{"id":5680,"date":"2024-12-27T12:28:27","date_gmt":"2024-12-27T15:28:27","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5680"},"modified":"2024-12-27T12:40:12","modified_gmt":"2024-12-27T15:40:12","slug":"por-que-un-poeta-desplaza-las-palabras-sobre-los-poetas-continuan-su-caceria-nocturna-de-jorge-polanco-por-rodrigo-arroyo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2024\/12\/27\/por-que-un-poeta-desplaza-las-palabras-sobre-los-poetas-continuan-su-caceria-nocturna-de-jorge-polanco-por-rodrigo-arroyo\/","title":{"rendered":"\u00bfPor qu\u00e9 un poeta desplaza las palabras? Sobre \u201cLos poetas contin\u00faan su cacer\u00eda nocturna\u201d, de Jorge Polanco \u2013 Por Rodrigo Arroyo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfHan desaparecido las luci\u00e9rnagas? Desde luego que no. Algunas est\u00e1n cerca de nosotros, nos rozan en la oscuridad; otras se han ido al otro lado del horizonte, tratando de volver a formar en otras partes su comunidad, su minor\u00eda, su deseo compartido<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Georges Didi-Huberman<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>1.- La casa<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cQuiz\u00e1 exista un susurro \/ detr\u00e1s de una enorme palabra \/ sin lengua\u201d<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">leemos en uno de los poemas in\u00e9ditos de Jorge, y es desde esa posibilidad de existencia que podemos comprender lo siguiente: si hay algo que con cierta insistencia nos ense\u00f1a esta antolog\u00eda es que la mirada nos ofrece tambi\u00e9n, y no solo la lectura, la oportunidad de situarnos, de buscar en los espacios cercanos esas luci\u00e9rnagas perdidas de las que hablan tanto Pasolini como Didi-Huberman. Y sostener aquello no depende de esos tres versos en particular, sino tal vez de la par\u00e1bola que describe su poes\u00eda, reunida en este libro. Tiendo a pensar en esa figura, la de la par\u00e1bola convexa, porque me parece el movimiento natural de la mano que \u2013movi\u00e9ndose en el aire de un punto a otro\u2013 ense\u00f1a un recorrido, una distancia.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Dicho esto, y como primera cosa, cabr\u00eda a\u00f1adir que el trayecto o la l\u00ednea que describe su trabajo po\u00e9tico est\u00e1 marcado en cierto modo, creo, por la impronta de dos obras a las que aboc\u00f3 su pensamiento en distintos momentos de su vida. Me refiero a Enrique Lihn y Juan Luis Mart\u00ednez, cuyas po\u00e9ticas asoman en diversas formas y momentos en este di\u00e1logo propuesto por Jorge. Y no solo en lo que refiere a los aspectos formales, compositivos o meramente tem\u00e1ticos, como podr\u00eda pensarse a la ligera.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Esta doble presencia, dir\u00edamos velada, podemos pensarla en relaci\u00f3n con parte de su primera poes\u00eda, posterior eso s\u00ed, al libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Las palabras callan<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Es as\u00ed que la opacidad, presente con mayor intensidad en el libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sala de espera<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, pareciera ser otra forma de preguntar hasta qu\u00e9 punto la historia no est\u00e1 sino en los cuerpos que la padecen y cargan, convirti\u00e9ndose de paso en el lugar donde las condiciones materiales han de conformar el lenguaje y la mirada que, en el caso de Lihn, dice relaci\u00f3n con su trabajo sobre el horror y el poder en el contexto nacional, trabajo que hizo posible la conformaci\u00f3n de un cuerpo de escritura que, de acuerdo a su propio an\u00e1lisis, \u201ctuviera una relaci\u00f3n de correspondencia con la realidad\u201d. Todo esto, dicho sea de paso, en la soledad del espacio interior urbano, dentro de la casa, que es donde se pondera o reconoce todo el da\u00f1o que nos causa esa vida en el exterior. Casa que, por lo dem\u00e1s, en la plaquette <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Umbrales de luz<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> le permite esbozar sutiles pensamientos de un tono cercano a las del poeta santiaguino (esto \u00faltimo, habr\u00eda que precisar, al modo de un estrecho v\u00ednculo con esa po\u00e9tica reflexiva de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Las palabras callan<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">):\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cLa lucidez solo llega de noche: cuotas de verdad aniquiladas lentas en el fuego\u201d.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">A partir de lo anterior podemos a\u00f1adir que su poes\u00eda contiene una importante carga testimonial, si entendemos dicho concepto al modo de Pablo Oyarz\u00fan, es decir, como una forma de encuentro; el cual se transforma en una caracter\u00edstica, dir\u00edamos de su po\u00e9tica en lugar de su poes\u00eda, que nos sit\u00faa tal vez ante el imperativo po\u00e9tico de presentar las huellas o migajas del periodo que nos corresponde. Lo que opera como un desaf\u00edo si pensamos en Adorno, cuando en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Minima moralia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> enuncia la imposibilidad del arte de representar lo hist\u00f3rico. En este compendio que presentamos hoy podemos encontrar una poes\u00eda de migajas o huellas, de marcada influencia benjaminiana, que es parecido a decir, quiz\u00e1s, una escritura da\u00f1ada, o del da\u00f1o, que reconocemos desde el silencio, el cual atraviesa la escritura po\u00e9tica y ensay\u00edstica de Jorge. Tal vez podamos leer aquello como una marca epocal, que \u00e9l mismo advierte, cuando, a prop\u00f3sito del silencio en la poes\u00eda del siglo veinte, repara en el an\u00e1lisis que Ungaretti efect\u00faa sobre el mutismo del periodo: \u201cHay una violencia en las cosas que se transforma en su propia violencia \u2012indica respecto al lenguaje po\u00e9tico\u2012 y que le impide hablar\u201d. Tendr\u00edamos que leer entonces la poes\u00eda de Jorge cuestion\u00e1ndonos sus propios silencios, para saber qu\u00e9 hay en \u00e9l. Como dir\u00eda Pablo Oyarz\u00fan: \u201cQueda por saber si <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">este <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">silencio, si esta cisura es tal vez el pliegue secreto en que el lenguaje ya solo comunica consigo mismo m\u00e1s all\u00e1 o m\u00e1s ac\u00e1 de las hablas humanas y en que, por eso mismo, ya no comunica nada\u201d<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Ahora bien, y siguiendo a Ranci\u00e8re, el arte pol\u00edtico es aquel que sale del lugar propio para convertirse en una pr\u00e1ctica social. En tal sentido, esta antolog\u00eda ense\u00f1a un tr\u00e1nsito desde su primer libro hasta los poemas in\u00e9ditos. Porque, como se\u00f1al\u00e9 anteriormente, aqu\u00ed es posible constatar las formas de la violencia, a partir de las observaciones del entorno m\u00e1s cercano en t\u00e9rminos vitales, que Jorge ha retratado en innumerables ocasiones y registros. Violencia que pareciera haber llegado al l\u00edmite de la desintegraci\u00f3n en el cuerpo del poema, la escritura en su sentido convencional, en cierto modo casa, n\u00facleo o matriz del poema, y que en estos poemas in\u00e9ditos entrega otro giro o desplazamiento. Ya no vemos una familia v\u00edctima de la violencia, ya sea ejercida esta por otros, por ella misma o bien, por la enfermedad; pareciera que la par\u00e1bola que describe un recorrido tambi\u00e9n ense\u00f1a el desplazamiento vital que rompe con esa tradici\u00f3n de la violencia heredada y transmitida de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n. La hija presente en la escritura ha logrado reemplazar esa mirada corro\u00edda, ense\u00f1ando un registro que, sin ignorar las infinitas ramificaciones del poder, el horror y las consecuencias sensibles que implica una vida a merced de un capital que todo lo consume y transforma en mercanc\u00eda, nos entrega la posibilidad de reconocer la ternura, pensar en la comunidad posible, o de encontrar en alg\u00fan momento y en alg\u00fan lugar esas luci\u00e9rnagas que muchas veces creemos desaparecidas. Cito a Jorge:\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cTodo empieza en la mesa y el papel Kraft. En un rinc\u00f3n, las manos de una ni\u00f1a haciendo por primera vez la pinza con los dedos traza sus primeras letras y dibujos; en el otro, ubica papeles y libretas, y las palabras del poema se unen a las im\u00e1genes. \u00bfD\u00f3nde comienza la imaginaci\u00f3n?\u201d<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">As\u00ed de simple y cotidiano pareciera ser el roce de las luci\u00e9rnagas, al menos de ese modo lo expone Jorge, a partir de un juego que nace en los primeros tanteos gr\u00e1ficos de esa hija; describiendo esa instancia en la cual se van gestando preguntas ingenuas y profundas como las que provienen de la infancia y que son, al mismo tiempo, la infancia del lenguaje. Preguntas que siguen esa l\u00ednea que John Berger comparte en su libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sobre el dibujo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Sin embargo, como se\u00f1al\u00e9 anteriormente, esta sutil luz convive con otra que nos encandila y que proviene del poder, como describe Pasolini, un foco que inunda la habitaci\u00f3n y ciega nuestros sentidos. Al respecto, los textos que se entrelazan entre s\u00ed lo demuestran:<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cHas visto a los muertos huyendo de su destino?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfHas visto comenzar una y otra vez las torturas, los incendios, el patriotismo? \u00bfHas visto crecer ante tus ojos el silencio de la rabia?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfHas visto triunfar y perecer a los mismos de ayer?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfHas visto a ese hombre subir, ganarse una jineta y sucumbir?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfHas visto la ciudad, las calles en la noche, las habitaciones con luces blancas y sombras de guerra?\u201d\u00a0<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una acotaci\u00f3n que tal vez sirva para mensurar el rol de la hija en estos poemas: cuando se refiere a ella podemos percibir, casi a contrapelo, un temple similar al de ese poema que en su libro <i>Parte de nieve <\/i>Paul Celan le dedicara a su hijo Eric, en el cual, en su verso final dice: \u201cnosotros resistimos\u201d, en su caso, Jorge cuida de ella mientras duerme.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cLa hija dormita: una dos, tres palpitaciones.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Le toca el cuello y el pecho.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El tiempo huye en los latidos\u201d\u00a0<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>2.- El desplazamiento, el recorrido\u00a0<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Para comprender el trabajo visual presente en esta antolog\u00eda habr\u00eda que volver sobre el t\u00edtulo que abre esta presentaci\u00f3n, que corresponde a la pregunta que cierra el apartado final de la tesis doctoral de Jorge (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Juan Luis Mart\u00ednez, poeta apocal\u00edptico<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">), \u00bfpor qu\u00e9 un poeta desplaza las palabras?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Ciertamente, de una poes\u00eda m\u00e1s reflexiva y situada en sus primeras entregas, Jorge da un salto a <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Cuadernos de poemas gr\u00e1ficos <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(y en un distante segundo lugar a <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Tierra de hoja<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">), donde la imagen adquiere un rol protag\u00f3nico, al punto que se convierte en el poema, y no en el contenido de este. En tal sentido, tendr\u00edamos que leerlos al modo de Warburg y as\u00ed como se nos presentan, como un montaje lleno de lagunas en que la lectura de esos fragmentos se ofrece como una forma de conocimiento. Im\u00e1genes que parecieran interrogarnos desde un tiempo distinto al nuestro. Cabr\u00eda pensar la inclusi\u00f3n, in\u00e9dita en el trabajo de Jorge, de estos poemas gr\u00e1ficos, como \u00e9l los denomina al modo de una extensi\u00f3n de su po\u00e9tica. Im\u00e1genes creadas a partir de m\u00faltiples procedimientos, de pr\u00e1cticas que van desde el dibujo y la xilograf\u00eda hasta el collage. Insisto, t\u00e9cnicas que solapadamente nos sugieren la posibilidad de establecer un continuum de su po\u00e9tica, entendiendo que, m\u00e1s all\u00e1 de reparar en el significado de lo que aparece en cada imagen, lo que cada una de ellas nos ense\u00f1a en su materialidad, es lo que de alg\u00fan modo pasa a ser el quid<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">de estos poemas. Algo que, y aqu\u00ed recordaremos esa cita de Mart\u00edn Cerda a J\u00fcnger a prop\u00f3sito de los diarios del noruego Petter Moen, y que tiene que ver con que si la \u201cparte m\u00e1s s\u00f3lida de la literatura del siglo veinte estaba constituida por escritos nacidos de los objetivos menos \u2018literarios\u2019\u201d, bien cabr\u00eda pensar en los poemas gr\u00e1ficos de Jorge (al modo de una clave de lectura, quiz\u00e1) como una estrategia para intentar una posible literatura del siglo veintiuno, la cual estar\u00eda constituida por los desechos que este y el siglo pasado nos han entregado. Una escritura no con ruinas, o entre ruinas, sino m\u00e1s bien entre las im\u00e1genes y representaciones del siglo pasado, aquellas desaparecidas y otras que a\u00fan circulan por ah\u00ed.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Podemos se\u00f1alar, a prop\u00f3sito del segundo influjo en el trabajo de Jorge, que en esta apertura a la visualidad, la obra de Mart\u00ednez opera como un detonante o acelerador de este desplazamiento. Sin embargo, creo que un v\u00ednculo m\u00e1s estrecho, al menos con la metodolog\u00eda de trabajo exhibida, es la que mantiene con <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Founded poetry<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, de Guillermo Deisler. Y por extensi\u00f3n, con el trabajo del archivo, pero no en cuanto al contenido que este nos proporciona, al modo de la poes\u00eda documental, sino por todo aquello que las im\u00e1genes de ese archivo activan en su mixtura con la gr\u00e1fica y el grabado. Visto as\u00ed, podr\u00edamos pensar en ellas a partir de su rol y no solamente en un modo descriptivo. Por otro lado, el archivo de estas im\u00e1genes proviene tambi\u00e9n de ese cotidiano devenido en archivo, esto es: esa historia de manchas y huellas, marcas indelebles del autor que aparecen como evidencia de la b\u00fasqueda de una t\u00e9cnica definida, no porque haya que tenerla sino porque ella operar\u00eda como una forma de organizar el horror o nuestro espanto o asombro ante el mismo, presente en el cotidiano.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Quisiera reparar en un aspecto formal en relaci\u00f3n a las formas de trabajo con el archivo, y es que muchas veces, tanto la imagen de los grabados como la de los dibujos aparece recortada manualmente, en una especie de arrebato o sello informalista en el trabajo de collage. \u201cEl pasado que habita en mi memoria no tiene contornos\u201d, se\u00f1al\u00f3 Sergio Rojas en su libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El pasado no cabe en la historia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, y me parece una imagen apropiada para describir la forma en que las im\u00e1genes interact\u00faan entre s\u00ed o bien con los textos o palabras en cada uno de esos poemas gr\u00e1ficos.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-5682\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/IMAGEN-UNOdespues-de-la-cita-a-Rojas-antes-del-punto-3.jpeg\" alt=\"\" width=\"535\" height=\"751\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/IMAGEN-UNOdespues-de-la-cita-a-Rojas-antes-del-punto-3.jpeg 1695w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/IMAGEN-UNOdespues-de-la-cita-a-Rojas-antes-del-punto-3-214x300.jpeg 214w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/IMAGEN-UNOdespues-de-la-cita-a-Rojas-antes-del-punto-3-730x1024.jpeg 730w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/IMAGEN-UNOdespues-de-la-cita-a-Rojas-antes-del-punto-3-768x1077.jpeg 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/IMAGEN-UNOdespues-de-la-cita-a-Rojas-antes-del-punto-3-1095x1536.jpeg 1095w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/IMAGEN-UNOdespues-de-la-cita-a-Rojas-antes-del-punto-3-1460x2048.jpeg 1460w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/IMAGEN-UNOdespues-de-la-cita-a-Rojas-antes-del-punto-3-1600x2245.jpeg 1600w\" sizes=\"auto, (max-width: 535px) 100vw, 535px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>3.- El cuaderno<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Este cuaderno, a diferencia del t\u00e9rmino en lat\u00edn <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">quaternus<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, que tiene que ver con la cantidad de pliegues con que se unen las hojas que lo conforman, aqu\u00ed aparece desarticulado, es m\u00e1s, algunas de las im\u00e1genes corresponden a l\u00e1minas independientes, sin pliegue alguno. Raz\u00f3n por la que es posible preguntarse qu\u00e9 ciclo de libros componen este libro, qu\u00e9 im\u00e1genes se pliegan entre s\u00ed, qu\u00e9 ciclo de experiencias se entrelazan. Hasta que, en un poema en particular, titulado <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Preso 7047<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, y que alude al n\u00famero de prisionero asignado a Antonio Gramsci, se encuentran fragmentos de una escritura desperdigada, quiz\u00e1 reconocible en palabras, situaciones. Tal vez, como en los mismos cuadernos de la c\u00e1rcel, cabr\u00eda pensar en un mapa que nos permita descifrar o trazar un camino de lectura de esta antolog\u00eda.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Este poema remarca esa sensaci\u00f3n de interioridad que, como ocurri\u00f3 con el sardo, se hace presente de modo transversal en la escritura de Jorge.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-5683\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/IMAGEN-DOS-en-el-punto-3-al-comienzo-o-luego-del-parrafo-scaled.jpeg\" alt=\"\" width=\"516\" height=\"683\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/IMAGEN-DOS-en-el-punto-3-al-comienzo-o-luego-del-parrafo-scaled.jpeg 1934w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/IMAGEN-DOS-en-el-punto-3-al-comienzo-o-luego-del-parrafo-227x300.jpeg 227w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/IMAGEN-DOS-en-el-punto-3-al-comienzo-o-luego-del-parrafo-774x1024.jpeg 774w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/IMAGEN-DOS-en-el-punto-3-al-comienzo-o-luego-del-parrafo-768x1017.jpeg 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/IMAGEN-DOS-en-el-punto-3-al-comienzo-o-luego-del-parrafo-1160x1536.jpeg 1160w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/IMAGEN-DOS-en-el-punto-3-al-comienzo-o-luego-del-parrafo-1547x2048.jpeg 1547w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/IMAGEN-DOS-en-el-punto-3-al-comienzo-o-luego-del-parrafo-1600x2118.jpeg 1600w\" sizes=\"auto, (max-width: 516px) 100vw, 516px\" \/><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Tan solo hace un siglo<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">la lectura de un libro cada d\u00eda<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">las hojas y las notas en los cuadernos<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">respondieron uno a uno los voraces<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">enemigos asilados en la noche.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfEs el tiempo de la recolecci\u00f3n<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">en las duras frases escuchadas en la feria,<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">los silencios compartidos en familia,<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">la eterna guerra contra los ni\u00f1os<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">o los ejemplos de rehenes en la historia?<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En cierto modo las im\u00e1genes que aparecen en estos poemas gr\u00e1ficos operan como el recorte de nuestra formaci\u00f3n occidental, generacional tambi\u00e9n; un collage como un almanaque, donde encontramos a Rojas Denegri, Jack Johnson enfrentando a Arthur Cravan ante una multitud de ojos que observan una pelea, en una imagen casi id\u00e9ntica a la del documental de Debord, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La sociedad del espect\u00e1culo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. M\u00e1s a\u00fan, el grabado rectangular que replica la pose, el movimiento de las piernas, se asemeja \u2013incluso en su formato\u2013 a las im\u00e1genes que aparecen en la cuarta secci\u00f3n de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La nueva novela<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, de Juan Luis Mart\u00ednez: \u201cEl tiempo y el espacio\u201d, donde se ven rect\u00e1ngulos con piernas caminando, dirigi\u00e9ndose a distintas p\u00e1ginas del mismo libro, en el poema<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\"> La p\u00e1gina sesenta y uno<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Vemos tambi\u00e9n a Walter Benjamin, trabajadores, Kafka, Droguett, v\u00edctimas y militares. Im\u00e1genes de la historia de la violencia, de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">un tiempo de la recolecci\u00f3n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-5684\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/IMAGEN-TRES-en-la-cita-a-Martinez-scaled.jpeg\" alt=\"\" width=\"961\" height=\"606\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/IMAGEN-TRES-en-la-cita-a-Martinez-scaled.jpeg 2560w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/IMAGEN-TRES-en-la-cita-a-Martinez-300x189.jpeg 300w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/IMAGEN-TRES-en-la-cita-a-Martinez-1024x646.jpeg 1024w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/IMAGEN-TRES-en-la-cita-a-Martinez-768x484.jpeg 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/IMAGEN-TRES-en-la-cita-a-Martinez-1536x969.jpeg 1536w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/IMAGEN-TRES-en-la-cita-a-Martinez-2048x1291.jpeg 2048w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/IMAGEN-TRES-en-la-cita-a-Martinez-1600x1009.jpeg 1600w\" sizes=\"auto, (max-width: 961px) 100vw, 961px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>4.- El lenguaje<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201c\u00bfQu\u00e9 significa aspirar a leer bien?\u201d, se pregunta Simone Weil en sus <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Cuadernos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (el tercero), pregunta que tambi\u00e9n me hago al leer esta antolog\u00eda, donde converge la producci\u00f3n que Jorge ha sostenido desde su primer libro; en la cual los dibujos, grabados, poemas y ensayos, tengo la impresi\u00f3n, parecieran refulgir al modo de una constelaci\u00f3n en medio de la vasta opacidad que nos toc\u00f3 vivir. Para comprender esto, por ejemplo, bastar\u00eda quiz\u00e1 con leer esos poemas in\u00e9ditos o aquel de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Lacrim\u00f3gena<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, donde ve a esa hija recoger frambuesas en el patio, pues ellos se presentan como una sutil luz en medio de la oscura barbarie que se despliega por medio de las l\u00edneas filiales o de las m\u00faltiples y variadas relaciones que esa primera persona ha sostenido en el tiempo y en los espacios de provincia que le ha tocado habitar. En otras palabras, luces en medio de lo oscuro.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En s\u00edntesis, en esta antolog\u00eda coexisten diversas formas del lenguaje po\u00e9tico que operan desde una l\u00f3gica de encuentro, sobrevivencia y vida, como si el testimonio de su tiempo fuera una tarea en la cual tuviera que dar cuenta del mutismo por un lado, y las rupturas del lenguaje por el otro, orill\u00e1ndole esta fragmentaci\u00f3n del conocimiento a usar un lenguaje que le permitiera al mismo tiempo desaparecer del lenguaje, como \u00fanica opci\u00f3n posible para resistir y reconocer los focos de resistencia que se oponen a las formas que conocemos por medio del lenguaje. Ya lo se\u00f1al\u00f3 Agamben, en su af\u00e1n por instaurar una genealog\u00eda del poder: \u201cnunca el lenguaje ha sido tan omnipresente y extendido, superponi\u00e9ndose en todo \u00e1mbito al ser\u201d. Sin embargo, Jorge pareciera ofrecernos un recorrido, una par\u00e1bola que contiene un lenguaje que, en ese movimiento semicircular, ense\u00f1a una historia que, al interior de otras historias o relatos, re\u00fane a quienes decidan compartir y formar comunidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Valpara\u00edso-Llay-Llay, primavera del 2024\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Rodrigo Arroyo<\/strong><\/p>\n<p>Fotograf\u00eda de Manuel \u00c1lvarez Bravo<\/p>\n<p>Sobre:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-5681\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Portada-libro.jpg\" alt=\"\" width=\"392\" height=\"574\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Portada-libro.jpg 779w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Portada-libro-205x300.jpg 205w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Portada-libro-699x1024.jpg 699w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Portada-libro-768x1125.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 392px) 100vw, 392px\" \/><\/p>\n<p>Los poetas contin\u00faan su cacer\u00eda nocturna<br \/>\nJorge Polanco<br \/>\nEditorial Aparte<br \/>\n2024<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00bfHan desaparecido las luci\u00e9rnagas? Desde luego que no. Algunas est\u00e1n cerca de nosotros, nos rozan en la oscuridad; otras se han ido al otro lado del horizonte, tratando de volver a formar en otras partes su comunidad, su minor\u00eda, su deseo compartido Georges Didi-Huberman \u00a0 1.- La casa \u00a0 \u201cQuiz\u00e1 exista un susurro \/ detr\u00e1s [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":94,"featured_media":5688,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-5680","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-literatura"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5680","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/94"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5680"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5680\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5689,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5680\/revisions\/5689"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5688"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5680"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5680"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5680"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}