{"id":5482,"date":"2024-09-16T13:24:38","date_gmt":"2024-09-16T16:24:38","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5482"},"modified":"2024-09-16T13:26:40","modified_gmt":"2024-09-16T16:26:40","slug":"champagne-problems-una-lady-en-sidney-de-victoria-blaquier-y-las-blaquier-de-soledad-ferrari-por-john-bell","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2024\/09\/16\/champagne-problems-una-lady-en-sidney-de-victoria-blaquier-y-las-blaquier-de-soledad-ferrari-por-john-bell\/","title":{"rendered":"Champagne problems: Una lady en Sidney de Victoria Blaquier y Las Blaquier de Soledad Ferrari \u2013 Por John Bell"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La tapa me interpel\u00f3. En la mesa de novedades me sorprendi\u00f3 una vista de S\u00eddney, mi ciudad natal. Es una imagen de su famosa Bah\u00eda; al oeste se ven la Opera House y el Harbour Bridge, dos \u00edconos de la urbe y de todo el pa\u00eds. Las flores del jacarand\u00e1 \u2013ese \u00e1rbol que imprime el mismo lila a las primaveras de S\u00eddney y Buenos Aires\u2013 le sirven de marco. La autora Victoria Blaquier, argentina, vivi\u00f3 por un tiempo en Australia, y de esa experiencia sali\u00f3 un libro. Me emocion\u00e9: aunque mucha gente del Cono Sur se ha instalado en Australia, nunca hab\u00eda le\u00eddo la perspectiva de una argentina sobre mi pa\u00eds. Por lo general los argentinos tienen una imagen difusa de Australia, como un ap\u00e9ndice del primer mundo o una playa asediada por bichos. \u00bfQu\u00e9 impresiones habr\u00eda llevado Blaquier del lugar?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Entre los jacarand\u00e1s, una pareja joven admira la vista; la chica apoya la cabeza en el hombro del novio. El t\u00edtulo \u2013<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Una Lady en S\u00eddney<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013 se escribe en letras violetas sobre un cielo rosa. El dise\u00f1o promete lo que en ingl\u00e9s se denomina <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">chick lit<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">: novelas destinadas a un p\u00fablico femenino que nunca salen de cierta seguridad de colores pasteles. El libro es la segunda entrega en una serie sobre las aventuras de la Lady; Blaquier escribi\u00f3 la anterior, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Una Lady en Patagonia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, en ingl\u00e9s. En un perfil en la revista <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Noticias<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> dice que \u00abmi sue\u00f1o era publicarla en Londres o en Nueva York\u00bb; ese proyecto no prosper\u00f3 y despu\u00e9s, a instancias de su editorial en Argentina, Blaquier tradujo la novela al castellano. Esto no es un dato menor: la autora concibi\u00f3 la serie inicialmente para un p\u00fablico anglosaj\u00f3n, y su protagonista comparte \u2013o quiere compartir\u2013 los horizontes privilegiados de ese mundo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">A m\u00ed me gusta la novela rosa: el cumplimiento puntual de sus expectativas, sus desencuentros y besos como un reloj. Con su belleza natural y su toque de exotismo, Australia a menudo le sirve de ambientaci\u00f3n. En 2022 se estren\u00f3 en Netflix <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Un maridaje perfecto<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, una comedia rom\u00e1ntica sobre una estadounidense cheta, importadora de vinos, que acepta trabajar en una estancia australiana para ganar la confianza de sus due\u00f1os. La pel\u00edcula reciente <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Con todos menos contigo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> usa S\u00eddney como escenario de su versi\u00f3n moderna de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Mucho ruido y pocas nueces<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Shakespeare, protagonizada por Sydney Sweeney y Glen Powell. El t\u00edtulo del nuevo libro de Blaquier promete algo similar. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Lady<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> es el apodo que sus compa\u00f1eros de colegio le pusieron a la autora; es tambi\u00e9n el nombre de su protagonista. La palabra \u2013en ingl\u00e9s, una se\u00f1ora de cierta distinci\u00f3n\u2013 da una nota tilinga al proyecto. Blaquier iba al colegio San Andr\u00e9s en Buenos Aires, uno de las escuelas m\u00e1s exclusivas de toda Argentina; que Victoria se destacara por su fineza all\u00ed da una idea de su personalidad. Quiz\u00e1s, yo pensaba, Australia le permit\u00eda por fin tener los pies sobre la tierra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El libro tiene una relaci\u00f3n un poco confusa con el g\u00e9nero. En el prefacio Blaquier lo describe como una \u00abnovela\u00bb, pero a la vez cuenta sus dificultades para recordar los hechos de su vida unos quince a\u00f1os atr\u00e1s. La protagonista comparte su apodo y en su Instagram Blaquier mezcla libremente sus propias vivencias con los eventos del libro. De ficci\u00f3n tiene poco, al parecer: estamos frente a unas memorias. Se limita a lo que realmente pas\u00f3. Probablemente el libro ser\u00eda m\u00e1s entretenido si ella estuviera dispuesta a inventar. El tri\u00e1ngulo amoroso es pr\u00e1cticamente un requisito de la novela rosa: la trama pide a gritos a un pretendiente australiano para dramatizar la relaci\u00f3n de Lady con el pa\u00eds desconocido. Sin embargo, Blaquier se resiste a los clich\u00e9s del g\u00e9nero. No queda claro entonces por qu\u00e9 lo define como una novela: quiz\u00e1s tenga m\u00e1s que ver con el marketing que con la narraci\u00f3n. Tiene una intenci\u00f3n did\u00e1ctica tambi\u00e9n: escribe, \u00abAspiro a que esta historia te lleve a viajar tanto exterior como interiormente y puedas reconocer tu propio valor y tu magia para transformar tu vida en lo que te gustar\u00eda que sea\u00bb. El libro es \u2013o quiere ser\u2013 un texto de autoayuda. Blaquier pretende ser un modelo a seguir, un \u00abpuntapi\u00e9\u00bb. Quiz\u00e1s valga la pena, entonces, detenerse en la identidad de la autora.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El apellido Blaquier ser\u00e1 conocido por muchos argentinos. La revista <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a1Hola!<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> dedic\u00f3 una extensa nota a la presentaci\u00f3n de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Una Lady en S\u00eddney<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, acompa\u00f1ada por fotos de la autora y sus parientes. Introduce a Victoria como la \u00abnieta de Pedro Carlos Blaquier (hermano de Carlos Pedro Blaquier, quien fuera uno de los empresarios m\u00e1s reconocidos de Argentina por haber fundado un conglomerado de negocios tras haber hecho del ingenio Ledesma un imperio)\u2026\u00bb. Su mam\u00e1 Felisa es de los Larivi\u00e8re, los due\u00f1os de la estancia <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La Primavera<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> \u2013Felipe, el abuelo de Victoria, vendi\u00f3 su mitad a Ted Turner y Jane Fonda en 1996\u2013 y la editorial Ediciones Larivi\u00e8re. \u00abTransformar tu vida en lo que te gustar\u00eda que sea\u00bb es bastante m\u00e1s f\u00e1cil si uno cuenta con el respaldo de semejantes fortunas. El viaje de autodescubrimiento es un lujo que Blaquier puede permitirse. Los lemas de la psicolog\u00eda pop \u2013\u00abMe animo a ser quien soy\u00bb\u2013 son un bien cultural igual a su formaci\u00f3n en el colegio San Andr\u00e9s. Algo que admiro sobre el libro es que el tema econ\u00f3mico no se quede afuera. La protagonista no es del todo consciente de su privilegio, pero lejos de su casa ella piensa mucho en la plata: qui\u00e9n la tiene, c\u00f3mo conseguirla. En Australia, por primera vez en su vida, Lady se ve obligada a trabajar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La historia comienza en Buenos Aires y el primer cap\u00edtulo est\u00e1 lleno de detalles que delatan su privilegio: la ni\u00f1era que la sigue cuidando a los veinti\u00fan a\u00f1os; el vestido comprado en Londres; la boda de su prima en el campo, presenciada por todo el pueblo. Sin embargo, una sola frase lo resume: \u00abDesde diciembre no hac\u00eda nada porque, reci\u00e9n recibida y con planes de mudarme a S\u00eddney, no iba a buscar trabajo en Buenos Aires\u00bb. \u00bfPara qu\u00e9 trabajar? Australia no le interesa demasiado como destino: viaja para reunirse con Alain, su novio belga, que va a estudiar en la Universidad de S\u00eddney. Lady caracteriza esa relaci\u00f3n como una forma \u00abrebuscada de matar mis horas libres\u00bb. Ella se queda fuera del programa Work &amp; Travel que le permitir\u00eda trabajar en Australia; decide viajar con una visa de turista. Piensa quedarse por dos a\u00f1os aunque la visa s\u00f3lo le d\u00e9 tres meses: se las ingeniar\u00e1 all\u00ed. Improvisa todo con la despreocupaci\u00f3n de los ricos, que saben que las reglas no aplican a ellos, que la fortuna familiar los rescatar\u00e1 de cualquier contratiempo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El libro no ofrece un retrato muy detallado de Australia. Al principio me decepcion\u00f3 la falta de curiosidad de la Lady sobre mi pa\u00eds. Aparte de un viaje en campervan a la Gran Barrera de Coral, ella apenas sale del microcentro de S\u00eddney, una zona poco concurrida por los habitantes de la ciudad. Conoce a pocos australianos. Tira unos datos sobre la autora Robyn Davidson, el pueblo hippie Nimbin \u2013el San Marcos de las Sierras australiano\u2013 y la pel\u00edcula <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Crocodile Dundee<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, pero la cultura e historia del pa\u00eds tampoco le interpelan. \u00abEs fascinante estar en un pa\u00eds donde las reglas se cumplen\u00bb es la suma de su an\u00e1lisis cultural. \u00bfPor qu\u00e9 ir tan lejos si no le interesa el destino?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Sin embargo, el retrato que Blaquier hace de s\u00ed misma como viajera joven es bastante veros\u00edmil. En Australia es costumbre que los pibes burgueses tomen un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">gap year<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> despu\u00e9s de terminar el secundario, un viaje de egresados m\u00e1s ambicioso que el de sus pares argentinos a Bariloche. Vagan por todo el mundo, la mitad de las veces en pedo; se juntan en las playas de Tailandia o el Oktoberfest de Munich, financiando el viaje con trabajo como meseros o ni\u00f1eras. El destino es mero trasfondo; lo que importa es salir al mundo. En eso se ve la mayor prosperidad de Australia comparada con Argentina. El viaje que la Lady \u2013hija de la oligarqu\u00eda argentina\u2013 presenta como una gran aventura es rito de paso entre la clase media de mi pa\u00eds.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La Lady siente esa desventaja; incluso llega a describirse como \u00abtercermundista\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">. Por ser europeo el novio, le parece a Lady, recibe otro trato. Como estudiante universitario su presencia en Australia est\u00e1 legalizada; Lady, en cambio, pronto se da cuenta de las dificultades que implica ser una inmigrante ilegal. No puede firmar ning\u00fan contrato; los \u00fanicos empleos abiertos a ella son en negro. Ella no nos explica bien su posici\u00f3n econ\u00f3mica, s\u00f3lo que lleg\u00f3 a Australia con unos \u00abahorros\u00bb \u2013que como buena argentina guarda en \u00abun sobre debajo del colch\u00f3n\u00bb\u2013 que se van acabando. Dado que nunca trabaj\u00f3 en su vida ese dinero es presuntamente el regalo de su familia; sin embargo, su ansiedad sobre el tema sugiere que ellos no piensan mandarle m\u00e1s. Alain se hace cargo de todo. En S\u00eddney viven de manera muy poco tercermundista, en un edificio en pleno centro con \u00abpileta y jacuzzi en el \u00faltimo piso\u00bb. Al principio Lady dice que \u00abnunca me interes\u00f3 ocuparme de nada\u00bb, pero su dependencia del novio le molesta cada vez m\u00e1s: \u00abde su visa, de su m\u00e1ster, de que \u00e9l bancase todos los gastos del departamento, de su van, de sus tiempos y sus antojos\u00bb. Si quiere ser aut\u00f3noma necesita contar con plata propia. Y para tener esa plata tendr\u00e1 que trabajar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Agarra una serie de trabajos en restaurantes y caf\u00e9s. Blaquier dedica casi la mitad del libro a esas experiencias: se nota un cambio en su tono, la Lady realmente se engancha con los detalles de sus turnos y las relaciones con sus compa\u00f1eros. Son casi todos inmigrantes como ella, banc\u00e1ndose la incertidumbre del mercado negro. Un empleador le dice que \u00abdespu\u00e9s de unos meses iba a tener que irme antes de que les cayera una inspecci\u00f3n\u00bb; otro \u00abnos pagaban por debajo del salario m\u00ednimo sabiendo que ninguno ten\u00eda visa, as\u00ed que no pod\u00edamos quejarnos\u00bb. Ella es siempre consciente de cierta irrealidad, de \u00abhacer el papel de sudamericana\u00bb: \u00abcomo si fuese parte de una pel\u00edcula que estaba filmando en la que en cualquier momento el director gritar\u00eda &#8220;\u00a1corte!&#8221; y mi vida real iba a comenzar\u00bb. Como la novia de Jarvis Cocker en el tema &#8220;Common People&#8221;, la Lady nunca entender\u00e1 la suerte de la gente com\u00fan precisamente porque tiene la posibilidad de irse cuando deje de disfrutar su nueva vida humilde. Se cansa de S\u00eddney \u2013la relaci\u00f3n con Alain tampoco le cierra\u2013 y decide pegar la vuelta a Buenos Aires.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El proyecto de Blaquier en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Una Lady en S\u00eddney<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, entonces, no tiene mucho que ver con el lugar en s\u00ed. Australia no le interesa demasiado: es el trasfondo de su desamor con el belga y el pa\u00eds que \u00abme vio nacer como moza\u00bb. Sin embargo, me parece interesante el retrato \u2013no del todo intencionado\u2013 de su clase y las anteojeras que le pone su riqueza. Para ella el trabajo no es una necesidad sino una parada en su viaje de autodescubrimiento. Su suerte le ciega. En ingl\u00e9s se usa la frase <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">champagne problems <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">para referirse a los problemas de los ricos: si eso es lo peor que te pasa, insin\u00faa, sos un afortunado. Da t\u00edtulo a un tema de Taylor Swift que cuenta, como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Una Lady en S\u00eddney<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, la historia de un compromiso fallido. El uso reiterado que la narradora hace de la frase \u2013se repite a lo largo de la canci\u00f3n\u2013 refleja su conciencia del propio privilegio. La Lady, en cambio, no parece comprender su lugar en el mundo. Blaquier cierra el libro en modo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">life coach<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. \u00abTodos tenemos la capacidad de transmutar\u00bb, escribe. \u00abNo esperes m\u00e1s y transform\u00e1 tu historia usando tu magia\u00bb. Todos disponemos de magia; pocos de la fortuna de los Blaquier y Larivi\u00e8re.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">* * *<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Casi al mismo tiempo que <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Una Lady en S\u00eddney<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> \u2013y de la misma editorial, Penguin Random House\u2013 sali\u00f3 la nueva edici\u00f3n de otro libro que cuenta las experiencias de las mujeres Blaquier, esta vez desde el periodismo. En la \u00abbiograf\u00eda no autorizada\u00bb <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Las Blaquier<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, la autora Soledad Ferrari nunca pierde de vista el privilegio de sus sujetos. Seguramente esto tenga que ver con su trayectoria como periodista: Ferrari fue redactora de la revista <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Gente<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, que se dedica a exponer la intimidad de los ricos y famosos, y autora, con Gonzalo \u00c1lvarez Guerrero, de una biograf\u00eda de M\u00e1xima Zorreguieta. Practica un periodismo rosa consagrado a los <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">champagne problems<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Sin embargo, su enfoque en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Las Blaquier<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> en las mujeres de una familia olig\u00e1rquica abre muchas posibilidades. Por un lado es un gesto feminista que reconoce su participaci\u00f3n en esa historia. Al mismo tiempo le permite a Ferrari preguntar hasta qu\u00e9 punto disponen del poder de aquella familia y hasta qu\u00e9 punto son c\u00f3mplices en su abuso. A prop\u00f3sito, el apellido Blaquier se parece de manera sugerente al verbo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">blanquear<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Muchas veces el papel de las mujeres oligarcas es precisamente eso: ostentan la formas visibles de la civilizaci\u00f3n, de ese modo prestando elegancia y respetabilidad a la fuerza bruta de la plata. Naturalizan ese poder por medio de convertirlo en un bien aparentemente com\u00fan: la ostentaci\u00f3n se convierte en una virtud, la prueba del desarrollo del pa\u00eds. Iguales a la Alianza Francesa, manejan el poder suave de la cultura.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Dos matriarcas dominan el relato que hace Ferrari. Vienen de dos ramas distintas de la familia Blaquier y sus vidas esbozan las trayectorias cl\u00e1sicas de la aristocracia argentina: el ascenso r\u00e1pido y la decadencia gradual. Ninguna de ellas naci\u00f3 una Blaquier. Magdalena Nelson Hunter fue la hija del due\u00f1o de una farmacia en la calle Florida de Buenos Aires; se cas\u00f3 con Juan Silvestre Blaquier de Elizalde, heredero del campo La Concepci\u00f3n. Mar\u00eda Elena Arrieta, la \u00fanica heredera del ingenio Ledesma en Jujuy, eligi\u00f3 a su marido Carlos Pedro Blaquier en parte porque el abogado le pareci\u00f3 un buen candidato para gestionar su patrimonio. Como escribe Ferrari, \u00abTanto en la rama Blaquier Nelson como en la Blaquier Arrieta existe un poderoso matriarcado, en el que la figura del hombre no es menor porque asegura la posibilidad de la maternidad y un buen apellido que proveer\u00e1 fortuna y contactos\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">De personalidades diversas \u2013Malena permisiva y extrovertida, Nelly conservadora y \u00abcomplicada\u00bb\u2013 las dos mujeres dominan la narrativa gracias a la fuerza de su respectivo car\u00e1cter. Malena se ve obligada a mandar sola despu\u00e9s de la muerte de su marido Silvestre en un accidente a\u00e9reo. Preside el decaimiento inexorable de la fortuna familiar. Los Blaquier Nelson venden por partes el terreno de La Concepci\u00f3n \u2013en un momento el s\u00edmbolo de su prestigio y uni\u00f3n\u2013 hasta llegar al punto de alquiler el casco a turistas y equipos de filmaci\u00f3n. De chica el padre de Nelly le ense\u00f1\u00f3 el funcionamiento del ingenio Ledesma \u00abpara pasarle la posta de la empresa\u00bb; como mujer casada se encuentra al margen de su \u00e9xito y de su propio matrimonio. Mientras Carlos Pedro Blaquier cobra cada vez m\u00e1s protagonismo en el negocio y elige a su secretaria Cristina Khallouf como su flamante pareja, Nelly dedica sus energ\u00edas al Museo de Bellas Artes en Buenos Aires. Personajes fascinantes las dos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Ferrari se muestra m\u00e1s c\u00f3moda con los Blaquier Nelson: Malena y sus descendientes son, por cierto, figuras ya conocidas por los lectores de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Gente<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. La tapa del libro promete una lectura picante: los labios de una mujer cierran sobre un terr\u00f3n de az\u00facar como si fuese una droga. En los cap\u00edtulos sobre los Blaquier Nelson, la autora cumple. Cuenta el paso de Dolores Blaquier Nelson por la c\u00e1rcel de Ezeiza; el matrimonio de Delfina Blaquier con Ignacio Figueras y su vida glamorosa en Estados Unidos; el esc\u00e1ndalo de la participaci\u00f3n de Ginette Reynal en programas televisivos como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Caf\u00e9 Fashion<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Los Arrieta Blaquier le presentan otros desaf\u00edos a nivel narrativo y \u00e9tico. Por un lado, Carlos Pedro se impone como protagonista, de modo que <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Las Blaquier<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> deja de ser la historia de las mujeres de la familia y se vuelve una m\u00e1s de un empresario var\u00f3n. Me preguntaba con frecuencia si Nelly \u2013una mujer de una voluntad de hierro y una obvia capacidad de organizaci\u00f3n\u2013 estaba resentida con su papel secundario en la empresa familiar, con la necesidad de ceder el mando a Carlos Pedro. Desafortunadamente, el libro a menudo la deja a un lado como hizo su marido, un personaje secundario en su propia vida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El tema \u00e9tico es incluso m\u00e1s complejo. El libro tiene forma de alfajor. De sus 400 p\u00e1ginas, Ferrari dedica las primeras cien a la participaci\u00f3n de Carlos Pedro en la Escuela de Yoga de Buenos Aires, una secta investigada por la trata de personas, entre otros delitos. Las \u00faltimas cien albergan una denuncia sobre las condiciones sociales y medioambientales en el ingenio Ledesma y sus alrededores. Ac\u00e1 Ferrari da su versi\u00f3n de la infame Noche del Apag\u00f3n en 1976 y la posible colaboraci\u00f3n de la empresa con la dictadura c\u00edvico militar. En las 200 p\u00e1ginas restantes \u2013el relleno del alfajor\u2013 se encuentra el material sobre las mujeres de la familia Blaquier, el tema anunciado del libro. Esta estructura implica cambios dr\u00e1sticos de tono. Uno pasa de una investigaci\u00f3n detallada \u2013 Ferrari nombra a sus fuentes y a menudo reproduce expedientes, declaraciones y otros documentos\u2013 a chisme, provisto a la autora por parientes y amigos de la familia an\u00f3nimos; de delitos y abusos de poder a amor\u00edos y divorcios. El modo atroz de mezclarse esas realidades es propio de la historia de los Arrieta Blaquier y probablemente de cualquier dinast\u00eda de su clase. Sin embargo, Ferrari no encuentra la manera de vincular esas realidades. Pareciera absolver a las Blaquier de las partes turbias de su historia familiar, porque no parecen tener nada que ver con ellas. Carlos Pedro y la empresa se vuelven los protagonistas, los malos de la trama.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Quiz\u00e1s algunas pistas sobre la postura de las mujeres se encuentren en una an\u00e9cdota de la infancia de Nelly. Tiene ocho a\u00f1os y se pone \u00abun vestido de gasa color manteca y los zapatos de charol que ella misma hab\u00eda elegido en el \u00faltimo viaje a Par\u00eds\u00bb. Su padre le ha organizado la proyecci\u00f3n de una pel\u00edcula de Chaplin en el parque de su mansi\u00f3n en General Libertador San Mart\u00edn. La ver\u00e1 sola: le est\u00e1 prohibido hacer amigos con los vecinos del pueblo, trabajadores en el ingenio que les permite a los Arrieta la casona, el vestido, los viajes a Europa. Los vecinos miran la pel\u00edcula \u00abde refil\u00f3n\u00bb desde el patio; la escena hace pensar en la boda de la prima en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Una Lady en S\u00eddney<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> casi un siglo despu\u00e9s, presenciado por todo el pueblo. Herminio Arrieta quiere divertir a su hija; ella se aburre demasiado en el norte. Inspira cierta piedad esa figura solitaria: parte de su formaci\u00f3n como chica rica es una rigurosa cuarentena social, para subrayar su posici\u00f3n y mantenerla a salvo de la contagiosa solidaridad. Antes de la pel\u00edcula, Nelly sale al balc\u00f3n de la casona para tirarle besos al p\u00fablico como si fuera una princesa, elevada pero sola. Las dos realidades existen literalmente en planos distintos. Tal vez las Blaquier manejen su choque as\u00ed: relegan las realidades inoportunas, inc\u00f3modas por momentos pero no tan dif\u00edciles de ignorar. Despu\u00e9s de todo, los <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">champagne problems<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> les reclaman la atenci\u00f3n. En 2011, al enterarse de la indagatoria a Carlos Pedro por su posible colaboraci\u00f3n con los militares, Ferrari relata que Nelly responde: \u00ab\u00a1Arregl\u00e1 esto, Carlos Pedro! \u00bfO tambi\u00e9n quer\u00e9s cargar con mi muerte? \u00a1Este esc\u00e1ndalo me va a llevar a la tumba!\u00bb No expresa repudio de los hechos; tampoco pide que su marido se los aclarare. Lamenta su irrupci\u00f3n en su comodidad de gran dama.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>John Bell<\/strong><\/p>\n<p>Fotograf\u00eda de Martin Parr<\/p>\n<p>Sobre:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-5483\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/las-blaquier-663x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"424\" height=\"655\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/las-blaquier-663x1024.jpg 663w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/las-blaquier-194x300.jpg 194w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/las-blaquier-768x1186.jpg 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/las-blaquier-995x1536.jpg 995w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/las-blaquier.jpg 1100w\" sizes=\"auto, (max-width: 424px) 100vw, 424px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las Blaquier<br \/>\nSoledad Ferrari<br \/>\nEd. Sudamerica<br \/>\n2024<br \/>\n416 pp.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>y<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-5484\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/una-lady-en-sidney-663x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"423\" height=\"653\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/una-lady-en-sidney-663x1024.jpg 663w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/una-lady-en-sidney-194x300.jpg 194w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/una-lady-en-sidney-768x1186.jpg 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/una-lady-en-sidney-995x1536.jpg 995w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/una-lady-en-sidney.jpg 1100w\" sizes=\"auto, (max-width: 423px) 100vw, 423px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una Lady en S\u00eddney<br \/>\nVictoria Blaquier<br \/>\nEd. Suma de letras<br \/>\n2024<br \/>\n160 pp.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La tapa me interpel\u00f3. En la mesa de novedades me sorprendi\u00f3 una vista de S\u00eddney, mi ciudad natal. Es una imagen de su famosa Bah\u00eda; al oeste se ven la Opera House y el Harbour Bridge, dos \u00edconos de la urbe y de todo el pa\u00eds. Las flores del jacarand\u00e1 \u2013ese \u00e1rbol que imprime el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":102,"featured_media":5486,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10,443],"tags":[],"class_list":["post-5482","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-literatura","category-resena"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5482","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/102"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5482"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5482\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5487,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5482\/revisions\/5487"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5486"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5482"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5482"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5482"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}