{"id":5291,"date":"2024-05-29T09:32:24","date_gmt":"2024-05-29T12:32:24","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5291"},"modified":"2024-05-29T13:10:19","modified_gmt":"2024-05-29T16:10:19","slug":"nezumi-un-cuento-de-tatsuo-hori-traduccion-de-vicente-lane","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2024\/05\/29\/nezumi-un-cuento-de-tatsuo-hori-traduccion-de-vicente-lane\/","title":{"rendered":"Nezumi: un cuento de Tatsuo Hori \u2013 Traducci\u00f3n de Vicente Lane"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Jugaban como ratones. <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Llevaron todos los tatamis viejos que lograron encontrar al cobertizo de la casa abandonada y los colocaron uno por uno sobre las vigas hasta cubrir toda la superficie bajo el tejado. De este modo consiguieron armar algo as\u00ed como un \u00e1tico de entretecho. Era un lugar excelente para que aquellos ni\u00f1os que les gusta jugar en secreto lo hicieran a escondidas. Hab\u00eda que admitir, eso s\u00ed, que este escondite suyo ol\u00eda bastante a moho.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">All\u00ed no hab\u00eda momento del d\u00eda que no estuviese oscuro. Incluso a pleno d\u00eda era un lugar en el que pod\u00edan jugar como si estuvieran dentro de un sue\u00f1o. Todos eran ni\u00f1os de alrededor de unos diez a\u00f1os. Apenas terminaban la escuela regresaban a casa tan s\u00f3lo para volver a salir, y en lugar de sandalias y mochilas, cada quien tra\u00eda consigo alg\u00fan juguete. Algunos tra\u00edan tabaco que hab\u00edan robado furtivamente a sus padres. Un cigarrillo era pasado de mano en mano para ser fumado entre dos o tres. As\u00ed fue como un d\u00eda alguien trajo una figura de yeso que hab\u00eda hurtado de su casa \u00a1Se trataba de una Venus de yeso! Al comienzo se la fueron pasando como si fuera algo extra\u00f1o y misterioso, pero finalmente los que quer\u00edan volver a tenerla y tocarla comenzaron a pelearse los unos con los otros y terminaron por arrancarle brazos y piernas, los cuales quedaron desperdigados por ah\u00ed. Soltaron unas risitas contenidas. Incluso durante esos alborotos procuraban no hacer demasiado ruido. Si alguno de ellos hubiera soltado alg\u00fan grito se le habr\u00eda castigado inmediatamente como infractor de las normas. As\u00ed, el secreto de sus diversiones quedaba estrictamente resguardado. Sab\u00edan que tales reglas, al igual que las de la m\u00e9trica que se impone el poeta, har\u00edan m\u00e1s interesantes sus juegos. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">De este modo, d\u00eda tras d\u00eda jugaron como ratones.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Sin embargo, hubo un gran revuelo en el cobertizo. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">De la nada comenz\u00f3 a propagarse el rumor de que fantasmas de yeso aparec\u00edan bajo ese techo. Cierta noche, despu\u00e9s de que todos hubieran regresado a casa, uno de ellos se qued\u00f3 ah\u00ed por su cuenta. En la oscuridad, a tientas, fue recogiendo los miembros de yeso que descuidadamente hab\u00edan sido desperdigados sobre los tatamis. Fue uniendo las piezas y de alg\u00fan modo logr\u00f3 acercarse a la figura original. Pero al verla se dio cuenta que aun le faltaba la cabeza y encendi\u00f3 cerilla tras cerilla intentando encontrarla. No aparec\u00eda por ninguna parte y, finalmente d\u00e1ndose por vencido, levant\u00f3 su mirada con una cerilla a\u00fan encendida en su mano. Repentinamente, sin darse cuenta, solt\u00f3 un grito. El d\u00e9bil resplandor de la cerilla revel\u00f3 la p\u00e1lida y difusa cabeza de yeso que hab\u00eda estado buscando \u00a1Y era del porte de una cabeza humana reci\u00e9n degollada! Con el coraz\u00f3n en la mano sali\u00f3 de all\u00ed y huy\u00f3.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El fantasma de yeso provocaba una mezcla de curiosidad y miedo en las mentes de aquellos ni\u00f1os. En \u00faltimo t\u00e9rmino, para muchos la curiosidad venci\u00f3 al miedo. Formaron un grupo aparte y se dirigieron al cobertizo. Sin embargo, tan s\u00f3lo al subir al escondite y ver las piernas y brazos de yeso esparcidos sobre los viejos tatamis mohosos, sintieron un vaho de terror y, cuando uno de ellos solt\u00f3 un grito de sorpresa, todos bajaron de las vigas para salir corriendo hacia el exterior.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\"> No tuvieron otra opci\u00f3n que renunciar a su escondite durante varios meses. Aun as\u00ed, pronto encontraron una segunda opci\u00f3n. Con el mismo buen olfato con que previamente hab\u00edan dado con su escondite ideal, ahora hallaban otro bajo el piso de un templo. Esta vez llevaron esterillas de juncos que hab\u00edan hurtado por aqu\u00ed y por all\u00e1. Ahora comenzaban a jugar a la manera de los topos. El lugar era incomparablemente m\u00e1s fresco que el cobertizo. Como se asomaba el verano, prefer\u00edan el fr\u00edo de este nuevo escondite ante cualquier otra cosa. Sin embargo, era tan h\u00famedo y oscuro que incluso en ocasiones dudaban si acaso no estar\u00edan dentro de un mal sue\u00f1o. Cada quien en secreto echaba de menos la vida bajo el tejado. Y nadie sospechaba que hab\u00eda uno entre ellos que, con audacia y por cuenta propia, hab\u00eda retomado su vida de rat\u00f3n en el cobertizo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Se trataba de un ni\u00f1o que acababa de perder a su madre y se encontraba profundamente afectado por ello. De tanto en tanto le daban ataques de llanto, pero su orgullo le hac\u00eda muy reacio a que otros le vieran en ese estado, y siempre se las estaba arreglando de una forma u otra para estar completamente a solas en tales ocasiones. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Le gustaba la luz penumbrosa del cobertizo. En ocasiones hab\u00eda sollozado silenciosamente al resguardo de aquella penumbra, a modo de que sus amigos no se dieran cuenta. Incluso sent\u00eda que era ese el entorno, esa clase de escondite, donde le resultaba m\u00e1s naturalmente placentero llorar. Gracias a esa oscuridad hab\u00eda habido veces en que, mientras lloraba, imaginaba que no hab\u00eda ni uno de sus amigos a su alrededor. De pronto, se le ocurri\u00f3 un plan muy audaz. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En realidad, el fantasma de yeso no era m\u00e1s que una invenci\u00f3n suya, y de hecho su plan hab\u00eda tenido \u00e9xito. Se hab\u00eda convertido en el \u00fanico que pod\u00eda subir al entretecho sin tenerle miedo a los miembros de yeso desperdigados sobre los tatamis. Sin embargo, su audacia deb\u00eda enga\u00f1ar a sus amistades, no necesariamente as\u00ed tambi\u00e9n a lo sobrenatural.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Un d\u00eda, sucedi\u00f3. Tras llorar y sollozar en su escondite, que ahora ten\u00eda para \u00e9l solo, no quiso volver a casa, as\u00ed que se qued\u00f3 simplemente all\u00ed, tendido. Sin darse cuenta, se hizo de noche, y comenz\u00f3 a sentir hambre. Con todo, a\u00fan no quiso levantarse. Pens\u00f3 en su padre, quien desde la muerte de su madre se hab\u00eda vuelto m\u00e1s amable. Seguramente estar\u00eda preocupado por lo tarde que se hac\u00eda, esper\u00e1ndolo para cenar. Aquello tampoco bast\u00f3 para hacer que se levantara de su sitio. Era como si una fuerza misteriosa lo retuviera all\u00ed. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Al poco rato comenz\u00f3 a dormitar, y se dio cuenta que comenzaba a so\u00f1ar. Casi en simult\u00e1neo, y de forma inconsciente, comenz\u00f3 a recoger y a unir los fragmentos de yeso que se encontraban esparcidos a su alrededor, como un son\u00e1mbulo. Para ser precisos, no estaba muy seguro si acaso lo hac\u00eda dormido, medio despierto, o si hab\u00eda comenzado a so\u00f1ar que lo hac\u00eda. Pero independiente a cu\u00e1l ven\u00eda al caso, fue avanzando r\u00e1pidamente en su misteriosa labor. Y as\u00ed, en ese lugar, qued\u00f3 armada una Venus de yeso pr\u00e1cticamente igual a la original, aunque a\u00fan faltaba su cabeza. Encendi\u00f3 unas cuantas cerillas para buscarla. Al levantar su rostro de los tatamis hacia el oscuro vac\u00edo frente a \u00e9l, reconoci\u00f3 el rostro de una mujer de yeso del tama\u00f1o de una persona real, tal como hab\u00eda inventado en su relato. Ahora parec\u00eda que la realidad, o quiz\u00e1s el sue\u00f1o, comenzaba a imitar exactamente su ficci\u00f3n. Pero lo que inesperadamente marcaba la diferencia de esta realidad o sue\u00f1o con su ficci\u00f3n era que el rostro de la mujer de yeso era del todo igual al de su madre fallecida. Algo le hac\u00eda creer firmemente que se trataba realmente de su madre. Hizo un gran esfuerzo por ocultar cualquier expresi\u00f3n del terror que sent\u00eda en su coraz\u00f3n. Al instante le pareci\u00f3 ver que el rostro de su madre sonre\u00eda suavemente. Luego, mientras se inclinaba sobre \u00e9l, s\u00fabitamente le dio un beso sobre sus labios. Al contrario de lo que hab\u00eda pensado, el beso no hab\u00eda sido fr\u00edo ni espantoso, sino que hab\u00eda sentido la calidez de unos labios vivos. Se sinti\u00f3 como en un rapto misterioso, un estado irreal donde se mezclaban horror y afecto.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Tatsuo Hori<\/strong><\/p>\n<p>Traducci\u00f3n de Vicente Lane<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jugaban como ratones. &nbsp; Llevaron todos los tatamis viejos que lograron encontrar al cobertizo de la casa abandonada y los colocaron uno por uno sobre las vigas hasta cubrir toda la superficie bajo el tejado. De este modo consiguieron armar algo as\u00ed como un \u00e1tico de entretecho. 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