cuerpo, producir alimento y comerlo, dar a luz y alimentar a los reci\u00e9n nacidos. Hannah Arendt interpret\u00f3 esta marcada distinci\u00f3n griega entre la casa y el mundo p\u00fablico como s\u00edmbolo de una verdad general: que es necesario mantener las acciones que sustentan la vida desnuda lejos de la mirada de los otros. Una esfera oculta, libre de escrutinio, constituye el fundamento de una persona p\u00fablica: alguien lo suficientemente seguro de su privacidad como para asumir los severos riesgos de la vida p\u00fablica, para pensar, para hablar contra las voluntades de otros, para tomar decisiones con total independencia. En privado, a solas con la propia familia, la necesidad que se impone y los apetitos mudos pueden gratificarse en la irreflexi\u00f3n y el dolor de mantenernos vivos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Nuestro gimnasio podr\u00eda llamarse m\u00e1s bien \u201cclub de la salud\u201d, con la salvedad de que no se trata de un club para el encuentro igualitario entre sus miembros. Es el espacio atomizado en el cual hacemos ante los ojos de los dem\u00e1s cosas que sol\u00edan ser privadas, con la solitaria soledad de un cuerpo que se comporta como si a\u00fan estuviera en privado. Ensayamos estas contorsiones para deshacer y rehacer un yo privado, y si los otros que observan no tienen el derecho de aprobar, un imaginado \u201cotro\u201d colectivo s\u00ed lo tiene. El ejercicio del gimnasio moderno pone a la biolog\u00eda en la compa\u00f1\u00eda asocial de extra\u00f1os. Se supone que coexistamos pero que no miremos de cerca, que dejemos limpio el metal de las manillas y las superficies de las colchonetas como si no dej\u00e1ramos ning\u00fan rastro. Como en el ascensor, se espera que miremos al frente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Es como un castigo por nuestra liberaci\u00f3n. Las formas m\u00e1s onerosas de la necesidad \u2013la lucha por el alimento, contra la enfermedad, siempre por medio de duros esfuerzos\u2013 han sido superadas. Tal vez haya sido ingenuo pensar que la nueva libertad humana nos llevar\u00eda a una sociedad de proyectos p\u00fablicos, como la Atenas de Pericles, o de simple deleite en lo que existe, como en el Ed\u00e9n. Pero la verdadera recompensa de una sociedad que elige hacer de las libertades y los ocios privados su principal sustento ha sido mucho m\u00e1s inesperada. Esta recompensa es un conjunto de formas de autorregulaci\u00f3n corporal que arrastran a la luz los \u00faltimos vestigios de la vida biol\u00f3gica como una atracci\u00f3n social.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Las \u00fanicas piezas de equipamiento verdaderamente esenciales en el ejercicio moderno son los n\u00fameros. Ya sea en el gimnasio o en la senda por la que se trota, el c\u00e1lculo rudimentario es la tecnolog\u00eda fundamental. Tal como se cuentan las pesas que levantamos, as\u00ed se corren las distancias, se cronometran los ejercicios, se elevan las frecuencias cardiacas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Una simple prueba negativa para saber si una actividad cuenta o no como ejercicio moderno es preguntarnos si puede realizarse de manera significativa sin contarla o medirla. (En los deportes los n\u00fameros se usan de modo distinto: all\u00ed los puntajes son una manera de registrar la competici\u00f3n en un encuentro social). Las formas de ejercicio que prescinden de equipamiento mec\u00e1nico, como por ejemplo trotar, no pueden prescindir de esto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En el ejercicio tenemos la sensaci\u00f3n del propio cuerpo como una colecci\u00f3n de n\u00fameros que representan capacidades. El otro sitio donde los n\u00fameros de un individuo adquieren ese estatuto talism\u00e1nico es la consulta m\u00e9dica. Existe una cierta continuidad entre todos los lugares donde se hace ejercicio y los sitios en los que las personas se hacen ex\u00e1menes para enfermedades, reciben asistencia m\u00e9dica y mueren. En la consulta m\u00e9dica, el laboratorio de ex\u00e1menes y el hospital quedamos a merced de los expertos que cuentan. Un t\u00e9cnico de laboratorio en un delantal blanco toma una muestra de sangre. Una enfermera ajusta una banda en tu brazo, te conecta a un electrocardi\u00f3grafo y toma las medidas b\u00e1sicas de tu altura y tu peso, nada de esto para tu satisfacci\u00f3n. Te recompensa con los obvios n\u00fameros para la presi\u00f3n sangu\u00ednea, el \u00edndice de grasa corporal, la altura y el peso. La ficha con tus n\u00fameros pasa de mano en mano. Finalmente ocupa su asiento el m\u00e9dico, un mec\u00e1nico con la bata blanca de un \u00e1ngel y la arrogancia de un jefe. En lenguaje de especialista, que exacerba tu temor y tus expectativas, puedes aprender sobre tus n\u00fameros para el colesterol (de dos tipos), tus c\u00e9lulas blancas, tu hierro, tus inmunidades, tu an\u00e1lisis de orina, etc. \u00c9l apenas necesita recordarte que estos n\u00fameros se correlacionan con tus oportunidades de supervivencia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfC\u00f3mo obtenemos el coraje para existir como un conjunto de n\u00fameros? Yendo al gimnasio o a la pista para correr ganamos la libertad ansiosa de contarnos a nosotros mismos. \u00a1Qu\u00e9 alivio puede llegar a ser! He aqu\u00ed n\u00fameros que podemos cambiar. Convertimos los ejercicios en pruebas que realizamos sobre un material a nuestra disposici\u00f3n, la armadura exterior de nuestra grasa y musculatura. Se nos asegura que tambi\u00e9n estos n\u00fameros, y no solo las marcas negras en los archivos del m\u00e9dico, corresponder\u00e1n a cu\u00e1nto tiempo viviremos. Con fuerza de voluntad y la disciplina suficiente, es decir, con el sometimiento de nosotros mismos a una regla, seremos cambiados.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El gimnasio se parece a un hospital voluntario. Los miembros del personal tambi\u00e9n son sus pacientes. Algunas m\u00e1quinas nos ponen en una tracci\u00f3n de la que podemos escapar. Otras deshacen el aprisionamiento de un respirador, induci\u00e9ndonos a bombear nuestros pulmones por nosotros mismos, y llevan el pulso de nuestro ritmo cardiaco en una pantalla. Asistidos incluso por el amor que se puede llegar a desarrollar por nuestros padecimientos, este autotesteo se vuelve una segunda naturaleza. La curiosa compilaci\u00f3n de n\u00fameros que somos se vuelve un aspecto de nuestra libertad, a veces m\u00e1s importante, incluso m\u00e1s preocupante, que nuestros pensamientos o nuestros sue\u00f1os. Descubrimos qu\u00e9 tan altos n\u00fameros podemos llegar a ser, y qu\u00e9 tan inmortales. Porque nosotros, comprometidos jugadores, viviremos para siempre. Recibiremos mantenci\u00f3n eternamente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La justificaci\u00f3n para el alcance total de la responsabilidad de ejercitarse es la salud. Una extensi\u00f3n adicional del h\u00e1bito contabilizador del ejercicio le confiere un preciso car\u00e1cter econ\u00f3mico. Determina los n\u00fameros anticipados para los d\u00edas y horas de la propia vida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Es cierto que en la actualidad podemos preservarnos por un tiempo mucho m\u00e1s largo: los medios de preservaci\u00f3n son confiables y baratos. La prisa por vivir la propia vida mortal disminuye y crece la tentaci\u00f3n de la perpetua preservaci\u00f3n. Preservamos el cad\u00e1ver viviente en un estado \u00f3ptimo, no porque podr\u00edamos hacer algo con \u00e9l, sino por sus propios buenos sentimientos de eterna preparaci\u00f3n, confianza y seguridad. Acumulamos nuestro capital para ganar intereses y subsistimos en el d\u00eda a d\u00eda con migajas de pan. Pero nadie heredar\u00e1 nuestra buena salud luego de nuestra muerte. Las horas de mantenci\u00f3n de la vida desaparecen junto con la persona. La persona que no se ejercita, en nuestra actual concepci\u00f3n, es un suicida lento. No se hace responsable de su propia vida. No trabaja afanosamente para prevenir su muerte. Comenzamos a pensar, por lo tanto, que la provoca. Puede resultar un alivio recordar, cuando alg\u00fan conocido de nuestros padres muere, que no se alimentaba bien o que nunca se hizo del h\u00e1bito de trotar. Quien no ejercita es lanzado al mismo rinc\u00f3n donde lanzamos a otros desafortunados a quienes descontamos socialmente. Sus vidas valen un porcentaje de la nuestra, gracias a su propia negligencia. Su valor queda comprometido por el fracaso en asegurar la m\u00e1xima duraci\u00f3n de existencia f\u00edsica posible. Quien no ejercita se une a todos quienes no est\u00e1n en forma: los lentos, los viejos, los casos perdidos y los pobres. \u201c\u00bfAcaso no quieres \u2018vivir\u2019?\u201d, preguntamos. Ninguna de sus respuestas podr\u00eda satisfacernos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Imaginen una sociedad en la que se creyera que los sentidos se gastan. La visi\u00f3n empeorar\u00eda mientras m\u00e1s v\u00edvidas fueran las cosas miradas. El o\u00eddo empeorar\u00eda mientras m\u00e1s intensos fueran los sonidos escuchados. Ser\u00eda inevitable que una concepci\u00f3n as\u00ed llegara a dominar el patr\u00f3n completo de la vida de las personas, cambiando la manera en que ocupan sus d\u00edas. \u00bfGastar\u00edan sus capacidades en los colores m\u00e1s saturados, escuchar\u00edan los sonidos m\u00e1s intoxicantes? \u00bfO podr\u00edan los integrantes de esa sociedad negarse al movimiento, cerrando sus ojos, tapando sus o\u00eddos, cuidando as\u00ed las reservas restantes de sensaci\u00f3n?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Tambi\u00e9n nosotros creemos que nuestras vidas diarias no est\u00e1n siendo plenamente vividas o utilizadas, sino devoradas injustamente por la edad. Y usamos nuestro tiempo desesperadamente. En las desesperadas gratificaciones materiales de una sociedad hedonista, que decretan comodidad y felicidad inmediatas, injertamos la econom\u00eda desesperada de la salud y perseguimos un periodo m\u00e1s largo de la felicidad aplazada y las comodidades postergadas, ocupando la mejor parte de nuestras vidas en la preservaci\u00f3n de la vida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El ejercicio efectivamente te hace, como persona estad\u00edstica, parte de una suma de distintas categor\u00edas que mueren con menor frecuencia a edades sucesivas. Produce una ganancia de probabilidades. Esta es la principal l\u00f3gica p\u00fablica para esos billones de horas-hombre y horas-mujer en el gimnasio. La verdad, sin embargo, es que ser saludable tambi\u00e9n te hace sentir radicalmente diferente. Para un segmento de sus m\u00e1s adeptos practicantes, el ejercicio en su forma contempor\u00e1nea es principalmente una b\u00fasqueda de ciertos estados de sensaci\u00f3n. Un fen\u00f3meno m\u00e1s habitual que la persona joven que est\u00e1 f\u00edsicamente infeliz porque nunca ejercita es el joven ejercitador que sufre por haber perdido un d\u00eda o dos de ejercicio. El movimiento es una necesidad. Se pueden decir innumerables cosas a favor simplemente del movimiento, de la prisa, de mover el cuerpo, de convertir el desasosiego en movilidad y vitalidad, pero el ejercicio no es simple movimiento. Es m\u00e1s como una oscilaci\u00f3n. El fen\u00f3meno m\u00e1s com\u00fan puede ser el individuo que eval\u00faa, en su propia cabeza si es que no en voz alta, su estado de salud general a cada momento, alternando la satisfacci\u00f3n y la decepci\u00f3n, basado en lo que comi\u00f3, lo que bebi\u00f3, cu\u00e1nto ejercit\u00f3, cu\u00e1ndo, con qu\u00e9 sentimientos mientras lo hac\u00eda, y con qu\u00e9 relaci\u00f3n con la nueva recomendaci\u00f3n o advertencia que acaba de o\u00edr en la secci\u00f3n de vida sana de los noticieros. Uno se siente m\u00e1s saludable incluso cuando el cuerpo no se siente perceptiblemente diferente; uno se siente poco saludable incluso cuando el cuerpo est\u00e1 bien. O el cuerpo efectivamente comienza a sentirse diferente \u2013m\u00e1s ligero, m\u00e1s fuerte, m\u00e1s eficiente, menos t\u00f3xico\u2013 de maneras que exceden las posibles consecuencias de los ejercicios realizados; pero las sensaciones no pueden durar, exigen m\u00e1s trabajo. Puede que esto sea una \u201cmedicalizaci\u00f3n\u201d ps\u00edquica de la vida humana m\u00e1s importante que cualquier cosa que un m\u00e9dico pueda hacer con sus ex\u00e1menes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Una justificaci\u00f3n menos respetable pero a\u00fan m\u00e1s poderosa para el ejercicio diario es la delgadez. Esto supone el disciplinamiento de una voluntad depravada antes que la estricta responsabilidad de mantener la salud de la m\u00e1quina corporal y su fondo de capitalizaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Las mujeres despojan sus cuerpos de capas de grasa para revelar una forma sin sus excesos normales de carne. Pese al nuevo \u00e9nfasis en la forma atl\u00e9tica femenina, la tarea de la mujer que ejercita sigue siendo la delgadez extrema. Los hombres tambi\u00e9n se esfuerzan por ser delgados, pero de manera m\u00e1s importante inflan m\u00fasculos espec\u00edficos, hinchando los mayores grupos en los b\u00edceps, el abdomen y los muslos. Despiertan una incipiente musculatura que ning\u00fan trabajo o actividad mundana podr\u00eda realzar de ese modo. La suya es una tarea de expansi\u00f3n y descubrimiento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La delgadez extrema de las mujeres es una fuente de exasperada reprobaci\u00f3n femenina y de tristes apodos: los \u201crayos X sociales\u201d, la actriz como huesos y pellejo. De manera similar, la orgullosa expansi\u00f3n y descubrimiento masculinos de seis m\u00fasculos en el abdomen bajo, que recuerda al exoesqueleto segmentado de un insecto, se vuelve un lema y una broma: el \u201csix-pack\u201d, vinculando el ejercicio con la masculinidad de la cerveza.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">A diferencia del modelo de la salud, que dice realizar una continua ganancia sobre la mortalidad, la delgadez y la expansi\u00f3n muscular operan en una cruel econom\u00eda de p\u00e9rdida acelerada. La mortalidad comenz\u00f3 cuando el primer hombre y la primera mujer abandonaron el Jard\u00edn del Ed\u00e9n. Todos hemos de morir, pero nadie tiene que dar forma al f\u00edsico, y una vez que esta modificaci\u00f3n del cuerpo comienza es m\u00e1s implacable que la muerte. Toda persona que se ejercita sabe que la propensi\u00f3n del cuerpo a ganar peso es la expresi\u00f3n f\u00edsica de una ca\u00edda moral. Sabe que la tendencia del cuerpo a ponerse fofo cuando est\u00e1 c\u00f3modo o en descanso, en vez de estar perpetuamente endurecido, es el fracaso de la disciplina. Este es el sabor de nuestro nuevo \u00c1rbol del Conocimiento. En nuestra era de abundancia, encontramos que la nutrici\u00f3n nos hace gordos antes que bien alimentados, el placer nos hace fofos antes que felices, y solo los anor\u00e9xicos tienen la fuerza de voluntad para dejar de comer y morir.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El ejercicio significa algo distinto a la salud para una persona joven que concibe la deseabilidad sexual como la verdad sobre s\u00ed misma que m\u00e1s amerita ser defendida. Y la juventud se est\u00e1 volviendo permanente con la exigencia de que los adultos mantengan un aspecto exterior juvenil. El propio cuerpo se vuelve el sitio donde reside el atractivo sexual, antes que el vestido, la inteligencia o el carisma. Pero esto probablemente sea menos cierto para la sociedad \u2013que a\u00fan valora la personalidad\u2013 que para la propia persona que se ejercita, que imagina una audiencia que no existe. Lo m\u00e1s triste de todo es la creencia en que un cuerpo mejorado le otorgar\u00e1 dicha al no amado. Las tropas de avanzada del ejercicio moderno son las mujeres que acaban de terminar sus a\u00f1os universitarios. Siendo solo recientemente la beneficiaria de un cuerpo sexualmente maduro, y estando entre las pocas poseedoras por derecho natural del tipo de cuerpo m\u00ednimo que preferimos en nuestra cultura \u2013que cada d\u00eda preferimos m\u00e1s abiertamente, con mayor vehemencia\u2013, la muchacha de veintipocos es una figura parad\u00f3jica como ejemplar del ejercicio. A\u00fan no es parte de los des-contados. Pero ella conoce su destino. Comienza inmediatamente a adelantarse en la carrera por preservar una forma que nunca debe exceder el m\u00ednimo absoluto de carne. Una refrescante honestidad puede existir entre quienes se ejercitan y a\u00fan no est\u00e1n atrapados en la doctrina de la salud. La creciente incidencia del h\u00e1bito de fumar entre las mujeres j\u00f3venes, que preocupa a los promotores de la salud p\u00fablica, coincide con la creciente incidencia del ejercicio en gimnasios, que no les preocupa. Mientras que el cigarrillo suprime el apetito (rebeldemente), la trotadora el\u00e9ctrica ataca las calor\u00edas (obedientemente). Cada uno de estos h\u00e1bitos puede volverse intensamente, er\u00f3ticamente placentero, y ninguno realmente apunta a la salud o la longevidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La doctrina de la delgadez introduce la fantas\u00eda radical de ejercitar hasta los huesos. Admite el sue\u00f1o de un cuerpo no corrompido por ning\u00fan exceso de corporalidad. T\u00e1natos entra por la puerta abierta por Eros, y el ejercicio flirtea con la voluntad de aniquilar el cuerpo no atractivo antes que de preservar su longevidad. Sin la ideolog\u00eda de la salud que la acompa\u00f1a, la delgadez de hecho eliminar\u00eda toda restricci\u00f3n, generando una visi\u00f3n letal del ejercicio. Curiosamente, la salud retorna como el \u00fanico freno en una pr\u00e1ctica que de otro modo puede volverse una suerte de abierta agresi\u00f3n contra el cuerpo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Con la salud en su lugar, es m\u00e1s probable que la agresi\u00f3n se lleve a cabo ps\u00edquicamente. Primero se acumula, y luego comienza una corriente de odio por esta forma humana corrompida que continuamente deshace el trabajo que inviertes en ella. Sesenta kilos de la propia carne comienzan a parecer como la roca de S\u00edsifo. Pero la amargura de ver c\u00f3mo tu cuerpo deshace tu trabajo es refrenada por una curiosa compensaci\u00f3n de la que S\u00edsifo nada sab\u00eda. Si el cuerpo odiado es la escena de una batalla, a\u00fan surge cierto placer de la lucha sin fin, y en un orden hedonista dividido contra sus propios fl\u00e1cidos placeres, al menos este placer, si es que ning\u00fan otro, es posible extenderlo indefinidamente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Un enigma del ejercicio es la urgencia proselitista que lo acompa\u00f1a. Quienes ejercitan est\u00e1n siempre deseosos de que todas las dem\u00e1s personas compartan su experiencia \u00bfPor qu\u00e9 deben otros ejercitar si una persona lo hace?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Nadie que juega f\u00fatbol o b\u00e1squet exige que todos los dem\u00e1s lo practiquen. Los deportes son sociales. Sus victorias se vuelven visibles en los arreglos p\u00fablicos temporales de un juego. Quiz\u00e1s los logros reconocidos por otros en el acto de su ocurrencia pueden ser dejados en paz. Quien va al gimnasio, por otra parte, es un solitario predicador. Continuamente est\u00e1 golpeando a tu puerta para que reconozcas el poder que no le dar\u00e1 paz. T\u00fa tambi\u00e9n debes ejercitarte. Sin embargo, incluso si se preocupa por tu salvaci\u00f3n, tiene el brillo de alguien que ya est\u00e1 por delante tuyo, un elegido de Dios.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Trotar es la forma m\u00e1s insidiosa, por su manera de llevar el proselitismo fuera del gimnasio. Es una invasi\u00f3n directa del espacio p\u00fablico. Impone el conteo, el ritmo, el controlado frenes\u00ed, el habitual atuendo de ropa interior exhibida y el aspecto esquel\u00e9tico por sobre la pr\u00e1ctica normal de un paseo al aire libre. Una cosa que se puede decir a favor del gimnasio es que un contrato impl\u00edcito vincula a todos quienes ejercitan en su espacio acre y cubierto de espejos. Todos consienten en realizar pesados ejercicios de manera separada y ocultar todo aprecio mutuo, como en un bien organizado masturbatorio. En este sentido, el gimnasio es m\u00e1s amable que la estrecha ribera del r\u00edo, la calle o el sendero natural, donde quienes trotan se adue\u00f1an de los espacios comunes. Con su velocidad y su intensidad narcisista, quien corre corrompe el espacio para pasear, pensar, hablar y para el contacto cotidiano. Empuja al ocioso fuera de su enso\u00f1amiento. Se abalanza sobre los peatones que conversan. Quien corre puede oponerse a la sociabilidad y la soledad al transpirar p\u00fablicamente entre ellas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">No cabe duda de que el car\u00e1cter no compartible del ejercicio estimula un tipo inusual de soledad. Cuando el ejercicio se vuelve verdaderamente compartido y mutuamente visible, como en la aer\u00f3bica que se acerca al baile o en el f\u00edsicoculturismo duro que es siempre er\u00f3tico y fraternal, se aproxima al deporte o al arte y comienza a revertirse. Cuando el ejercicio se realiza en un hogar privado o en un paisaje desocupado o sin m\u00e9todo formal, aparatos o conteo, recupera ciertas exc\u00e9ntricas libertades de las t\u00e9cnicas privadas del yo. Podr\u00edas estar bailando. Sin embargo, a la categor\u00eda pura de ejercicio moderno no le interesa el proceso creativo de reproducci\u00f3n (como en las actividades en com\u00fan) o los puros descubrimientos de la soledad (como en la excentricidad privada). Persigue la idea de replicaci\u00f3n. La replicaci\u00f3n en el ejercicio re-crea la forma y las capacidades de otros en el material de nuestro propio cuerpo, sin que haya nuevas invenciones y sin el intercambio con otros o el traspaso de materiales entre yoes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Es una pregunta desconcertante, de hecho, si \u201ct\u00fa\u201d y \u201ctu cuerpo\u201d son lo mismo en el ejercicio. Si por una parte el ejercicio parece identificar fuertemente a quienes ejercitan con sus cuerpos, al someterlos al trabajo com\u00fan, por otra parte parece alienarlos de los cuerpos que deben cuidar y administrar. \u00bfD\u00f3nde radica realmente el \u201cestar en forma\u201d? Parece estar en lo profundo de nuestro interior, pero ese interior se ha elevado a una superficie transformable. Y esta superficie ya no es una de la que podamos despojarnos, como lo hac\u00edamos con los atuendos en m\u00e9todos anteriores de mejoramiento de nuestro atractivo. Los historiadores de la moda se\u00f1alan que las mujeres se liberaron de los cors\u00e9s usados externamente solo para crear cors\u00e9s internos, cuando tonificaron los m\u00fasculos del abdomen y el pecho e hicieron dieta y ejercicios para quemar permanente el cuerpo bien alimentado que las correas y cintas restring\u00edan temporalmente. Aunque quien ejercita act\u00faa sobre su yo, este yo se identifica cada vez m\u00e1s con la superficie visible. Aunque trabaja sobre su cuerpo, la replicaci\u00f3n lo hace cada vez m\u00e1s un cualquiera, por decirlo as\u00ed.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El ejercicio asimila, en una pr\u00e1ctica de asimilaci\u00f3n sumamente virulenta. Pero el propio ejercicio empuja las normas de la medicina y el atractivo sexual hacia nuevos extremos. La retroalimentaci\u00f3n no estabiliza el sistema, sino que lo radicaliza a\u00f1o tras a\u00f1o. Solo en una cultura de gimnasio tener sobrepeso se vuelve \u201cla segunda mayor causa de muerte\u201d (como las noticias anunciaron esta primavera) antes que una correlaci\u00f3n, una medida relativa, que efectivamente var\u00eda y se combina con los ataques card\u00edacos, el c\u00e1ncer, la falla de \u00f3rganos y las enfermedades terminales que eran nuestros anteriores asesinos. Solo en una cultura de gimnasio rasgos f\u00edsicos que antes se consideraban repulsivos se vuelven ahora marcas de superioridad sexual. (Ahora nos calienta la aniquilaci\u00f3n mediante el ejercicio y las dietas de lo que alguna vez fueran voluptuosas formas femeninas y vemos con naturalidad c\u00f3mo se hacen fam\u00e9licas y son selectivamente reemplazadas con implantes mamarios, inyecciones de col\u00e1geno, alzamiento de gl\u00fateos. Hemos aprendido a excitarnos con los m\u00fasculos tonificados y con las venas marcadas que hacen que hombres que no levantan m\u00e1s que carpetas y papeles se parezcan al Incre\u00edble Hulk). Como la salud y el sexo son los lugares en los que hoy por hoy exigimos nuestra verdad, ideales de acu\u00f1aci\u00f3n reciente deben ser promulgados como descubrimientos de la ciencia m\u00e9dica o revelaciones de permanentes y \u201cevolutivos\u201d deseos humanos. Las capacidades t\u00e9cnicas del ejercicio de gimnasio dirigen los ideales y demandas sociales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfSupone esta cr\u00edtica que planteo un odio al cuerpo? Al contrario.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El ethos del ejercicio de gimnasio elimina el margen de seguridad que los humanos tienen cuando se relacionan con sus propios cuerpos. Los hombres y las mujeres parecen avergonzarse m\u00e1s de sus propios cuerpos reales en el actual ambiente de exposici\u00f3n biol\u00f3gica que en el pasado anterior al gimnasio. La era del ejercicio ha producido m\u00e1s obsesi\u00f3n y odio de s\u00ed en vez de menos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Una preocupaci\u00f3n feminista cobra importancia. Ciertamente es posible hacer que las personas se acostumbren a exhibir ante los ojos de los dem\u00e1s los procesos biol\u00f3gicos de transformaci\u00f3n. Y esto ha sido, a momentos, el objetivo de las feministas, que buscaron atacar un patriarcado que estigmatiza el cuerpo natural o que hace de los procesos biol\u00f3gicos una fuente de verg\u00fcenza e inferioridad. Pero las formas de exposici\u00f3n que han surgido recientemente no est\u00e1n en sinton\u00eda con la liberaci\u00f3n feminista del cuerpo incondicionado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El patriarcado hizo de la biolog\u00eda un espect\u00e1culo negativo, algo sucio que deb\u00eda ocultarse. El ethos del ejercicio la vuelve un espect\u00e1culo positivo, una fascinaci\u00f3n competitiva que debe ser revelada. Es as\u00ed como la ret\u00f3rica del \u201camor al cuerpo\u201d puede ser mal utilizada. Con la propagaci\u00f3n del clich\u00e9 seg\u00fan el cual uno no debiese \u201cavergonzarse\u201d del cuerpo, las personas son menos capaces de defenderse contra la posibilidad de que sus cuerpos y procesos biol\u00f3gicos reales puedan ser expuestos a cada momento, en nuevos estados de disciplinamiento que no son ni p\u00fablicos ni privados. Se vuelve algo regresivo, un fracaso moral de estas personas, el querer defenderse de la exposici\u00f3n o retirar su salud, sus cuerpos, sus excitaciones y sus autorregulaciones de la escena social, como si la privacidad de este tipo fuera mera pacater\u00eda o represi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Una vez sometido a esta socializaci\u00f3n de los procesos biol\u00f3gicos, el cuerpo sufre una nueva humillaci\u00f3n que ya no radica en las distinciones entre lo revelado y lo oculto, lo natural y lo vergonzoso, el ideal sexual y la realidad f\u00edsica, sino en el crimen m\u00e1s profundo de meramente existir como lo no regulado, lo no formado, lo no sexy, lo \u201cno en forma\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Nuestras pr\u00e1cticas nos est\u00e1n volviendo del rev\u00e9s. Nuestra carne oculta se vuelve nuestra fachada p\u00fablica. La verdad m\u00e9dica privada de la salud corporal se vuelve nuestra autoestima ps\u00edquica. La acci\u00f3n en p\u00fablico ante extra\u00f1os y conocidos pierde su centro de gravedad en la experiencia viva del ciudadano y es reemplazada por la actividad del ejercicio en p\u00fablico, mientras que el discurso cede su lugar al espect\u00e1culo biol\u00f3gico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Tu ejercicio te confiere superioridad en dos frentes de competencia, el de la longevidad y el del sexo. Frente a la mortalidad, quien va al gimnasio se fantasea a s\u00ed mismo como un agente de la salud, mientras se convierte en un paciente m\u00e1s perfecto. Ante la lucha sexual, quien va al gimnasio se esfuerza por conseguir una ventaja positiva, que fomenta un horizonte siempre huidizo de mayores competencias.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El resultado no es solo la anegaci\u00f3n de la conciencia por un cuerpo numerado y regulado o la distracci\u00f3n de la vida que va de la mano con la incesante mantenci\u00f3n de la vida, sino la liquidaci\u00f3n del sentido de lo p\u00fablico y de lo que puede hacerse colectivamente en p\u00fablico, junto con las \u00faltimas esferas intocadas de la privacidad, de modo tal que la vida biol\u00f3gica, buena y mala, siempre ser\u00e1 vista, en todo lugar, y como todo lo que tenemos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cEst\u00e1s condenado. Est\u00e1s condenado. Est\u00e1s condenado\u201d. Ese es el canto que entonan las m\u00e1quinas con sus opresivos ritmos, ese zumbido que resuena entre los muros del gimnasio. Hubo un tiempo en el que la autoridad de la salud y la exhibici\u00f3n de nuestros cuerpos y procesos biol\u00f3gicos parec\u00edan beneficiosas, incluso liberadoras. \u00cdbamos a sobreponernos a la enfermedad, \u00edbamos a exorcizar la pacater\u00eda victoriana. Pero nuestros dardos erraron sus blancos y algunos de ellos fueron a dar directo a nuestra privacidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La delgadez a la que aspiramos se vuelve espiritual. No es este el futuro que quer\u00edamos. Ese escozor bajo la piel de quien ejercita, mientras se baja de la caminadora, es solo su nuevo yo, su reducida existencia, rasgu\u00f1ando la verdad de quien \u00e9l es ahora, desde adentro hacia afuera.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Mark Greif<br \/>\n<\/strong>Traducci\u00f3n de Rodrigo Zamorano<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Publicado originalmente como \u201cAgainst Exercise\u201d en el primer n\u00famero (verano del 2004) de la revista digital <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">n+1<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Este ensayo fue incluido posteriormente en la colecci\u00f3n que lleva por t\u00edtulo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Against Everything: On Dishonest Times<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Londres: Verso, 2017).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Disponible en https:\/\/www.versobooks.com\/en-gb\/blogs\/news\/3428-against-exercise-by-mark-greif<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si se reescribiera hoy, En la colonia penitenciaria de Kafka solo podr\u00eda referirse a una m\u00e1quina de ejercicio. En vez de tatuar la sentencia en sus v\u00edctimas, la m\u00e1quina inscribir\u00eda l\u00edneas con n\u00fameros: tantas calor\u00edas, tantos kil\u00f3metros, tantos vatios, tantos saltos. El ejercicio moderno nos hace reconocer la m\u00e1quina que opera dentro de nosotros. 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