{"id":5296,"date":"2024-05-30T16:29:37","date_gmt":"2024-05-30T19:29:37","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5296"},"modified":"2024-09-16T13:26:50","modified_gmt":"2024-09-16T16:26:50","slug":"caleidoscopios-las-novelas-queer-de-manuel-mujica-lainez-y-patrick-white-por-john-bell","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2024\/05\/30\/caleidoscopios-las-novelas-queer-de-manuel-mujica-lainez-y-patrick-white-por-john-bell\/","title":{"rendered":"Caleidoscopios: Las novelas queer de Manuel Mujica Lainez y Patrick White \u2013 Por John Bell"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Los separaron menos de dos a\u00f1os: Manuel Mujica Lainez naci\u00f3 el 11 de septiembre de 1910, Patrick White el 28 de mayo de 1912. Hijos de la oligarqu\u00eda, recibieron la formaci\u00f3n europea obligatoria para los de su clase: Manucho tuvo tutores en Par\u00eds y Londres, mientras Paddy fue a un internado ingl\u00e9s y despu\u00e9s a Cambridge. Los dos volvieron a sus pa\u00edses australes con cierta ambivalencia, como si sus patrias fueran una condena que les tocaba cumplir. Los or\u00edgenes de sus compa\u00f1eros de vida agregaban brillo al prestigio de sus propias familias. Ana de Alvear fue hija de los due\u00f1os del Palacio Err\u00e1zuriz en Buenos Aires; Manoly Lascaris, el gran amor que White conoci\u00f3 en Egipto durante la Segunda Guerra Mundial, fue descendiente de una importante familia griega. Su clase les permiti\u00f3 formar relaciones poco convencionales por su \u00e9poca: el matrimonio con Ana de Alvear dej\u00f3 lugar para las relaciones de Manucho con hombres, mientras la pareja de White y Lascaris dur\u00f3 m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os. Al mismo tiempo los dos autores se dedicaron a retratar de manera implacable la decadencia e inutilidad de los terratenientes de Argentina y Australia, con la seguridad de testigos que pertenec\u00edan a la misma clase.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La censura en 1967 de la \u00f3pera adaptada de su novela <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Bomarzo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> hizo a Manucho famoso en todo el mundo: Mujica Lainez dijo despu\u00e9s que el dictador Juan Carlos Ongan\u00eda le hab\u00eda hecho un favor. White fue reconocido con el Premio Nobel en 1973, gracias a la intervenci\u00f3n de un jurado que se sum\u00f3 a la Academia expresamente para conseguir el honor para White y Pablo Neruda. En los a\u00f1os setenta, entonces, los dos autores, ya con una obra redonda, gozaban de renombre mundial. Hab\u00edan inventado personajes bien distintos. Manucho, ya instalado en La Cumbre, fue el arist\u00f3crata gallardo, con mon\u00f3culo, ingenio fino y modales impecables; White fue el profeta malhumorado observando su patria ordinaria con terribles ojos azules. Sin embargo, se les ocurri\u00f3 hacer el mismo gesto en esos a\u00f1os: escribir una novela que abordaba la homosexualidad con una franqueza para ellos ins\u00f3lita. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sergio<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> sali\u00f3 en 1976; <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">The Twyborn Affair<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> en 1979. Representan un salir del closet literario.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">No son exactamente novelas gay. El tema de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sergio<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> es m\u00e1s bien la carga de la belleza: el protagonista Sergio Londres es un chico tan extraordinariamente hermoso que lo persigue todo el mundo, hombres y mujeres. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">The Twyborn Affair <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">trata de la mutabilidad del g\u00e9nero. Al principio del libro el protagonista vive como mujer en el sur de Francia; despu\u00e9s vuelve a su Australia natal como var\u00f3n antes de instalarse, una mujer otra vez, en Inglaterra. Eudoxia se vuelve Eddie y luego Eadith. Son novelas <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">queer<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, sobre personajes que no encajan en el mundo heterosexual.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Muchas veces las vidas <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">queer<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> son fragmentadas precisamente por eso: porque los que las llevan se ven obligados a buscar el exilio para poder expresarse plenamente, o las compartimentan de forma brutal, el deseo perseguido a escondidas, el matrimonio contra\u00eddo para cumplir con los mandatos sociales. Esa fragmentaci\u00f3n puede ser liberadora: ofrece la posibilidad de llevar vidas m\u00faltiples. White se cre\u00eda hombre y mujer a la vez, una condici\u00f3n de valor incalculable para un novelista: \u00abReconoc\u00ed la libertad que me fue otorgada para vagar por todas las expresiones de la mente humana, para interpretar tantos papeles en tantos sobres contradictorios de carne\u00bb. Sin embargo, en tales condiciones es dif\u00edcil tener una vida integrada, sin grietas. Las identidades <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">queer<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> son un caleidoscopio cuya discontinuidad es muchas veces violenta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Los dos autores plasman esta fragmentaci\u00f3n en la estructura de sus libros. En <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sergio<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> esto tiene cierto humor: cada cap\u00edtulo el chico cae en las manos de otra persona que pretende conquistarlo. A cada veinte p\u00e1ginas la vida de Sergio se borra y empieza desde cero. Vive en un hotel de Cruz Chica, en casonas importantes de Buenos Aires, en un monasterio, en un negocio de antig\u00fcedades; forma parte de una <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">troupe<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de actores, acompa\u00f1a a un pianista famoso en su gira por Europa. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">The Twyborn Affair<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> se divide en tres secciones, narrando las tres vidas de su protagonista camale\u00f3nico. Sergio y Eudoxia\/Eddie\/Eadith enfrentan el mismo dilema: c\u00f3mo integrar los diversos fragmentos de sus vidas en un todo. En un momento Eddie se contempla en un espejo: \u00abMirando su reflejo en el vidrio empez\u00f3 a convencerse de una existencia que todos los dem\u00e1s parec\u00edan dar por hecha\u00bb. \u00bfC\u00f3mo ser una persona en lugar de una serie de papeles? Es el dilema <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">queer<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Los dos autores se inspiraron en la vida real. El acontecimiento que da inicio a <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sergio<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> \u2013el chico camina dormido por un hotel de las sierras de C\u00f3rdoba, desnudo, provocando una lucha entre dos de los hu\u00e9spedes para poseerlo\u2013 fue inspirado por el sonambulismo de Claudio Crespi, uno de los novios de Mujica Lainez. En una foto a\u00fan expuesta en su finca El Para\u00edso los dos caminan codo a codo, sonrientes. Crespi acompa\u00f1\u00f3 a Manucho en su viaje a Europa en 1974. En un extracto de su diario publicado en el blog <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Cr\u00f3nicas de Mogarraz<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, el escritor Pedro Garc\u00eda Dominguez recuerda recibirlos en Madrid. Manucho \u00abllegaba procedente de Par\u00eds, como buen argentino\u00bb, acompa\u00f1ado por \u00abun efebo exultante\u00bb. Su amigo Luis Rosales \u00abse qued\u00f3 perplejo con la belleza de Claudio Crespi: \u00abun adolescente ang\u00e9lico \u2013dijo\u2013 \u00a1As\u00ed ya podr\u00e1!\u00bb\u00bb<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Mujica Lainez incluye este paseo en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sergio<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. El autor ya ha aparecido como un personaje en la novela: entre los invitados de una cena en Buenos Aires se encuentra \u00abun escritor porte\u00f1o, calvo, antiguo amigo de la casa, que usaba una delgada chaqueta de terciopelo negro, sobre la cual ca\u00eda, en el extremo de un cord\u00f3n, el mon\u00f3culo que utilizaba apenas pero con el que jugaba de continuo\u00bb. Hacia el final del libro Sergio y su novio Juan se cruzan con \u00e9l y \u00absu compa\u00f1ero de viaje, un joven estudiante de arquitectura, un cordob\u00e9s\u00bb en el Museo del Prado. El adolescente ang\u00e9lico conoce al personaje que inspiraba.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">White, en cambio, tom\u00f3 como modelo un personaje hist\u00f3rico. Contemplando en Melbourne la obra <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">The Arbour<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Emanuel Philips Fox, se enter\u00f3 de que la mujer que lee sentada con una ni\u00f1a, sosteniendo una sombrilla blanca, fue Herbert Dyce-Murphy, hijo de otra familia australiana terrateniente. En Inglaterra se volvi\u00f3 Edith y viv\u00eda como mujer, la pareja de \u00abun capit\u00e1n jubilado en Kew\u00bb. Seg\u00fan Dyce-Murphy, Edith trabajaba como esp\u00eda para los ingleses en Francia, reconociendo el sistema ferroviario. Despu\u00e9s volvi\u00f3 a ser Herbert y se cas\u00f3 con una mujer en Australia. White se inspir\u00f3 particularmente en un encuentro entre Edith y su madre, que reproduce casi textualmente en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">The Twyborn Affair<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">:<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013 \u00bfEres mi hijo Herbert? la se\u00f1ora Murphy pregunt\u00f3 a la figura familiar en un vestido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013 No, pero soy tu hija Edith.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013 Me alegro tanto. Siempre quer\u00eda una hija.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La obra de White est\u00e1 llena de madres dif\u00edciles, como fue su propia madre. Ahora, la figura de Dyce-Murphy le permite efectuar una reconciliaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">A Manucho le fascinaban los objetos: muchas de sus obras tienen protagonistas no humanos. De cierto modo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sergio<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> pertenece a esta tradici\u00f3n: su protagonista es un Pinocho que no logra convertirse en un chico de verdad. Su belleza le gana a tantos pretendientes que nunca llega a averiguar qu\u00e9 quiere \u00e9l; es raptado por el deseo ajeno, coleccionado, llevado a un lado y despu\u00e9s a otro. Mujica Lainez entiende que embelesarse ante la belleza de otra persona no necesariamente halaga a su poseedor. No implica un inter\u00e9s ni respeto por \u00e9l como persona: muchas veces tiene que ver con cumplir una fantas\u00eda, callar una inseguridad o satisfacer la calentura. El ejemplo m\u00e1s atroz viene al principio del libro, cuando los hu\u00e9spedes del hotel disputan al adolescente despu\u00e9s de verlo desnudo: pretenden volverse su tutor porque lo quieren abusar sexualmente. La mujer que gana esa contienda droga a Sergio para tener \u00aba su disposici\u00f3n, noche a noche, aquel cuerpo d\u00f3cil e indefenso\u00bb. Una profesora de piano, toca al chico como si fuera un instrumento. Lo convierte en objeto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">No es de sorprender, entonces, que Sergio se retire dentro de s\u00ed, que practique una suerte de insensibilidad voluntaria. Es la estrategia de muchos sobrevivientes. De grandes Mujica Lainez y White recordaban haber sido abusados por docentes: es otro cruce entre los autores. En su intimidad Sergio conserva algo de s\u00ed mismo: nunca se entrega del todo al otro. Pero tampoco llega a proponer algo propio. Se deja llevar; sus momentos de asertividad son los en que huye de situaciones intolerables. El costo de esto es enajenaci\u00f3n, una creciente \u00abpropensi\u00f3n a so\u00f1ar y a desconectarse de s\u00ed mismo\u00bb. Su belleza lo aleja de s\u00ed mismo: termina relacion\u00e1ndose m\u00e1s con objetos que con otras personas. Lleva a su novio Juan al Museo del Prado porque cree tener la capacidad de entrar literalmente en las pinturas. Se paran frente a <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Las meninas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Vel\u00e1zquez mientras Sergio celebra su uni\u00f3n m\u00edstica con la obra; Juan, perplejo, finge compartir la experiencia para no decepcionar a su amante. Uno tiene la impresi\u00f3n de que Sergio estar\u00eda m\u00e1s contento reducido a unos pinceles, habitando plenamente el reino de los objetos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La belleza de Eudoxia \u2013la primera de las tres identidades que habita el protagonista de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">The Twyborn Affair<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013 tambi\u00e9n la convierte en objeto de fascinaci\u00f3n. Las primeras diez p\u00e1ginas de la novela est\u00e1n narradas desde la perspectiva de Joan Golson, una acomodada se\u00f1ora australiana de vacaciones con su marido en el sur de Francia. Joanie vislumbra a Eudoxia con su esposo griego en el patio de su casa y se queda flasheada con \u00ablos brazos largos, delgados y bronceados de esta chica, la perfecci\u00f3n de su submaxilar, la gracia de su cuerpo mientras gir\u00f3 sonriendo para animar al prescindible (para Joan Golson de todos modos) hombre vestido de negro\u00bb. Se vuelve una <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">stalker<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, pasando una y otra vez por la zona, buscando la manera de introducirse en su vida. Al principio este anhelo parece casi espiritual, como si la vida de Eudoxia fuera un cuadro y Joan \u2013como Sergio Londres\u2013 pretendiera instalarse en la imagen. La elegancia de la joven le ofrece un escape de su mediana edad fofa y deseante, del materialismo grosero tan caracter\u00edstico de los australianos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La perspectiva de Joan se alterna con entradas del diario \u00edntimo de Eudoxia. La conoce a Joanie de su lejana ni\u00f1ez en Australia, cuando a\u00fan era Eddie: resulta que Joan es una amiga \u00edntima de su madre. Son m\u00e1s que amigas en realidad. Eudoxia igual a Joan recuerda la noche que su madre, vestida de var\u00f3n, con un bigote dibujado en su labio superior, llev\u00f3 a Joanie a bailar en el Australia Club. Entre la \u00e9lite de S\u00eddney la se\u00f1ora Twyborn tiene fama de ser \u00abuna vieja lesbiana desali\u00f1ada y borracha\u00bb. Joanie, por ser la pareja <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">femme<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, por ser \u00aben muchos aspectos \u2013tan\u2013 tan normal\u00bb, no cae v\u00edctima a los mismos prejucios. La b\u00fasqueda de la madre lesbiana se parece mucho a la de su hija trans: ninguna de las dos cumplen con los mandatos acerca del g\u00e9nero. No mezclan en las proporciones debidas las energ\u00edas masculina y femenina. Joan en cambio se engancha precisamente con la pizca varonil que tiene la belleza de Eudoxia. Las dos mujeres se vuelven amigas: la mirada de Joan se vuelve un espejo en el cual Eudoxia puede contemplar su performance de g\u00e9nero. Si al asociarse con la amiga de su mam\u00e1 Eudoxia corre el riesgo de develar la identidad que abandon\u00f3, su amistad es a la vez una prueba contundente del \u00e9xito de su transformaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Los protagonistas de ambas novelas tienen relaciones con hombres y mujeres. No s\u00e9 si viene al caso hablar de la bisexualidad: parte de la peculiar modernidad de estos libros se debe a la fluidez de sus personajes, ajena a las casillas en las cuales solemos encerrar la sexualidad. En <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">The Twyborn Affair<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Eudoxia vuelve a ser Eddie, pelea por los ingleses en la Primera Guerra Mundial y despu\u00e9s regresa a Australia. Trabaja como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">jackeroo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> en la estaci\u00f3n de un amigo de su padre: el aprendizaje tradicional de la oligarqu\u00eda australiana, para ver si sus hijos aguantan los rigores de una vida campestre. Un White adolescente tambi\u00e9n cumpli\u00f3 con ese deber. All\u00e1 Eddie se siente atra\u00eddo por la due\u00f1a de la estancia y el capataz con quien comparte un rancho. En sus sue\u00f1os los rasgos de las dos personas se mezclan, igualmente provocadores: \u00abSu figura fundi\u00e9ndose con los brazos de un bruto, pezones rodeados por vello dorado. Con las fosas nasales de Marcia Lushington exhalando humo de cigarrillo debajo de un fleco de piel de mono\u00bb. Eddie termina involucrado con los dos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sergio<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, el protagonista sufre un dilema parecido: se enamora al mismo tiempo de un hermano y una hermana. Sin embargo, este apuro parad\u00f3jicamente le presenta una soluci\u00f3n. Los hermanos se parecen tanto que podr\u00edan ser mellizos; a los ojos de Sergio son las versiones masculina y femenina de la misma persona. Mujica Lainez parece haberse inspirado en los hermanos representados por Dominique Sanda y Helmut Berger en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Il giardino dei Finzi-Contini<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Vittorio De Sica: los hermanos Malthus en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sergio<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> tienen la misma perfecci\u00f3n rubia, la misma languidez vagamente incestuosa. Manucho escribe: \u00abLo que m\u00e1s los destacaba era el cabello, extremadamente rubio, liso, casi amarillo, que uno y otra llevaban entre largo y corto, cubri\u00e9ndoles las orejas\u00bb. Por su parte los hermanos se enganchan con Sergio al un\u00edsono, como si fueran una sola persona. Aunque es con Juan que Sergio se acuesta, Juan el que se vuelve su novio, la verdadera consumaci\u00f3n se da antes, en un beso apasionado compartido entre los tres. Sergio no tiene que elegir entre hombres y mujeres.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En su <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Vida<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Patrick White, el periodista David Marr escribe: \u00abUno de los presupuestos fundamentales en la obra de White es que todo lo que valoramos \u2013la sociedad, las relaciones, hasta las fortunas\u2013 est\u00e1 en decadencia. La situaci\u00f3n familiar de la mayor\u00eda de sus novelas es la de la figura solitaria buscando satisfacci\u00f3n en un mundo a la deriva hacia la fealdad y la violencia, la soledad y la pobreza\u00bb. Marr podr\u00eda estar refiri\u00e9ndose a <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sergio<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> con eso: Mujica Lainez interpretaba la realidad de la misma manera que White. Los dos autores habitaban \u2013o cre\u00edan habitar\u2013 una \u00e9poca de deterioro: esa percepci\u00f3n se basaba en la experiencia de sus familias, dinast\u00edas terratenientes que viv\u00edan de rentas cada vez m\u00e1s magras. Abordaron este tema m\u00e1s directamente en otros libros \u2013<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La casa<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Mujica Lainez narra la ruina de una familia olig\u00e1rquica de Buenos Aires, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El ojo de la tormenta<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de White la muerte de la matriarca de una dinast\u00eda de S\u00eddney\u2013 pero est\u00e1 presente en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sergio<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">The Twyborn Affair<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> tambi\u00e9n. Los ricos, figuras grotescas y ensimismadas, se confinan en sus casonas con los restos de una gloria desgastada.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Con la baronesa Hedwige, la esposa demente del nazi Von Brosdorff \u2013la dama pasa los d\u00edas hojeando un almanaque de genealog\u00eda, crey\u00e9ndose la reina Mar\u00eda Antonieta\u2013 Manucho satiriza su propia obsesi\u00f3n con los linajes, su propio sal\u00f3n en El Para\u00edso repleto de im\u00e1genes de antepasados ilustres. Marcia Lushington, la estanciera australiana con quien Eddie Twyborn tiene un amor\u00edo en su \u00e9poca como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">jackeroo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> var\u00f3n, llena el camposanto de la estancia con las tumbas de los hijos que no sobrevivieron la infancia \u2013entre ellos el hijo que tiene con Eddie\u2013. La cr\u00edtica social no est\u00e1 reservada para los ricos de sus j\u00f3venes pa\u00edses; la familiaridad de ambos autores con Europa les permite satirizar a la aristocracia del Viejo Mundo con el mismo detalle y falta de piedad. Como acompa\u00f1ante del pianista Rothenstein, Sergio vive una ronda de c\u00f3cteles de princesas y millonarios, de ricos que juegan a <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">musical chairs<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> en hoteles de lujo. En Inglaterra Eddie Twyborn se vuelve Eadith Trist: se establece como la madame del burdel m\u00e1s c\u00e9lebre de Londres, al cual acuden los arist\u00f3cratas y funcionarios ingleses en los a\u00f1os anteriores a la Segunda Guerra Mundial. Los ambientes que sirven de tel\u00f3n de fondo para las trayectorias picarescas de los dos protagonistas son mundos en declive. Si bien a White y Mujica Lainez les encantan las superficies de esos mundos \u2013las telas y pieles, los muebles importados, las muecas y excentricidades\u2013 no se hacen ilusiones sobre el valor de la gente que los habita. Es gente fr\u00edvola, in\u00fatil, que ha hecho poco y nada para merecerse la fortuna de que gozan tan quejosamente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Ese deterioro conduce de modo inexorable a la destrucci\u00f3n, y ninguno de los protagonistas escapan de su torbellino. La b\u00fasqueda de una expresi\u00f3n plena de sus identidades, de una manera de llevar una vida en coherencia con los dictados de su interior \u2013el tema de tanta literatura <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">queer<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013 se ve interrumpida por la Historia con hache en may\u00fascula: la Segunda Guerra Mundial en el caso de Eadith, la violencia pol\u00edtica de los a\u00f1os setenta en el de Sergio. Esa Historia no le tiene piedad al zigzagueo de los dos personajes hacia la autorrealizaci\u00f3n: se los traga con una violencia aleatoria, que no tiene nada que ver con sus historias personales. Sus trayectorias individuales resultan ser ef\u00edmeras en los abruptos finales de las dos novelas, hilos que se rompen en un bombardeo nazi o en fuego cruzado. El contexto pol\u00edtico que parec\u00eda meramente eso \u2013contexto, trasfondo\u2013 pone fin a las vidas de nuestros protagonistas, no por ser <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">queer<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, sino sujetos de sus \u00e9pocas. Es un recordatorio contundente de los l\u00edmites de la identidad como manera de entender la realidad. Los dos autores olig\u00e1rquicos se acercan a lo que hoy se llama la interseccionalidad. La lucha <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">queer<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> no se pelea en un vac\u00edo \u2013el vac\u00edo de tanta literatura gay, un salir del closet ensayado una y otra vez, los antagonistas el odio e incomprensi\u00f3n del mundo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">straight<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013 sino rodeada por otras luchas. Sus protagonistas est\u00e1n sujetos a otras fuerzas que no tienen que ver con la sexualidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Ninguno de los dos se fijan mucho en la pol\u00edtica. A Sergio, \u00abdue\u00f1o de una aristocracia personal\u00bb a pesar de sus or\u00edgenes humildes, Mujica Lainez le da su propia perspectiva olig\u00e1rquica: \u00absu ideal pol\u00edtico pareci\u00f3 inclinarse hacia lo casi imposible de conseguir, que es una dictadura honesta, capaz de organizar, de mantener el orden y de dejar a la gente tiempo para ocuparse de sus asuntos, sin estar siempre pendiente de la obnubilante pol\u00edtica\u2026\u00bb. Cuando el autor aparece como personaje en el pen\u00faltimo cap\u00edtulo del libro, opina que \u00abcuando tomar\u00edan el poder los militares\u2026 por fin, por fin, la aut\u00e9ntica felicidad se dejaba entrever\u00bb. Mujica Lainez satiriza a s\u00ed mismo en este autorretrato \u2013el escritor es un hombre \u00abtr\u00e9mulo y variable\u00bb que gime su \u00abimpresi\u00f3n t\u00e9trica y tremebunda de la vida en Buenos Aires\u00bb\u2013 pero a\u00fan as\u00ed es fuerte verlo desear un golpe de estado tan expl\u00edcitamente. La muerte violenta que les espera a Sergio y Juan en Argentina \u2013volviendo del aeropuerto se ven atrapados en el medio de un atentado contra un oficial del gobierno\u2013 evoca la masacre de Ezeiza y asesinatos como el de Jos\u00e9 Ignacio Rucci. \u00abLas an\u00e9cdotas que a Sergio le contaron en Europa\u2026 eran verdades\u00bb. El caos de su pa\u00eds los traga a los dos sin ning\u00fan reparo por sus pretensiones como pareja.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Cuando el bombardeo nazi de Londres comienza en las \u00faltimas p\u00e1ginas de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">The Twyborn Affair<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, en cambio, la violencia le resulta familiar a Eadith: se funde con sus vivencias como Eddie en las trincheras de la Primera Guerra Mundial. Ya se ha producido el reencuentro con su madre; se ven seguido en su hotel, y la viuda Twyborn le propone a Eadith que vuelvan a Australia como madre e hija. Ahora busca a su mam\u00e1 mientras \u00abun confeti de metal cay\u00f3 a su alrededor\u00bb y escucha \u00abel <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">thump<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">crump<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de la historia volvi\u00e9ndose inestable, desmoron\u00e1ndose\u00bb. White no se mete como personaje en el texto, pero el autor tambi\u00e9n se encontr\u00f3 en las calles de Londres aquella noche de 1940. Las identidades del protagonista se confunden igual a sus tiempos: sale vestido de var\u00f3n, en \u00abun traje barato que hab\u00eda comprado de manera apurada, la camisa de un talle demasiado chico\u00bb, pero con la cara pintada de Eadith. En estos \u00faltimos minutos vive todo de manera simult\u00e1nea: es al mismo tiempo hombre y mujer, habita el presente y el pasado. Las bombas borran todas las categor\u00edas. La que le quita la vida en Londres lo levanta en su mente \u00abcasi sobre el parapeto\u00bb de una trinchera de veinticinco a\u00f1os atr\u00e1s; se muere prepar\u00e1ndose para \u00abavanzar s\u00f3lo hacia esta tierra de nadie de ladrillo\u00bb. La violencia no sale aparentemente de la nada como hace en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sergio<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">: hace que rimen la vida de Eadith y la lejana juventud de Eddie.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Despu\u00e9s de terminar <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sergio<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">The Twyborn Affair<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, les quedaron a ambos autores unos a\u00f1os y varias obras m\u00e1s. Manuel Mujica Lainez falleci\u00f3 en 1984, Patrick White en 1990. Alentado por la buena acogida que ten\u00eda su novela, White sali\u00f3 p\u00fablicamente del cl\u00f3set en 1981 en sus memorias <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Grietas en el espejo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Manucho, m\u00e1s circunspecto, volvi\u00f3 a la Buenos Aires de los a\u00f1os cuarenta en su novela <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El Gran Teatro<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y dio rienda suelta a su amor por los objetos en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El escarabajo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Hoy en d\u00eda los dos se quedan un poco en el olvido, quiz\u00e1s por su porte aristocr\u00e1tico o su prosa densa y exigente. Sin embargo, en los a\u00f1os setenta escribieron novelas que merecen ser le\u00eddas como cl\u00e1sicos de la literatura <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">queer<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Concibieron el g\u00e9nero y la sexualidad con una libertad sorprendente. Al mismo tiempo las coincidencias en sus vidas y obras nos se\u00f1alan la semejanza de las oligarqu\u00edas de pa\u00edses aparentemente muy distintos. Uno fue el reflejo del otro a la hora de armar sus caleidoscopios.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>John Bell<\/strong><\/p>\n<p>Fotograf\u00eda de Jimmy DeSana<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los separaron menos de dos a\u00f1os: Manuel Mujica Lainez naci\u00f3 el 11 de septiembre de 1910, Patrick White el 28 de mayo de 1912. Hijos de la oligarqu\u00eda, recibieron la formaci\u00f3n europea obligatoria para los de su clase: Manucho tuvo tutores en Par\u00eds y Londres, mientras Paddy fue a un internado ingl\u00e9s y despu\u00e9s a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":102,"featured_media":5297,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[447,10],"tags":[],"class_list":["post-5296","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayo","category-literatura"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5296","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/102"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5296"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5296\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5299,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5296\/revisions\/5299"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5297"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5296"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5296"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5296"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}