{"id":5504,"date":"2024-09-27T14:50:10","date_gmt":"2024-09-27T17:50:10","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5504"},"modified":"2024-10-21T13:56:26","modified_gmt":"2024-10-21T16:56:26","slug":"maria-es-una-gran-rosa-negra-reventando-la-pieza-por-carlos-leppe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2024\/09\/27\/maria-es-una-gran-rosa-negra-reventando-la-pieza-por-carlos-leppe\/","title":{"rendered":"Mar\u00eda es una gran rosa negra reventando la pieza &#8211; Por Carlos Leppe"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">*<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Ra\u00fal<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Sigue t\u00fa<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Sigue t\u00fa<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Ra\u00fal<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Ra\u00fal, Ra\u00fal<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Hip\u00f3critas hermanos mirones inalterables, ventosas del accidente p\u00fablico, vencidos, ojitos de peluche sospechosos testigos&#8230; rubios del arte. Con agujeros oscuros les digo. Si yo le digo a esa mujer que ustedes dos conocen, la que ha vivido siempre en el pasaje 411, la de la casita forrada en latas&#8230; y aplanadas a pe\u00f1ascazos por las pandillas del barrio, la que pari\u00f3 solita diecinueve cr\u00edos, sorda y ciega chilena sin medicinas al d\u00eda. Loca de los largos, sin c\u00e9dula de identidad. Llena de amantes p\u00faberes enloquecidas por su gozo que tienta con quienes se&#8230; debajo de las pieles, con esos miembros p\u00e1lidos, la que mat\u00f3 a Ram\u00edrez, el \u00fanico hombre que se arranc\u00f3 el coraz\u00f3n por ella, corazoncito de pollo, diminuto, p\u00e1lido y&#8230; Sacado de un matadero clandestino. Mar\u00eda, la que no tiene vejiga ni sue\u00f1o, la pasa pa ac\u00e1 de la pasta dura y blanda en todas las poblaciones, desde la Estaci\u00f3n Central a Mapocho y de ah\u00ed para arriba y para abajo. Amante loca de los rieles al rojo vivo, acunados sobre piedras tizadas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Mar\u00eda, esa, la mujer que todas las hembras escupen a la cara y que los machos zurcen. La que se para frente a los tribunales de justicia todos los d\u00edas del a\u00f1o vendiendo agujas rotas, botones ciegos, bobinas sin hilo, tapadura de dientes, pedacitos de u\u00f1a, papeles usados, cueros de perro, crestas secas, ombligos secos, boletos secos, boletos usados, man\u00ed rancio, fotocopias pornogr\u00e1ficas, tapas de cuaderno, fotos de carnet, pasaportes, billeteras de segunda mano, hierbita para la cama, recortes de avisos, remedios vencidos, conchitas, calendarios de bolsillo, enchufes, corbatas, f\u00f3sforos quemados, paquetitos de colillas, tapones de loza, trapitos menstruales, postizos rubio y consoladores de barro. Toda esa mercader\u00eda colgando de un trapo y ella parada sobre una estufa roja a parafina. Mar\u00eda mientras se lame las mu\u00f1ecas con la lengua peluda de guar\u00e9n colilarga murmura enojada, trag\u00e1ndose los dientes con un resto de saliva. La vida no es f\u00e1cil, Ram\u00edrez. Mar\u00eda, mientras les quita las monedas a sus cr\u00edas de estos viejos calientes con dedos de goma, envaselinados, y los ni\u00f1os pu\u00f1eteando costanera abajo hasta perderse entre los \u00e1rboles. Queremos pan, dicen esos pajaritos con sus caras manchadas de pegotes. Fueron nueve por lado replican llorando. Quieren dormir. Mar\u00eda dice que antes hay que rezar un rosario por lo menos. Primero hay que limpiar esta caverna de dos paredes y un pasillo. Mar\u00eda, siempre insatisfecha, encuentra un sucio castigo para probar un nuevo recado fiscal. En el silencio con olor a estropajo de la noche, Mar\u00eda con la est\u00e9reo metida entre las piernas, caliente y llora desconsolada por su vecina querida que la mat\u00f3, el lacho. Esa tarde, ah\u00ed, come charquis a tirones, se mete cucharadas soperas de sal gruesa a la boca, mamando dos botellas de ron y una de agua bendita que le pidi\u00f3 a la In\u00e9s, la m\u00e1s vieja, la de la chasca amarilla.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Mar\u00eda murmulla y lee diarios empapados en orina, lanza carcajadas por todo. Se r\u00ede de los senadores de la Rep\u00fablica. Les tira un rosario contra la tele apagada. Maricones, traidores, ladrones, hocicos de nichos, falsificadores de pobres y ricos. Se r\u00ede de los cr\u00edmenes, se r\u00ede de las ofertas, de los aviones. Dice que los rusos van a botar la catedral. Alega contra el Papa, dice que no hace nada, que ni siquiera est\u00e1 segura de que se acuerde de rezar y ya, que ya solo se frota las manos, que tiene los nervios malos con tanta huevada que le pide la gente, en esa casa s\u00ed que hay oro legal, ah\u00ed s\u00ed que hay oro, dice la yegua del carrusel de playa masticando cristales de sal y arena. El pan es malo, dice Mar\u00eda. Los hombres son malos, dice Mar\u00eda. El suicidio es malo, dice Mar\u00eda. La cordillera de los Andes es mala, dice Mar\u00eda, Los celos son endemoniados, dice Mar\u00eda. La poes\u00eda es mala, dice Mar\u00eda. Los r\u00edos del sur son matorrales espinudos. Los circos pobres son malos. La orina rubia es mala, dice Mar\u00eda. Los obreros huelen a \u00e1ngeles y son malos. Los muertos son malos. Los valles soleados son malos. Los cartoneros son malos. La cueca me da rabia. La vagina es mala, dice Mar\u00eda. Los libros est\u00e1n llenos de hormigas. Los consultorios son helados. Las maracas son malas. Los sue\u00f1os no me dejan dormir. Las guaguas son lagartijas malas. Los \u00e1rboles son malos, dice Mar\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Los puntajes son malos. Las del partido est\u00e1n locas. Las visitadoras huelen a desinfectante. Los hospedajes, las hospeder\u00edas est\u00e1n mal pintadas, dice Mar\u00eda. La mente es muy mala, por eso como poco, dice Mar\u00eda. Las aguas son malas y rabiosas. Los test\u00edculos son malos, dice Mar\u00eda. Los diarios secos son malos. Las esquinas con sol son malas. La noche es mala. Las sillas son malas. Las plazas del norte son malas. Los nichos son malos. Los maricas son malos. Las gallinas son malas, dice Mar\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Mar\u00eda un poco cansada de hablar y de tirarse dos botellas m\u00e1s, una de aguardiente y otra de agua bendita al seco, respira y murmura: las cr\u00edas est\u00e1n durmiendo, dice. Y yo aqu\u00ed, como una esponja marina ahogada en una pieza negra, chup\u00e1ndome las penas, los dolores, los pecados, la mala suerte de este mundo y su mierda por los mentirosos, los especuladores, los traficantes de ni\u00f1os y laurel, por todos los que se las tuercen para tener el poder. Qu\u00e9 ministerio, qu\u00e9 ministerio, dice Mar\u00eda. vomitando todo sobre una especie de mesa de tres patas de fierro soldado, a\u00fan calientes, y arrojando estrellas, con el habla entrecortada sigue. El viento se come los perros. El olor a cazuelas es malo. Los enfermos son malos. Mar\u00eda vuelve a comer sal a manos llenas. El h\u00edgado crudo es malo. Las ruedas me dan pena. La iglesia es fea, los hombres son malos. Las gatas son malas. Los ata\u00fades vac\u00edos son malos. Las estatuas de bronce son malas. Los cinturones de viejo son malos. Las rodillas de mi madrina son malas. Las m\u00e1quinas soldadoras son malas. Los pelos son sucios. Los vasos grandes son malos. Los fierros redondos son malos. Los zumos son malos. Los juegos de azar son milagrosos. La carne trae mala suerte. Los pacos me traicionan en mi propia casa. Los clientes est\u00e1n enfermos de la cabeza. Las pesadillas son malas para las v\u00e1rices. Las cartas no hay que abrirlas. Los sahumerios son pelos quemados. Las venitas de mis ni\u00f1os est\u00e1n chuecas. Los pescados viven en las cunetas. Las coronas son caras. Los jueces son malos y violan a los ni\u00f1os. Los p\u00e1jaros son todos de mentira. La espuma es mala. La luz es para las c\u00e1rceles. Los enfermeros son altos. La tierra se come. La arena se traga las argollas de matrimonio. Las columnas se caen. La justicia es tuerta. Las monedas son falsas. Los viejos con los ojos brillantes son malos. Los \u00e1rboles son malos. Los pensamientos son malos, las rosas son malas, la risa es mala, los cristales son malos, los ojos son malos, la voz es mala, las sillas son malas, los vecinos son malos, los pedazos son malos, los mocos son malos, las im\u00e1genes son malas, las monjas son malas, las ara\u00f1as son peregrinas, los ruidos son malos, las sombras son sucias, las monedas son falsas, las nubes son anunciaci\u00f3n del divino, las s\u00e1banas son cad\u00e1veres, los viajes son largos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Las l\u00e1grimas son peligrosas. Las l\u00e1mparas son malas. Las frazadas son hediondas. Los senderos son dolorosos. Los corderos son malos. Las luces son zorras. Los vestidos son maracos. Las paredes son malas. Los rincones son cochinos. Las cajas son cahuineras. El polvo trae veneno. Las cosas son basura. Las joyas son malditas. Los curas son maricones. Los jueces son malos. Los enfermos son malos. Los gritos son malos. La fuerza es mala. Los pescados son sucios. Son maldades. Las quebradas son nada. Mar\u00eda es una gran rosa negra reventando la pieza, nadie se le acerca. Mar\u00eda tiene el alma m\u00e1s tiznada que el hoyo de un traidor. Me levanto con la humedad del ripio en mi cuerpo, en mi dentadura siempre hay una noche larga si estoy malita, es que he quemado cuantas casas he podido. Me pierdo en los a\u00f1os, por mis hijos me levanto y ando calle atr\u00e1s para verlos en las canchas abandonadas por los obreros amigos de Ram\u00edrez, camino para adelante. Calor de sol que no encuentro aqu\u00ed, esta tierra con un cuello que no traga agua que se levanta al aire sin viento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Las conchas son maldades. Un viento que una vez jug\u00f3 con mis senos, con mis piernas y mis ojos, que se lo com\u00edan todo. Veo una inmensa faja de sal que me ciega. El Presidente, mi madre corren a abrazarme, a pedirme perd\u00f3n. Un campo que se mete como una lengua en el cielo y se levanta a saludarme. Tiene forma de color. Se desvanece en otro cielo. Es mi jard\u00edn que sigue meti\u00e9ndose a mi cabeza. Calle de cemento que camino vac\u00eda y blanda. Tengo una nueva alfombra de tierra y ahora veo los cables de esta calle donde colgu\u00e9 sin estrujar todas las cortinas de La Moneda. Huelo a quemado, a parrilla. Tengo miedo de salir a la calle y que un tanque negro te d\u00e9 espacio contra una pared tierna. Yo no s\u00e9 qu\u00e9 va a pasar, Ram\u00edrez siempre me dec\u00eda que yo era la m\u00e1s linda de todas, y yo me re\u00eda porque me daba nervio mirarle las u\u00f1as.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Terremotos y grandes desgracias naturales caer\u00e1n sobre un hoyo, tengo esto en el patio. No me importa nada. Supongo que mi sangre va a hervir en unas teteras brillantes de aluminio. Como el oro que hab\u00eda antes en La Moneda. Ya nadie cree en nadie. Me lo dec\u00eda tambi\u00e9n Ram\u00edrez, y yo me re\u00eda frente a Dios, somos todos pobres, repet\u00eda Ram\u00edrez, mientras com\u00edamos sus conchas de trabajo, y yo lo miraba y me aguantaba la risa. Ram\u00edrez, de Pollo, me espera en la esquina, perdido entre medio de sus amigotes grises como soldados vestidos para el trabajo, era un hombre bueno y nadie, nadie pudo recuperar ni sus piernas, ni su piernita, ni sus manitas, digo yo, porque est\u00e1 muerto. Si yo fuera evang\u00e9lica no saldr\u00eda m\u00e1s a la luz. Soy como una gran esponja donde se pegan los muertos, las sombras, todo lo que no tiene olor, se mete debajo de mi falda. Mis zapatos cada vez se me hacen m\u00e1s chicos y no saco nada con cuidarlos. Como a pie pelado se me pegan como hombres todos los bichos de la cruz, esta es mi vecina que muri\u00f3 de fr\u00edo. Mar\u00eda dice: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">this is the end<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, en perfecto ingl\u00e9s.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">*Texto escrito y le\u00eddo por Carlos Leppe en la performance que realiz\u00f3 en Galer\u00eda Animal, en el marco de su exposici\u00f3n <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Fatiga de material<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, en Santiago de Chile, en 2001. Rescatado del cat\u00e1logo de Carlos Leppe: El d\u00eda m\u00e1s hermoso, en el Museo Nacional de Bellas Artes de Chile. El t\u00edtulo fue puesto a partir del texto por el editor.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>*Fotograf\u00eda de Carlos Leppe en la performance El d\u00eda que me quieras.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una segunda parte de estos textos puede leerse ac\u00e1: <a href=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2024\/10\/21\/eso-ya-lo-hiciste-asqueroso-por-carlos-leppe\/\">https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2024\/10\/21\/eso-ya-lo-hiciste-asqueroso-por-carlos-leppe\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>* Ra\u00fal Sigue t\u00fa Sigue t\u00fa Ra\u00fal Ra\u00fal, Ra\u00fal Hip\u00f3critas hermanos mirones inalterables, ventosas del accidente p\u00fablico, vencidos, ojitos de peluche sospechosos testigos&#8230; rubios del arte. Con agujeros oscuros les digo. Si yo le digo a esa mujer que ustedes dos conocen, la que ha vivido siempre en el pasaje 411, la de la casita [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":5505,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[12],"tags":[],"class_list":["post-5504","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-arte"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5504","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5504"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5504\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5554,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5504\/revisions\/5554"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5505"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5504"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5504"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5504"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}