{"id":5577,"date":"2024-10-31T12:58:03","date_gmt":"2024-10-31T15:58:03","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5577"},"modified":"2026-01-07T12:20:22","modified_gmt":"2026-01-07T15:20:22","slug":"con-la-palabra-atravesar-por-agustin-herrera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2024\/10\/31\/con-la-palabra-atravesar-por-agustin-herrera\/","title":{"rendered":"Con la palabra atravesar \u2013 Por Agust\u00edn Herrera"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">I<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El intento de retratar a un cuchillo nos lleva a la pregunta -replicable a cualquier otro objeto- sobre su identidad. En este cuestionamiento confiamos que la diferenciaci\u00f3n de las cosas radica en su constituci\u00f3n m\u00e1s que en una mera asignaci\u00f3n arbitraria de su nombre. La respuesta sobre lo que diferencia a un cuchillo de un tenedor o una cuchara nos obliga a hurguetear la historia de uso. La singularidad del cuchillo radica en la ancestralidad en que se difumina su origen con el origen de \u201c<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">lo humano<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d. El relato que la ciencia ha hecho de la historia de la humanidad reconoce en el uso del cuchillo un rasgo caracter\u00edstico de los <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">homo-habilis<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">protohumanos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> que incorporaron puntas de lanzas o jabalinas para desfibrar los tejidos animales luego de sus cazas. Posiblemente, el eslab\u00f3n perdido de la evoluci\u00f3n se encuentre en ese gesto del corte: un par de brazos velludos comienzan la historia humana en el filo de un mineral.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><\/p>\n<p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">II<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Junto a un lago, el hombre sostiene con su mano izquierda, a la altura de su cadera, un par de piedras atentamente elegidas en los bordes del agua. Su mano derecha coreograf\u00eda el movimiento que ense\u00f1a a su hijo para hacer a una de ellas deslizarse justo en el l\u00edmite entre el cielo y el lago. Al perder la atenci\u00f3n por no lograr ese movimiento, el ni\u00f1o descubre que puede afilar los m\u00e1rgenes de la piedra al golpearla con fuerza contra las otras piedras del suelo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Un cuchillo nace en las manos de la inquietud.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">O de la frustraci\u00f3n de un ni\u00f1o creciendo.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><\/p>\n<p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">III<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Sobre la espalda arqueada, su cabeza se orienta a las manos que acaban de deformar la piedra, luego la carne, luego la tierra. De su boca salen gemidos dirigidos a los otros hom\u00ednidos que lo observan a \u00e9l y lo que ha hecho. En esa arcaica manualidad, junto a un cuchillo, algo parecido a una palabra.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">IV<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Al menos en esa posible historia, el nombre del cuchillo nace con su violenta capacidad de quiebre. Si no es en la caza, en el filo de la hoz segando las primeras cosechas. Invocar en el nombramiento de las cosas ese corte a cuchillo con el que clasificamos, segmentamos y nos separamos en el mundo. El grupo de hom\u00ednidos ya no solo caza, tambi\u00e9n ha cercenado la madera y resquebrajado el cuero de sus presas para construir chozas, luego se ha vuelto contra otros grupos por una tajada de tierra a la que cada uno le dio un nombre propio. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><\/p>\n<p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">V<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">A la luz de su nombre, el cuchillo refleja la violencia del desgarro, el uso armamentista de su filo, el posicionamiento del hombre sobre s\u00ed mismo y sobre la naturaleza. Sin embargo, en su opacidad se posibilita la imaginaci\u00f3n de historias que el corte ha desechado o que nada tienen que ver con la furia incisiva del cuchillo. Hacerle justicia a este objeto es reconocer la fragilidad de su movimiento y su constituci\u00f3n, al igual que la palabra tambalea en la punta de la lengua que la escupe.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">VI<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Una ola de mantequilla se despliega sobre la superficie de su envase. Su origen es el borde romo de un cuchillo sostenido por falanges arrugadas y temblorosas. La viscosidad se derrite y expande sobre un pan de molde reci\u00e9n tostado por una anciana que atiende a su nieto luego de una largo d\u00eda escolar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">VII<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Antes de la primera palabra, fue el sonido h\u00famedo del m\u00fasculo lingual del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">homo-habilis<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Responde al acontecimiento del encuentro de sus manos con las cosas. Entonces en el lenguaje: primero la emoci\u00f3n del ensamblaje, luego el intento comunicativo. Miles de a\u00f1os despu\u00e9s, la arqueolog\u00eda busca descifrar el poema surcado del cuchillo en la piedra. La agudeza de la lengua en un beso amoroso es la porosidad del cuchillo abierto en la necesidad emotiva de ese primer ejercicio literario.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">VIII<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En su agitaci\u00f3n, la brocha desempolva la figura grabada sobre la piedra caliza. Las manos enguantadas de l\u00e1tex se deslizan sobre el contorno, si acaso es posible seguir el trazado original. La hendidura atestigua la acuidad del cuchillo, el intersticio entre el pasado y el futuro en donde se construye el recuerdo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">IX<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La cabeza de un beb\u00e9 se aparece entre la sombr\u00eda estela del bistur\u00ed, nombre m\u00e9dico para el cuchillo con el que se abre el pecho de un coraz\u00f3n detenido. Su llanto es la onomatopeya del fr\u00edo de las manos de la matrona que lo entrega a su madre. Ella besa su frente, y le dice su nombre por primera vez.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Por\u00a0<strong>Agust\u00edn Herrera<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I El intento de retratar a un cuchillo nos lleva a la pregunta -replicable a cualquier otro objeto- sobre su identidad. 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