{"id":5562,"date":"2024-10-24T09:41:26","date_gmt":"2024-10-24T12:41:26","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5562"},"modified":"2024-10-24T09:42:32","modified_gmt":"2024-10-24T12:42:32","slug":"papeles-personales-por-victor-quezada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2024\/10\/24\/papeles-personales-por-victor-quezada\/","title":{"rendered":"Papeles personales \u2013 Por V\u00edctor Quezada"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Levantamos la cabeza para descubrirnos de pronto en un mar de papeles.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Ante el miedo inmediato a morir, los mecanismos de supervivencia se activan: el coraz\u00f3n palpita m\u00e1s r\u00e1pido; la sangre corre a los m\u00fasculos para darles fuerza; aumenta el ritmo de la respiraci\u00f3n.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Damos brazadas y manotazos para llegar a alguna orilla, pero boletas de compraventa, contratos de arriendo, solicitudes de desalojo o embargo nos arrastran mar adentro. Tratamos de ponernos a salvo, pero <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">tickets <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">de aviones o buses, diplomas y certificados flotan alrededor como in\u00fatiles salvavidas mientras se alejan de nuestro alcance. Recados y listas de tareas, cartas y postales, fotograf\u00edas sueltas y \u00e1lbumes familiares nos sumergen y ahogan. Cuadernos de notas y manuscritos, memorias, autobiograf\u00edas y diarios \u00edntimos amenazan con quitarnos definitivamente la vida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Esta historia podr\u00eda terminar aqu\u00ed, con la desgraciada muerte de un sujeto, asfixiado por la marea de documentos y papeles ante los cuales no sabe qu\u00e9 hacer.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Ahora bien, otras ficciones podr\u00edan proponer finales alternativos, en un esfuerzo por rescatar a quien no sabe nadar en el mar de sus papeles personales.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Si fuese este un relato heroico, por ejemplo, solicitar\u00eda de alguien que cumpla el rol de h\u00e9roe.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfQui\u00e9n saldr\u00e1 al auxilio de ese cuerpo en peligro?, \u00bfel salvavidas que atisba los manotazos desde la playa lejana; la nadadora profesional que se ejercita en aguas profundas; pescadores o buzos en su tr\u00e1fago cotidiano; tal vez alg\u00fan ba\u00f1ista de ocasi\u00f3n?\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Al hablar de archivos, la met\u00e1fora del mar de papeles suele ser un punto de partida com\u00fan, que sirve para:<\/span><\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">expresar la dificultad de la tarea (c\u00f3mo dar cuenta del sentido de grandes acumulaciones de documentos; c\u00f3mo ordenarlos y clasificarlos);\u00a0<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">exponer la profundidad o la urgencia de un problema creciente (la producci\u00f3n interminable de documentos y los riesgos de la p\u00e9rdida, el deterioro material, la obsolescencia de sus formatos o, simplemente, la eliminaci\u00f3n sin criterios).<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfQui\u00e9n nada mejor en este mar de papeles: historiadores o cr\u00edticos de literatura, escritores, escritoras o archivistas?\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfQui\u00e9n saldr\u00e1 al auxilio de ese cuerpo puesto en peligro por las huellas de su propia vida?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Desde el punto de vista del crecimiento personal \u2013o, en otras palabras, desde la perspectiva de la subjetivaci\u00f3n y el mandato social\u2013, este momento puede ser un momento de toma de conciencia respecto de un hecho que olvidamos por muy evidente: a lo largo de su vida, una persona deja huellas que dan cuenta de su existencia, su identidad y su subjetividad, su relaci\u00f3n con otras personas \u2013naturales o jur\u00eddicas\u2013, grupos o instituciones. A menos, claro, que esta persona haya tratado de escapar con \u00e9xito a la normalizaci\u00f3n social e institucional (cf. Artieres) o, sin hab\u00e9rselo propuesto, haya padecido de un sistem\u00e1tico aislamiento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Los papeles de un escritor son el paradigma de los archivos personales (cf. Castro). Entre otras razones, porque escritores y escritoras, en particular, parecen muy propensos a dejar huellas de s\u00ed mismos, de manera amplia y voluntaria. Es decir: son muy propensos a participar de las instituciones (literarias, culturales, al menos) y sus pr\u00e1cticas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Hay quienes desde temprano tienen conciencia de las huellas que dejan sus vidas y obras en relaci\u00f3n con la sociedad y el futuro de sus nombres. Por lo tanto, ordenan y seleccionan cada manuscrito y sus versiones; cada carta y sus respuestas; cuentan con secretarios y, una vez muertos, con albaceas que gestionan sus papeles.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Usualmente es aqu\u00ed \u2013<\/span><b>una vez muerto el escritor o la escritora<\/b><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013 cuando conocemos ese tipo de documentos que pertenecen a la trastienda del trabajo y sus productos: reconvertidos en literatura, son publicados en libros recopilatorios o estudios; valorados como patrimonio, son presentados en repositorios digitales o cat\u00e1logos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Sigan uno u otro camino (el de la literatura o el del patrimonio), las cartas y cuadernos de apuntes, los diarios \u00edntimos y diarios de lectura de las escritoras y los escritores muertos llegan a nuestro conocimiento para hacernos participar de sus nuevas vidas p\u00fablicas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Ahora, la publicaci\u00f3n de <\/span><b>los papeles personales de quienes a\u00fan est\u00e1n vivos<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> es, al parecer, una peculiaridad de nuestro tiempo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Al leer <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ventanas irreales<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Felipe Charbel, he pensado en la idea de los papeles personales y, luego, de los archivos de escritores, por cuatro razones. Dos refieren de manera directa al libro, otra apunta fuera del libro y la cuarta m\u00e1s afuera de los dominios de la literatura:<\/span><\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">primero, pues <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ventanas irreales<\/span><\/i> <b>articula<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> (es decir, nos propone una ficci\u00f3n en la que se entrelazan) entradas de un diario \u00edntimo, de un diario de relecturas y un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">blog<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, fragmentos de novela y de lo que se refiere como \u201censayo sobre la paternidad\u201d;<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">segundo, porque entradas y fragmentos son <\/span><b>elaboraciones<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> de una misma historia: la historia de un <\/span><b>yo<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> que nada en medio de sus papeles con el fin de recrear sus lecturas y su vida pasada.<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Una tercera raz\u00f3n \u2013fuera del libro\u2013 es mi propio inter\u00e9s en la pr\u00e1ctica del diario, en la acumulaci\u00f3n de escritura que, quer\u00e1moslo o no, en los casos en que implica un compromiso mayor, puede llegar a convertirse en un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">archivarse a s\u00ed mismo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (cf. Bossie).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">A modo de ejemplo, un desv\u00edo: Marta Elena Samat\u00e1n \u2013en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Gabriela Mistral, campesina del Valle de Elqui<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013 reconoce en el archivo producido por Isolina Barraza (amiga de Mistral) una fuente importante para la elaboraci\u00f3n de su propio libro. Escribe sobre lo que llam\u00f3 Archivo Gabrielino: \u201cEse enorme archivo \u2013reunido a trav\u00e9s de largos a\u00f1os y paulatinamente enriquecido con piezas valios\u00edsimas\u2013 forma, en verdad, <\/span><b>parte de su vida<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> y por eso no se decide a desprenderse de \u00e9l\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Esta \u00faltima oraci\u00f3n es la que me parece importante, pues habla Samat\u00e1n de la vida de Isolina Barraza, no de la vida de Gabriela Mistral, aunque las \u201cvalios\u00edsimas\u201d piezas documentales refieran a Mistral y su escritura.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">As\u00ed como un documento en su acepci\u00f3n arqueol\u00f3gica es una huella humana, los archivos tienen un fuerte lazo con las vidas de quienes los producen pues el acto de acumular signos, huellas, indicios y restos solo es posible cuando estamos vivos.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Una cuarta raz\u00f3n \u2013fuera de los dominios de la literatura\u2013 viene de la definici\u00f3n cl\u00e1sica de fondo archiv\u00edstico como conjunto de documentos de una misma procedencia, ordenado y clasificado en series documentales. La idea de serie \u2013para m\u00ed, acostumbrado a los privilegios de individualidad que otorga escribir\u2013 tiene el poder de anclarme en el mar de papeles (de mi propio <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">ego<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">), pues:<\/span><\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">por valioso que pueda ser para nosotros mismos el manuscrito de la obra a la que destinamos tanto tiempo y energ\u00eda creativa;\u00a0<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">por m\u00e1s brillantes o profundas que puedan ser la r\u00e1faga de la nota, la prolija elaboraci\u00f3n de la entrada del diario;\u00a0<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Manuscrito, nota y entrada (considerados como elementos discretos) no significan tanto como en su puesta en serie.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Es decir: cuando podemos comprenderlos en su condici\u00f3n de huellas de una actividad repetida en el tiempo por una persona o un conjunto de personas. Huellas que encuentran sentido en su relaci\u00f3n con otros manuscritos y otras notas, con otros diarios de vida y muerte, otros diarios de lectura y relectura, propios y ajenos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La idea de serie documental muestra una posibilidad en la que <\/span><b>yo no soy m\u00e1s yo<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> sino en relaci\u00f3n con un conjunto abierto de objetos no necesariamente m\u00edos, pues:<\/span><\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">primero, los archivos personales funcionan \u201cen red, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">continuum<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Forman \u2018comunidades textuales\u2019\u201d (Arti\u00e8res y Kalifa).<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">segundo, la noci\u00f3n de autor es distinta a la noci\u00f3n de productor.\u00a0<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El productor de un fondo no es quien escribe, sino aquella entidad o persona que acumula y conserva documentos en el desarrollo de sus actividades.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En la vida de un fondo, puede haber m\u00e1s de una entidad productora pues: los documentos pasan por ciclos de creaci\u00f3n, conservaci\u00f3n, valoraci\u00f3n y, a veces, de expurgo; son gestionados por autores, autoras y secretarios, por familiares o albaceas, por instituciones de archivo y por instituciones del patrimonio; pueden tambi\u00e9n encontrar nueva vida en relaci\u00f3n con otros fondos, con otras instancias comunitarias o colectivas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Archivar en este contexto viene a mostrarnos, antes que todo, una posibilidad de vivir.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Y, luego, la alternativa de <\/span><b>un yo que es m\u00e1s que lo que escribe<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> y, tambi\u00e9n, <\/span><b>m\u00e1s que lo que acumula<\/b><span style=\"font-weight: 400;\">, conserva, ordena o deja olvidado en una caja o un caj\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Un final digno<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Un sujeto se descubre de pronto en medio del mar de sus papeles personales. Da brazadas y manotazos para intentar salir con vida. No sabemos cu\u00e1l es el desenlace de esta historia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El movimiento de extender y recoger los brazos (la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">brazada<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">) se traduce en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ventanas irreales <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">como un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">ir hacia atr\u00e1s <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">para (tal vez) continuar hacia adelante. En espec\u00edfico, se cristaliza en la marca del prefijo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">re<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">-, presente en la secuencia de verbos que listo abajo por orden de aparici\u00f3n:\u00a0<\/span><\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">releer,\u00a0<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">regenerar,\u00a0<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">rehacer,\u00a0<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">recoger,\u00a0<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">recomponerse,<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">reconstruir,\u00a0<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">mientras se lleva a cabo otra secuencia de pr\u00e1cticas caracterizadas por la repetici\u00f3n:\u00a0<\/span><\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">subrayar,\u00a0<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">marcar,\u00a0<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">escribir al margen,\u00a0<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">anotar minuciosamente,\u00a0<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">escribir a mano,\u00a0<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">transcribir o pasar al limpio,\u00a0<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">elaborar las entradas del diario;\u00a0<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">pr\u00e1cticas que se hacen con el fin de otorgarle legibilidad o, al menos, cohesi\u00f3n, a ese yo que se constituye en el tr\u00e1nsito entre lectura y escritura: saltando de fragmento a entrada; de entrada a fragmento; del ensayo al diario; del diario a la novela, para quedarse de pronto inm\u00f3vil pues, en realidad, \u00bfcu\u00e1ndo termina un diario?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Charbel resume este l\u00edo de manera pr\u00e1ctica:\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cSolo existen dos finales posibles para un diario: la renuncia o la muerte. Como me gusta vivir, lo que me queda es soltar, dejar, abandonar el procedimiento\u201d (Charbel, 193)<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">De manera similar, Mario Levrero retoma esta idea en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La novela luminosa, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">hacia la p\u00e1gina 433 del \u201cDiario de la beca\u201d, que es una especie de pre\u00e1mbulo de 450 p\u00e1ginas (escrito entre agosto de 2000 y junio de 2001) a la novela, de apenas 100 (escrita en 1984):\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cTengo un gran problema con este diario; antes de dormir pensaba que por su estructura de novela ya tendr\u00eda que estar terminando, pero su calidad de diario no me lo permite, sencillamente porque hace mucho tiempo que no sucede nada interesante en mi vida como para llegar a <\/span><b>un final digno<\/b><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d (Levrero, 433).<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El final digno -ya no solo el fin- del diario supondr\u00eda una tercera alternativa a la renuncia o la muerte: la esperanza de que algo interesante suceda en nuestras vidas, algo digno de un cierre de novela.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Para conseguirlo ser\u00eda necesario salir a la calle y emprender la acci\u00f3n, tomar la iniciativa, suscitar un cambio, bajo el riesgo de \u201cempezar a vivir en funci\u00f3n del diario\u201d (434). Lo que equivaldr\u00eda -en el campo sem\u00e1ntico que hemos elegido (el mar y la muerte por asfixia)- a respirar bajo el agua.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Habr\u00e1 que aceptarlo -hasta Levrero lo acept\u00f3- un diario no es una novela:<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cUn diario no es una novela; a menudo se abren l\u00edneas argumentales que luego no contin\u00faan, y dif\u00edcilmente alguna de ellas tenga una conclusi\u00f3n n\u00edtida. (\u2026) Me hubiera gustado que el diario de la beca pudiera leerse como una novela; ten\u00eda la vaga esperanza de que todas las l\u00edneas argumentales abiertas tuvieran alguna forma de remate. Desde luego, no fue as\u00ed, y este libro, en su conjunto, es una muestra o un museo de historias inconclusas\u201d (Levrero, 561).<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">A la pregunta \u00bfcu\u00e1ndo termina un diario?, podr\u00edamos sumar otra: \u00bfcu\u00e1ndo termina la novela, entendida como pr\u00e1ctica de vida?, pero supongo que ya es tiempo de ponerle un fin a esto.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por<b> V\u00edctor Quezada\u00a0<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Bibliograf\u00eda<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Arti\u00e8res, Philippe. \u201cArquivar a pr\u00f3pria vida\u201d. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Estudos hist\u00f3ricos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Volumen 11, n\u00famero 21, 1998.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Arti\u00e8res, Philippe y Kalifa, Dominique. \u201cEl historiador y los archivos personales: paso a paso\u201d. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Pol\u00edticas de la memoria<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. N\u00famero 13, 2013.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Bossi\u00e9, Florencia. \u201cArchivos personales como soportes de memoria: Los papeles de Adelina, Madre de Plaza de Mayo\u201d. En Goldchluk y Pen\u00e9, compiladoras. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Palabras de archivo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Santa Fe: Universidad del Litoral, 2021.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Charbel, Felipe. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ventanas irreales<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Santiago: Marginalia Editores, 2024.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Castro, Virginia. \u201cLos archivos de escritor como paradigma de los archivos personales\u201d. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Actas de las II Jornadas de discusi\u00f3n \/ I Congreso Internacional. Los archivos personales: pr\u00e1cticas archiv\u00edsticas, problemas metodol\u00f3gicos y usos historiogr\u00e1ficos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Buenos Aires: CeDInCI, 2018.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Levrero, Mario. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La novela luminosa<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Random House, 2016.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Samat\u00e1n, Marta Elena. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Gabriela Mistral, campesina del valle de Elqui<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Buenos Aires: Instituto Amigos del Libro Argentino, 1969.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Levantamos la cabeza para descubrirnos de pronto en un mar de papeles. Ante el miedo inmediato a morir, los mecanismos de supervivencia se activan: el coraz\u00f3n palpita m\u00e1s r\u00e1pido; la sangre corre a los m\u00fasculos para darles fuerza; aumenta el ritmo de la respiraci\u00f3n.\u00a0 Damos brazadas y manotazos para llegar a alguna orilla, pero boletas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":104,"featured_media":5563,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,10],"tags":[],"class_list":["post-5562","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-apuntes","category-literatura"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5562","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/104"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5562"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5562\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5564,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5562\/revisions\/5564"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5563"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5562"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5562"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5562"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}