{"id":5419,"date":"2024-08-15T13:05:20","date_gmt":"2024-08-15T16:05:20","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5419"},"modified":"2024-08-15T13:05:46","modified_gmt":"2024-08-15T16:05:46","slug":"miniaturas-sobre-caballos-por-jonnathan-opazo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2024\/08\/15\/miniaturas-sobre-caballos-por-jonnathan-opazo\/","title":{"rendered":"Miniaturas sobre caballos \u2013 Por Jonnathan Opazo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><b>Uno. Noche y caballos<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Una de las sensaciones inquietantes del insomnio es la agudizaci\u00f3n de algunos sentidos. Por la noche, cuando la m\u00e1quina detiene moment\u00e1neamente su curso, los que velan los sue\u00f1os del mundo quedan a merced de los sonidos m\u00e1s insignificantes: las llantas de un auto contra el pavimento, el televisor encendido en el departamento de arriba, un borracho que pasa balbuceando de camino hacia ninguna parte. Fue en desvelo que o\u00ed, como un suave rumor que fue creciendo de a poco, el galope de un caballo. Mir\u00e9 por la ventana y, bajo la luz fr\u00eda del alumbrado p\u00fablico, vi al animal perdido. Pas\u00f3 de la calle al parque y luego se hundi\u00f3 en la oscuridad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En una de sus conferencias compiladas en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Siete noches<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Borges repasa el \u00e9timo de la palabra pesadilla y rastrea sus formas en distintas lenguas. En el ingl\u00e9s de Shakespeare, nos dice, la palabra es <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">night mare<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (\u201cla yegua nocturna\u201d). Ahora pienso en ese caballo visto por el abajo firmante caminando por el parque. Quiz\u00e1 fue una yegua y lo que vi fue <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">the night mare itself<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Podr\u00eda ser la trama de una pel\u00edcula ruiciana: un hombre, sin poder dormir, ve pasar ante su ventana una serie de peque\u00f1as obras de teatro que reemplazan los sue\u00f1os que no tiene.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Y de pronto, sin aviso, la yegua nocturna. El insomne presencia, inquieto, una pesadilla.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><b><br \/>\n<\/b><b>Dos. Un caballo y un ni\u00f1o<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cY el caballo lo miraba\u201d: un d\u00eda ca\u00ed postrado ante ese verso del Luch\u00edn de V\u00edctor Jara. Un caballo que mira a un ni\u00f1o que juega con una pelota de trapo. Tambi\u00e9n, nos avisa la canci\u00f3n, hay un gato y un perro.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El caballo lo miraba. No es el gato ni el perro. Es el caballo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Desde la existencia de los zool\u00f3gicos que los animales no nos miran: nosotros hemos dispuesto de una instituci\u00f3n para mirarlos a ellos en su exotismo. Que un animal nos devuelva la mirada \u2013asumir que el animal nos mira\u2013 implica una actitud filos\u00f3fica. Preg\u00fantenle, si no, a Derrida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Entonces V\u00edctor Jara, que ve\u00eda mucho m\u00e1s all\u00e1 que nosotros, pone, junto a esa peque\u00f1a criatura hu\u00e9rfana, a un caballo que mira esta escena; la escena del chico que hace de un par de trapos una pelota. No vemos ning\u00fan adulto cerca. El ni\u00f1o, podr\u00edamos decir, est\u00e1 solo. Los animales, esos animales, constituyen una compa\u00f1\u00eda extra\u00f1a: est\u00e1n y no est\u00e1n.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En un ensayo de Francois Sheng que ya no tengo a mano, le\u00ed una breve interpretaci\u00f3n sobre unos versos de las <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Eleg\u00edas <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">de Rilke. Sheng escribe: los animales miran hacia lo Abierto, que es algo as\u00ed como la eternidad, al igual que los ni\u00f1os justo antes de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">aprender<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">: aprender el lenguaje y la domesticaci\u00f3n de sus instituciones.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Entonces pens\u00e9, luego de caer religiosamente de rodillas ante esa peque\u00f1a revelaci\u00f3n \u2013la flor que al interior del poema de pronto asoma; <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">the Bloom that blooms<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Luch\u00edn <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">captura en esas peque\u00f1as criaturas que miran y juegan la intensidad del tiempo hist\u00f3rico que las vio nacer. La intensidad de un ni\u00f1o que a\u00fan no es capturado completamente por el lenguaje m\u00e1s que como un juego.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Tres. Spinoza y el destino de los caballos que no pueden ser otra cosa que caballos<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cDebe observarse, ante todo, que cuando digo que alguien pasa de una menor a una mayor perfecci\u00f3n, y a la inversa, no quiero decir con ello que de una esencia o forma se cambie a otra: un caballo, por ejemplo, queda destruido tanto si se trueca en un hombre como si se trueca en un insecto\u201d (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00c9tica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, prefacio a la parte cuarta).\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Cuatro. Caballos del fin del mundo.<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Una canci\u00f3n de cuna puede ser aterradora si la canta un asesino o un loco de remate. Sacada de contexto parece m\u00e1s bien la escenificaci\u00f3n perversa del retorno de un trauma. Apunto esto porque la primera vez que o\u00ed \u201cAll that pretty little horses\u201d fue en la versi\u00f3n que David Tibet musicaliz\u00f3 para un disco de su banda Current 93. En su voz, reverberante y expansiva, podr\u00eda ser la banda sonora de un apocalipsis filmado en c\u00e1mara lenta. Por eso no es raro que Vladimir Rivera use un verso de la versi\u00f3n de Tibet como ep\u00edgrafe para <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Yo soy un p\u00e1jaro ahora<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, un libro de cuentos inquietante que tiene al sur de Chile como escenario de un colapso civilizatorio absolutamente posible.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfDe qu\u00e9 habla <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">All that pretty little horses<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">De caballos. Peque\u00f1os caballos que una madre le promete a su hijo como recompensa si toma una siesta o cierra los ojos y deja que la noche lo acune en su regazo (\u201cHush a bye, don\u2019t you cry \/ go to sleepy little baby \/ when you wake, you shall have \/ all that pretty little horsies\u201d). Por su origen campesino y su habitaci\u00f3n en la rep\u00fablica de la tradici\u00f3n oral de los trabajadores, me parece que es vecina de \u201cDuerme negrito\u201d, que recopil\u00f3 Atahualpa Yupanqui y version\u00f3, entre otros V\u00edctor Jara. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Otra vez V\u00edctor Jara: fue por <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Colonos <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">de Felipe G\u00e1lvez que llegu\u00e9, tarde pero nunca demasiado, a la versi\u00f3n que Jara hizo con Quilapay\u00fan de \u201cAll that pretty little horses\u201d para el disco <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Canciones folkl\u00f3ricas de Am\u00e9rica <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">del 68. All\u00ed aparece con el nombre alternativo, \u201cHush a bye\u201d. En la voz de Jara junto a los Quila suena menos aterradora, aunque G\u00e1lvez \u2013que quiz\u00e1 conoce la versi\u00f3n de Tibet\u2013 la coloca hacia el cierre de una pel\u00edcula cuya trama \u2013el retorno de un trauma: el genocidio Selknam\u2013 es como si nos la entonaran mientras nos mandan a la silla el\u00e9ctrica o al pared\u00f3n de fusilamiento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Cinco. Los prados, la libertad, el afuera<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Record\u00e9 tambi\u00e9n dos escenas conmovedoras de dos pel\u00edculas argentinas, una de los noventa y otra m\u00e1s reciente. De la primera no recuerdo la trama y el nombre tuve que googlearlo para verificar: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Caballos salvajes<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, del 95. \u00bfQu\u00e9 ocurre? Muchas cosas. Act\u00faa Luppi. Es una especie de road movie que termina en la pampa o por ah\u00ed. Hay una escena hermos\u00edsima de billetes volando por los aires y, hacia el final, el personaje principal que libera a unos caballos hacia un prado. No recuerdo qu\u00e9 ten\u00eda que ver con la trama de la pel\u00edcula, pero esa imagen, as\u00ed suelta, me qued\u00f3 impregnada. Es, digamos as\u00ed, una imagen contagiosa.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La segunda la vi hace poco: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Los delincuentes<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. La escena final muestra al protagonista, un ladroncillo menor, recorriendo un prado bell\u00edsimo, abierto, medio valle medio cordillera de la costa, despu\u00e9s de salir de la c\u00e1rcel por haber robado un modesto bot\u00edn del banco donde trabajaba. Lo que pasa entremedio pueden verlo ustedes mismos. Lo que pasa poco antes de ese momento entre el ladronzuelo y el caballo es conmovedor: nuestro personaje, encanado, asiste a un taller literario que dicta el mism\u00edsimo Fabi\u00e1n Casas. Conoce, gracias al docente, la poes\u00eda de Ricardo Zelaray\u00e1n. Conoce, en particular, un poema: \u201cLa Gran Salina\u201d. Lee algunos versos: \u201cLa palabra misterio hay que aplastarla \/ como se aplasta una pulga, \/ entre los dos pulgares. \/ La palabra misterio ya no explica nada\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">De esa lectura sale transformado. Todos, en nuestras peque\u00f1as c\u00e1rceles dom\u00e9sticas, somos un poco ese peque\u00f1o criminal ante un poema: el hambre no lo saciar\u00e1 ni por asomo ni nos va a subir el sueldo. Pero quiz\u00e1 pensemos en todo aquello que ya no explica nada y lo aplastemos entre los pulgares como quien aplasta una pulga.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Luego, \u00bfqu\u00e9?\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Nada: asomarse a los valles. A lo abierto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Por\u00a0<strong>Jonnathan Opazo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Imagen: <em>Frightened Horse<\/em> de Jan Tarasin<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Uno. Noche y caballos Una de las sensaciones inquietantes del insomnio es la agudizaci\u00f3n de algunos sentidos. 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