{"id":5530,"date":"2024-10-09T18:51:51","date_gmt":"2024-10-09T21:51:51","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5530"},"modified":"2024-10-09T18:52:03","modified_gmt":"2024-10-09T21:52:03","slug":"le-repas-de-bebe-o-la-invencion-del-cine-familiar-por-pablo-molina-guerrero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2024\/10\/09\/le-repas-de-bebe-o-la-invencion-del-cine-familiar-por-pablo-molina-guerrero\/","title":{"rendered":"Le Repas de b\u00e9b\u00e9 o la invenci\u00f3n del cine familiar \u2013 Por Pablo Molina Guerrero"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Sentados frente a la c\u00e1mara y de izquierda a derecha, un hombre, una beb\u00e9 y una mujer desayunan. La cuchara lleva la papilla a la boca de la infanta tres veces. Hablan pero no se escucha lo que dicen, solo se pueden atisbar sus rostros de felicidad. La beb\u00e9 recibe una galleta que ofrece a alguien fuera de campo. Atr\u00e1s, el viento azota con fiereza las hojas de los \u00e1rboles. La toma fija sobre el tr\u00edpode, capta al mundo en grises silenciosos. Cuarenta y un segundos que petrifican un momento en la vida. Cuarenta y un segundos que, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">en potencia<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> traer\u00e1n ese momento a la vida una y otra vez.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La descripci\u00f3n anterior corresponde a lo que sucede en la filmaci\u00f3n <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Le Repas de b\u00e9b\u00e9<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1895), que junto a <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La P\u00eache aux poissons rouges<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1895) <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">donde la misma beb\u00e9 es afirmada por su padre mientras juega con un acuario<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, son las \u00fanicas escenas de car\u00e1cter familiar que fueron parte del programa de diez vistas presentadas por los hermanos Lumi\u00e8re aquel 28 de diciembre de 1895 en el Salon Indien del Gran Caf\u00e9 de Par\u00eds, cuando presentaron al mundo su invenci\u00f3n: el cinemat\u00f3grafo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Las im\u00e1genes familiares llaman la atenci\u00f3n en el programa debido a que son acciones o contextos nimios: alimentar a una beb\u00e9 y la curiosidad de la misma ante otros seres. No son parte de la gran Historia. En aquella \u00e9poca, por supuesto, conten\u00edan cierta idea de novedad, no se hab\u00edan registrado momentos cotidianos reproducibles en movimiento, aunque hoy en d\u00eda sea lo usual entre las im\u00e1genes que circulan en multitudes de pantallas negras. Son fragmentos del cotidiano. Sin embargo, no se puede ser <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">naive<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y pensar que el uso del cinemat\u00f3grafo en el contexto familiar fue solo por el placer de conservar un momento. Al tratarse de un invento nuevo, los Lumi\u00e8re buscaron formas de poder comercializarlo para financiar su investigaci\u00f3n y evidentemente, una de las mejores formas de generar dinero es apelando a los millonarios y sus intereses <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014preservarse en el tiempo, subsistir a pesar de todo, mirarse en el espejo\u2014<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">. A pesar de ello, se suele atribuir a los Lumi\u00e8re la frase: \u00abel cine es un invento sin porvenir\u00bb, para denegar la venta de la novedad a Georges M\u00e9li\u00e8s, quien eventualmente inaugurar\u00eda el cine como un producto para la fantas\u00eda y la magia; d\u00e9cadas despu\u00e9s, Jean-Luc Godard remata la sentencia de los Lumi\u00e8re, en su <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Historia(s) del cine<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, diciendo: \u00absin porvenir \/ es decir \/\/ un arte del presente\u00bb, y quiz\u00e1s ah\u00ed est\u00e1 la gran verdad de este invento, su capacidad de traer al ahora un registro del pasado, su capacidad de actualizarlo eternamente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Esta vertiente del cine registrando el \u00e1mbito familiar no fue de r\u00e1pido desarrollo. Importantes contratiempos como el tama\u00f1o de las m\u00e1quinas, los procesos de revelado y exposici\u00f3n, as\u00ed como la proyecci\u00f3n misma dificultaron la popularizaci\u00f3n del cine familiar o dom\u00e9stico. Fue necesaria la miniaturizaci\u00f3n y automatizaci\u00f3n de la tecnolog\u00eda de im\u00e1genes en movimiento <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">bajo los formatos de 16mm, 8mm o Super-8, todo esto previo a la invenci\u00f3n del video y, por supuesto, de las c\u00e1maras digitales compactas como ap\u00e9ndices de otros productos<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, lo que posibilit\u00f3 que ciertas burgues\u00edas tambi\u00e9n pudieran conformar sus \u00e1lbumes de familia en movimiento, o como lo explica Giovanni Festa en un art\u00edculo acerca de la tradici\u00f3n del cine familiar: \u00ab[E]l burgu\u00e9s padece de la pulsi\u00f3n de auto-representaci\u00f3n, que es expansiva (quiere siempre m\u00e1s) y originaria (se sit\u00faa al origen del surgimiento de su clase)\u00bb, es decir, en un mundo que ha abandonado a Dios, es el hombre mismo quien se mira a trav\u00e9s de sus acciones y que necesita su propia forma de representaci\u00f3n y en ello, nace el cine familiar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Ha pasado bastante tiempo desde la exhibici\u00f3n de las vistas de los hermanos Lumi\u00e8re. La tecnolog\u00eda de registro de im\u00e1genes en movimiento ha cambiado totalmente. Pero esa pulsi\u00f3n de registro contin\u00faa ah\u00ed, posiblemente exacerbada. \u00ab[E]l aparato que por excelencia expresaba la comunicaci\u00f3n, el tel\u00e9fono, se ha transformado en un archivo que contiene toda la realidad social\u00bb, indica Maurizio Ferraris en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Documentalidad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Si bien los planteamientos del fil\u00f3sofo italiano suenan hasta optimistas <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">sobre todo en relaci\u00f3n a la posibilidad de la web como depositario documental<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, omite un problema fundamental en las tecnolog\u00edas: su obsolescencia. Los r\u00e1pidos cambios en formatos, c\u00f3decs y formas de registros, generan un problema nuevo, la necesidad de archivar y que el archivo pueda ser accesible, para ello, museos y centros y espacios de archivos deben estar constantemente reconvirtiendo documentos de un medio a otro, lo cual implica mantenciones a aparatos tecnol\u00f3gicos obsoletos para los que muchas veces no existen piezas de reemplazo, ello provoca una importante inversi\u00f3n monetaria que muchos de estos espacios no poseen ya que la memoria <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">el pasado<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> no es en verdad un problema de importancia en la sociedad del capitalismo neoliberal de mercado desregulado, la fijaci\u00f3n de esta sociedad est\u00e1 en el ahora inmediato <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">como la mirada turnia de Narciso<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> y en los posibles r\u00e9ditos de cualquier acci\u00f3n que se pueda tomar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Volvamos a <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Le Repas de b\u00e9b\u00e9<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. El hombre en las im\u00e1genes es Auguste Lumi\u00e8re, junto a su esposa Marguerite Winkler y su primog\u00e9nita Andr\u00e9e, todos filmados por Louis Lumi\u00e8re. Puedo imaginar a Auguste mirando incansablemente estas im\u00e1genes tras sufrir la p\u00e9rdida de su hija por la gripe espa\u00f1ola en el a\u00f1o 1918. Puedo imaginarlo haciendo copia tras copia de esa filmaci\u00f3n <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">con la consecuente degradaci\u00f3n material producto del uso<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> mientras esas im\u00e1genes van sustituyendo su memoria. Un \u00fanico momento que se convierte en la imagen de la felicidad, tal como en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sans soleil<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1983) cuyo narrador en otro punto del filme dice: \u00abMe pregunto c\u00f3mo recuerdan las cosas la gente que no filma, que no hace fotos, que no graba en video\u00bb. La memoria necesita de la materialidad, de estar al alcance de la mano, disponible al tacto. Ser\u00eda bueno recordar eso cada vez que hagamos un video con el tel\u00e9fono. Gigabytes de c\u00f3digos binarios que, sea por obsolescencia program\u00e1tica o por extrav\u00edo o da\u00f1o, no llegar\u00e1n a nuestra vejez. Im\u00e1genes que no volveremos a ver.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Pablo Molina Guerrero<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sentados frente a la c\u00e1mara y de izquierda a derecha, un hombre, una beb\u00e9 y una mujer desayunan. La cuchara lleva la papilla a la boca de la infanta tres veces. Hablan pero no se escucha lo que dicen, solo se pueden atisbar sus rostros de felicidad. La beb\u00e9 recibe una galleta que ofrece a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":23,"featured_media":5531,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":["post-5530","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cine"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5530","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/23"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5530"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5530\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5532,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5530\/revisions\/5532"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5531"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5530"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5530"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5530"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}