{"id":5315,"date":"2024-06-06T13:40:38","date_gmt":"2024-06-06T16:40:38","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5315"},"modified":"2024-06-06T13:45:04","modified_gmt":"2024-06-06T16:45:04","slug":"obituario-tardio-en-forma-de-novela-de-la-gesta-olvidada-de-seki-sano-por-daniel-tamayo-uribe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2024\/06\/06\/obituario-tardio-en-forma-de-novela-de-la-gesta-olvidada-de-seki-sano-por-daniel-tamayo-uribe\/","title":{"rendered":"Obituario tard\u00edo (en forma de novela) de la gesta olvidada de Seki Sano \u2013 Por Daniel Tamayo Uribe"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: right;\">\n<p style=\"text-align: right;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Una vida puede ser este inexplicable esfuerzo por reconstruir un drama que hizo mutis por el foro, esperando que el futuro se encargue de transformarlo, en una puesta en escena donde se instalen sin problema los misterios que expliquen la fragilidad del mundo.\u00a0<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sandro Romero Rey<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Es usual la idea de que cuando se es joven sentimos que se tiene todo el tiempo por delante y la muerte ni la vemos de reojo, se percibe demasiado lejana. Pero, a medida que envejecemos el tiempo aparece con mayor limitaci\u00f3n y la amistad o enemistad con la muerte nos resulta m\u00e1s \u00edntima. Hay, por supuesto, posturas alternas a esta. La del detectivesco protagonista y narrador \u2014creo que nunca se menciona su nombre en todo el libro, pero debe ser Sandro Romero\u2014 de la novela <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 con Seki Sano?<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> parece ser una parad\u00f3jica como de quien sonr\u00ede con tristeza ante el fin, \u00bfde qu\u00e9?, de lo que sea preciado, valorado, querido. Es por cosas as\u00ed que una persona puede bailar c\u00ednicamente con la muerte sobre las tablas de un escenario, al tiempo que la escena es fotografiada o grabada en m\u00faltiples momentos, sin que por ello no tema que este sea el \u00faltimo acto y que, a pesar de las fotos y las grabaciones, lo que pas\u00f3 caiga en el olvido. Y es que muchas veces nos olvidamos justamente qu\u00e9 bailamos y la pareja con la que se danz\u00f3. El talante del protagonista frente a la muerte es de alquien que aunque \u201cles tiene p\u00e1nico a las alturas y, sin embargo, realiza las cinco semanas en globo\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La muerte es inexorable destino cuando llega y a muchas amistades del Sandro escritor y del Sandro narrador, dos diferentes, ya les ha tocado su turno. Ante estas el protagonista expresa un semblante tragic\u00f3mico. A cada una les ha dedicado unas palabras en redes sociales, convirtiendo a sus muros en un lugar de \u201cchistes banales\u201d y \u201cobituarios\u201d. Mas es una muerte, y no la de un amigo, la que ocupa esta novela y la investigaci\u00f3n que contiene.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Se trata de aquella de Seki Sano, en 1966, un japon\u00e9s que lleg\u00f3 a Colombia en 1955 y cambi\u00f3 la historia del teatro nacional, a pesar de que solamente estuvo durante tres meses, ya que luego fue expulsado. Esa es probablemente su gesta olvidada, porque aunque se sabe que dict\u00f3 algunas clases a personalidades claves del teatro colombiano como Dina Moscovici o Santiago Garc\u00eda, \u00edntimo amigo de los Sandros, \u201ca ciencia cierta\u201d no se sabe <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">qu\u00e9<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> fue precisamente lo que hizo y que pudo llegar a impactar tanto a toda una generaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">A pesar de lo atractivo del misterio, no faltan las vacilaciones en el camino de los Sandros hacia lo desconocido, pues llegan a preguntarse: \u201c\u00bfpor qu\u00e9 deber\u00eda perder dos a\u00f1os de mi vida estudiando a un olvidado director de teatro japon\u00e9s que ya no le interesa casi a nadie?\u201d. Hay adem\u00e1s motivos como preocupaciones familiares de grandes nombres manchados por lo que parecen meros chismes y profundas reflexiones acerca de las relaciones de la izquierda con las artes en Colombia, en especial el teatro. O, a lo mejor, lo que justifica toda la empresa investigadora es una deuda con una figura m\u00edtica del teatro a la que no se le ha hecho justicia con su paso por este mundo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Todos los posibles m\u00f3viles para emprender la escritura de este laber\u00edntico viaje pueden resumirse con la pregunta <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 con Seki Sano?<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, novela de una investigaci\u00f3n en la que el narrador se aventura, se pierde, se embriaga y trasnocha por los diferentes caminos entrecruzados de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">la verdad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de la vida de Seki y su gesta. Para llegar a esta, lo m\u00e1s cerca posible, y entenderla, a pesar de las recurrentes tentaciones de invent\u00e1rsela, los Sandros se ven en la necesidad y el gusto de recurrir a ins\u00f3litas ayudantes, citar sistem\u00e1ticamente a otros en diferentes idiomas, redactar una propia historia del teatro de la primera mitad del siglo XX, explayarse en un collage de personalidades, obras y eventos art\u00edsticos y pol\u00edticos de Colombia y el mundo, y volver constantemente sobre la vida personal e indagar en s\u00ed mismos, entre otras maniobras. La misteriosa verdad muchas veces se dice mejor como si fuese una obra de ficci\u00f3n (u obra de la ficci\u00f3n).\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Eso puede sonar muy obstinado, pero viniendo de un habitante de las tablas no resulta sorprendente, pues \u201c\u00abhacer teatro\u00bb [(como \u00abdedicarse\u00bb a otras disciplinas art\u00edsticas)] parece una nueva figura de la terquedad\u201d. Yo dir\u00eda que no nueva, antes muy antigua. Es la vieja testarudez de inventar y creer en leyes, unas que \u201csi no nos las creemos nosotros mismos es dif\u00edcil que otros entren en el juego\u201d. Ese juego que es el \u03b4\u03c1\u03ac\u03bc\u03b1<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> (<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">drama), el actuar o hacer \u00bfqu\u00e9? La vida misma, esa que \u201cse empe\u00f1a en traernos alguna novedad inesperada, casi siempre de inclinaciones macabras\u201d. Es ella otro personaje, uno con el que tambi\u00e9n se baila en la misma danza que con la muerte. Tal vez los Sandros, en su parad\u00f3jico gusto por y susto de la muerte, ven el teatro como una forma de vivir, por tanto tambi\u00e9n de morir.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Por supuesto esta idea ya es bastante trillada, existente desde Plat\u00f3n con la filosof\u00eda y seguramente antes. Pero \u00e9l ten\u00eda como modelos, con algunas reservas, a los poetas tr\u00e1gicos (y c\u00f3micos). Por algo ser\u00eda\u2026 Pero ese referente griego es mera especulaci\u00f3n m\u00eda y ahondar en ello puede tomar demasiado rato; situaci\u00f3n que no me debo permitir teniendo en cuenta que el autor y el protagonista, ya en su sexta d\u00e9cada de vida y con m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os dedicados, principalmente, a las artes en las tablas \u2014y ya de tanto usar esta expresi\u00f3n me siento como si hubiera nacido en esa \u201c\u00e9poca irrecuperable\u201d que fueron los sesenta y setenta\u2014, parecen sentir que no tienen tiempo que perder y no quiero ser yo un perjuicio semejante en nuestras cortas vidas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Quiz\u00e1s los Sandros reconocieron para s\u00ed que Seki Sano y su paso fugaz fueron definitivos \u201cpara el nacimiento del teatro moderno en nuestro pa\u00eds (el de Santiago [Garc\u00eda], el m\u00edo)\u201d, y la curiosidad por el des-conocimiento m\u00edtico de ese legado vital no los dejaba dormir. Tambi\u00e9n puede que el japon\u00e9s simplemente haya sido la excusa para investigar sobre muchas otras cosas relacionadas con el teatro que les inquietan. Sea cual sea la concluyente explicaci\u00f3n del porqu\u00e9 esta accidentada pesquisa, al menos s\u00ed creo que podamos tomar la novela de no ficci\u00f3n <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 con Seki Sano?<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> como un obituario (con casi 60 a\u00f1os de tardanza) del susodicho.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En Wikipedia (fuente importante en la investigaci\u00f3n sobre el japon\u00e9s) dice que un obituario \u201cintenta dar un recuento del contexto, la trascendencia p\u00fablica y el significado de la vida del reci\u00e9n fallecido\u201d. M\u00e1s all\u00e1 de si esto se logra o no con el hace rato fallecido, lo que logr\u00e9 al <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">finalizar<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> la lectura de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">la<\/span><\/i> <i><span style=\"font-weight: 400;\">obra<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> escrita por Sandro Romero Rey fue sonre\u00edr con tristeza con el Sandro narrador y como, presumo, tambi\u00e9n lo hizo Seki al <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">final de<\/span><\/i> <i><span style=\"font-weight: 400;\">sus d\u00edas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por <strong>Daniel Tamayo Uribe<\/strong><\/span><\/p>\n<p>Sobre: <span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-5316\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/D_NQ_NP_865427-MLU74566488785_022024-O-3038611335.webp\" alt=\"\" width=\"277\" height=\"500\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/D_NQ_NP_865427-MLU74566488785_022024-O-3038611335.webp 277w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/D_NQ_NP_865427-MLU74566488785_022024-O-3038611335-166x300.webp 166w\" sizes=\"auto, (max-width: 277px) 100vw, 277px\" \/><\/span><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 con Seki Sano?<br \/>\n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">Seix Barral<br \/>\n2023<br \/>\nSandro Romero Rey<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una vida puede ser este inexplicable esfuerzo por reconstruir un drama que hizo mutis por el foro, esperando que el futuro se encargue de transformarlo, en una puesta en escena donde se instalen sin problema los misterios que expliquen la fragilidad del mundo.\u00a0 Sandro Romero Rey Es usual la idea de que cuando se es [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":5317,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[443],"tags":[],"class_list":["post-5315","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-resena"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5315","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5315"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5315\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5318,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5315\/revisions\/5318"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5317"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5315"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5315"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5315"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}