{"id":5538,"date":"2024-10-14T16:31:02","date_gmt":"2024-10-14T19:31:02","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5538"},"modified":"2024-10-14T16:33:24","modified_gmt":"2024-10-14T19:33:24","slug":"sobre-la-posibilidad-de-una-fantasia-radical-por-fredric-jameson-traduccion-de-rodrigo-zamorano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2024\/10\/14\/sobre-la-posibilidad-de-una-fantasia-radical-por-fredric-jameson-traduccion-de-rodrigo-zamorano\/","title":{"rendered":"Sobre la posibilidad de una fantas\u00eda radical \u2013 Por Fredric Jameson \u2013 Traducci\u00f3n de Rodrigo Zamorano"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La pregunta de si es posible una fantas\u00eda radical presupone, como lo hace cualquier pregunta sobre la fantas\u00eda, una primera interrogante fundamental sobre la diferencia entre \u00e9sta y la ciencia ficci\u00f3n. No se trata de un problema acad\u00e9mico o escol\u00e1stico, ya que los lectores, con unas pocas interesantes excepciones, son significativamente distintos y no toleran los gustos del otro grupo. Una manera de investigar el asunto ser\u00eda entonces encuestar a los lectores, ideando ingeniosas preguntas que lleguen al centro de la cuesti\u00f3n (el deseo o anhelo ut\u00f3pico del lector). Se trata de un proceso delicado: es trabajo sociol\u00f3gico de campo, que exige su propia formaci\u00f3n y experticia particular, y solo existen unos pocos modelos lo suficientemente exitosos para unos cuantos g\u00e9neros\u00b9.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Pero hay otras aproximaciones a la pregunta, que no necesariamente involucran la pura intuici\u00f3n o los espont\u00e1neos destellos de genialidad cr\u00edtica en el vac\u00edo. Uno puede, por ejemplo, examinar las teor\u00edas ya existentes de esta diferencia gen\u00e9rica: ya que, sin importar qu\u00e9 tan bien o mal fundadas est\u00e9n, ellas efectivamente revelan la presencia de ciertos patrones y creencias ideol\u00f3gicas profundamente arraigadas, y \u00e9stos siempre son s\u00edntomas significativos que apuntan en una direcci\u00f3n, incluso cuando la realidad de la b\u00fasqueda siga estando por determinarse.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Al comienzo de una investigaci\u00f3n de ese tipo, veo surgir dos temas persistentes. Uno tiene que ver con una mitolog\u00eda del bien y el mal sobre la cual volver\u00e9 en un momento, limit\u00e1ndome por ahora a la aseveraci\u00f3n de que la \u00e9tica en este sentido \u2013la \u00e9tica binaria\u2013 es incompatible con la historia. El argumento supondr\u00e1 entonces la afirmaci\u00f3n de que la ciencia ficci\u00f3n en su mayor parte ha evolucionado en el modo de la conciencia hist\u00f3rica o historicista, aunque tambi\u00e9n quisiera dejar un lugar para cierto tipo de huella hist\u00f3rica en la fantas\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">De hecho, una tem\u00e1tica hist\u00f3rica informa ya la segunda distinci\u00f3n general entre la fantas\u00eda y la ciencia ficci\u00f3n; aqu\u00ed la afirmaci\u00f3n es que el paisaje de la fantas\u00eda, con sus calabozos y magos, sus dragones y sus combates mano a mano, es esencialmente medieval o, mejor a\u00fan y de manera m\u00e1s abarcadora, premoderno (pero por lo general no urbano). La ciencia ficci\u00f3n, por otra parte, incluso cuando involucra modos de producci\u00f3n no sincr\u00f3nicos (como en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Qu\u00e9 dif\u00edcil ser Dios<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, de Arkady y Bor\u00eds Strugatsky, 1964) o visiones puramente hist\u00f3ricas de otros periodos y otras formaciones sociales (como en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Duna<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, de Frank Herbert, 1965), siempre necesariamente incluye a la modernidad en su perspectiva temporal. Aqu\u00ed lo \u201cpremoderno\u201d, ya se trate de un Imperio Romano gal\u00e1ctico o de sus ramificaciones cristianas o isl\u00e1micas, a\u00fan es impl\u00edcita y negativamente definido en t\u00e9rminos de un est\u00e1ndar de la modernidad como tal. La fantas\u00eda rara vez incluye esta perspectiva; solo el mundo premoderno existe, y por lo tanto no puede ser definido como premoderno. La trilog\u00eda de Rocannon de Ursula K. Le Guin bien puede corresponder a la primera, dado que los visitantes del Ekumen son modernos, pero nada en la pentalog\u00eda de Terramar nos permite seguir encontrando ya esta perspectiva doble.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El otro tema en cuyos t\u00e9rminos la distinci\u00f3n a menudo se representa es el de las m\u00e1quinas versus la magia. Incluso si la ciencia ficci\u00f3n ya dej\u00f3 de ser tecnol\u00f3gica en el esp\u00edritu de su \u201cedad dorada\u201d, sigue habiendo marcadores y objetos delatores que dan testimonio de un mundo vital maqu\u00ednico en alg\u00fan estadio de desarrollo o, en otras palabras, de un ambiente construido en el cual la naturaleza (junto con las herramientas) ha sido suplantada por la maquinaria, sin importar cu\u00e1n fant\u00e1stica pueda ser \u00e9sta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Las formas y el poder motor de la fantas\u00eda son org\u00e1nicos y m\u00e1gicos: el drag\u00f3n funciona, sin duda, como un equivalente de las naves espaciales, los aparatos teletransportadores y dem\u00e1s, pero es un ser vivo y la narrativa debe lidiar de manera central con la relaci\u00f3n humana con \u00e9l (como ocurre de manera m\u00e1s interesante en Le Guin, Samuel R. Delany y Anne McCaffrey)\u00b2.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> La relaci\u00f3n de la ciencia ficci\u00f3n con la nave espacial en tanto inteligencia artificial (como en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">2001: Odisea del espacio<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, de Stanley Kubrick, 1968) o con otros tipos de tecnolog\u00eda, como la casa inteligente\u00b3,<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> constituye un desarrollo relativamente lateral o marginal, y se vuelve central solo con la tem\u00e1tica de los robots y los androides (y posteriormente con los cyborgs). Pero los androides de la fantas\u00eda solo pueden ser otra especie (u otros poderes supernaturales).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Creo, de hecho, que estos representan dos perspectivas definidas y relativamente incompatibles, pero para demostrar eso tenemos que observar la tierra de nadie gen\u00e9rica que los divide y en la cual se mueven seres ambiguos. El viaje en el tiempo es relativamente pensable de esta o aquella manera einsteniana, pero por lo general se concibe junto con una forma espec\u00edfica de tecnolog\u00eda de la cual es la extensi\u00f3n. M\u00e1s dif\u00edcil es imaginar en qu\u00e9 podr\u00eda consistir una forma org\u00e1nica de viaje en el tiempo, aunque uno podr\u00eda postular varios fen\u00f3menos gal\u00e1cticos (siendo el famoso agujero de gusano el m\u00e1s convencional) o si no alguna cat\u00e1strofe natural\/sobrenatural como en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">1632<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Eric Flint (2001). Pero, en realidad, esto es un nuevo tipo de novela hist\u00f3rica, en la cual dos periodos hist\u00f3ricos se enmara\u00f1an. De modo que el viaje en el tiempo pone en peligro el marco fant\u00e1stico en la medida en que permite que la ciencia irrumpa en el mundo de la magia; uno podr\u00eda pensar que es solo cuando se permite que la magia haga sentir sus poderes en los representantes de la ciencia que la fantas\u00eda madura. \u00bfPero es <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Un yanqui en la corte del rey Arturo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Mark Twain, 1889) una novela fant\u00e1stica? \u00bfY qu\u00e9 hay de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Highlander<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Russell Mulcahey, 1986)? Las tradiciones de vampiros son tal vez un caso de prueba a\u00fan mejor, ya que demuestran la manera en que la l\u00f3gica de la fantas\u00eda debe confinarse a un enclave dentro de lo realista\/moderno para preservar su poder y generar nuevas formas de horror. Mientras tanto, aunque efectivamente hay proyecciones en las cuales un viejo mundo de supersticiones y creencias y costumbres pretecnol\u00f3gicas supera al nuevo mundo tecnol\u00f3gico o lo corta de ra\u00edz \u2013pensemos en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Pavana<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1966) de Keith Roberts o en el as\u00ed llamado \u201csteampunk\u201d\u2013, estas, con su foco en la historia alternativa y las din\u00e1micas de la historia como tal, ciertamente coinciden con las categor\u00edas est\u00e1ndar de la ciencia ficci\u00f3n. Es cierto que hay historia y cambio hist\u00f3rico en la fantas\u00eda, como veremos en un momento, pero es bastante distinto a esto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Pero consideremos un \u201cfen\u00f3meno\u201d a\u00fan m\u00e1s ambiguo: la telepat\u00eda (junto con su panoplia de variantes, precogniciones, etc.). En el mundo real actual, sin duda existe una diferencia fundamental entre las sociedades para la investigaci\u00f3n y el testeo de la telepat\u00eda y las varias formas contempor\u00e1neas del aquelarre de brujas y la adoraci\u00f3n al diablo. Bien puedes invocar al diablo, pero no se supone que le tomes medidas o lo pongas a prueba. De cualquier modo, ciertamente hay una zona de la ciencia ficci\u00f3n (pensemos, por ejemplo, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Scanners<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (David Cronenberg, 1981)) en la cual la telepat\u00eda se acerca mucho a ser un poder m\u00e1gico, mientras que en la fantas\u00eda va de suyo que no se necesitan mayores explicaciones cuando un escritor quiere dotar de poderes telep\u00e1ticos a un mago (o de hecho a alguna otra especie).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Por otra parte, uno puede intentar entonces recuperar la dimensi\u00f3n de la magia para los poderes cognitivos: en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La estaci\u00f3n de la calle Perdido<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, por ejemplo, el conocimiento implica una relaci\u00f3n entre tres puntos: lo oculto\/taumat\u00fargico, lo material, y lo social\/sapiencial, donde lo oculto \u201cincluye las varias fuerzas y din\u00e1micas que no tienen que ver con la interacci\u00f3n de elementos f\u00edsicos, y que no son meros pensamientos o pensadores. Esp\u00edritus, demonios, dioses, si quieres llamarlos as\u00ed, taumaturgia\u201d\u2074.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> Mientras tanto, las t\u00e9cnicas taumat\u00fargicas (lo que L\u00e9vi-Strauss habr\u00eda llamado <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">l\u2019efficacit\u00e9 symbolique<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">) abren un vector a lo social; mientras que \u201cel aspecto f\u00edsico: los hechizos y encantamientos [&#8230;] las \u2018part\u00edculas encantadas\u2019, llamadas taumaturgones\u201d abren otro a las ciencias materiales. Uno se pregunta d\u00f3nde encuentran su lugar el psicoan\u00e1lisis, la psique y el deseo en todo esto (como se lo pregunt\u00f3 el propio L\u00e9vi-Strauss), hasta que nos damos cuenta de que las emanaciones y la captura de los deseos y las fantas\u00edas de otras personas est\u00e1n, de muchas maneras, en el centro mismo de esta narrativa, que, pese a los monstruos, puede inscribirse en la tradici\u00f3n de las varias teor\u00edas de la cultura de la imagen, el simulacro, la sociedad del espect\u00e1culo y dem\u00e1s. (Esta ser\u00eda la dimensi\u00f3n de cr\u00edtica social de la novela, y de su radicalidad, pero quisiera volver sobre esa pregunta m\u00e1s adelante).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Ahora bien, salvo por las filosof\u00edas <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">new age<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (y quiz\u00e1s es una salvedad muy grande), no es tan frecuente que las ciencias y una visi\u00f3n de mundo materialista y cognitiva sean recuperadas por la perspectiva idealista y espiritualista. Me parece, de hecho, que aqu\u00ed el problema es el materialismo, y ser\u00eda una generalizaci\u00f3n excesiva e inservible afirmar que toda ciencia ficci\u00f3n es de alg\u00fan modo materialista (las perspectivas e ideolog\u00edas idealistas tienen sus propios modos de infiltrar el materialismo m\u00e1s estridentemente afirmado). Lo que quisiera proponer a prop\u00f3sito de la ciencia ficci\u00f3n (y lo he hecho en otros lugares) es que es un nuevo g\u00e9nero cuyo surgimiento a fines del siglo XIX es sumamente similar al surgimiento de la novela hist\u00f3rica a comienzos de ese siglo: ambas se\u00f1alando un tipo de mutaci\u00f3n inc\u00f3moda e incluso dolorosa en la historicidad y la conciencia de la evoluci\u00f3n de la sociedad humana. Scott corresponder\u00eda as\u00ed, seg\u00fan Luk\u00e1cs, a lo que todos los dem\u00e1s coinciden en caracterizar como la invenci\u00f3n misma de la historiograf\u00eda moderna y la conciencia hist\u00f3rica moderna como tales, con la Revoluci\u00f3n Francesa (y la filosof\u00eda alemana). Con respecto a la ciencia ficci\u00f3n y el momento de Wells, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La guerra de los mundos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1898) es claramente un registro convulsivo e imaginario del nuevo sistema imperialista (tal como encontr\u00f3 una dram\u00e1tica ejemplificaci\u00f3n en el genocidio colonial en Tasmania).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La fantas\u00eda claramente tiene ra\u00edces y fuentes mucho m\u00e1s antiguas que esto y reconoce todo tipo de antecedentes en las sociedades premodernas; pero se supone que la fantas\u00eda moderna hace algo m\u00e1s que simplemente (e inexplicablemente) replicar el modo de pensamiento de una sociedad arcaica. La religi\u00f3n es, desde luego, precisamente uno de esos modos de pensamiento arcaicos, pero cuando genera las fantas\u00edas de un Tolkien o un C.S. Lewis, este movimiento notoriamente reaccionario exige una explicaci\u00f3n pol\u00edtica contempor\u00e1nea.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Ahora bien, el tema del materialismo y la menci\u00f3n de la religi\u00f3n sugieren una aproximaci\u00f3n a la fantas\u00eda distinta a aquella convencional de la Ilustraci\u00f3n y lo modernizante, en la cual tanto la fantas\u00eda como la religi\u00f3n son acusadas de oscurantismo y mistificaci\u00f3n y convocadas simplemente para desaparecer. Hegel, cuyas simpat\u00edas por la Revoluci\u00f3n Francesa ya eran profundas y considerables, fue quiz\u00e1s el primero en proponer un tipo de soluci\u00f3n posilustrada al problema de la religi\u00f3n, que entend\u00eda en est\u00e1tica oposici\u00f3n dial\u00e9ctica a la Ilustraci\u00f3n como tal. El error de esta \u00faltima, se\u00f1ala en la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Fenomenolog\u00eda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, fue insistir en la eliminaci\u00f3n de su ant\u00edtesis, y el resultado de esta insistencia fue el Terror. Por su parte, la dial\u00e9ctica de Hegel sugiere (es todo un programa pol\u00edtico) que debemos atravesar de punta a cabo la religi\u00f3n y salir al otro lado, absorbiendo todos sus rasgos positivos \u2013despu\u00e9s de todo, en este periodo es la cultura y el deseo, el contenido mismo de la superestructura premoderna como tal\u2013 para combinarlos con un impulso ilustrado ya no amenazado por la reducci\u00f3n a la raz\u00f3n instrumental y las formas m\u00e1s limitadas del positivismo burgu\u00e9s. Podr\u00edamos querer dar una mirada a la tradicional (e irreconciliable) ant\u00edtesis entre ciencia ficci\u00f3n y fantas\u00eda desde la perspectiva de esta lecci\u00f3n de Hegel.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Pero es de hecho en Feuerbach donde encontramos una soluci\u00f3n incluso m\u00e1s pr\u00e1ctica para nuestros prop\u00f3sitos. Ya que, de muchas maneras, fue \u00e9l quien nos ense\u00f1\u00f3 c\u00f3mo poner en movimiento la posici\u00f3n hegeliana, c\u00f3mo convertirla en un programa pr\u00e1ctico para el an\u00e1lisis y la pol\u00edtica por igual. De hecho, Feuerbach completa la visi\u00f3n ilustrada de la religi\u00f3n como superstici\u00f3n (y un basti\u00f3n ideol\u00f3gico de la tiran\u00eda) al plantear la pregunta complementaria sobre la fuente de la atracci\u00f3n y el poder religiosos. La sabidur\u00eda convencional (c\u00e9lebremente replicada por Marx) que la plantea como un \u201crefugio en un mundo despiadado\u201d no basta por s\u00ed sola y a\u00fan carga consigo la insinuaci\u00f3n de enga\u00f1o y manipulaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Feuerbach, por otra parte, tuvo la ingeniosa y notable idea de entender la religi\u00f3n como una proyecci\u00f3n: es una visi\u00f3n distorsionada de los poderes productivos humanos, sostuvo, que se ha externalizado y reificado en una fuerza por derecho propio. El poder divino, del cual las varias teolog\u00edas son otras tantas abstracciones y reelaboraciones, es de hecho creatividad humana no alienada que ha sido entonces realienada en una imagen o forma figural. En \u00e9l, el trabajo y la productividad, incluidas la inteligencia y la imaginaci\u00f3n humanas, el \u201cintelecto general\u201d de la humanidad, han sido hipostasiados y a continuaci\u00f3n apropiados y explotados como cualquier otro producto humano. No leeremos la gran nota a pie de Marx \u2013las <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Tesis sobre Feuerbach<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013 cabal y correctamente a menos que apreciemos la naturaleza de este an\u00e1lisis revolucionario, que tiene enormes implicancias para todo an\u00e1lisis cultural y superestructural y no solo el de la religi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En nuestro actual contexto, tiene consecuencias inmediatas para nuestra recepci\u00f3n de ese motivo fundamental de la fantas\u00eda que es la magia. Si la ciencia ficci\u00f3n es la exploraci\u00f3n de todas las restricciones regurgitadas por la historia \u2013la trama de contrafinalidades y antidial\u00e9cticas que la propia producci\u00f3n humana ha producido\u2013, entonces la fantas\u00eda es la otra cara de la moneda y una celebraci\u00f3n del poder creativo y la libertad humanos que se vuelve idealista solo en virtud de su omisi\u00f3n precisamente de aquellas restricciones materiales e hist\u00f3ricas. Propongo leer la magia, entonces, no como un recurso superficial de la trama (que es lo que sin duda se vuelve en buena parte de la producci\u00f3n fant\u00e1stica mediocre), sino m\u00e1s bien como una figura de la ampliaci\u00f3n de los poderes humanos y su pasaje al l\u00edmite, su actualizaci\u00f3n de todo lo latente y virtual en el atrofiado organismo humano del presente. Dejemos que la extraordinaria evocaci\u00f3n de Le Guin de un talento m\u00e1gico especializado represente este motivo como un todo:<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El primer indicio del don de Nutria, cuando ten\u00eda dos o tres a\u00f1os, fue su capacidad para encontrar inmediatamente algo perdido, un clavo que se hab\u00eda ca\u00eddo en alg\u00fan sitio, una herramienta extraviada, tan pronto como entend\u00eda la palabra que designaba al objeto. Y, siendo ni\u00f1o, uno de sus m\u00e1s anhelados placeres hab\u00eda sido salir solo por el campo y pasearse por los caminos o sobre las colinas, sintiendo a trav\u00e9s de las plantas de sus pies desnudos y por todo su cuerpo las venas de agua que pasaban bajo tierra, los filones y los nudos de los minerales, los cimientos y los pliegues de las distintas clases de rocas y de suelos. Era como si caminara sobre un gran edificio, viendo sus corredores y sus habitaciones, las entradas a amplias cavernas, el brillo de las ramificaciones de plata en las paredes; y a medida que iba avanzando, era como si su cuerpo se convirtiera en el cuerpo de la tierra, y llegara a conocer sus arterias y sus \u00f3rganos y sus m\u00fasculos como a los suyos propios. Este poder hab\u00eda sido un regocijo para \u00e9l cuando era ni\u00f1o. Nunca hab\u00eda intentado utilizarlo para nada. Hab\u00eda sido su secreto.\u2075<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En un pasaje as\u00ed, la naturaleza misma de la magia se vuelve todo un programa literario para la representaci\u00f3n, y esta es la raz\u00f3n de que la fantas\u00eda m\u00e1s consecuente nunca sea un mero empleo de la magia al servicio de otros fines narrativos, sino que proponga una meditaci\u00f3n sobre la magia como tal: sobre sus capacidades y sus propiedades existenciales, sobre un tipo de mapeo figural de la subjetividad activa y reproductiva en su estado no alienado. Del mismo modo, la aproximaci\u00f3n a este poder y su representaci\u00f3n por lo general no tomar\u00e1 la forma de su plenitud o logro maduro (los magos ancianos que producen asombro y temor), sino m\u00e1s bien la de la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Bildungsroman<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, en la cual el aprendiz gradualmente llega a ser testigo y gu\u00eda del despertar de este peculiar talento (como el h\u00e9roe de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El mago de Terramar<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, 1968).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Pero ahora, recordando a Le Guin, podr\u00edamos ir incluso m\u00e1s lejos, ya que sus novelas fant\u00e1sticas nos ponen en el camino de nuestros dos problemas a\u00fan pendientes: la cuesti\u00f3n de la historia y el rol del binario \u00e9tico del bien y el mal. La serie de Terramar de hecho comienza con el despertar del mal (con la fallida primera consulta de los sortilegios por parte de Ged, que culmina en la confrontaci\u00f3n con su parte sombra o malvada al final de ese primer volumen) y termina con el intento por resolver lo que es una crisis hist\u00f3rica mundial, con la gradual desaparici\u00f3n de los poderes m\u00e1gicos en todo Terramar. Le Guin comienza as\u00ed en la \u00e9tica y termina en la historia, y en una historia materialista adem\u00e1s. Ya que, en su forma puramente tem\u00e1tica, la visi\u00f3n de una enorme degradaci\u00f3n hist\u00f3rica y el fin del viejo mundo, la vieja sociedad y las viejas costumbres est\u00e1 por doquier en la fantas\u00eda (y en el mito mismo). Tolkien nos ofrece la expresi\u00f3n protot\u00edpica de esta nostalgia reaccionaria por la cristiandad y el mundo medieval, y Le Guin comienza, como tantos otros, como su disc\u00edpula. Pero su paradigma estadounidense, una nost\u00e1lgica celebraci\u00f3n de las sociedades de un modo de producci\u00f3n nativo americano m\u00e1s antiguo, cambia de pista de la Iglesia de Inglaterra a la pol\u00edtica del imperialismo y la modernizaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Es la huella de esta historia y de este trauma hist\u00f3rico el que abre la posibilidad, de Le Guin a <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La estaci\u00f3n de la calle Perdido<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, de una fantas\u00eda materialista, un aparato narrativo fant\u00e1stico capaz de registrar el cambio sist\u00e9mico y de relacionar s\u00edntomas superestructurales con desplazamientos y modificaciones infraestructurales. Tambi\u00e9n es la presencia formadora de esta historia profunda lo \u00fanico capaz de \u201crefuncionalizar\u201d (para usar la expresi\u00f3n de Brecht) las supersticiones \u00e9ticas de las fuerzas del bien y del mal en fen\u00f3menos sociales concretos much\u00edsimo m\u00e1s horrorosos que las abstracciones m\u00e1s antiguas, como da cuenta la evoluci\u00f3n representacional de la malvada \u201csombra\u201d de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Un mago de Terramar<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> a la aparici\u00f3n verdaderamente escalofriante de Jasper en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Tehanu<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1990), un personaje en el que el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">ressentiment<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y la misoginia, la superioridad de clase y la deshumanizante voluntad de venganza est\u00e1n memorablemente representados, ofreciendo una v\u00edvida experiencia de la opresi\u00f3n y la fuerza paralizante de la magia del otro. Aqu\u00ed esto \u00faltimo verdaderamente nos reubica en el mundo social concreto de la alienaci\u00f3n y la lucha de clases. Si esta fantas\u00eda puede ser m\u00e1s pol\u00edticamente radicalizante que cualquier otra forma cultural (o de hecho que la literatura y la cultura en t\u00e9rminos generales) no es solo una pregunta referida a la situaci\u00f3n inmediata; es tambi\u00e9n una cuesti\u00f3n de concientizaci\u00f3n \u2013 o, en otras palabras, de conciencia de las posibilidades y potencialidades de la forma misma.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por\u00a0<strong>Fredric Jameson<br \/>\n<\/strong>Traducci\u00f3n de\u00a0<strong>Rodrigo Zamorano<br \/>\n<\/strong>Fotograf\u00eda de <strong>Dave Jordano<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0*Originalmente publicado como Fredric Jameson, \u201cRadical Fantasy\u201d, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Historical Materialism<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> 10.4 (2002): 273-280. Traducci\u00f3n de Rodrigo Zamorano.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0\u00b9V\u00e9anse Jan Radway, <i>Reading the Romance: Women, Patriarchy and Popular Literature<\/i>, Chapel Hill, University of North Carolina Press, 1984; Jacques Leenhardt y Pierre J\u00f3zsa, <i>Lire la lecture. Essai de sociologie de la lecture<\/i>, Par\u00eds, Le Sycomore, 1982.<\/span><\/p>\n<p>\u2082V\u00e9ase Susan Willis, \u201cLe Guin\u2019s Dragons: Nostalgia or Utopia\u201d, paper le\u00eddo en The 26th Annual Conference of the Society for Utopian Studies, Buffalo, Nueva York, 6 de octubre de 2001.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0\u2083China Mi\u00e9ville, \u201cThe Conspiracy of Architecture: Notes on a Modern Anxiety\u201d, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Historical Materialism<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> 2 (1998): 1-32.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u2084China Mi\u00e9ville, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La estaci\u00f3n de la calle Perdido<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, trad. Carlos Lacasa Mart\u00edn y Manuel Mata \u00c1lvarez-Santullano, Barcelona, Ediciones B, 2017 [2000].<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u2085Ursula Le Guin, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Cuentos de Terramar<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, trad. Franca Borsani, Barcelona, Minotauro, 2002 [2001], pp. 34-35.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La pregunta de si es posible una fantas\u00eda radical presupone, como lo hace cualquier pregunta sobre la fantas\u00eda, una primera interrogante fundamental sobre la diferencia entre \u00e9sta y la ciencia ficci\u00f3n. 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