{"id":5639,"date":"2024-12-06T16:03:07","date_gmt":"2024-12-06T19:03:07","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5639"},"modified":"2024-12-06T16:03:41","modified_gmt":"2024-12-06T19:03:41","slug":"cada-vez-hay-mas-por-nicolas-campos-farfan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2024\/12\/06\/cada-vez-hay-mas-por-nicolas-campos-farfan\/","title":{"rendered":"Cada vez hay m\u00e1s \u2013 Por Nicol\u00e1s Campos Farf\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Estoy al fondo de mi actual patio, dentro de esta caseta atestada de herramientas y cachivaches cuya utilidad, por ahora, desconozco. Me encargaron vaciarla para dejarle espacio a otras cosas. Es verano y afuera hay mucho sol, cuyos rayos se cuelan a trav\u00e9s de las tablas. Respiro hondo. En el aire hay puro polvo encerrado durante d\u00e9cadas. Me provoca tos y se me impregna en la piel; pica, mucho. Tengo puesta una mascarilla, pero el polvo es tan fino que igual llega hasta mi garganta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Esta caseta, como la casa grande que la contiene, perteneci\u00f3 a Guillermo, el abuelo de Karina, mi pareja. \u00c9l falleci\u00f3 hace dos meses. Su muerte no fue terrible pero s\u00ed triste. Pudimos preverla, pero algo nos lo impidi\u00f3. Sus hijos y sus nietos se quedaron bloqueados tras la tambi\u00e9n reciente larga agon\u00eda y muerte de su esposa Rosario y, en medio de sus ceremonias f\u00fanebres, un Guillermo ya convertido en un viudo de ochenta y ocho a\u00f1os e incapacitado de moverse, qued\u00f3 rezagado. M\u00e1s que triste parec\u00eda perdido.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Todav\u00eda en los muros del comedor hay fotos suyas. Nadie se anima a sacarlas. Su apariencia era una cruza entre V.S. Naipaul y Johnny Cash. Cuando lo conoc\u00ed me pareci\u00f3 l\u00facido. Me pregunt\u00f3 si era chileno: mi forma de hablar le habr\u00e1 extra\u00f1ado. Asent\u00ed y no me crey\u00f3.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Cuesta desplazarse en este lugar porque cada vez que muevo alguna cosa levanto m\u00e1s polvo. Todo lo aqu\u00ed almacenado lleva intacto por lo menos diez a\u00f1os, desde que Guillermo qued\u00f3 postrado en su silla de ruedas. \u00c9l no lleg\u00f3 al l\u00edmite de los afectados por el s\u00edndrome de Di\u00f3genes, pero se acerc\u00f3 un poco, digamos. Aparte de herramientas, acumul\u00f3 objetos que muchos considerar\u00edan basura: alambres, piezas de picaportes, sierras gastadas, calendarios, el\u00e1sticos, tornillos, l\u00e1minas de \u00e1lbumes de f\u00fatbol, clavos de todas las medidas y un interminable etc\u00e9tera. Me rodea un mont\u00f3n de etc\u00e9teras, en resumen. Con guantes en las manos encuentro, entre otras cosas, una lupa con un aumento de 20x. Y una colecci\u00f3n de gubias y formones. Y un cuchillo dentado para cortar zapallos. Y bolsas llenas de pitillas. Y algo sin forma clara que, llevado a la luz, resulta ser el cad\u00e1ver reseco de un rat\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Apenas estoy empezando. Si algo me parece in\u00fatil, se va a las bolsas de basura. Si me parece \u00fatil, lo guardo. Si no s\u00e9 qu\u00e9 es, lo dejo en el suelo del patio junto a las otras inc\u00f3gnitas, desplegadas igual que evidencias de un crimen.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Nos visita C\u00e9sar, el padrino de Karina. Ahora es vecino nuestro. Trabaja de soldador y de tornero y le dan curiosidad las herramientas que voy encontrando.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cNo cualquiera tiene una de estas\u201d, me dice refiri\u00e9ndose a una lijadora, y a\u00f1ade que en su taller tiene tres.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Me cuenta que en un comienzo esta caseta funcion\u00f3 como gallinero, y despu\u00e9s Guillermo la us\u00f3 para criar conejos, sin poder controlar la sobrepoblaci\u00f3n de esos animales. Ah\u00ed fue que se convirti\u00f3 en el lugar de almacenaje que es hoy. Aqu\u00ed dejaba las bicicletas y las herramientas para su trabajo de suplementero.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Le digo que, por lo visto, este espacio se convirti\u00f3 en algo m\u00e1s \u00edntimo para Guillermo. Porque dentro de la casa nadie ten\u00eda mucha privacidad: conviv\u00edan seis personas en tres piezas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">C\u00e9sar opina que es probable. A\u00f1ade que Guillermo era muy met\u00f3dico, y esa voluntad de orden se explicaba, seg\u00fan sus hijos y \u00e9l, en su origen pobre. Hu\u00e9rfano, aguant\u00f3 parte de su infancia en las calles, pas\u00f3 hambre. Valoraba mucho su casa y sus posesiones.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Me ayuda a clasificar algunas cosas que no s\u00e9 qu\u00e9 son. Se lleva muchas de las cosas descartadas porque \u00e9l, reci\u00e9n lo voy descubriendo, tambi\u00e9n tiene rasgos de acumulador compulsivo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Debo reconocer algo: nadie me pidi\u00f3 vaciar este cuarto de herramientas. Es la parte del trabajo que prefer\u00ed, porque toda nuestra mudanza se ha dado en circunstancias particulares: Karina y yo vamos a comprar esta casa e incluso ya pactamos el precio, pero para poder pagarlo necesitamos vender nuestra casa anterior, que a\u00fan no terminamos de pagar. Esto implica que durante todos estos d\u00edas vamos a tener alrededor a los padres y los t\u00edos de Karina, o sea, los hijos de Guillermo. El ambiente a\u00fan es de un duelo espeso y debemos conducirnos con sigilo para cada cambio que introduzcamos en la casa. No puedo agarrar una silla y pedir: \u201cque alguien se lleve esto, no lo necesitamos\u201d. Se requiere un tacto del que carezco, y por eso prefiero, cuando no estoy en mi trabajo, venir al fondo del patio y gastar mi tiempo en el cuarto de las herramientas, mientras los hijos de Guillermo deambulan como fantasmas amorosos por el interior de la casa y van poco a poco redescubriendo las pertenencias de sus padres, reparti\u00e9ndose algunas y qued\u00e1ndose confundidos con otras. Para ellos, darse un tiempo de compartir con los lugares cotidianos de sus padres es su manera de a\u00fan conversarles.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">A\u00fan al recorrer el resto de la casa me acomete la sensaci\u00f3n de ser un intruso, incluso en situaciones en que no corresponde. Es normal. Me refugio como quiz\u00e1 el mismo Guillermo lo hizo alguna vez. Espero que no se demore el momento en que me diga, asumi\u00e9ndolo, por fin he llegado a mi casa.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Estas semanas he visto pel\u00edculas de Hong Sang-soo. Son casi todas estil\u00edsticamente similares, reconocibles. Tienen algunos argumentos y escenas modulares, repetidos en varios t\u00edtulos. Y cuando ya transcurre cierto tiempo, sus pel\u00edculas acaban mezcl\u00e1ndose en tu cabeza y el recuerdo que dejan se asimila a una pasta, algo que se fundi\u00f3. Lo mismo me pasa con las de Ozu o las de Rohmer. Disfruto de ese efecto-pasta. Y por alg\u00fan motivo, esa mezcolanza se da tambi\u00e9n durante los duelos, ya que el pesar a veces se siente como algo discontinuo, un remedo del duelo original. Pude comprobarlo ayer, cuando Rosario, la hija mayor de Guillermo, dej\u00f3 la casa para irse unos d\u00edas a la playa de Quilimar\u00ed y, cuando sac\u00f3 la flor seca puesta en el velador junto a la cama donde Guillermo estuvo enfermo, se qued\u00f3 pensativa y me dijo: \u201coh, me siento igual a cuando pensaba que se iba a morir\u201d. En sus facciones se not\u00f3 c\u00f3mo el mismo miedo la atac\u00f3 de nuevo, por una muerte ya consumada.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Los seres queridos no se pierden una sola vez. Por lo tanto un duelo ya no es un acontecimiento sino varios, con diferentes duraciones, amontonadas pero llenas de significados a veces vagos y a veces punzantes. Visto desde afuera, ese padecimiento puede parecer un vicio.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Por otra parte, se me hace dif\u00edcil ocultar mi entusiasmo por la casa. Tras muchos a\u00f1os en lugares transitorios y otros en una casa diminuta, por fin voy a disponer de espacio para acumular cosas. Un lujo, considerando que a mi edad, en mi generaci\u00f3n y en la siguiente, muy pocos tienen casa propia. Ojal\u00e1, pienso, pudiera recuperar algunos de los muchos libros que tuve que vender en una \u00e9poca de vacas flacas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Al otro d\u00eda vuelvo al cuarto de las herramientas. \u00bfHabr\u00e1 estado ordenado alguna vez? Imagin\u00e1rmelo as\u00ed me lleva a acordarme de la definici\u00f3n de kippel, de Philip K. Dick, t\u00e9rmino que nunca supe si lo invent\u00f3 \u00e9l: \u201cSon los objetos in\u00fatiles, las cartas de propaganda, las cajas de f\u00f3sforos despu\u00e9s de que gast\u00f3 el \u00faltimo, el envoltorio del peri\u00f3dico del d\u00eda anterior. Cuando no hay gente, el kippel se reproduce. Por ejemplo, si va usted a la cama y deja un poco de kippel en la casa, cuando se despierta a la ma\u00f1ana hay dos veces m\u00e1s. Cada vez hay m\u00e1s\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Cada vez hay m\u00e1s. M\u00e1s de todo, de lo que sea. M\u00e1s realidad, si queremos entenderlo as\u00ed. La met\u00e1fora del kippel \u2013o \u201cbasugre\u201d como le\u00ed en una traducci\u00f3n\u2013 podemos ir asimil\u00e1ndola ya que, de alguna forma, se ha hecho com\u00fan para muchos de nosotros, a quienes las cosas y los recuerdos de las cosas nos consumen, crecen dentro de las casas hasta apropiarse de ellas, hasta carcomerlas. Es lo que sucede hoy en esta casa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Si uno se descuida surge kippel de todo tipo, tanto material como del pensamiento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Incluso en todas partes hay cada vez m\u00e1s polvo. Me impact\u00f3 cuando supe que gran parte del polvo que hay en la superficie de este planeta tierra proviene del espacio, correspondiente a restos de asteroides y cometas. Caen miles de toneladas cada a\u00f1o. Lo explica Werner Herzog en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Fireball<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, su documental sobre ca\u00eddas de meteoritos. Y nos muestra a un jazzista noruego llamado Jon Larsen que, sobre varias azoteas, se dedica en su tiempo libre a recolectar con imanes lo que llama part\u00edculas extraterrestres, y sobre la cual dice: \u201cEs la materia m\u00e1s antigua, la que nos comunica con la eternidad. Nada ha viajado tanto desde tan lejos\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Sigo sacando trastos del cuarto de herramientas, desempolv\u00e1ndolos, esta vez de dos tarros pl\u00e1sticos repletos, pesad\u00edsimos. Ya llen\u00e9 con basura alrededor de diez sacos.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Entretanto, nos visita C\u00e9sar de nuevo. Me agrada \u00e9l, y me alivia la presencia de otra persona que no sea miembro directo de la familia. Quiere ayudarnos. Propone que, si no las queremos, puede llevarse a su taller algunas de las herramientas y cosas y que despu\u00e9s va a buscarles alguna utilidad. Lo consulta con los hijos de Guillermo y est\u00e1n de acuerdo. No entiendo para qu\u00e9 le pueden servir a C\u00e9sar (en una de esas puede venderlas como chatarra, me digo), pero de todos modos le ayudo a cargarlas hasta su camioneta. Luego lo acompa\u00f1o hasta su casa, a pocas cuadras, y ah\u00ed entiendo lo que se dejaba entrever: su casa es, en realidad, un taller atestado de kippel que lentamente est\u00e1 devorando toda la propiedad. Tiene fierros y materiales de construcci\u00f3n por todos los rincones. Tiene tambores met\u00e1licos, casilleros, televisores antiguos, ventanales, tornos oxidados, puertas, mesones, escritorios, lavadoras, refrigeradores, objetos todos coronados por una de esas piscinas con forma de ri\u00f1\u00f3n encima del techo de la casa. Y hay tres perros de distintas edades corriendo y jugueteando a trav\u00e9s de todos esos obst\u00e1culos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">C\u00e9sar es viudo, aunque no uno reciente. Eso quiz\u00e1 explique su libertad para acumular. \u201cSi algo de ac\u00e1 te sirve, en una de esas, te lo puedes llevar\u201d, me dice. Recorro su patio como si fuera un museo y le comento que me hace pensar en alguno de los programas de televisi\u00f3n sobre acumuladores compulsivos. Me responde que exagero. Una vez vio uno de esos programas sobre un hombre con obesidad m\u00f3rbida obligado a llamar a los bomberos porque se le cay\u00f3 encima un cerro de revistas y ya no pod\u00eda salir de su casa, de tan sobrepoblada de kippel que la ten\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201c\u00bfPor qu\u00e9 cree que algunas personas como usted o como Don Guillermo se apegan tanto a sus cosas?\u201d, le pregunto con muy poco tino, pero puedo hacerlo porque \u00e9l es bastante frontal para conversar. Vuelve a responderme algo parecido a lo dicho sobre Guillermo, que pasaron por muchas carencias. \u201cEste barrio era casi una toma, los terrenos se los iban disputando los vecinos, metro a metro\u201d, a\u00f1ade, \u201cLo normal eran las peleas. Ac\u00e1, despu\u00e9s te vas a ir dando cuenta, vive mucha gente hecha mierda, da\u00f1ada\u201d. Y pasa a contarme una historia sobre c\u00f3mo la violencia era algo m\u00e1s com\u00fan que hoy. \u201c\u00bfVes esa casa de ladrillo de all\u00e1, la de tres pisos? Bueno, el due\u00f1o fue el primero en construir una casa as\u00ed de grande ac\u00e1. Dec\u00edan que los materiales se los robaba. Y el tipo era tan mat\u00f3n con los dem\u00e1s, que de puro aburrido le disparaba con una escopeta a postones a los perros que andaban por la calle, incluso a veces a algunas personas\u201d. Le pregunto c\u00f3mo es que nadie se desquitaba de semejante tipo. Contesta que no lo sabe, pero era normal que las cosas terminaran as\u00ed, diluy\u00e9ndose, y ya no tendr\u00eda sentido desquitarse porque aquel hombre ahora tambi\u00e9n est\u00e1 en una silla de ruedas, o tal vez est\u00e9 muerto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Al atardecer, medio distra\u00eddo, termino de ordenar el cuarto de herramientas y me quedo pensando, pregunt\u00e1ndome si acaso he llegado a un submundo de personas viudas, de inmuebles atestados de cosas, de gente que con el avance de la vejez va repleg\u00e1ndose en su propio mundo. Algo me dice que nada de eso es incompatible conmigo, ni con Karina, mi pareja. Ella estudi\u00f3 dise\u00f1o de vestuario y colecciona cantidades may\u00fasculas de ropa, que pretende revender en un futuro cercano. Por mi parte, tambi\u00e9n siempre he juntado muchos objetos, libros, revistas desfasadas, vinilos, pel\u00edculas, consolas y videojuegos originales y pirateados, como si alguna vez fuera a consumir todos esos productos. Acumulo discos duros port\u00e1tiles llenos de informaci\u00f3n y lotes de discos comunes, en un desorden que me cuesta mucho esfuerzo controlar. Ando todo el tiempo averiguando detalles, asuntos o materiales con los que probablemente no llegue a elaborar ning\u00fan proyecto concreto.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Entro al living. \u201cPermiso\u201d, les digo a los hijos de Guillermo, \u201cvoy a hacer unos cambios y ustedes despu\u00e9s me dicen si est\u00e1n de acuerdo\u201d. Saco cada una de las fotograf\u00edas enmarcadas que hay en el living y las dejo sobre la mesa. A continuaci\u00f3n, elijo dos de las fotos m\u00e1s antiguas de Guillermo y Rosario, junto a una reciente en la que Guillermo ya aparece en silla de ruedas. \u201cQuiero que nos quedemos con estas, y las podemos dejar en la muralla peque\u00f1a que da al pasillo de entrada\u201d, les digo. Me parece un lugar correcto, no tan vistoso, pero tampoco escondido. Por alg\u00fan motivo, me imagin\u00e9 que dejarles a sus padres un lugar parecido a un altar iba a provocarles cierta emoci\u00f3n, pero eso no sucede.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cEs decisi\u00f3n de ustedes, los nuevos due\u00f1os de la casa. Pero me gusta\u201d, me responde Rosario, la hija.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Es posible que sin quererlo los haya cohibido, me digo, mientras tomamos once y ellos se reparten las fotos restantes. Quiz\u00e1 ya no se sienten tan rechazados hacia el pasado. Quiz\u00e1 de alguna forma discreta ya comenzaron a despedirse de la casa de sus padres.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Ahora a Karina y a m\u00ed nos falta llegar a la nuestra.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Nicol\u00e1s Campos Farf\u00e1n<\/strong><\/p>\n<p>Fotograf\u00eda de Trent Parke<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estoy al fondo de mi actual patio, dentro de esta caseta atestada de herramientas y cachivaches cuya utilidad, por ahora, desconozco. Me encargaron vaciarla para dejarle espacio a otras cosas. Es verano y afuera hay mucho sol, cuyos rayos se cuelan a trav\u00e9s de las tablas. Respiro hondo. 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