{"id":5711,"date":"2025-01-15T13:29:33","date_gmt":"2025-01-15T16:29:33","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5711"},"modified":"2025-01-15T13:32:35","modified_gmt":"2025-01-15T16:32:35","slug":"un-plato-enterrado-en-el-campo-por-manuel-boher","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2025\/01\/15\/un-plato-enterrado-en-el-campo-por-manuel-boher\/","title":{"rendered":"Un plato enterrado en el campo \u2013 Por Manuel Boher"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Fue trivial para la medicina antigua atacar la magia y para la primera historia atacar a los magos. En las farmacopeas de Plinio, por ejemplo, toda poci\u00f3n lleva sangre, sesos y vino; en los <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Anales<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, donde T\u00e1cito narra la muerte de Germ\u00e1nico, describe el abandono de miles de ni\u00f1os en protesta a los dioses. Y as\u00ed, quiz\u00e1s hasta el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Facundo <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">de Sarmiento, quien repara en los cr\u00e1neos que cuelgan los gauchos encima de la puerta, en los pomos y sobre el horno. Libros que temen y desacreditan la magia, pero que aprovechan las dimensiones de su especificidad y de sus resquicios para minar de ella su belleza. Sus tesoros. Se habla de granjeros griegos, que enterraban platos con signos en el campo, para mezclar al s\u00edmbolo con el sedimento, como abono. Plinio comenta de brujos que hacen pan con las semillas que pasaron la noche donde hab\u00eda muerto un hombre. Ingenuas, crueles o justas: cada una de estas diatribas valida una lectura simb\u00f3lica del mundo, que se concede a la magia y los or\u00e1culos: un reconocimiento de la influencia de las im\u00e1genes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Estas instancias de influencia son, como Huizinga llam\u00f3 a los banquetes cortesanos, verdaderos ejercicios de literatura aplicada. La poes\u00eda fue cifrada naturalmente en este sistema, y si desde entonces ha formado sus propios edificios, desde ellos a\u00fan se extienden cuerdas a los or\u00e1culos que primero le dieron forma. De S\u00f3focles a Macbeth, pasando por poemas escritos en ramas de cedro para embrujar jardines; de los sue\u00f1os del Romanticismo hasta los sue\u00f1os del Surrealismo, considerando los Sue\u00f1os de Quevedo, los de Daniel y Jos\u00e9, los de Achmet: los sue\u00f1os descritos en el Popol Vuh, en el Ramayana. Una larga tradici\u00f3n en la que vino a encallar la poes\u00eda chilena de los 2000, en la que <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El Esplendor Oculto <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(Pez espiral, 2024), primer libro de la autora Drago Yurac, ha vuelto a pulsar, con una escritura que reconsidera la posibilidad de una poes\u00eda aplicada, exterior al libro, al <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">uso <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">regulado del poema.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El t\u00edtulo del libro me recuerda al plato descrito por T\u00e1cito, generoso como el Tao, que comparte su significado de abundancia con la verdura, enterrado en el sedimento del campo. Un s\u00edmbolo que se enra\u00edza, que comunica su esplendor como un cerebro sus hormonas. El libro existe en esta posibilidad de que lo oculto deje parte de su presencia: una posibilidad mutable y vivificadora. Optimista. \u201cDetr\u00e1s de la niebla del mundo: un murmullo\u201d (fragmento 14), o el alma del d\u00eda en la noche, \u201ccuando el sol descienda a su esplendor oculto\u201d (fragmento 11). A diferencia de la huella mn\u00e9mica, como la del pie humano que Robinson Crusoe encuentra en la playa de su isla desierta, la ocultaci\u00f3n de una potencia en el libro de Drago no es potencial, sino plena. C\u00f3smica y casi estoica manera de celebrar, por ejemplo, al sol por su noche, y a la luna por el d\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Y por el famoso ejemplo de Heidegger sobre los <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Zapatos viejos <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">de Van Gogh -donde supone que si bien el cuadro solo muestra unos zapatos, en la cueva deforme de su leng\u00fceta de cuero, en ese espacio negro, est\u00e1 el campo, el trabajo, la tierra-, tambi\u00e9n se entiende un fen\u00f3meno como el del esplendor oculto fuera de la poes\u00eda y la superstici\u00f3n, porque a\u00fan en la percepci\u00f3n y en el pensamiento las im\u00e1genes y sus influjos operan de la misma forma. Eso es lo mejor de este primer motivo central del libro de Drago, porque la autora sensibiliza su propio sistema simb\u00f3lico en un matrimonio entre las que podr\u00edan llamarse fuerzas menores y fuerzas mayores. Por ejemplo, cuando en el fragmento 16 se propone \u201cdescribir un seguimiento estricto de\/ nuestros sue\u00f1os\/ comprobar si alguno gui\u00f1a con el tuyo\/ si al menos uno acaricia el p\u00e1rpado\u201d, en el fragmento siguiente, casi en un desv\u00edo hacia lo urbano, la hablante \u201cde puro saturar frases reci\u00e9n\/ emite una colecci\u00f3n \u00edntima de cantos\u201d: \u00bfcu\u00e1les? Unas fotos antiguas en plena mudanza (17).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Esta uni\u00f3n entre lo mayor y lo menor prepara tambi\u00e9n al libro para recibir apuntes casi biogr\u00e1ficos: otro tema que se vuelve central en el libro, a partir de su primer tercio. Porque cabe preguntarse, c\u00f3mo un texto que se propone oracular, resistir\u00eda tambi\u00e9n a la idea de una historia privada y la de un cuerpo. Y c\u00f3mo si esta vida va mutando, podr\u00eda leerse <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El Esplendor Oculto <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">en cualquier orden. Primero, creo que puede prestarse atenci\u00f3n a la identidad de los 81 fragmentos que componen este libro. Si bien su n\u00famero referencia a las secciones del Tao, la realidad del fragmento es m\u00e1s d\u00factil. Los fragmentos de Safo, por ejemplo, existen como unidades a pesar de que son pr\u00e1cticamente restos de composiciones que fueron estropeadas, el poeta Kent Johnson aprovecha este concepto en sus poemas; as\u00ed como Carson expande los fragmentos incompletos de la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Geroneida<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, de Estes\u00edcoro, en su <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Autobiograf\u00eda de rojo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. O sea, el fragmento tiende a la autovalencia, a\u00fan serializado como en el libro de Drago, y a\u00fan contenido en el espacio de un mismo libro. Las secciones del Tao, ahora s\u00ed, funcionan de la misma forma.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">As\u00ed estos fragmentos, series o variaciones, van iluminando con m\u00e1s libertad esta vaga y l\u00edquida noci\u00f3n de biograf\u00eda. Por un lado, como partes y totalidades, recuerdan la sensibilidad del tiempo que obsesionaba a los diaristas del siglo XIX: para ellos, el tiempo interno se med\u00eda en d\u00edas, a\u00f1os y vidas. Es decir, instancias donde el tiempo f\u00edsico se condice con el cambio externo. Otra comisi\u00f3n de un esplendor oculto, en tanto al d\u00eda lo determina la noche, al a\u00f1o las estaciones, y a la vida la muerte. Cada poema puede ser una de estas divisiones, un d\u00eda, un a\u00f1o, una vida; una y otra vez y en desorden. \u201cEsta migraci\u00f3n de la vida, nace de la otra\u201d, dice el fragmento 28. Por otro lado: un esplendor oculto, dir\u00eda Severo Sarduy, esencialmente es una posibilidad eterna de la identidad, un relato de cuerpos ocultos en cuerpos, como pupas de bichos, ranas o pieles de serpientes. Por eso hay segundas personas con las que la hablante se refiere a s\u00ed misma, plurales sobre los que se inscribe. En los fragmentos, esta agua de identidades cuaja, con la viscosidad de las emulsiones que se erizan y se endurecen con la fuerza, para volverse l\u00edquidas y fluir cuando su necesidad de resistencia termina.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Es bueno volver a pensar el sentido oracular de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El Esplendor Oculto<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> como una conversaci\u00f3n entre estas esferas mayores y menores: como la convivencia entre profec\u00eda y superstici\u00f3n. Esa magia blanca de cruzar los dedos, de tocar madera, de guardar un cuarzo junto a la baraja. Volviendo a la costumbre de enterrar un plato en el campo, pienso si el granjero que lo entierra acaso siente una comunicaci\u00f3n con las potencias y las grandes energ\u00edas, o si lo entierra como un estudiante elige su l\u00e1piz de la suerte para el examen. Creo que est\u00e1 abierta la posibilidad de contradecir esa prudente sentencia que dice no consultar el I Ching para ir a comprar el pan. Porque el libro de Drago recuerda tambi\u00e9n esa magia amable que existe en la atm\u00f3sfera de la vida. Las tensiones de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El<\/span><\/i> <i><span style=\"font-weight: 400;\">Esplendor Oculto <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">son esas: entre la dureza de la sentencia a la elasticidad de la casu\u00edstica, de una fe en la vida, luminosa y entra\u00f1able; entre la proyecci\u00f3n de un s\u00edmbolo para la vida, y la ejecuci\u00f3n de un s\u00edmbolo para lo propio, para cambiar y volver, para no definirse. Finalmente, es din\u00e1mico, ni mayor ni menor, el gesto de enterrar un plato en el campo, as\u00ed como los gestos en este primer libro de Drago Yurac. Una hibernaci\u00f3n simb\u00f3lica: guardar un s\u00edmbolo, un significado de emergencia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Por <strong>Manuel Boher<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fotograf\u00eda de Edward Weston<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-5713\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Captura-de-pantalla-2025-01-15-a-las-1.24.56\u202fp.-m.png\" alt=\"\" width=\"315\" height=\"537\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Captura-de-pantalla-2025-01-15-a-las-1.24.56\u202fp.-m.png 922w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Captura-de-pantalla-2025-01-15-a-las-1.24.56\u202fp.-m-176x300.png 176w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Captura-de-pantalla-2025-01-15-a-las-1.24.56\u202fp.-m-601x1024.png 601w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Captura-de-pantalla-2025-01-15-a-las-1.24.56\u202fp.-m-768x1309.png 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Captura-de-pantalla-2025-01-15-a-las-1.24.56\u202fp.-m-901x1536.png 901w\" sizes=\"auto, (max-width: 315px) 100vw, 315px\" \/><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El Esplendor Oculto<br \/>\nDrago Yurac<br \/>\nPez Espiral<br \/>\n2024.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fue trivial para la medicina antigua atacar la magia y para la primera historia atacar a los magos. 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