{"id":5453,"date":"2024-09-03T16:26:25","date_gmt":"2024-09-03T19:26:25","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5453"},"modified":"2024-09-06T13:58:45","modified_gmt":"2024-09-06T16:58:45","slug":"la-hija-perdida-del-trueno-apuntes-sobre-stella-corvalan-por-felipe-moncada-mijic","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2024\/09\/03\/la-hija-perdida-del-trueno-apuntes-sobre-stella-corvalan-por-felipe-moncada-mijic\/","title":{"rendered":"La hija perdida del trueno. Apuntes sobre Stella Corval\u00e1n \u2013 Por Felipe Moncada Mijic"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Stella Corval\u00e1n muri\u00f3 de ausencias<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Sinfon\u00eda de la angustia<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Los poetas del Maule\u00a0<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">la recordaremos m\u00e1s all\u00e1 del tiempo y del olvido<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Mat\u00edas Rafide<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Stella Corval\u00e1n Vega nace en Talca el 25 de noviembre de 1910 y vive su primera infancia en el barrio La Merced, creciendo junto a la compa\u00f1\u00eda de su abuela, quien fallece cuando Stella ten\u00eda alrededor de 11 a\u00f1os. Al quedarse sin el cuidado de su abuela, la peque\u00f1a Stella se traslada a vivir a Rancagua con su t\u00eda, la profesora Carmela Corval\u00e1n, donde termina sus estudios secundarios. Posteriormente realiza estudios en Santiago en la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile, egresando, pero sin ejercer como abogada.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Comienza su aventura literaria, primero publicando poemas en diarios y revistas de provincia, para luego seguir un largo camino de libros<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, lecturas p\u00fablicas, conferencias, cr\u00f3nicas, relatos de viajes y rese\u00f1as literarias. Y todo ello mientras practicaba una<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">escritura epistolar que la acompa\u00f1\u00f3 toda su vida.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">A principios de la d\u00e9cada del cuarenta hay colaboraciones suyas en la revista <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">En Viaje<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Son cr\u00f3nicas sobre lugares y prosas descriptivas sobre ciudades de Chile, donde ya muestra su faceta de viajera. En aquella revista, editada por la Empresa de Ferrocarriles del Estado, publica poemas sobre ciudades o lugares de veraneo, playas, lagos. Muchos de esos textos conformar\u00edan m\u00e1s tarde, en 1948, su libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Geograf\u00eda Azul<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. En aquella importante revista que se distribu\u00eda a lo largo de Chile mediante el tren de pasajeros, tambi\u00e9n public\u00f3 cr\u00f3nicas literarias, como en la que narra su visita al poeta Jorge Gonz\u00e1lez Bast\u00edas en la Estaci\u00f3n Infiernillo del tren Ramal. Sus colaboraciones con revistas siguen durante el per\u00edodo que vive en Montevideo y Buenos Aires (1946-1947), como las entrevistas que enviaba desde el extranjero a la revista chilena <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Zig-Zag<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Su labor como conferencista, encargada por el Ministerio de Instrucci\u00f3n P\u00fablica y Previsi\u00f3n Social del Gobierno de Uruguay, comienza en 1949 y se extiende hacia la d\u00e9cada del 50, realizando charlas sobre poes\u00eda latinoamericana, que Stella complementaba con dotes histri\u00f3nicas y de canto. Durante 20 a\u00f1os recorri\u00f3 pa\u00edses de Am\u00e9rica, Europa y el norte de \u00c1frica, regresando espor\u00e1dicamente a Chile, realizando conferencias, recitales de poes\u00eda, entrevistas, manteniendo correspondencia con artistas e intelectuales de distintos continentes y difundiendo la poes\u00eda latinoamericana, en especial la obra de poetas de Chile. Argentina, Uruguay, Brasil, Espa\u00f1a, Francia, Italia, Inglaterra, Holanda, Suecia, B\u00e9lgica, Turqu\u00eda, Portugal, Marruecos, fueron algunos de los pa\u00edses donde realiz\u00f3 presentaciones.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Regresa a Chile en la d\u00e9cada del 60, a vivir en una antigua casona del barrio Ed\u00e9n de Talca y participa activamente en la vida cultural de la ciudad, escribiendo rese\u00f1as literarias en el diario <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La Ma\u00f1ana<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, y colaborando con cr\u00f3nicas en el \u00e1mbito cultural. Los \u00faltimos a\u00f1os de su vida transcurren en Santiago, donde fallece un 21 de agosto de 1994 a la edad de 84 a\u00f1os.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">DIJERON DE STELLA<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En sus inicios literarios en Chile, su di\u00e1logo estuvo con autores como Julio Moncada, Nicomedes Guzm\u00e1n, Oscar Castro, Gonzalo Drago, \u00c1ngel Cruchaga Santa Mar\u00eda, y con el poeta de Rauco, fundador del Grupo Fuego de Poes\u00eda, Carlos Ren\u00e9 Correa. \u00c9l fue el primer autor que publica una cr\u00edtica de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sombra en el Aire<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, primer libro de Stella. En el diario <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El Ilustrado<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, de Santiago, Correa menciona: \u201cpoemas cincelados con esmero, purificados de toda sombra, a pesar del nombre del libro. Poemas que cumplen de manera rigurosa su funci\u00f3n de evocar, sugerir y emocionar.\u201d<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">M\u00e1s tarde vinieron cr\u00edticas entusiastas en los alrededores rioplatenses, con opiniones de personajes como Roberto Giusti en Buenos Aires, director de la revista <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Nosotros<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, donde Stella public\u00f3 algunos poemas en esa \u00e9poca. En 1943, Giusti recuerda: \u201cStella Corval\u00e1n me trajo un d\u00eda con gracia mimosa, con su ingenio travieso, con su campechana confianza, con sus raptos de alegr\u00eda infantil y de misteriosa melancol\u00eda, un grato mensaje del alma chilena.\u201d<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Sus viajes a Buenos Aires se prolongan a Montevideo, donde llega a la casa de Juana de Ibarbourou en 1947, momento que marca un antes y un despu\u00e9s en su trayectoria, pues ser\u00eda su ventana a Europa. Ser\u00eda dif\u00edcil dar cuenta del periplo completo de Stella por los caminos del viejo mundo en los a\u00f1os que public\u00f3 y present\u00f3 casi todos sus libros. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sinfon\u00eda del viento<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Madrid 1951) y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sinfon\u00eda de la Angustia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Madrid 1955) fueron sus obras de m\u00e1s resonancia en esos a\u00f1os.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En 1956 los vientos la llevaron a Santiago de Compostela, donde se acerc\u00f3 al convento de San Francisco e ingres\u00f3 a la Orden Tercera. En septiembre de ese a\u00f1o la presenta el Fray Jos\u00e9 Isorna en el peri\u00f3dico <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El Correo Gallego<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">:\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cCada fibra del universo resuena en las estrofas de esta sinf\u00f3nica mujer, en forma de quejido, de canto, de plegaria y de \u00e9xtasis. Todo el Cosmos es propiedad del coraz\u00f3n iluminado e incandescente de esta \u201cestrella\u201d ser\u00e1fica que desde las cimas radiantes de la pura poes\u00eda, deja caer sobre la angustia del mundo, el regalo luminoso de sus versos \u2014temblorosos como estrellas, y fuertes como arc\u00e1ngeles.\u201d<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Cuando Stella regresa a Chile a inicios de la d\u00e9cada del 60, es noticia en el diario local, pero no en la secci\u00f3n literaria, sino en la cr\u00f3nica policial: Al llegar junto a su t\u00eda de un largo periplo, encuentra su casa en la Villa Ed\u00e9n saqueada y su jard\u00edn convertido en una toma<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">. Las autoridades tuvieron que intervenir para que su residencia fuera restituida\u2026 de esa manera la recib\u00eda Talca (que en mapudungun vendr\u00eda a significar trueno), con un golpe de realidad. Ese mundo de desigualdades que vio en tantos pa\u00edses y que describi\u00f3 en su libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Humanidad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, se hab\u00eda instalado en el para\u00edso vegetal dejado en su ciudad natal.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Ya reinstalada en la quinta, que llam\u00f3 Villa Stella, colabora con diarios regionales, como lo confirman los archivos del diario <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La Ma\u00f1ana<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, donde en su columna titulada \u201cAl comp\u00e1s de los d\u00edas\u201d, da cuenta de art\u00edculos escritos sobre autores contempor\u00e1neos como Jos\u00e9 Santos Gonz\u00e1lez Vera, Eliana Navarro, Carlos Ren\u00e9 Correa, entre otros, as\u00ed como invita a exposiciones de pinturas, comenta obras de teatro, libros, o realiza recuerdos de ciudadanos ilustres. El a\u00f1o 1968 comienza a colaborar con el diario <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El Rancag\u00fcino<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, hasta los primeros a\u00f1os de la d\u00e9cada del 70. Sin embargo, Stella nunca vuelve a publicar libros. Aunque anunci\u00f3 muchas veces sus in\u00e9ditos: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sinfon\u00eda del Agua<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sinfon\u00eda del Fuego<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Umbral del Llanto<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Su poes\u00eda, m\u00e1s bien pasional, o pante\u00edsta, o m\u00edstica, o surrealista, o de celebraci\u00f3n de la naturaleza o la patria, o de conmoci\u00f3n por la humanidad; no alcanza a llegar a la esfera participantemente pol\u00edtica, pero esa neutralidad parece tener consecuencias\u2026 Stella lleg\u00f3 a Espa\u00f1a cuando era reciente el exilio de intelectuales, artistas, profesionales, hacia otras latitudes, mientras Franco dominaba una Espa\u00f1a cat\u00f3lica y autoritaria. All\u00ed tuvo sus principales auditorios, public\u00f3 sus libros y organiz\u00f3 viajes por Europa y el norte de \u00c1frica.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Primero fue \u201cla novia del viento\u201d, \u201cla cristiana errante\u201d, mientras era la joven fotog\u00e9nica que se abr\u00eda camino, luego \u201cla triste y euf\u00f3rica\u201d o \u201cla prodigiosa taumaturga\u201d, pero m\u00e1s tarde fue \u201cla que muri\u00f3 de ausencias\u201d, la olvidada, la solitaria\u2026 adjetivos que comienzan a dominar en la d\u00e9cada del ochenta, cuando vuelve a aparecer en peri\u00f3dicos realizando recitales po\u00e9ticos en establecimientos educacionales. Invitada al auditorio del Colegio M\u00e9dico de Concepci\u00f3n en 1988, la prensa local comentaba: \u201cNo muy conocida en Chile, por sus prolongadas ausencias del pa\u00eds, su obra ha sido reconocida m\u00e1s bien en el extranjero, donde se han referido a ella autores de relevancia y prestigio mundial.\u201d<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Su historia de publicaciones, reconocimientos y recitales por Europa y el norte de \u00c1frica, la siguen como un alma en pena. Los diarios mencionan m\u00e1s o menos los mismos autores: Juana de Ibarbourou, P\u00edo Baroja, Giovanni Papini, Francis de Miomadre, Ram\u00f3n Men\u00e9ndez Pidal, Vicente Aleixandre, D\u00e1maso Alonso, Camilo Jos\u00e9 Cela, comienzan a repetirse como certificado de que la autora tiene una estatura mundial que en Chile se desconoce. No hay acceso a sus publicaciones, casi todos sus libros fueron editados en el extranjero hace muchos a\u00f1os; no hay reediciones, no hay interesados en publicar lo in\u00e9dito. Los libros que circulan en Chile son los que le quedan de saldo a la propia autora y que regala de cuando en cuando con una amplia dedicatoria a un literato conocido, o deja en una biblioteca, o vende. As\u00ed, en cada libro que circula va creciendo el mito de la desconocida. \u201cUna leyenda que camina\u201d la denomin\u00f3 el poeta Enrique Villablanca; ep\u00edtetos y sobrenombres no faltaron para resaltar su noviazgo con un tiempo que ya fue.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Los \u00faltimos a\u00f1os de su vida son dif\u00edciles de seguir. El poeta Bernardo Gonz\u00e1lez recuerda que estando en el centro de Talca junto a Enrique Villablanca, en la d\u00e9cada de los ochenta, la vieron alguna vez pasar vestida de blanco por la calle Uno Sur, con la vista algo perdida, \u201ccomo la virgen de Notre Dame sobre los cielos de Par\u00eds\u2026\u201d o como aquella que presagiara en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sinfon\u00eda de la angustia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">: \u201cNo tiene ya dolor ni siente angustia \/ la maldad desat\u00f3 sus ligaduras \/ y la dej\u00f3 tan libre, tan lejana, \/ como una de esas islas pavorosas \/ que a lo lejos se yerguen fantasmales.\u201d<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Su relaci\u00f3n con Talca est\u00e1 marcada por los recuerdos de su infancia primero, luego por el apoyo brindado por la sociedad talquina, desempe\u00f1\u00e1ndose como cronista en la prensa local, siendo felicitada por sus logros de juventud incluso p\u00fablicamente por alcaldes, pero aquello cambia a su edad madura por el desagravio y una cierta incomprensi\u00f3n. Hacia el final de su vida desliza la idea de que ha sido maltratada en la ciudad, habla de penas, desencantos, vejaciones, de desalmados, de bajas pasiones, de indefensi\u00f3n y de locura:<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201c<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">A menudo pienso que Talca ha sido siempre para m\u00ed la peque\u00f1a quinta que lleva mi nombre y que, por guardar tantas vivencias m\u00edas, es un im\u00e1n que me incita a regresar, a pesar de las penas y desencantos que aqu\u00ed he recibido y sigo recibiendo.&#8221; (Cervantes Libros, 1981)<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">\u2734\ufe0e<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cTen\u00eda raz\u00f3n Juana de Ibarbourou al decir que el nacer en Chile no fue bueno para m\u00ed, he sido \u00faltimamente vejada en la ciudad de Talca, a la que ya no me une ni un solo lazo de afecto y s\u00ed una quinta en donde se ha depositado el sumun de mis vivencias humanas y a la que algunos desalmados enturbian con sus bajas pasiones. No tengo all\u00ed quien me defienda y soy para muchos la \u201cpoetisa loca\u201d. Ojal\u00e1 volviera a nacerles en el futuro otra con la locura que a m\u00ed me atribuyen.\u201d<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> (Diario \u00edntimo, 1983)<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Pocos son los testimonios de sus \u00faltimos a\u00f1os, la prensa parece olvidarla, hasta que el 06 de enero de 1994, la escritora talquina Fanny Ross pregunta en un art\u00edculo del diario <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El Centro<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">:\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201c\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 con Stella Corval\u00e1n? Hace mucho tiempo que no se la divisa por las calles de su ciudad. Caminaba, con bastante dificultad, agachadita, temblorosa, pero con el enorme orgullo de sentirse talquina y poetisa. El olvido y la ingratitud nos marcan siempre. (\u2026) A Stella jam\u00e1s se le hizo un homenaje. Ni siquiera se sabe de ella. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1? \u00bfAcaso esta mujer llena de fuego y de ternura ha sido borrada de los mapas po\u00e9ticos?\u201d\u00a0<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Stella fallece un 21 de agosto de 1994 en \u00d1u\u00f1oa, Santiago, sin que nadie en Talca se enterara o fuera noticia en alg\u00fan peri\u00f3dico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Lo que pasa tras su muerte sigue alimentando su leyenda. Al no tener herederos o no hacerse p\u00fablica su herencia, sus bienes materiales van desapareciendo, su Villa Stella es vendida a un precio irrisorio en un tr\u00e1mite dudoso (hoy all\u00ed se levanta un condominio), y voces de la ciudad trueno insisten en que perdi\u00f3 propiedades y bienes de modo bastante oscuro, como ya ven\u00eda haci\u00e9ndolo en vida. En la actualidad aparece el Estado, a trav\u00e9s del Ministerio de Bienes Nacionales como \u201cheredero\u201d de la poeta, aunque declaran no conocer su obra literaria y sin poner a\u00fan la misma a disposici\u00f3n del patrimonio cultural com\u00fan<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">. Se trata de una obra hu\u00e9rfana sin regularizar. La ley 17336 permite utilizar la obra sin permiso en sus excepciones legales, para ocupar\u00a0\u201cpeque\u00f1os fragmentos\u201d que ilustren actividades educativas, o el \u201cuso incidental y excepcional que no constituya una explotaci\u00f3n encubierta\u201d. El departamento Jur\u00eddico del Departamento de Derechos Intelectuales es claro en que las excepciones no calzan con el objetivo de editar un libro de la autora o publicar una antolog\u00eda y el Ministerio de Bienes Nacionales desconoce los procedimientos para facilitar la obra. De esa suma calamitosa su obra queda en un limbo legal que la mantiene fielmente en el olvido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El 21 de agosto de este a\u00f1o se cumplieron 3 d\u00e9cadas de la muerte de la poeta, y sus archivos han ido saliendo a la luz, algunas veces literalmente desde bajo la tierra. Sus libros publicados en Espa\u00f1a, Uruguay, Italia; sus manuscritos originales y mecanografiados; correcciones, cartas, diarios \u00edntimos, fotograf\u00edas y libros in\u00e9ditos se han conservado, restaurado y digitalizando gracias al trabajo minucioso del Centro de Documentaci\u00f3n Patrimonial de la Universidad de Talca, para ponerlos a disposici\u00f3n de investigadores y estudiantes. Cada vez hay menos excusas para conocer la obra de Stella Corval\u00e1n y actualizar los juicios cr\u00edticos o explorar regiones poco conocidas de su obra. Es de esperar que la burocracia estatal otorgue la categor\u00eda de patrimonio cultural com\u00fan a su obra y que la poes\u00eda y prosa de Stella se pueda reeditar y difundir sin estar cometiendo un delito, y que no entre a ese Purgatorio de autores impublicables como Arist\u00f3teles Espa\u00f1a, Arturo Alcayaga, Enrique Villablanca, y otros tantos, gracias a una combinaci\u00f3n de desidias personales e institucionales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Nos queda la Stella l\u00edrica y pasional de sus primeros libros y de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sinfon\u00eda de la angustia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, la Stella de vuelo pante\u00edsta de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sinfon\u00eda del viento<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, la poeta de gran sensibilidad y conocimiento natural de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Memoria vegetal<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, la que ve el sufrimiento social en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Humanidad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, la m\u00edstica de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Jard\u00edn de piedra<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, la descriptiva de viajes de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Carnet de horizontes<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, la fot\u00f3grafa de momentos breves, la retratista. Facetas resumidas por ella en \u201cun grito, un canto, un rezo\u201d, tres estados de la materia po\u00e9tica de Stella Corval\u00e1n.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Por <strong>Felipe Moncada Mijic<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; Stella Corval\u00e1n muri\u00f3 de ausencias Sinfon\u00eda de la angustia &nbsp; &nbsp; Los poetas del Maule\u00a0 la recordaremos m\u00e1s all\u00e1 del tiempo y del olvido Mat\u00edas Rafide &nbsp; Stella Corval\u00e1n Vega nace en Talca el 25 de noviembre de 1910 y vive su primera infancia en el barrio La Merced, creciendo junto a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":43,"featured_media":5455,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-5453","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-literatura"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5453","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/43"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5453"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5453\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5463,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5453\/revisions\/5463"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5455"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5453"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5453"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5453"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}