{"id":5656,"date":"2024-12-17T15:11:11","date_gmt":"2024-12-17T18:11:11","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5656"},"modified":"2024-12-17T15:11:25","modified_gmt":"2024-12-17T18:11:25","slug":"palabras-llanas-por-juan-jose-rendon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2024\/12\/17\/palabras-llanas-por-juan-jose-rendon\/","title":{"rendered":"Palabras llanas \u2013 Por Juan Jos\u00e9 Rend\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">A Marosa de Giorgio.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cada cabeza reluce en la silla del asiento. Cada momento se eterniza en la l\u00ednea recta. Cuneiforme linealidad del reflejo inexistente. Un momento para detallar la indiferencia y los asientos corridos hacia atr\u00e1s. La informalidad corre su mano para generar una cadena econ\u00f3mica, tiendo mis manos para no rechazar su invitaci\u00f3n. Espero llanamente la llegada del bus para enaltecer el paisaje que se avecina, cada ma\u00f1ana, cada monta\u00f1a, cada p\u00e1jaro, cada kil\u00f3metro de espera. Un zumbido mueve el cuerpo de 36 puestos y 36 realidades diferentes, entrelazadas por unos pesos y unos pasos hacia el abismo de caer en la calle, y lograr el inicio o el regreso cotidiano.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">3.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La ma\u00f1ana es como todas. El silencio acompa\u00f1a a Bonnie corriendo. Los \u00e1rboles templados por el fr\u00edo y el cielo escondido en el grano.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Todo comienza a las 7.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Larga espera en ojo de agua.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El aviso dice: \u201carriendo\u201d, \u201cvendo\u201d, \u201c3145678904\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La ciudad es sostenida por el garfio que<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">mueve ladrillos, y escucha gritos desde abajo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">All\u00e1 entran a las 7.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mueven sus pies junto a los m\u00edos<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">ellos marcan el turno<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">yo sigo mi destino hacia la ducha.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cada d\u00eda empieza en el silencio<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">las serpientes tambi\u00e9n saben\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">moverse en la oscuridad.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El fr\u00edo despierta la curiosidad de abril,<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El recuerdo de marzo,<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La sonoridad decembrina,\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El correteo de mi perra,<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">largas esperas, ojos cristalizados, piel magullada en la ventana.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">4.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En el pasaje del artista suicida se cruzan dos tiempos. Tanto a las 12 como a las 8 cambian las caras y vuelven los pensamientos. Un d\u00eda comimos hamburguesas en la calle del colesterol y otro d\u00eda tomamos cerveza en la esquina, atr\u00e1s de la estatua. Caminan los sujetos, suben y bajan, pero no cambia el sentido del tiempo. Luz esclarecedora de agua cristalina. Gira y gira el mambo. Piensa y piensa el cristal. Un d\u00eda dijeron: \u201cvale la pena hacer una novela de artista\u201d. Pero la estatua enmudeci\u00f3. En el infinito de piedras encuentran el lugar para habitar Simonson, Jolista, Monin, Neitor y Marista. Vuelvo al sorbo del instante bitter, y recuerdo que no he almorzado.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">2.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Un sabor amargo baja por mi lengua. La silla es habitada por conversaciones risue\u00f1as y puteadas de por medio. Los bienandados r\u00eden. Mi boca saborea el vaso del reflejo negro sin az\u00facar. Adentro, abro la puerta, entran los susodichos y apartan sus cuerpos en el cuarto de atr\u00e1s. Aqu\u00ed todo es iluminado por sabores inconclusos y personas allegadas a la terminal. Me muevo, espero, respiro y contengo el sabor. Esas gradas del fondo me llevan al d\u00eda en que acurrucado, esquiv\u00e9 un bal\u00f3n ca\u00eddo del cielo. Corr\u00eda en busca de algo y a punto de perderlo en el camino. Salt\u00e9, dribl\u00e9 y fui m\u00ednimamente, rescatable en su momento. Cada tierra y cada guayo ahondaron en m\u00ed. Vinieron los golpes y las dudas, los d\u00edas perdidos intentando volver, resignado al destino y al camino del h\u00e9roe sin destino. Ya he difuminado el fondo que ahora es blanco y seco, sin alg\u00fan destello de sabor.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">5.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tambi\u00e9n la abertura del bolso fue sacudida por la mano.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En ese instante de divagar en la secuencia de estaciones, mirar pasar edificios y tratar de encontrar alguna ventana mal cerrada, entr\u00e9. La habitaci\u00f3n<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">circular del tiempo resumido en la espalda y el dedo<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">que dan click.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No entra luz, no se mira al otro lado, solo se espera en el interior.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">He descubierto que falta algo, y el sonido de aquel d\u00eda\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">en ese vag\u00f3n, revel\u00f3 la necesidad del otro.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ma\u00f1ana no tendr\u00e9 mis gafas negras<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">el estuche naranjado no estar\u00e1<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">mis ojos tendr\u00e1n que ver la verdad del sol<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">asumir la mentira de la hormiga<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">y comprar\u00e9 un nuevo aerosol<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">para limpiar mi inocencia\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">y la inici\u00e1tica experiencia del hurto moderno.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Des-pren-der-se (4).\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">10.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los p\u00e1rpados bajan suavemente, una cabeza se reposa en el asiento de la micro y el cuerpo desciende a cualquier c\u00edrculo. Las cabezas andan en su mundo, su regocijo es la ventana, los pesos y el bot\u00f3n de parada. A veces logro ver por casualidad, alguna foto compartida con sus seres queridos. A ellos los esperan, a m\u00ed la soledad me sigue en la calle y en este puesto. Las sombras de ah\u00ed dentro son un laberinto que solo se reconoce en cada resalto en el asfalto. El olor a hedor es natural en m\u00ed, cada tanto levantaba las manos para descender por el puente infinito y surcar el olor de vida. El resto del tiempo logro ver la bilis roja, lavada en el patio, esperando a recorrer la fineza y montar una peque\u00f1a familia. Logro ver la oscuridad y el paisaje bloqueado cada que miro el retrovisor.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">11.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Una sombrilla protege estos zapatos mojados, idos hacia el abismo del charco. La sala de espera congregada por los pacientes, los unos sentados y los otros parados a la espera. Un sonido intenso mientras me siento y cruzo los pies. Cambia el turno. Dolores en cada movimiento del cuerpo y los pies. Rota la banda, estiro. Afuera se oyen los inicios de abril, la esperanza de volver a ver agua y r\u00edos desbordados. Camino y veo el cambio del pueblo. La esquina llena de cenizas donde jug\u00e1bamos billar y comimos men\u00fas del d\u00eda baratos. Otra calle del encuentro y la noche enmudecida. Un parque donde predominan las carpas externas y no la acci\u00f3n cultural. Otras cosas no cambian. La parada del bus cerca a la galer\u00eda. El mismo bus de ojo de agua. Los pregoneros y sus voces en diferentes escalas. La choza donde venden gorras de NY y Adidas. El mural de los pr\u00f3ceres. Ahora entro al bus y me conecto con el camino.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">12.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los sonidos llegan a m\u00ed como a una imagen cualquiera de Santa Helena en mis primeros d\u00edas. A veces en la esquina se o\u00eda jugar a los ni\u00f1os, otras montar competencias de BMX en rampas de madera. Yo miraba a mi t\u00edo, y esperaba cada paso suyo para repetir la imagen. Suenan las tubas, los clarinetes, los saxos, las trompetas, la percusi\u00f3n y el l\u00edder mueve las manos, hace correr las ondas. Sumerjo el ritmo en el tiempo. Recorro el sentimiento perdido y amo. Ella aplaude conmigo. Paso la calle en c\u00edrculos iguales donde emerge el secreto. Veo caras extra\u00f1as y tiempos ajustados. Otro d\u00eda estuve al borde de la colisi\u00f3n: un mamoncillo se ator\u00f3 en mi tr\u00e1quea mientras montaba en la barra de la bicicleta de chita, pas\u00e1bamos el ca\u00f1o y entrabamos a Persia.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Espero la llegada del lugar habitado.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Juan Jos\u00e9 Rend\u00f3n Guapacha<\/strong><\/p>\n<p>Fotograf\u00eda de Marketa Luskacova<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; A Marosa de Giorgio.\u00a0 &nbsp; 1. Cada cabeza reluce en la silla del asiento. Cada momento se eterniza en la l\u00ednea recta. Cuneiforme linealidad del reflejo inexistente. Un momento para detallar la indiferencia y los asientos corridos hacia atr\u00e1s. La informalidad corre su mano para generar una cadena econ\u00f3mica, tiendo mis manos para [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":5657,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":["post-5656","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-poesia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5656","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5656"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5656\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5658,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5656\/revisions\/5658"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5657"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5656"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5656"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5656"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}