{"id":5335,"date":"2024-06-14T15:35:06","date_gmt":"2024-06-14T18:35:06","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5335"},"modified":"2026-04-30T15:12:12","modified_gmt":"2026-04-30T18:12:12","slug":"sobre-otras-ciudades-estan-prendidas-a-un-cuerpo-inestable-de-simon-villalobos-por-macarena-urzua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2024\/06\/14\/sobre-otras-ciudades-estan-prendidas-a-un-cuerpo-inestable-de-simon-villalobos-por-macarena-urzua\/","title":{"rendered":"Sobre Otras ciudades est\u00e1n prendidas a un cuerpo inestable de Sim\u00f3n Villalobos \u2013 Por Macarena Urz\u00faa"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En estas \u201cotras ciudades\u201d, ciudad y cuerpo se prenden, se unen, se buscan tal como estos espacios urbanos son inseparables de ciertas im\u00e1genes que se otorgan a estos poemas, tal como visiones y tambi\u00e9n como cuerpos que van surgiendo con la lectura.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El mismo t\u00edtulo y la imagen de portada nos dejan, como lectores algo curiosos, prendidos o prendados. Figuras recortadas, ruinas, fragmentos, que tambi\u00e9n son sonidos. Selecciono aleatoriamente algunos versos y sus sonoridades que me llamaron: \u201croc\u00edan pastizales, estanques, las calles contra\u00eddas de un esquema\u201d (26); \u201cAl pasar clavaron agaves florecidos\u201d (41); \u201cEl acople tropieza la cabina parti\u00f3\u201d (25); \u201cfrasea el polvo Santiago extendida\u201d (10).<\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cTres personas en paradero con atardecer<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tallados y h\u00famedos los contornos\u201d (26)<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En estos versos surge una palabra recortada que se asoma como una imagen por sobre el tumulto y es quiz\u00e1s ese significante el que callejea\/ vagabundea por todo este libro. Uno que se puede leer como esa elecci\u00f3n constante que hace el sujeto no solo entre una palabra y otra, o un sonido, sino en c\u00f3mo se desplaza una imagen hacia un espacio u otro en donde calza, aunque se aleje esa visi\u00f3n panor\u00e1mica de una ciudad, pero que quiz\u00e1s se adhiera a alg\u00fan cuerpo.<\/p>\n<blockquote><p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cEn pares las caras dictan \/ la letra bajo el esp\u00edritu\u201d (28)<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Como lectora deambulo entre la enumeraci\u00f3n, pero tambi\u00e9n cierta denuncia de aquello visto y experienciado, estos textos sobre todo aluden no a una si no a varias experiencias de percibir una ciudad, una interioridad m\u00faltiple que nos toca o nos roza desde las im\u00e1genes. El sujeto po\u00e9tico deambula entre destellos y sombras, cuadros, postales y fotograf\u00edas para una suerte de diario: \u201cBrilla la cordillera y las industrias aleda\u00f1as \/ vano que avanza con la lluvia, rasa \/ miles de vidrios frente al mar\u201d (31)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Los astros descienden, golpean el asfalto, calor, espesura de los cuerpos que interact\u00faan con entidades no humanas, viajando en un plano de c\u00e1mara, en una imagen que es movimiento y simultaneidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cUna aguja sobresale y se esconde \/ enhebra un rostro en la corriente, imagina\u201d (38), hay as\u00ed un desborde constante de un imaginario alterado, algo acalorado incluso.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">A ratos en la lectura se da paso a un tr\u00e1nsito a la oscuridad y a cierto frescor, que me hacen pensar que estoy no solo ante un recorrido, sino un ascenso y descenso de la noche de las luces del d\u00eda que se reflejan ante una ventana que var\u00eda en su composici\u00f3n y materialidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El bald\u00edo, la mirada que va de lo monumental o espacial, vistas desde arriba (desde aviones, micros, buses) o bien una mirada hacia el detalle, deviene en protagonista, hacia un paisaje cada vez menos humano o m\u00e1s intervenido por \u00e9l, en el que yacen ciertos residuos de lo que fuera una presencia, la potencialidad de esos objetos podr\u00edan dar cuenta de ese pasado:<\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201clejos con otros vientos tiznar\u00e1 los cerros \/ el \u00e1cido del esmalte parcamente embolsado en un muslo \/ ah\u00ed, el plazo de quince vidas \/ faldeos de carrocer\u00edas, dentaduras de fierros con el dorso\/ delatas y c\u00e1scaras abultando una costra madura \/ nace este esqueleto\u201d (50)<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Estas im\u00e1genes-objetos-fierro olvidan lo humano y se preguntan por lo viviente en cerros de metales negros en donde reto\u00f1a un esqueleto. As\u00ed, nos encontramos ante una imaginaci\u00f3n espectral fantasmal, \u201cla calle es el mar \/ y las sombras de los que vienen son olas\u201d (55).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Todas estas variantes me llevan a reflexionar en torno a la idea de camino y recorrido de la imaginaci\u00f3n po\u00e9tica, la que se erige como una arquitectura material, contemplativa y espont\u00e1nea, aunque derruida y a ratos demencial. Un estado de escritura es una disposici\u00f3n al viaje en un solo mundo y varios mundos en recorridos aparentemente peque\u00f1os dentro del entorno urbano. En una tradici\u00f3n bastante universal del poeta y la ciudad, desde Eliot, pasando por Lihn, Mill\u00e1n en el caso chileno, Poe, Baudelaire y tambi\u00e9n el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Santiago Waria<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Elvira Hern\u00e1ndez. No obstante, hacia el final aparece clara una referencia a Huidobro: \u201cTarde el cedr\u00f3n seco y blanco el sol contra el radier \/ la brasa revienta, astilla la mirada a tiempo \/ se va, se desmenuza entre nosotros\/ y ac\u00e1 prosa <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Temblor del cielo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> \/ para esto vivimos\u201d (54).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Sin embargo, es temblor pero es tambi\u00e9n un \u201cpaisaje irritado por la velocidad\u201d, como se lee en la contratapa, descripci\u00f3n que me hace mucho sentido, pensar en la velocidad tambi\u00e9n de la percepci\u00f3n y de lo sensorial, hacerse la pregunta por c\u00f3mo se transmite todo conocimiento, pero tambi\u00e9n d\u00f3nde quedan el cuerpo y los afectos.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">otras ciudades est\u00e1n prendidas a un cuerpo inestable<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, lo dice el mismo t\u00edtulo, no se puede olvidar al cuerpo-sujeto en su interacci\u00f3n con estas materias no humanas las que: \u201cdispersas contra la luz recostada \/ regresan, desaparecen, se restituyen\u201d (55)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El escritor inventa en la lengua una nueva lengua, una lengua extranjera, dice Gilles Deleuze citando a Proust en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Cr\u00edtica y cl\u00ednica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y dir\u00e1 incluso que la hace delirar. Una operaci\u00f3n semejante es la que ocurre ac\u00e1, paisajes citadinos que deliran se vuelven maleables o se derriten, se irritan se apuran. Aluden a aquella condici\u00f3n desconocida del lenguaje, como se\u00f1ala Nadia Prado en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El poema acecha en los intervalos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">: \u201cEn el intervalo las palabras asoman su carne o su decir lleno de hendiduras como si algo desconocido fuese creciendo entre las s\u00edlabas que no alcanzan a nombrar y a nombrarnos\u201d (65).<\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cUna ventana, un reflejo, un muro \/ contra la ventana el tr\u00e1nsito \/ una cama al borde, la piel \/ de las piernas o el vientre \/ y \u00e1spero el muro debajo \/ la imagen velada por el sol\u201d (39).<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En este mismo registro, de la imagen velada propongo fijarnos en uno de los paratextos, que operan como entrada y salida al poemario, la fotograf\u00eda de la hoja de guarda invita a un asomarse, a otear no hacia una ventana o una visi\u00f3n panor\u00e1mica, sino al fragmento, no es la mirada esp\u00eda, ni tampoco oblicua, es el gesto de los ojos achic\u00e1ndose para observar por ese muro que deja entrever, enmarcar una escena de ciudad donde los cables de la luz son tambi\u00e9n las l\u00edneas con las que se escriben los poemas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Por<b> Macarena Urz\u00faa<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fotograf\u00eda de Trent Parke<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Texto le\u00eddo en la presentaci\u00f3n de:<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-5336\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Captura-de-Pantalla-2024-06-14-a-las-15.29.37-589x1024.png\" alt=\"\" width=\"453\" height=\"788\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Captura-de-Pantalla-2024-06-14-a-las-15.29.37-589x1024.png 589w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Captura-de-Pantalla-2024-06-14-a-las-15.29.37-173x300.png 173w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Captura-de-Pantalla-2024-06-14-a-las-15.29.37-768x1335.png 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Captura-de-Pantalla-2024-06-14-a-las-15.29.37-883x1536.png 883w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Captura-de-Pantalla-2024-06-14-a-las-15.29.37.png 934w\" sizes=\"auto, (max-width: 453px) 100vw, 453px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>Otras ciudades est\u00e1n prendidas a un cuerpo inestable<\/i><br \/>\nSim\u00f3n Villalobos<br \/>\nTraza editora<br \/>\nValdivia<br \/>\n2024<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En estas \u201cotras ciudades\u201d, ciudad y cuerpo se prenden, se unen, se buscan tal como estos espacios urbanos son inseparables de ciertas im\u00e1genes que se otorgan a estos poemas, tal como visiones y tambi\u00e9n como cuerpos que van surgiendo con la lectura. 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