{"id":5267,"date":"2024-05-20T11:31:05","date_gmt":"2024-05-20T14:31:05","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5267"},"modified":"2024-09-17T11:51:06","modified_gmt":"2024-09-17T14:51:06","slug":"florian-schneider-kraftwerk-y-el-futuro-del-pop-por-simon-reynolds-traduccion-de-rodrigo-zamorano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2024\/05\/20\/florian-schneider-kraftwerk-y-el-futuro-del-pop-por-simon-reynolds-traduccion-de-rodrigo-zamorano\/","title":{"rendered":"Florian Schneider, Kraftwerk y el futuro del pop \u2013 Por Simon Reynolds \u2013 Traducci\u00f3n de Rodrigo Zamorano"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Si bien ya se ha vuelto un lugar com\u00fan comparar a Kraftwerk con The Beatles, lo cierto es que el impacto del grupo alem\u00e1n ha sido m\u00e1s amplio y duradero. Durante sus dos d\u00e9cadas de mayor creatividad, Kraftwerk influenci\u00f3 y cruz\u00f3 caminos con una asombrosa gama de g\u00e9neros y eras: rock progresivo, glam, krautrock, disco, post punk, synthpop, industrial, hip-hop, techno, trance. De igual manera, los artistas a quienes inspir\u00f3 son incre\u00edblemente diversos, de The Human League a Spacemen 3, de New Order a Stereolab, de Prince a Daft Punk, de Afrika Bambaataa a Big Black.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Florian Schneider, que acaba de fallecer a la edad de 73 a\u00f1os, fue uno de los fundadores de Kraftwerk. Por m\u00e1s de 30 a\u00f1os produjo los \u00e1lbumes del grupo junto con el cofundador Ralf H\u00fctter, contribuy\u00f3 a la composici\u00f3n de canciones y letras, toc\u00f3 diversos instrumentos, ide\u00f3 conceptos e invent\u00f3 t\u00e9cnicas. Pero de una manera divertida, una de las contribuciones m\u00e1s significativas de Schneider fue su propia persona: sus rasgos aguile\u00f1os y sus elegantes atuendos expresaban la absoluta europeidad de Kraftwerk. Su aura de formalidad fue la semilla a partir de la cual creci\u00f3 la imagen colectiva de uniformidad y disciplina del grupo. Marcando una distancia entre ellos y Estados Unidos, Kraftwerk abri\u00f3 un futuro para el pop que dejaba al rock and roll muy atr\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Kraftwerk operaba dentro de los confines del pop, pero de alg\u00fan modo se manten\u00eda aparte y por sobre \u00e9ste. Cuando Lester Bangs jocosamente les pregunt\u00f3 en 1975 qu\u00e9 tipo de groupies ten\u00eda Kraftwerk, Schneider secamente replic\u00f3: \u201cNinguno. No existe tal cosa\u201d. La idea que H\u00fctter y \u00e9l ten\u00edan del exceso del estrellato rock era comprar muchas bicicletas y recorrer largas distancias pedaleando (a veces haciendo carreras entre ciudades durante los tours). Su adicci\u00f3n a este virtuoso vicio inspir\u00f3 el vigoroso sencillo \u201cTour de France\u201d (1983).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El impulso y la disciplina son cosas que Schneider probablemente absorbi\u00f3 de su crianza. Su padre, Paul Schneider-Esleben, fue un reputado arquitecto cuyos edificios funcionales y remodelaciones de aeropuertos se inspiraron en la escuela de la \u201cNueva objetividad\u201d de los a\u00f1os 20. El paralelo con el balance entre severidad y grandiosidad de Kraftwerk es sorprendente, casi como si Schneider se hubiera empapado de minimalismo a partir de las actitudes del ambiente que lo rodeaba cuando ni\u00f1o.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Le tom\u00f3 alg\u00fan tiempo a Kraftwerk llegar al sonido austero y elemental y a la imagen grupal uniforme de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Trans-Europe Express<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">The Man-Machine<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, los cl\u00e1sicos \u00e1lbumes de fines de los 70. Comenzaron, en los \u00faltimos a\u00f1os de los 60, como un grupo progresivo poppsicod\u00e9lico, con pelo largo y todo eso. H\u00fctter y Schneider se conocieron en 1968 en la Academia de Artes de Remscheid, cerca de D\u00fcsseldorf, donde estudiaban piano y flauta respectivamente. A partir de su inter\u00e9s compartido por la improvisaci\u00f3n y la m\u00fasica electr\u00f3nica de vanguardia, as\u00ed como tambi\u00e9n de su gusto por The Velvet Underground, The Doors y las provocaciones multimedia de Fluxus, se unieron a tres otros m\u00fasicos y grabaron el disco <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Tone Float<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> con el nombre de Organisation. Mientras que el nombre auguraba la futura imagen tecnocr\u00e1tica, la m\u00fasica misma era improvisatoria, en un estilo t\u00edpico de fines de los 60. H\u00fctter y Schneider desarrollaron una fuerte relaci\u00f3n con Conny Plank, el productor de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Tone Float<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, que continu\u00f3 cuando dejaron la banda para formar Kraftwerk. (Tambi\u00e9n trabajaron por un tiempo con el guitarrista Michael Rother y el baterista Klaus Dinger, que posteriormente formar\u00edan Neu!).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En una \u00e9poca en la que casi todas las bandas europeas ten\u00edan nombres en ingl\u00e9s y cantaban en ese idioma, la elecci\u00f3n de Kraftwerk como nombre fue una declaraci\u00f3n. Por muchos a\u00f1os, H\u00fctter y Schneider usaron t\u00edtulos de canciones en alem\u00e1n; tambi\u00e9n jugar\u00edan con los estereotipos del genio alem\u00e1n para el orden y la eficiencia, comenzando con el propio nombre \u201cKraftwerk\u201d, que significa central el\u00e9ctrica. Schneider habl\u00f3 en entrevistas sobre c\u00f3mo la precisi\u00f3n entrecortada de la m\u00fasica de Kraftwerk ten\u00eda una relaci\u00f3n con el car\u00e1cter nacional y \u201cla sensaci\u00f3n de nuestra lengua [&#8230;] Nuestra forma de hablar es interrumpida, angulosa [&#8230;] un mont\u00f3n de consonantes y ruidos\u201d.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter  wp-image-5269\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/kraftwerk-8-3028127928-1024x905.jpeg\" alt=\"\" width=\"685\" height=\"605\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/kraftwerk-8-3028127928-1024x905.jpeg 1024w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/kraftwerk-8-3028127928-300x265.jpeg 300w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/kraftwerk-8-3028127928-768x679.jpeg 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/kraftwerk-8-3028127928.jpeg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 685px) 100vw, 685px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Ahora bien, al principio la m\u00fasica de Kraftwerk ni hac\u00eda referencia a lo rob\u00f3tico ni lo evocaba. Su lirismo raps\u00f3dico deb\u00eda m\u00e1s a Schubert y la \u201cSinfon\u00eda pastoral\u201d de Beethoven que a la Bauhaus o a Fritz Lang. La flauta de Schneider se destacaba en la paleta instrumental (tambi\u00e9n tocaba teclado, viol\u00edn, slide guitar, percusi\u00f3n, efectos y xil\u00f3fono). Escuchando los tres primeros discos del grupo \u2013<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Kraftwerk<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Kraftwerk 2<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ralf und Florian<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013 y sabiendo c\u00f3mo evolucionar\u00eda su sonido, es posible o\u00edr la flauta como una suerte de protosintetizador. La serenidad el\u00edsea de los patrones ondulantes y entrelazados de \u201cTongebirge\u201d y \u201cHeimatkl\u00e4nge\u201d apunta al futuro, al ambient de Eno y a artistas de los 90 como Seefeel y Aphex Twin. Por el contrario, \u201cRuckzuck\u201d combina una textura \u00e1spera y saturada con riffs percusivos-propulsivos para sonar casi como un secuenciador.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Un peque\u00f1o contingente de fans asiduos a llevar la contra considera estos tres \u00e1lbumes como lo mejor que Kraftwerk llegar\u00eda a hacer. Es cierto que hay much\u00edsimo para redescubrir en la fascinante y encantadora mezcla de paisajes sonoros de m\u00fasica concreta, sistemas musicales a la Steve Reich y modos id\u00edlicos. Versiones piratas circulaban en CD en los 90, pero un relanzamiento oficial nunca tuvo lugar. El propio Schneider desestim\u00f3 el valor de inter\u00e9s de estos discos como \u201carqueolog\u00eda\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Los miembros de Kraftwerk bien podr\u00edan sentir, justificadamente, que su historia realmente comienza con <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Autobahn<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Este es el punto en el que pasaron de ser una curiosidad krautrock a una fuerza hist\u00f3rico-mundial, cuando la versi\u00f3n single de la canci\u00f3n hom\u00f3nima de 24 minutos se volvi\u00f3 un \u00e9xito internacional en 1975. Pero incluso entonces centelleos de guitarra y el sobrevuelo de la flauta compart\u00edan espacio con los pulsos de sintetizador y la caja de ritmos. \u201cAutobahn\u201d ofrece una visi\u00f3n pastoral de la carretera, fascinada en igual medida por el paisaje verde recorrido y por el asfalto y el tr\u00e1fico. El pulso metron\u00f3mico del ritmo es constante y sereno, una velocidad constante y controlada que no podr\u00eda estar m\u00e1s lejos del himno de carretera \u201cBorn to Be Wild\u201d de Steppenwolf. Donde la mayor parte del rock imagina el veh\u00edculo motorizado como una extensi\u00f3n del poder f\u00e1lico, Kraftwerk estaba interesado en los aspectos zen del acto de conducir, una fusi\u00f3n simbi\u00f3tica de hombre y m\u00e1quina. En 1975, Schneider le dijo a <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Melody Maker<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> que el estado de trance creado por \u201cAutobahn\u201d nada ten\u00eda que ver con un \u00e9xtasis de droga, sino m\u00e1s bien con \u201cuna pronunciada claridad mental. Es como cuando manejas un autom\u00f3vil: puedes conducir de manera autom\u00e1tica sin estar plenamente consciente de lo que est\u00e1s haciendo\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Un \u00e9xito en el Reino Unido, Estados Unidos y otros ocho pa\u00edses, \u201cAutobahn\u201d tambi\u00e9n le granje\u00f3 a Kraftwerk un c\u00e9lebre fan. David Bowie se volvi\u00f3 un entusiasta seguidor, que puso en sinton\u00eda a su propia audiencia al reproducir el \u00e1lbum antes de los conciertos de su tour promocional para <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Station to Station<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y al contarle con entusiasmo a revistas como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Playboy<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> que \u201cmi grupo favorito es una banda alemana llamada Kraftwerk; tocan m\u00fasica noise para \u2018incrementar la productividad\u2019\u201d. Bowie atribuir\u00eda a Kraftwerk el cr\u00e9dito en la redirecci\u00f3n de su foco cultural de Estados Unidos y el R&amp;B hacia Europa y la m\u00fasica electr\u00f3nica, que finalmente lo llev\u00f3 a mudarse a Berl\u00edn, donde compondr\u00eda la m\u00fasica m\u00e1s arriesgada de su vida y donde producir\u00eda dos \u00e1lbumes para Iggy Pop \u2013<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">The Idiot<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Lust for Life<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013 que dieron un giro a la carrera del ex Stooges.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Bowie admiraba la manera en que Kraftwerk evitaba \u201clas t\u00edpicas progresiones de acordes estadounidenses\u201d. Tambi\u00e9n amaba la imagen no rockera, algo que comenz\u00f3 con Schneider y que luego se extendi\u00f3 al resto del grupo. En sus comienzos, Kraftwerk se parec\u00eda a otros grupos krautrock en lo desali\u00f1ado de su apariencia y en el \u00e9nfasis en lo musical por sobre el espect\u00e1culo y lo performativo. Esto comenz\u00f3 a cambiar con la portada de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ralf und Florian<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">: H\u00fctter a\u00fan lleva el pelo largo hasta los hombros, una camisa a cuadros negros y blancos de cuello abierto y lentes de profesor de qu\u00edmica, pero Schneider aparece elegante con un estilo discreto y atemporal: cabello corto pulcramente peinado, traje y corbata. Esto presagi\u00f3 el estilo que se volver\u00eda la imagen distintiva de Kraftwerk: cuatro hombres con cabello corto y engominado hacia atr\u00e1s e implacables uniformes de camisa y corbata.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Schneider tambi\u00e9n tuvo un profundo impacto en la direcci\u00f3n creativa de Kraftwerk al entablar amistad con un artista llamado Emil Schult, que se volvi\u00f3 el consultor de imagen del grupo. El estilo y el dise\u00f1o de Kraftwerk sobre el escenario y en sus discos dio un salto hacia adelante en coherencia e impacto, transformando al grupo en compa\u00f1ero de ruta de artistas del glam brit\u00e1nico como Bowie y Roxy Music, habitando un universo paralelo de chic retrofuturista. En el arte del disco <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Trans-Europe Express<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, de 1977, la fotograf\u00eda y un retrato pintado por Schult hacen que Kraftwerk parezca una tropa de estrellas del canto del periodo de entreguerras, mientras que el video en blanco y negro para la canci\u00f3n hom\u00f3nima muestra a los integrantes del grupo con sombreros y guantes de cuero, elegantes se\u00f1ores viajando con estilo en el compartimento privado de un tren de la d\u00e9cada del 30. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">The Man-Machine<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, de 1978, los lleva incluso m\u00e1s atr\u00e1s en el tiempo, con su esquema de colores rojo y negro y su tipograf\u00eda en diagonal homenajeando las innovaciones gr\u00e1ficas de los modernistas sovi\u00e9ticos como El Lissitsky y Malevich. El dise\u00f1o de estos \u00e1lbumes del periodo de apogeo de Kraftwerk va de la mano con los temas de las canciones, que evocan a Fritz Lang (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Metropolis<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">), la excitaci\u00f3n ingenua de la electricidad (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Neon Lights<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">) y una \u201celegancia y decadencia\u201d ya pasadas (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Europe Endless<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Pero incluso cuando la imaginer\u00eda y las alusiones se remontaban al futurismo perdido de movimientos de comienzos del siglo XX como el suprematismo y la Bauhaus, la propia m\u00fasica apuntaba hacia el futuro. Kraftwerk estaba inventando los 80, sentando los fundamentos del synthpop y la m\u00fasica de baile hecha con secuenciadores. Los instrumentos ac\u00fasticos, incluida la flauta de Schneider, fueron completamente abandonados, el sonido reducido a la austera pureza que asociamos con el Kraftwerk \u201ccl\u00e1sico\u201d. De manera crucial, se trataba de m\u00fasica despojada de inflexiones y personalidades individuales, sin indicio alguno de una floritura o un solo. \u201cVamos m\u00e1s all\u00e1 de todo este sentimiento individual\u201d, declar\u00f3 Schneider a <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sounds<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. \u201cSomos m\u00e1s bien como veh\u00edculos, una parte de nuestro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">mensch machine<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, nuestro hombre m\u00e1quina. A veces tocamos la m\u00fasica, a veces la m\u00fasica nos toca, a veces\u2026 se toca\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Para cuando lanzaron <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Computer World<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, en 1981, el tema del disco (la revoluci\u00f3n del microchip) se puso al d\u00eda con el sonido de \u00faltima generaci\u00f3n. Kraftwerk captur\u00f3 a la vez la ansiedad por el potencial de las computadoras para la vigilancia y la desconexi\u00f3n (las inquietantes trepidaciones de \u201cHome Computer\u201d) y los tiernos anhelos humanos mediados por los sistemas de telecomunicaci\u00f3n nuevos en aquel entonces (los estremecimientos y p\u00e1lpitos de \u201cComputer Love\u201d). Pese a lo extra\u00f1o de algunas referencias anticuadas (\u201cPocket Calculator\u201d fue creada cuando Schneider llev\u00f3 una calculadora musical al estudio), las preocupaciones del \u00e1lbum a\u00fan resuenan en un presente en el cual estamos a\u00fan m\u00e1s simbi\u00f3ticamente fusionados con la tecnolog\u00eda y dependemos a\u00fan m\u00e1s de ella.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Para comienzos de los 80, Kraftwerk hab\u00eda creado un campo de fuerza de influencia tan potente que el mundo del pop de repente se pobl\u00f3 de grupos modelados a partir del sonido y la imagen de los alemanes. The Human League originalmente hallaron su camino tras las revelaciones gemelas de escuchar \u201cTrans-Europe Express\u201d y el disco electr\u00f3nico de Munich de \u201cI Feel Love\u201d de Donna Summer, producida por Giorgio Moroder, y para 1981 se hab\u00edan vuelto enormes estrellas pop internacionales por derecho propio. Gary Numan se rob\u00f3 la imagen de androide y con \u201cCars\u201d produjo una interpretaci\u00f3n m\u00e1s neur\u00f3tica de \u201cAutobahn\u201d. Formado a partir de los restos hu\u00e9rfanos de Joy Division, New Order sigui\u00f3 siendo fiel al amor del difunto Ian Curtis por Kraftwerk, forjando un pop bailable electr\u00f3nico empapado de duda y melancol\u00eda. Aunque crecientemente opacado por su propia progenie, Kraftwerk se las arregl\u00f3 para conseguir un mega \u00e9xito con la vivaz canci\u00f3n \u201cThe Model\u201d, pero \u2013trat\u00e1ndose de un corte de cuatro a\u00f1os de antig\u00fcedad, tomado de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">The Man-Machine<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013 esto no logr\u00f3 dirigir la atenci\u00f3n del p\u00fablico a la obra maestra del grupo de aquel entonces, el disco <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Computer World<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Mientras tanto, este, el m\u00e1s alem\u00e1n de los grupos, estaba teniendo un improbable nivel de impacto en la m\u00fasica negra estadounidense. Salida del Bronx, \u201cPlanet Rock\u201d de Afrika Bambaataa ha sido descrita como \u201cla Piedra Rosetta del electro\u201d por el historiador de la m\u00fasica disco Peter Shapiro. De ser as\u00ed, uno de los lenguajes encriptados en ella es el alem\u00e1n, ya que la pista es en gran parte un collage de Kraftwerk, que superpone los emotivos acordes de \u201cTrans-Europe Express\u201d al groove de bajo sintetizado de \u201cNumbers\u201d. En Detroit, Juan Atkins de Cybotron y Model 500 fue el pionero del techno con pistas como \u201cCosmic Cars\u201d y \u201cNight Drive (Thru-Babylon)\u201d. Derrick May, aliado de Atkins, describi\u00f3 el fr\u00edo electro-funk de Detroit como \u201cGeorge Clinton y Kraftwerk atrapados en un ascensor con solo un secuenciador como compa\u00f1\u00eda\u201d, mientras que su joven compa\u00f1ero Carl Craig captur\u00f3 el atractivo de los alemanes con su famosa paradoja: \u201cKraftwerk eran tan r\u00edgidos que eran funky\u201d. Lo m\u00e1s sorprendente de todo fue la influencia de Kraftwerk en el sur, donde el Miami bass, el bounce de New Orleans y otros estilos locales llevaron el limpio y fr\u00edo sonido electr\u00f3nico en una direcci\u00f3n incongruentemente lasciva. Resulta extra\u00f1o pensar en Florian Schneider \u2013fan de Bach y Schubert, un hombre que se parec\u00eda un poco al pr\u00edncipe Felipe de Edimburgo\u2013 como el catalizador de generaciones de sacudidas de culo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Enfrentado a toda esta competencia, su propia progenie, Kraftwerk tuvo dificultades para encontrar un nuevo \u00e1ngulo que lo mantuviera a la cabeza del grupo. Si \u201cTour de France\u201d fue una \u00faltima explosi\u00f3n creativa, ya <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Electric Caf\u00e9<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, de 1986, ser\u00eda superado por competidores j\u00f3venes como Mantronix. Luego vino la revoluci\u00f3n <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">rave<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Cuando Kraftwerk lanz\u00f3 el disco <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">The Mix<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, una colecci\u00f3n de \u201cgrandes \u00e9xitos remezclados\u201d, en 1991, el contenido remodel\u00f3 de manera brillante las antiguas canciones para la pista de baile contempor\u00e1nea. Pero el tour asociado estableci\u00f3 el patr\u00f3n para el resto de la carrera del grupo: Kraftwerk dejar\u00eda de producir nueva m\u00fasica (aparte de una expansi\u00f3n en forma de \u00e1lbum de \u201cTour de France\u201d en 2003), pero realizar\u00eda espor\u00e1dicos tours con presentaciones visuales cada vez m\u00e1s espectaculares del material pasado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Vi tocar a Kraftwerk en 2014 durante una de esas excursiones al \u201cmuseo del futuro\u201d m\u00f3vil. Para ese entonces, Florian Schneider hab\u00eda dejado el grupo hace ya mucho tiempo (dej\u00f3 de tocar en vivo en 2006 y renunci\u00f3 formalmente unos pocos a\u00f1os despu\u00e9s, la culminaci\u00f3n de un largo proceso de involucramiento creativo cada vez menor). El show, en el Disney Concert Hall en Los Angeles, fue impresionante \u2013era necesario usar lentes 3D\u2013 y la sensaci\u00f3n de devoci\u00f3n de la audiencia era palpable. Pero ni este concierto ni las dos veces anteriores en que hab\u00eda visto al grupo, en 1998 y 1991, constituyen mi recuerdo m\u00e1s v\u00edvido de la m\u00fasica de Kraftwerk.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Este tuvo lugar cuando viajaba en un autom\u00f3vil por la Autobahn real, en alg\u00fan punto entre la Selva Negra y Colonia, hace ya casi doce a\u00f1os. Como muchos hombres, llorar no me resulta f\u00e1cil: es menos probable que las tragedias o tormentos personales me hagan llorar a que lo hagan ciertas obras musicales o ciertas pel\u00edculas. Mientras ve\u00eda pasar los campos de pastura por la ventana del acompa\u00f1ante, con el exuberante escenario puntuado por molinos de generaci\u00f3n el\u00e9ctrica cuyas aspas giraban con suavidad, el CD con ritmos motorik de Neu!, La D\u00fcsseldorf y Kraftwerk que hab\u00eda preparado para ese momento alcanz\u00f3 una de sus mejores pistas finales. Puede que haya sido \u201cTrans-Europe Express\u201d o \u201cNeon Lights\u201d o la misma \u201cAutobahn\u201d; tuve que girar mi rostro y mirar fijamente por la ventana para ocultar mis l\u00e1grimas. No estoy seguro de porqu\u00e9 la m\u00fasica, tan libre de angustia y conflicto, tuvo este parad\u00f3jico efecto. En parte fue una respuesta a la grandeza de su ambici\u00f3n, al logro alcanzado por el proyecto Kraftwerk. Pero tambi\u00e9n tuvo que ver con lo que Lester Bangs llamaba el \u201cintrincado b\u00e1lsamo\u201d producido por la m\u00fasica misma: calmante, purificadora, fluyendo de manera pl\u00e1cida pero propulsiva. Una imagen titilante y apacible del cielo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por Simon Reynolds<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n de Rodrigo Zamorano<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Este ensayo necrol\u00f3gico fue originalmente publicado como \u201cHow Florian Schneider and Kraftwerk Created Pop\u2019s Future\u201d en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">npr<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> el 7 de mayo de 2020, tras la muerte de Florian Schneider el 21 de abril de 2020 a la edad de 73 a\u00f1os. Disponible en <a href=\"https:\/\/www.npr.org\/2020\/05\/07\/852081716\/how-florian-schneider-and-kraftwerk-created-pops-future\">https:\/\/www.npr.org\/2020\/05\/07\/852081716\/how-florian-schneider-and-kraftwerk-created-pops-future<\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si bien ya se ha vuelto un lugar com\u00fan comparar a Kraftwerk con The Beatles, lo cierto es que el impacto del grupo alem\u00e1n ha sido m\u00e1s amplio y duradero. Durante sus dos d\u00e9cadas de mayor creatividad, Kraftwerk influenci\u00f3 y cruz\u00f3 caminos con una asombrosa gama de g\u00e9neros y eras: rock progresivo, glam, krautrock, disco, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":5268,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[455],"tags":[],"class_list":["post-5267","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-musica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5267","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5267"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5267\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5270,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5267\/revisions\/5270"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5268"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5267"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5267"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5267"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}