{"id":5310,"date":"2024-06-04T14:11:00","date_gmt":"2024-06-04T17:11:00","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5310"},"modified":"2024-06-04T14:12:06","modified_gmt":"2024-06-04T17:12:06","slug":"rapsodia-nictalope-sobre-hacer-la-noche-de-constanza-michelson-por-javier-aguero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2024\/06\/04\/rapsodia-nictalope-sobre-hacer-la-noche-de-constanza-michelson-por-javier-aguero\/","title":{"rendered":"Rapsodia nict\u00e1lope \u2013 Sobre Hacer la noche de Constanza Michelson\u00a0\u2013 Por Javier Ag\u00fcero"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">(\u2026) se apretaba contra m\u00ed con el coraz\u00f3n palpitante y miraba con los ojos fijos al fantasma que asolaba la noche\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">(G. Bataille. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Historia del ojo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">)<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cEl escenario de los sue\u00f1os es otro que el de la vida de representaciones de la vigilia\u201d, apunta Sigmund Freud <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">en La interpretaci\u00f3n de los sue\u00f1os<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1900).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Este pasaje permite empezar. Porque estamos tentados a decir que las im\u00e1genes on\u00edricas son aquellas que se nos aparecen cuando nuestros ojos est\u00e1n cerrados; vemos, alucinamos o fantaseamos con la mec\u00e1nica de la visi\u00f3n desactivada. Entonces \u00bfqu\u00e9 nos asegura <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">saber que vemos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">? (\u00bfsaber es ver? \u00bfver es saber?). La verdad es que en los sue\u00f1os no vemos, al menos no como cuando se est\u00e1 despierto; se ve en otra dimensi\u00f3n y con otra visi\u00f3n.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Los sue\u00f1os son los recuerdos de un ciego, la memoria de lo invisible al ojo abierto, la huella alucinatoria de un fantasma.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Y es desde aqu\u00ed que quisiera entrar al libro de Constanza Michelson <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Hacer la noche. <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">Porque pienso que ella siente a la noche misma con los ojos semiabiertos. O m\u00e1s, hace la noche, (su) noche, viendo tambi\u00e9n con los p\u00e1rpados y que a veces permite que el d\u00eda se refleje en sus pupilas para activar as\u00ed una mirada del mundo, de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">las palabras y las cosas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">; mirada con el tel\u00f3n a media asta que advierte desde una cierta penumbra filos\u00f3fica y po\u00e9tica la vor\u00e1gine polis\u00e9mica de una realidad alternante, precipitada, loca, en el que la usura de un tiempo sint\u00e9tico produce y mecaniza m\u00faltiples subjetividades.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Esta polisemia del sentido, no obstante, re\u00fane en una zona perif\u00e9rica los naufragios propios de un siglo que se fue con los del que ya comenz\u00f3: el insomnio, las drogas, el suicidio, las guerras, la pandemia desgarradora (la literatura, Cioran y el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">absurdo de haber nacido<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">), el psicoan\u00e1lisis, la pol\u00edtica y la democracia, en fin. Todo aquel per\u00edmetro com\u00fan y sensible que se desliza por la grieta que le pone un navajazo al mundo contempor\u00e1neo al comp\u00e1s de la fuga de los sentidos y la decadencia de trascender.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En esta l\u00ednea es que la escritura de Michelson parece habitar, tambi\u00e9n, esos naufragios. Pero cuidado, no es ella la que naufraga \u2013o tal vez s\u00ed\u2013, sino el naufragio que divaga en su escritura. Como lo apunta en una digresi\u00f3n tan delicada como radical (las cursivas son del texto) \u201c<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Me interesa especialmente explorar aquellos que retardan la ca\u00edda a la que estamos condenados<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d (p.7). Y esto, de alguna forma, se acerca a la figura del n\u00e1ufrago, en el entendido que \u00e9ste no est\u00e1 muerto, sino vivo, deviniendo indeterminado en lo aleatorio de un oleaje con el que no puede coordinarse salvo para la entrega total, siendo esta su condena, la de disiparse ag\u00f3nico en el oc\u00e9ano de lo indestinado esperando por una muerte que lo alcance, o no.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Lo mismo con aquellos <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">que retardan la ca\u00edda. <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">Ellos est\u00e1n <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">en <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">la vida, no fuera de ella y aunque su naufragio tenga que ver con distender el abismo por venir, nada puede ser m\u00e1s intenso, denso y pasional que una vida que transita hacia el desastre; continuando en la secuencia que nos llevar\u00e1 al l\u00edmite, que radicalizar\u00e1 nuestra deriva.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Lo que aparece, considero, en Michelson, no es la esperanza. No se tratar\u00eda en su escritura de que siempre hay un resto suplementario de optimismo que har\u00e1 que la tormenta amaine y salga el sol. No, demasiado cursi para una escritora de estas caracter\u00edsticas. Pienso que se trata m\u00e1s bien de la \u201copci\u00f3n\u201d por seguir <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">en<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> la vida, o lo que Derrida llamar\u00e1 \u201cla sobrevida\u201d. Se sobrevive <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">a<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">en<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> la vida, no a la muerte, dejando que la latencia del fin se presienta cuando el tiempo alumbre su t\u00e9rmino; \u201c(\u2026) uno mismo se espera (en) la muerte esper\u00e1ndose el uno al otro hasta la edad m\u00e1s avanzada en una vida que, de todos modos, habr\u00e1 sido tan corta\u201d (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Apories, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">1996). Se sobrevive aqu\u00ed y ahora, en la \u00f3rbita de las expectativas gastadas, usadas y sin referencia a amor alguno, pero que a\u00fan pulsan por seguir, por ser el testimonio de un fuego; de recuperarse vivos en la promesa sensualista de un final que no nos termina, sino que nos devuelve al rel\u00e1mpago de la errancia, al \u00e9xtasis de lo indeterminado. Por aqu\u00ed creo va la escritura de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Hacer la noche<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cPara comprender hay que saber mirar de noche\u201d (p. 30).\u00a0<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Hay aqu\u00ed alcances para el conocimiento; y no es arriesgado sostener que este libro propone igualmente una suerte de epistemolog\u00eda nocturna, la que no puede sino devenir de una mirada hacia las regiones secas, bald\u00edas, des\u00e9rticas y en las cuales toda redenci\u00f3n posible es sin expectativa. As\u00ed, saber mirar de noche es darle la espalda al d\u00eda extasiado de horarios, de premisas, de protocolos y fases que, en un falso ordenamiento de la psiquis, nos atormenta con su luz. El d\u00eda es la potencia que exilia a lo real alimentando nuestras represiones, lanz\u00e1ndonos al p\u00e1ramo de una angustia muchas veces indescifrable que, sin embargo, moviliza nuestro estar en el mundo que tambi\u00e9n es de noche, es un mundo-noche.\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201c[\u2026] el imperio del d\u00eda, su luz y su lengua, destruye la vida ps\u00edquica cuando se vuelve absoluto\u201d (p. 36).<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El imperio del d\u00eda. El imperio del sol que construye un decir arquet\u00edpico al que se acopla geom\u00e9tricamente el folclor rutinario de nuestras ansiedades; imperio que deviene lenguaje y, de esta forma, formato y esquematizaci\u00f3n de la realidad; categor\u00edas de punto fijo de las que nos servimos para evitar que el cosmos nos arrase, porque sin lenguaje nos desbordar\u00eda llev\u00e1ndonos a un punto neutro, a un grado cero. Aqu\u00ed es que nuestra vida ps\u00edquica, como lo plantea la autora, se destruye; pero no porque el d\u00eda con sus al\u00f3genos interrumpan nuestras certidumbres, sino porque algo as\u00ed como la certera verdad, o sus met\u00e1foras, se resguarda en el \u00e9ter de la noche, en su vapor, en su rapsodia nict\u00e1lope. En la noche hay sustancia, alteridad, estrategias de guerra que es necesario armar porque el mundo pretende medicarnos y pasteurizar nuestra fragilidad en favor de la turbina capitalista.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Quiz\u00e1s, para Constanza Michelson las \u00fanicas luces que puedan dar se\u00f1al de algo sean las de ne\u00f3n\u00a0(\u201c<\/span><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Gas_noble\"><span style=\"font-weight: 400;\">gas noble<\/span><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">, incoloro, pr\u00e1cticamente\u00a0<\/span><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Inerte\"><span style=\"font-weight: 400;\">inerte<\/span><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">, presente en trazas en el aire, pero muy abundante en el universo\u201d. Fuente <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Wikipedia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">), aquellas que son visibles m\u00e1s en la noche que en el d\u00eda y que, de seguro, se oponen a las que se distribuyen en las subjetividades generando significados diurnos, vigilantes y subordinados.<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cNo hay modo ni lenguaje para dar con una forma singular de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">hacer la noche<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d (p. 61).\u00a0<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Primero en lo de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">hacer la noche<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Porque las tres palabras armonizan y desplazan a un imaginario de lo artesanal; a una suerte de alfarer\u00eda noct\u00e1mbula, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">al hacer<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> algo con las manos. En esta l\u00ednea la apuesta de Michelson por el verbo \u201chacer\u201d es fina, sobria pero tambi\u00e9n compleja \u00bfse puede hacer la noche? \u00bfes necesario dormir para <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">hacer-la<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> o tambi\u00e9n puedo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">hacer-la<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> en la angustia de un desvelo narco\/farmacol\u00f3gico? \u00bfes un derecho hacer la noche? En el coraz\u00f3n de un capitalismo tan penetrante como en delirio \u00bfcu\u00e1l es la diferencia entre hacer la noche y producir la noche? \u00bfquiere el capitalismo que produzca \u201cde\u201d noche mas no \u201cla\u201d noche?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En esta artesan\u00eda, que requiere igual de su propia epistemolog\u00eda, el libro nos invita a un vuelo dormido al fondo de un sue\u00f1o; sue\u00f1o que no es dist\u00f3pico, tampoco ut\u00f3pico, sino pol\u00edtico. Vuelo que podemos tomar con los ojos cerrados, semiabiertos o definitivamente abiertos, no importa; la noche se hace en alg\u00fan lugar indestinado donde se fragua, tambi\u00e9n, una contracultura que sabotea los par\u00e1metros diurnos y que nos obliga a pensar de otro modo, a abrazarnos con la noche misma y a encontrar en ella toda la potencia en su \u201chacer\u201d y no en su ser.<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cYo vuelvo de noches, o es m\u00e1s preciso decir, la noche trae el \u00e1rbol de la genealog\u00eda muerta y me observa\u201d (p. 247, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Soledad animal<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">).<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Creo que este es un momento de alto vuelo l\u00edrico, simbolismo, tal vez. Con un aire lorquiano que arrebata por la fuerza de su sentencia. \u201cYo vuelvo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">de<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> noches\u201d indica, pienso, un sentido de pertenencia. No vuelvo \u201cde\u201d d\u00edas, no vuelvo \u201cde\u201d cualquier parte, sino que vuelvo \u201cde\u201d noches. Como si la autora precisara aqu\u00ed su residencia, su lugar en el universo. Uno que por lo dem\u00e1s es plural, lo que imagino que no es azaroso: de \u201cnoches\u201d. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Vuelvo de noches<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y el \u00e1rbol familiar llega con ella inanimado pero vigilante. La genealog\u00eda o la novela familiar de los preceptos culturales observan.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Y no quedar\u00eda m\u00e1s, Constanza es la noche y vuelve a ella para re-hacerla(se) una vez m\u00e1s.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Hasta que el sentido sea.<\/span><\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Javier Ag\u00fcero<\/strong><\/p>\n<p>Fotograf\u00eda de Bruce Davidson<\/p>\n<p>Sobre:<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-5311\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/60585770-2962310020-667x1024.jpeg\" alt=\"\" width=\"380\" height=\"584\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/60585770-2962310020-667x1024.jpeg 667w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/60585770-2962310020-195x300.jpeg 195w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/60585770-2962310020-768x1179.jpeg 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/60585770-2962310020-1001x1536.jpeg 1001w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/60585770-2962310020-1334x2048.jpeg 1334w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/60585770-2962310020-1600x2456.jpeg 1600w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/60585770-2962310020.jpeg 1668w\" sizes=\"auto, (max-width: 380px) 100vw, 380px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hacer la noche<br \/>\nConstanza Michelson<br \/>\nPaid\u00f3s<br \/>\n2022<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(\u2026) se apretaba contra m\u00ed con el coraz\u00f3n palpitante y miraba con los ojos fijos al fantasma que asolaba la noche\u00a0 (G. 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