{"id":5556,"date":"2024-10-22T15:13:45","date_gmt":"2024-10-22T18:13:45","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5556"},"modified":"2025-12-29T13:56:15","modified_gmt":"2025-12-29T16:56:15","slug":"venimos-a-contemplar-el-mundo-sobre-dorayaki-de-durian-sukegawa-por-sasha-s-hilas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2024\/10\/22\/venimos-a-contemplar-el-mundo-sobre-dorayaki-de-durian-sukegawa-por-sasha-s-hilas\/","title":{"rendered":"Venimos a contemplar el mundo \u2013 Sobre Dorayaki de Durian Sukegawa \u2013 Por Sasha S. Hilas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Tal como suena:<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">nombre no tengo; cuido<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">crisantemos<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Haiku de Natsume S\u014dseki<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Es un d\u00eda como cualquier otro y Sentaro est\u00e1 batiendo la mezcla para sus dorayakis en la tienda Doraharu. Sin meticulosidad ni entusiasmo, con apat\u00eda e indiferencia, prepara hace a\u00f1os estos dulces japoneses en alg\u00fan rinc\u00f3n de Tokio. Las jornadas ocurren una despu\u00e9s de la otra. No llega demasiado temprano a la tienda para los preparativos, elabora la mezcla y la vierte en la plancha formando peque\u00f1os panqueques del tama\u00f1o de una palma, coloca el <em>an<\/em> industrial \u2013dulce de porotos azuki que se usa como relleno de los dorayakis\u2013 en uno de estos panqueques, luego lo cierra con otro y lo envuelve. Su relaci\u00f3n con el trabajo se parece al de muchas otras personas; no alberga ninguna pasi\u00f3n y fue m\u00e1s el azar que la vocaci\u00f3n lo que lo llev\u00f3 hasta all\u00ed. Sentaro se parece a una hoja en el viento. Sobre un elemento como el aire comienza <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Dorayaki<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, junto a un aroma dulce que se mezcla con el revoloteo de las flores de sakura, provenientes de un imponente \u00e1rbol que custodia la calle donde est\u00e1 la tienda. Esa brisa primaveral lleva a la anciana Tokue hasta Doraharu, quien revolucionar\u00e1 de forma silenciosa y progresiva la vida de Sentaro.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La obra de Durian Sukegawa es publicada por primera vez al castellano por Chai Editora, luego de que haya sido adaptada al cine por la directora japonesa Naomi Kawase, bajo el t\u00edtulo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">An <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">en 2015. La historia nos hace entrenar la imaginaci\u00f3n no a partir de la vista, sino de otros sentidos como el olfato y el gusto. La historia discurre contenida en escenas de belleza ligera y sencilla: utensilios de cocina, la preparaci\u00f3n del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">an<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, los detalles de las diferentes estaciones, la brisa, la contemplaci\u00f3n de los sakuras y los significados o tonos emocionales que viven en inclinaciones de cabeza, gestos de las manos y miradas. En efecto, los cap\u00edtulos de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Dorayaki <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">est\u00e1n poblados de la presencia de lo cotidiano y lo nimio, que nos recuerda el poder de las peque\u00f1as cosas delicadas. El libro propone a su vez la oportunidad del encuentro a trav\u00e9s del trabajo conjunto. Tokue desea trabajar en Doraharu y se las ingenia para convencer a Sentaro de que la acepte. Jornada tras jornada, Tokue le compartir\u00e1 no s\u00f3lo sus saberes detr\u00e1s de los porotos azuki y la pasta an, sino tambi\u00e9n un consejo tan misterioso como herm\u00e9tico: abrirse, aprender a escuchar.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Dorayaki<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, que puede leerse como un elogio por estos sencillos postres japoneses, tambi\u00e9n nos presenta las historias de tres personas que se ven unidas por la necesidad y la amistad en un nudo intergeneracional. Sentaro es un hombre de mediana edad sin aspiraciones y con muchas puertas cerradas, que lleva a cuestas un pasado dif\u00edcil y reprochable. Wakana es una adolescente pobre que no podr\u00e1 ir a la preparatoria, con una madre que no le presta atenci\u00f3n y a quien Sentaro le da los Dorayakis defectuosos. Tokue es una anciana que ha tenido una vida cruel e injusta. De peque\u00f1a contrajo la enfermedad de Hansen, fue recluida en un sanatorio y privada de su libertad durante d\u00e9cadas por las leyes de sanidad, aunque se hubiera curado por completo y no existiera riesgo de contagio.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En su aislamiento y soledad, los tres personajes tienen la impresi\u00f3n de que su vida no guarda gran valor, a la luz de la m\u00e1xima moral japonesa de ser \u00fatiles para la sociedad. Experimentan la desorientaci\u00f3n a la que los arroja la pregunta por el sentido de su vida. \u00bfA qu\u00e9 bordes de la vida los lleva esa amarga sensaci\u00f3n? <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Dorayaki<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> no brinda descripciones psicologistas. Las tonalidades afectivas de Wakana, Sentaro y Tokue son narradas desde la ausencia de explicaciones exhaustivas. Contamos con los detalles de gestos, movimientos de cabeza, contemplaci\u00f3n de los \u00e1rboles, pu\u00f1os apretados, una mirada que se ha detenido demasiado frente a las v\u00edas del tren, ver lo que otro est\u00e1 viendo\u2026<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Mientras los primeros cap\u00edtulos nos muestran de a poco las texturas afectivas de los personajes, los tiempos que demanda el an casero de Tokue y los chispazos de alegr\u00eda en Doraharu, los \u00faltimos nos revelan la violencia y la crueldad detr\u00e1s de la ignorancia y la indiferencia. Sentaro abre su o\u00eddo para escuchar las palabras de Tokue que, aunque no sean la panacea, s\u00ed comparten la peque\u00f1a y modesta rebeli\u00f3n de lo fr\u00e1gil y marginal. Tokue defonda la utilidad como \u00fanica medida del valor de la vida para presentar su propia perspectiva: \u201cEstaba sola en el sendero del bosque y vi de frente a la luna (&#8230;). Dec\u00eda: \u2018Quer\u00eda que me vieras. Por eso brillo de esta forma\u2019. (&#8230;) Comenc\u00e9 a entender que nacimos con el prop\u00f3sito de ver y escuchar\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El libro ofrece como cierre una Nota del autor, donde Sukegawa reflexiona sobre el origen e impulso de esta historia. Experimentar, ver y escuchar el mundo une cada vida individual con un tiempo y espacio m\u00e1s que humano, no importa sus circunstancias. El mundo, con sus capas de realidad y reinos que se tocan e interrelacionan, es el contenedor en el que discurren las vidas de Tokue, Sentaro y Wakana.<\/span><\/p>\n<p>Por<strong>\u00a0Sasha S. Hilas<\/strong><\/p>\n<p>Obra de portada: Adolf Fassbender.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-5557\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Captura-de-pantalla-2024-10-22-a-las-3.05.08\u202fp.-m-678x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"349\" height=\"527\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Captura-de-pantalla-2024-10-22-a-las-3.05.08\u202fp.-m-678x1024.jpg 678w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Captura-de-pantalla-2024-10-22-a-las-3.05.08\u202fp.-m-199x300.jpg 199w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Captura-de-pantalla-2024-10-22-a-las-3.05.08\u202fp.-m-768x1160.jpg 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Captura-de-pantalla-2024-10-22-a-las-3.05.08\u202fp.-m-1017x1536.jpg 1017w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Captura-de-pantalla-2024-10-22-a-las-3.05.08\u202fp.-m.jpg 1070w\" sizes=\"auto, (max-width: 349px) 100vw, 349px\" \/><\/p>\n<p>Dorayaki<br \/>\nDurian Sukegawa<br \/>\nTraducci\u00f3n de Amalia Sato<br \/>\nChai Editora<br \/>\n2024<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tal como suena: nombre no tengo; cuido crisantemos Haiku de Natsume S\u014dseki &nbsp; Es un d\u00eda como cualquier otro y Sentaro est\u00e1 batiendo la mezcla para sus dorayakis en la tienda Doraharu. 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