{"id":5605,"date":"2024-11-19T16:51:39","date_gmt":"2024-11-19T19:51:39","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5605"},"modified":"2024-11-20T18:37:08","modified_gmt":"2024-11-20T21:37:08","slug":"chile-return-aids-lemebel-en-estados-unidos-por-john-bell","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2024\/11\/19\/chile-return-aids-lemebel-en-estados-unidos-por-john-bell\/","title":{"rendered":"CHILE RETURN AIDS: Lemebel en Estados Unidos \u2013 Por John Bell"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Es una de las im\u00e1genes m\u00e1s conocidas de Pedro Lemebel. Particip\u00f3 en la Marcha del Orgullo de Nueva York en 1994. Us\u00f3 una corona de jeringas que rodeaba su cabeza \u2013a la vez un tocado ind\u00edgena, la aureola de una santa y el atuendo de una vedette de Hollywood\u2013 y un cors\u00e9 que mostraba, como si fuera una placa radiogr\u00e1fica, sus huesos y \u00f3rganos. Llev\u00f3 una pancarta que rezaba CHILE RETURN AIDS: quer\u00eda decir \u00abChile les devuelve el sida\u00bb pero no hablaba ingl\u00e9s y el mensaje se perd\u00eda un poco con la traducci\u00f3n imprecisa. Los estadounidenses no lo entend\u00edan. Ya hab\u00eda usado el mismo vestuario en la performance <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El barco ebrio<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, en los ba\u00f1os del Sindicato Marineros Auxiliares de Bah\u00eda en Valpara\u00edso \u2013\u00abapareci\u00f3 en escena, entre duchas y casilleros met\u00e1licos, contone\u00e1ndose cadenciosamente con la versi\u00f3n de Grace Jones de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La vie en rose<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> sonando de fondo\u00bb\u2013 pero en Nueva York su apariencia provocaba recelo, incluso miedo. Seg\u00fan \u00d3scar Contardo, autor de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Loca fuerte<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, su biograf\u00eda de Lemebel, en la ciudad \u00abhab\u00eda cundido el rumor de que exist\u00edan desquiciados que pinchaban a la gente con jeringas contaminadas con VIH, por lo <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">que su corona parec\u00eda <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">un artefacto peligroso\u00bb. Los otros manifestantes se alejaban de Lemebel, que no comprend\u00eda lo que pasaba, y los organizadores hablaron con la polic\u00eda. El malentendido s\u00f3lo se aclar\u00f3 gracias a la intervenci\u00f3n de otro chileno que viv\u00eda en Estados Unidos y ofici\u00f3 de traductor. El episodio fue caracter\u00edstico de la relaci\u00f3n de Lemebel con la cultura norteamericana. La \u00abloca tercermundista\u00bb con su \u00abcara chilena asombrada\u00bb no encajaba en \u00abla catedral del orgullo gay\u00bb, en el \u00abOlimpo de homosexuales potentes y bien comidos que te miran con asco\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Lemebel escribi\u00f3 sobre sus experiencias en Nueva York en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Loco af\u00e1n: Cr\u00f3nicas de sidario<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, editado en 1996. La Marcha de Orgullo de 1994 conmemor\u00f3 los 25 a\u00f1os de las revueltas del Stonewall Inn; le pag\u00f3 el viaje la ILGA, la Asociaci\u00f3n Internacional de Lesbianas y Gays. En sus <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Cr\u00f3nicas de Nueva York<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Lemebel escribi\u00f3 con escepticismo de la leyenda de Stonewall, que \u00abestas gringas tan beatas y comerciantes con su historia pol\u00edtica\u00bb quer\u00edan vender como un mito universal de la liberaci\u00f3n gay. Muchos lo aceptan en precisamente esos t\u00e9rminos: Contardo, por ejemplo, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Raro<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, su historia gay de Chile, dedic\u00f3 tres p\u00e1ginas a la revuelta de 1969 en Nueva York como si formara parte de la historia chilena. Lemebel, sin embargo, no compr\u00f3 la cuenta. Los colores del arco iris, escribi\u00f3, \u00abm\u00e1s bien es uno solo, el blanco. Porque tal vez lo gay es blanco\u00bb. Le molestaba el fervor evangelista de los gays norteamericanos. En la cr\u00f3nica abundan las referencias a la religi\u00f3n: Stonewall es \u00absantuario de la causa homosexual\u00bb, \u00abgruta de Lourdes gay\u00bb. Ese fervor exig\u00eda reverencia a los feligreses: uno visitaba el Stonewall persign\u00e1ndose. Sin embargo, el lugar no le conmovi\u00f3 a Lemebel; se neg\u00f3 a adoptar la piedad del creyente. Se resist\u00eda tambi\u00e9n a la conversi\u00f3n de esa historia de resistencia en una mercanc\u00eda, \u00abel epicentro del tour comercial para los homosexuales con d\u00f3lares que visitan la ciudad\u00bb; y la omnipresencia de las representaciones yanquis, que convirti\u00f3 la historia y cultura norteamericana en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">la<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> historia gay. En esa historia de liberaci\u00f3n Lemebel ve\u00eda la voluntad de dominar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Estados Unidos fue tambi\u00e9n la sede del proyecto neoliberal. En el siglo diecinueve la uniformidad cultural que pretend\u00eda el capitalismo norteamericano era, para los liberales de esa \u00e9poca, un sue\u00f1o ut\u00f3pico. El argentino Domingo Faustino Sarmiento \u2013que visit\u00f3 Estados Unidos en 1847 como enviado del gobierno chileno\u2013 se volvi\u00f3 un gran defensor de la empresa yanqui. Le parec\u00eda una forma de modernizar los pa\u00edses latinoamericanos y dejar atr\u00e1s el mundo b\u00e1rbaro de los caudillos. Cuando Pedro Lemebel viaj\u00f3 a Nueva York en 1994, el sue\u00f1o de la uniformidad mundial de productos, costumbres e ideas ya se hab\u00eda cumplido. Sin embargo, el autor chileno entend\u00eda que el neoliberalismo de su \u00e9poca no iba codo a codo con la libertad: se instal\u00f3 en Chile como pol\u00edtica de la dictadura de Pinochet, que tumb\u00f3 al gobierno electo gracias a la intervenci\u00f3n de la democracia por excelencia. El escritor percib\u00eda la influencia abrumadora de Estados Unidos \u2013ahora en plena fase imperial\u2013 como una nueva colonizaci\u00f3n que promet\u00eda arrasar con la cultura aut\u00f3ctona. Sus cr\u00f3nicas sobre Estados Unidos le daban la oportunidad de resistirse a las narrativas promulgadas por los norteamericanos, especialmente las de su cultura gay. Lemebel reivindicaba las formas de ser de los chilenos relegados a las periferias de su pa\u00eds y del mundo que los yanquis construyeron en su propia imagen. En una entrevista que le hizo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La Naci\u00f3n <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">en 1995 \u2013recopilado por Gonzalo Le\u00f3n en el libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Lemebel oral<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013 dijo, \u00abMe interesan sobre todo los lugares de p\u00e9rdida en este triunfalismo neoliberal, los lugares agredidos, como son la pobreza, la homosexualidad, la mujer, la etnia, etc\u00e9tera\u00bb. Su indiferencia a Stonewall como lugar de peregrinaje gay fue la contracara de esta reivindicaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-5606\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Lemebel-Chile-Return-AIDS.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"816\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Lemebel-Chile-Return-AIDS.jpg 600w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Lemebel-Chile-Return-AIDS-221x300.jpg 221w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Lemebel entendi\u00f3 la identidad gay como una imposici\u00f3n de la cultura estadounidense. En 1994, al regresar de Nueva York concedi\u00f3 otra entrevista a <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La Naci\u00f3n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">: afirm\u00f3 que en ese viaje termin\u00f3 \u00abasqueado de tanto b\u00edceps, tanto Olimpo, tanto Parten\u00f3n. Ah\u00ed hay una est\u00e9tica narcisa, fome, aburrida, sin deseo\u2026 me lati\u00e9, termin\u00e9 odiando esa ciudad empapelada entera con la bandera gay, s\u00edmbolo que por los dem\u00e1s le robaron a los incas: es igualita a la bandera del Tawantinsuyo\u00bb. Ese rechazo se deb\u00eda en parte a la amenaza que representaba la figura del gay anglosaj\u00f3n, musculoso y varonil para la loca, una identidad propia de la cultura chilena: se encontraba en peligro de \u00abextinci\u00f3n frente al gay gringo\u00bb. Lemebel se identificaba como loca y viv\u00eda esa amenaza en carne propia. Las locas \u2013los homosexuales, a menudo pobres, que empleaban apodos y pronombres femeninos y se identificaban con las mujeres glamorosas de la far\u00e1ndula\u2013 no pod\u00edan entrar en el Olimpo homosexual. La figura del gay gringo se impuso de forma tan implacable en Chile como hicieron todos los dem\u00e1s productos de la cultura estadounidense. Como se\u00f1al\u00f3 al referirse a la bandera inca, Lemebel ve\u00eda este proceso como una nueva conquista, la repetici\u00f3n de lo que el continente sufr\u00eda bajo el dominio espa\u00f1ol. De ascendencia mapuche, el autor hermanaba a la loca con las comunidades ind\u00edgenas. En &#8220;La noche de las visones&#8221;, la cr\u00f3nica que abre <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Loco af\u00e1n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, representa la complicidad con sus amigas locas en la \u00e9poca de la Unidad Popular como una especie de Ed\u00e9n: \u00abTodav\u00eda la maricada chilena tej\u00eda futuro, so\u00f1aba despierta con su emancipaci\u00f3n junto a otras causas sociales\u00bb. El conquistador gay lleg\u00f3 desde Nueva York y \u2013como hicieron los espa\u00f1oles con los pueblos originarios\u2013 diezm\u00f3 a la loca con \u00abel modelo importado del estatus gay, tan de moda, tan penetrativa en su transa con el poder de la nova masculinidad homosexual\u00bb. Fue una nueva forma de colonizaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La identidad gay no fue el \u00fanico peligro que lleg\u00f3 desde afuera en aquellos a\u00f1os. El sida aterriz\u00f3 en Chile tambi\u00e9n. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Loco af\u00e1n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> empieza con estas palabras: \u00abLa plaga nos lleg\u00f3 como una nueva forma de colonizaci\u00f3n por el contagio. Reemplaz\u00f3 nuestras plumas por jeringas, y el sol por la gota congelada de la luna en el sidario\u00bb. Para Lemebel, el VIH fue el sucesor de las enfermedades que llegaron a Am\u00e9rica con los espa\u00f1oles en el siglo XV: una vez m\u00e1s un gran imperio utiliz\u00f3 el contagio para arrasar con los pueblos originarios de otros territorios. Estados Unidos fue el perpetrador de esta \u00abrecolonizaci\u00f3n a trav\u00e9s de los fluidos corporales\u00bb. Ya en 1989, Susan Sontag not\u00f3 en su libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El sida y sus met\u00e1foras<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> la tendencia de los medios norteamericanos a usar \u00abel lenguaje de la paranoia pol\u00edtica, con su caracter\u00edstica desconfianza hacia un mundo pluralista\u00bb a la hora de abordar el sida. Lemebel adapta ese lenguaje a un discurso antiimperialista. Ech\u00f3 la culpa al lugar de origen de la enfermedad. Es un exceso ret\u00f3rico que suena particularmente feo despu\u00e9s de la pandemia de 2020: no es tan distinto del discurso de Donald Trump al describir el coronavirus como \u00abel virus chino\u00bb. Convierte a los portadores del VIH en maleantes. El razonamiento es d\u00e9bil adem\u00e1s: una enfermedad s\u00f3lo puede ser una herramienta de conquista si la metr\u00f3poli goza de una inmunidad que no tengan los conquistados. En los 80 y 90 esa inmunidad no existi\u00f3 en ning\u00fan lado: la comunidad gay yanqui fue diezmada igual que la de las locas chilenas. Por lo general Lemebel usaba la crueldad \u2013como la escena tremenda en la cr\u00f3nica &#8220;El \u00faltimo beso de Loba L\u00e1mar&#8221; donde la Tora da \u00abbofetones\u00bb al cad\u00e1ver de su amiga para que se quede con \u00absu trompita chupona tir\u00e1ndonos un beso\u00bb\u2013 para visibilizar a su comunidad y la plaga que la aflige. Como la de la Tora, la violencia de Lemebel le permit\u00eda crear belleza en circunstancias desesperantes. Sin embargo, a veces le sal\u00eda en la forma de chisme malvado \u2013como el que repite sobre los m\u00fasicos brasile\u00f1os Cazuza y Ney Matogrosso en su cr\u00f3nica &#8220;Biblia rosa y sin estrellas&#8221;\u2013 o en expresiones xenof\u00f3bicas, como las que caracterizaban el sida como una enfermedad de los gringos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Retrat\u00f3 otra meca gay \u2013la ciudad de San Francisco\u2013 en &#8220;Una fr\u00eda primavera rosa&#8221;, recopilada en su libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">H\u00e1blame de amores<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de 2012. A esa altura Lemebel ya era un autor consagrado: en la cr\u00f3nica se jacta de que \u00abEn la esquina, la librer\u00eda City Light tiene mi novela <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Tengo miedo torero<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> traducida como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">My tender matador<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bb. Una loca chilena conquista Estados Unidos. Sin embargo, la ciudad no le impresiona: Lemebel nota las semejanzas con Valpara\u00edso pero prefiere el puerto chileno, \u00abmucho m\u00e1s bello en su atorrante promiscuidad arquitect\u00f3nica; una lata, una tabla, una escalera coja, una ventana colgada al abismo donde destellan las lunitas humildes de los ojos porte\u00f1os\u00bb. San Francisco le parece demasiado prolijo. La cr\u00f3nica avanza citando los artefactos culturales que han hecho la ciudad famosa en todo el mundo: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Las calles de San Francisco <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">de Armistead Maupin, el tema del grupo The Mamas &amp; the Papas. El autor recuerda una \u00e9poca hippie: \u00abme hice artesano y lana, como forma de protesta, con el pelo largo, el morral mapuche y el chaleco peruano\u00bb. Como pas\u00f3 despu\u00e9s con el gay, el poder\u00edo cultural norteamericano transform\u00f3 al hippie en un fen\u00f3meno mundial, pero no le provocaba el mismo rechazo a Lemebel. Incluso adopt\u00f3 la est\u00e9tica por un tiempo, adapt\u00e1ndola al Cono Sur. Sigue \u00abadmirando el bello San Francisco\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Sin embargo, una vez m\u00e1s el capitalismo le parece una forma de insinceridad. Los gringos no permiten que nada simplemente exista: convierten todo en mercanc\u00eda. \u00abTodo lo venden\u00bb, se queja Lemebel, \u00abla paz, la guerra, el misticismo, la masacre\u2026\u00bb El famoso barrio Castro le parece un ejemplo m\u00e1s de la tendencia de los homosexuales anglosajones a avanzar sobre cualquier diversidad racial o de clase social, en este caso por medio de la gentrificaci\u00f3n. Antes en el barrio \u00abviv\u00edan chicanos, negros y perraje latino. Pero despu\u00e9s que llegaron los gays con sus perros de marca y decoraron las viviendas con plantitas, lucecitas y faroles dorados, el mismo barrio Castro subi\u00f3 de aval\u00fao y los pobres tuvieron que marcharse\u00bb. En sus colonias en Nueva York y San Francisco los gays blancos repiten lo que hac\u00edan sus antepasados heterosexuales en todo el pa\u00eds: imponen una cultura uniforme cuyos privilegios s\u00f3lo se extienden a ellos. \u00abNo se entiende lo que dicen\u00bb, escribe Lemebel, \u00absolo ellos se comprenden en su fr\u00eda primavera rosa\u00bb. Otra vez Lemebel se encuentra afuera del Olimpo gay, junto con el \u00abperraje latino\u00bb y las chicas negras que atienden a los clientes blancos de un bar del Castro \u00abcon una reverencia colonial\u00bb. No le interesa mucho entrar. El chileno siempre tom\u00f3 el lado de la gente marginada por el sue\u00f1o norteamericano.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Su recelo se afloja en su cr\u00f3nica &#8220;El Proyecto Nombres&#8221;, tambi\u00e9n incluida en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Loco af\u00e1n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Se trata del enorme AIDS Quilt, hecho para conmemorar a las personas muertas del sida, que fue desplegado afuera de la Casa Blanca en Washington. Por primera vez Lemebel encuentra una verdadera diversidad en la cultura gay estadounidense: \u00abMarcaciones de letras que se funden en etnias y culturas diversas. Cruces transculturales que se encuentran en el roce de lija que une estos ajuares\u00bb. Es una expresi\u00f3n que se aleja adem\u00e1s de la l\u00f3gica capitalista: por una vez, los norteamericanos no buscan vender nada. El Quilt no habla con una sola voz, sino con muchas: las de todas las personas, \u00edntimos de los difuntos, que agregaron un retal al conjunto y las de los seres queridos que lloran. Lo que Lemebel rechaza es la historia oficial, la hegem\u00f3nica, la impuesta; frente a esta diversidad genuina, este \u00abcementerio naif que rescata en su cromatismo estridente los momentos felices\u00bb, su tono cambia. Parece que el Quilt realmente le interpela; el texto se vuelve la evocaci\u00f3n po\u00e9tica de las vidas desvanecidas a partir de los retales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Empiezan unas p\u00e1ginas extraordinarias donde Lemebel emplea las prendas de los muertos \u2013los rastros f\u00edsicos que ellos han dejado atr\u00e1s\u2013 como una clave que le permite imaginar con empat\u00eda penetrante las vidas, los amores y las muertes de esos cuerpos agonizados. Como pasa en &#8220;La noche de las visones&#8221; y &#8220;El \u00faltimo beso de Loba L\u00e1mar&#8221;, aquella empat\u00eda por momentos roza la crueldad porque viola la intimidad de otros, nombra sus s\u00edntomas \u2013el \u00abgoteo de p\u00fastulas y sueros\u00bb, el \u00abv\u00f3mito de sangre\u00bb\u2013 enumera todas las maneras en que sus cuerpos los traicionan. Es la misma comprensi\u00f3n que extiende a sus amigas locas en Chile: conoce la ternura pero jam\u00e1s es sentimental. Su prop\u00f3sito, como el del Proyecto Nombres, es visibilizar las vidas y muertes de personas que la sociedad <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">mainstream<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> no reconoce. Describir el Quilt le permite a Lemebel definir su propio trabajo como cronista: \u00abUn intento barroco de adornar la fatalidad con el festejo colorido, pinta triste las flores pl\u00e1sticas, las fotos quemadas del sol, los juguetes y cintas de cumplea\u00f1os que palidecen en los nichos de la periferia\u2026 Como si este \u00abmal gusto\u00bb, en definitiva, fuera la defensa de cierta intimidad latigada, de cierto territorio vulnerado que se protege con una montonera de recuerdos y fetiches y florcitas y corazones, como homenajes pobres para cubrir el dolor\u00bb. Por fin en Estados Unidos el autor encontr\u00f3 algo con que se identific\u00f3 plenamente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Sarmiento presenci\u00f3 el nacimiento de la modernidad en Estados Unidos en el siglo diecinueve; le dio la bienvenida como un proceso que llevar\u00eda de manera inevitable a una sociedad m\u00e1s cohesiva e igualitaria. Pedro Lemebel vivi\u00f3 el desenlace de ese proceso y comprobaba que no fue tan as\u00ed. Como escribe en su cr\u00f3nica &#8220;I Love You McDonald&#8217;s&#8221;, del libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">De perlas y cicatrices<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, esa \u00abcolonizaci\u00f3n del causeo con ketchup\u00bb se mete en los cuerpos de los chilenos que consumen la comida chatarra y en las mentes de los empleados que la preparan: se vuelven \u00abpeones sumisos de una multinacional que arrasa con las costumbres folcl\u00f3ricas de este suelo\u00bb. El neoliberalismo avanza sobre pueblos cuyas identidades, costumbres y culturas presentan obst\u00e1culos a su proyecto de uniformidad. No se trata de erigir algo en un territorio bald\u00edo sino de reemplazar una realidad por otra. En &#8220;La noche de los visones&#8221; Lemebel escribe del \u00abmapa ultracontrolado del modernismo\u00bb: \u00ablos destinos minoritarios siguen escaldados por las pol\u00edticas de un mercado siempre al acecho de cualquier escape\u00bb. Indagar en las \u00abfisuras\u00bb de ese mapa es una manera de combatir su ubicuidad, de reivindicar las realidades distintas que el neoliberalismo busca tapar. El AIDS Quilt, literalmente tejido de los restos de miles de vidas marginadas, pone al descubierto esas grietas. El <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">patchwork<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> da por sentada la existencia de grietas; no pretende confeccionar una sola tela, una superficie lisa, sino re\u00fane pedazos sueltos en un nuevo conjunto. Las cr\u00f3nicas de Lemebel raramente se extienden m\u00e1s de unas p\u00e1ginas: juntan retratos de personas, momentos y culturas en un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">patchwork<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> literario que da una imagen multifac\u00e9tica del mundo neoliberal. Cortas, coloridas, a veces de un \u00abmal gusto\u00bb deliberado, agregan retales a la memoria colectiva. Los creadores del Quilt tomaron los materiales del consumerismo \u2013\u00abun gran <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">supermarket<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, un vestuario post m\u00f3rtem de telas y ropas\u00bb\u2013 y los sujetaron a otra l\u00f3gica: la casera, la artesanal. El mundo que vislumbr\u00f3 Sarmiento \u2013regido por el capitalismo norteamericano\u2013 prosper\u00f3; un siglo despu\u00e9s, la se\u00f1al m\u00e1s prometedora que Lemebel vio en Estados Unidos fue un paso para atr\u00e1s, un tejido hecho a mano rescatando lo humano de las fuerzas aniquiladoras de la modernidad.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>John Bell<\/strong><\/p>\n<p>Fotograf\u00eda de \u00c1lvaro Hoppe<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es una de las im\u00e1genes m\u00e1s conocidas de Pedro Lemebel. Particip\u00f3 en la Marcha del Orgullo de Nueva York en 1994. Us\u00f3 una corona de jeringas que rodeaba su cabeza \u2013a la vez un tocado ind\u00edgena, la aureola de una santa y el atuendo de una vedette de Hollywood\u2013 y un cors\u00e9 que mostraba, como [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":102,"featured_media":5608,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[447,379],"tags":[],"class_list":["post-5605","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayo","category-politica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5605","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/102"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5605"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5605\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5612,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5605\/revisions\/5612"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5608"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5605"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5605"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5605"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}