{"id":5699,"date":"2025-01-09T18:33:07","date_gmt":"2025-01-09T21:33:07","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5699"},"modified":"2025-01-09T18:33:44","modified_gmt":"2025-01-09T21:33:44","slug":"en-una-de-esas-me-lo-estoy-imaginando-todo-yo-norma-desmond-por-ricardo-herrera-alarcon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2025\/01\/09\/en-una-de-esas-me-lo-estoy-imaginando-todo-yo-norma-desmond-por-ricardo-herrera-alarcon\/","title":{"rendered":"En una de esas me lo estoy imaginando todo: Yo, Norma Desmond \u2013 Por Ricardo Herrera Alarc\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Carne molida<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, el \u00faltimo libro del poeta Sergio Sarmiento, aparece el siguiente ep\u00edgrafe: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El estilo se deshumaniza; el poeta no toma como punto de partida la sensibilidad del hombre com\u00fan sino la de otro poeta, una sensibilidad &#8220;profesional&#8221; y, entre los profesionales, se crea un lenguaje tan inaccesible como los otros dialectos t\u00e9cnicos; y, subiendo unos sobre los hombros de otros, forman una pir\u00e1mide cuya punta ya se pierde en el cielo, mientras nosotros nos quedamos abajo algo confundidos (<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">Witold Gombrowicz). Cito este ep\u00edgrafe en el comienzo de mis reflexiones sobre <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Yo,<\/span><\/i> <i><span style=\"font-weight: 400;\">Norma Desmond<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, porque creo que en el centro de este libro est\u00e1 la preocupaci\u00f3n sobre los lectores de poes\u00eda o la manera en que la literatura en general es recibida e interpretada por audiencias diversas. En una entrevista reciente Cristi\u00e1n G\u00f3mez plantea que antes de hablar de la funci\u00f3n pol\u00edtica de la poes\u00eda se deber\u00eda determinar su circuito de circulaci\u00f3n, qui\u00e9nes leen. Es una pregunta que en otros lugares produce debate, es una pregunta que en cualquier lugar produce discusiones enconadas. En Estados Unidos (donde Cristi\u00e1n G\u00f3mez es profesor de literatura) el poeta Dana Gioia ha generado toda una discusi\u00f3n sobre este tema, creando circuitos de difusi\u00f3n donde las personas no necesariamente familiarizadas con estos asuntos participan de ciclos de lectura, presentaciones de libros, conversaciones con escritores, sacando a la poes\u00eda de los claustros a que ha sido condenada, de los afanes de posesi\u00f3n tan comunes a ciertos c\u00edrculos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Yo, Norma Desmond<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> comienza con un poema sin t\u00edtulo donde en una especie de feria de las pulgas (la memoria quiz\u00e1s) se ofrecen baratijas diversas: pedazos del Muro de Berl\u00edn, m\u00e1scaras antigases, fotograf\u00edas de los antepasados, semillas, primeras ediciones, entre otros objetos. En el poema todo parece ser lo mismo: centinelas y adolescentes, animales y veterinarios, jud\u00edos oprimidos y opresores, los j\u00f3venes que observan desde un bar las alamedas que deber\u00edan abrirse o los \u201cperros colgando del alumbrado p\u00fablico con un letrero que dice: el cine mudo no ha muerto\u201d. La imagen de \u201clos espectadores [que] abandonan la sala con las manos en la nuca\u201d podr\u00eda representar tambi\u00e9n a los lectores de este libro. Esto me lleva a la duda sobre a qui\u00e9nes va dirigida la poes\u00eda, esta <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">poes\u00eda sitiada <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(que tambi\u00e9n es t\u00edtulo de otro texto y nos remite, evidentemente, a la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">poes\u00eda situada<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">). Hemos cre\u00eddo que los lectores naturales de ella son los poetas y es recurrente se\u00f1alar que estos escriben para otros escritores en una suerte de validaci\u00f3n endog\u00e1mica. En \u201cLas divisiones internas\u201d, que asociamos a las posturas ideol\u00f3gicas divergentes dentro de un partido u organizaci\u00f3n, \u201cuna persona que no cree en nada y otra\/ a la que no le gusta la poes\u00eda\u201d, representan peligros distintos para la sociedad. \u00bfSon estos dos tipos de personas los destinatarios de este libro? \u00bfEs posible que una escritura tan contaminada de referentes literarios sea comprensible a lectores ajenos al campo cultural? Creo que s\u00ed, porque ac\u00e1 se abandona la b\u00fasqueda de un relato veros\u00edmil, de una objetividad hist\u00f3rica, para moverse en aguas cenagosas, en charcos donde la luna no se refleja, en los lugares comunes. De alguna manera <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Yo, Norma Desmond<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> responden a la cita de Gombrowicz con una poes\u00eda donde las intertextualidades son recurrentes, s\u00ed, pero con la mirada puesta en experiencias cotidianas, en una historia compartida y en la carga emocional que esta historia conlleva. Un ejemplo es el poema \u201cLumi\u201d, donde junto a los ecos de Goethe y Shakespeare encontramos el contexto de las desapariciones en dictadura y alusiones a los soviets, todo dentro de un magn\u00edfico poema de amor.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Pero vamos por partes. En la pel\u00edcula <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sunset Boulevard<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1950), la protagonista Norma Desmond es una actriz del cine mudo que ve derrumbarse su presente por la irrupci\u00f3n del sonoro. La traslaci\u00f3n de este personaje al libro de Cristian G\u00f3mez es menos caprichosa de lo que se podr\u00eda pensar. Tambi\u00e9n existe en estos poemas un mundo perdido que se a\u00f1ora, aunque ya desfigurado en el recuerdo. Las certezas de anta\u00f1o, sus restos y pesadillas son los que <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Yo, Norma Desmond<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> intenta sacar a flote. Quiz\u00e1s nunca existi\u00f3 un orden en ese pasado: lo que se recuerda parece eclosionar en el presente llen\u00e1ndolo de sinsentido. Los poemas est\u00e1n ah\u00ed, como escenas inconclusas, como diversas tomas y planos, como las mismas cartas que el mayordomo le escribe a Norma, haci\u00e9ndole creer que son sus fan\u00e1ticos que a\u00fan la recuerdan. Hay una escena de la pel\u00edcula que me llam\u00f3 poderosamente la atenci\u00f3n: el personaje del escritor a mal traer y que se encuentra en declive escritural, debe corregir el gui\u00f3n que Norma le entrega. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">A veces es<\/span><\/i> <i><span style=\"font-weight: 400;\">interesante ver lo malo que puede ser un escrito<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, dice el personaje. Y desde all\u00ed sacrifica su libertad a cambio del bienestar econ\u00f3mico que significa vivir a expensas de esta mujer adinerada. Y Norma vive en ese autoenga\u00f1o, las c\u00e1maras son lo suyo, el mundo perdido. No el presente, nunca el presente. Que Norma sea el (falso) alter ego de este libro es m\u00e1s que una broma o una iron\u00eda. El mundo perdido que encarna Gloria Swanson es tambi\u00e9n una met\u00e1fora de nuestros h\u00e9roes y nuestro tiempo, as\u00ed como la muerte de Jean Seberg lo es de sus malogradas vidas. Dos actrices presentes, un personaje de ficci\u00f3n y otro de carne y hueso, que representan quiz\u00e1s algunos de los mecanismos recurrentes que usa CGO: ficcionalizar la historia, hiperbolizar ciertos referentes, hipertextualizar los materiales: los amantes de los gatos y la comida naturista con el comandante Ra\u00fal Pellegrin que muere en Los Que\u00f1es, la figura de Noma Desmond con \u201cel principio y el fin de la poes\u00eda chilena\u201d (\u00bfacaso esa imposibilidad de escribir y vivir en el para\u00edso artificial de la literatura?). O Laura Riding con ecos de no le copien a Pound, el copi\u00f3n maravilloso, de Rojas. La verdad, si existe, \u201cson las urnas electorales, resguardadas\/ como el c\u00e1liz sagrado alrededor de la mesa\/ redonda donde la belleza de nuestras armas\/ es recibida con una firma encima de nuestro\/ nombre\u201d (\u201cStay, thou art so fair\u201d). \u00bfCu\u00e1l es la importancia que se le asigna a ese pasado guerrillero nuestro, tan adolescente si se le compara con otras experiencias de la regi\u00f3n? \u00bfLa carga emocional que en este pa\u00eds tienen a\u00fan los ca\u00eddos en la lucha contra la dictadura?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Yo, Norma Desmond<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Cristi\u00e1n G\u00f3mez vuelve a ensayar una po\u00e9tica donde lo pol\u00edtico permea todas las esferas de lo cotidiano, con una variante que me parece importante: la dislocaci\u00f3n de la racionalidad y la irrupci\u00f3n de una especie de deriva en el discurso revolucionario. Luego de d\u00e9cadas, la democracia chilena ha visto resurgir los discursos del odio: tras la vendetta hist\u00f3rica que pareci\u00f3 ser el primer ensayo de convenci\u00f3n constitucional, la derecha sac\u00f3 a relucir esa conciencia de clase que la caracteriza para, sin prejuicios, reivindicar la figura del dictador y su legado. La esquizofrenia pol\u00edtica que significa esta regresi\u00f3n, tamizada por la eterna adolescencia de la izquierda y el fracaso del liberalismo conservador, ha provocado una desaz\u00f3n existencial en todos los que superamos cierta barrera etaria: sentimos que no podremos ver cambios significativos en la sociedad chilena, que se nos fue la \u00faltima posibilidad o que estamos condenados a un eterno retorno de la tragedia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">No digo que este libro es consecuencia de ese devenir hist\u00f3rico, pero algunas tramas narrativas parecen encontrar un s\u00edmil con este delirio pol\u00edtico. El poema que se construye sobre el \u00faltimo discurso de Allende (\u201cCable\u00a0 Permiso\u00a0 Lagunas\u201d) es un ejemplo. Lo leo y pienso que debe ser el texto que todos alguna vez quisimos escribir. O escribimos y borramos. Ac\u00e1 se resuelve de una manera, diremos, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">eficaz<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. La eficacia es resistir la tentaci\u00f3n de ir intercalando desde el comienzo partes de ese \u00faltimo discurso entre los versos dislocados que componen el poema, y que entre ellos no guardan relaci\u00f3n o son una simple enumeraci\u00f3n de conceptos, una variante de la enumeraci\u00f3n ca\u00f3tica que pareciera no buscar un efecto po\u00e9tico. Su efecto mismo est\u00e1 en esos \u00faltimos versos donde irrumpen las palabras del compa\u00f1ero presidente y su sola presencia le da una fuerza nueva a lo dicho. G\u00f3mez siempre cierra sus poemas de una manera que nos sorprende y si bien no podemos decir que se construyen para esos finales, son ellos en cierta medida los que nos hacen volver al texto de una manera inmediata.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Dije que en este libro la realidad se ha desquiciado, perdido esa l\u00f3gica que al autor le gusta describir. Es as\u00ed como \u201clos manteles de pl\u00e1stico son una parte sustancial\/ de la pol\u00edtica del partido\u201d (\u201cYo soy el que ayer no m\u00e1s dec\u00eda\u201d) o \u201clos locales de comida r\u00e1pida se construyeron\/ para defender con u\u00f1as y dientes la democracia\u201d (\u201cCoda\u201d). En la primera cita la presencia de Dar\u00edo se hace sentir no solo en el t\u00edtulo del poema, sino en la idea del exilio, el exiliado o extranjero que se sit\u00faa desde esa extranjer\u00eda frente al lenguaje. G\u00f3mez tiene esa capacidad para describir la perplejidad como una manera de estar en el mundo o para no sentirse parte de \u00e9l. La realidad siempre se le aparece \u2013o parece\u2013 ajena. Para entender lo que orbita a su alrededor saca los manuales de materialismo dial\u00e9ctico (\u201cque gu\u00eda\/ y conduce a la Historia.\/ Salvo esta\u201d), la biograf\u00eda, la historia y entonces el poema resulta un c\u00f3ctel de hagiograf\u00eda profana y parad\u00f3jica: Massis, Barquero, Rojas, D\u00edaz Var\u00edn, Llanos Melussa, Harris, Coci\u00f1a; o Dar\u00edo, Dickinson, O\u00b4Hara, Riding, Antin son convocados para venir en ayuda de la escritura tanto como la chica que atiende un caf\u00e9 a kil\u00f3metros de distancia. La aparici\u00f3n de esta figura femenina puede ayudarnos tambi\u00e9n a entender c\u00f3mo funciona la memoria en estos poemas: se recuerda, pero no se recuerda, se inventa, pero no se inventa: la historia est\u00e1 ah\u00ed, como una herida que no cierra. El recuerdo, por ejemplo, de quienes eran arrojados al mar con un riel amarrado a la espalda, vuelve una y otra vez como una insistencia para que no olvidemos. Aventuro que m\u00e1s all\u00e1 de la desconfianza que G\u00f3mez le imprime a sus poemas, y del prestigio que todav\u00eda puede tener el escepticismo, subyace a estos textos una secreta confianza que escribimos para redimirnos y redimir a la especie.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El poeta ha sabido conjugar en toda su obra la inteligencia con la emocionalidad. Si su discurso se quedara solo en esa compleja red de entramados textuales, de recursos estil\u00edsticos e intertextualidad, su poes\u00eda no funcionaria. La inteligencia por s\u00ed sola no basta para construir una buena poes\u00eda, pero un buen poema nos interpela tambi\u00e9n desde otros mecanismos de construcci\u00f3n, y uno de ellos es la manera en que nos conecta con su experiencia ling\u00fc\u00edstica y provoca esa dislocaci\u00f3n del espacio y el tiempo en el lector, esa abducci\u00f3n que la lectura supone. En cada poema G\u00f3mez pone en funcionamiento un lenguaje que se sostiene por esos momentos de epifan\u00eda que cada cierto trecho va iluminando el poema. Un autor cuya obra se sit\u00faa en las ant\u00edpodas del haiku, paradojalmente necesita de esas apariciones con las cuales el texto aterriza a su dimensi\u00f3n po\u00e9tica y sale del discurso biogr\u00e1fico, el ensayo sociol\u00f3gico o la narraci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La musicalidad del encabalgamiento recurrente o el af\u00e1n por explicarlo todo podr\u00edan ser un problema para cualquier escritor, pero en Cristi\u00e1n son dos de sus fortalezas. En <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Yo, Norma<\/span><\/i> <i><span style=\"font-weight: 400;\">Desmond<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> escribe un libro entra\u00f1able que, trabajando con los hechos y deshechos de la historia, nunca es rabioso contra los otros y nos deja con la sensaci\u00f3n de que los temas no pasan de moda. La historia no pasa de moda, no pasa de moda el dolor o la felicidad. Eso lo sabe Cristi\u00e1n G\u00f3mez Olivares. O como dice el mismo poeta: \u201cEn una de esas me lo estoy imaginando todo\/ Salvo el temor, salvo el miedo, salvo las ganas de.\/ El sol estaba poni\u00e9ndose, pero vaya a saber si el que fui\/ est\u00e1 poniendo de su cosecha tambi\u00e9n. Pero el sol siempre\/ est\u00e1 poni\u00e9ndose, a uno de los dos lados de la cordillera.\/ Del otro la juventud de mi madre me dice adi\u00f3s.\/ De este, ya no caben dudas, es mil novecientos ochenta y uno\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Por <strong>Ricardo Herrera Alarc\u00f3n<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-5701\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/norma_desmond.webp\" alt=\"\" width=\"263\" height=\"378\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/norma_desmond.webp 449w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/norma_desmond-209x300.webp 209w\" sizes=\"auto, (max-width: 263px) 100vw, 263px\" \/><\/p>\n<p>Yo, Norma Desmond<br \/>\nCristi\u00e1n G\u00f3mez Olivares<br \/>\nEditorial Deriva<br \/>\n2024<br \/>\n158 pp.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Carne molida, el \u00faltimo libro del poeta Sergio Sarmiento, aparece el siguiente ep\u00edgrafe: El estilo se deshumaniza; el poeta no toma como punto de partida la sensibilidad del hombre com\u00fan sino la de otro poeta, una sensibilidad &#8220;profesional&#8221; y, entre los profesionales, se crea un lenguaje tan inaccesible como los otros dialectos t\u00e9cnicos; y, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":5700,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[443],"tags":[],"class_list":["post-5699","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-resena"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5699","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5699"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5699\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5702,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5699\/revisions\/5702"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5700"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5699"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5699"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5699"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}