{"id":5257,"date":"2024-05-14T14:52:56","date_gmt":"2024-05-14T17:52:56","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5257"},"modified":"2024-05-14T14:53:49","modified_gmt":"2024-05-14T17:53:49","slug":"vitalismo-inerte-sobre-dias-perfectos-de-wim-wenders-por-maria-belen-contreras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2024\/05\/14\/vitalismo-inerte-sobre-dias-perfectos-de-wim-wenders-por-maria-belen-contreras\/","title":{"rendered":"Vitalismo inerte: sobre D\u00edas perfectos de Wim Wenders \u2013 Por Mar\u00eda Bel\u00e9n Contreras"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Sin resentimiento, sin angustia, casi sin conflicto y sin siquiera un leve dolor de espalda: la \u00faltima pel\u00edcula de Wim Wenders, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Perfect Days<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (2023), imagina una vida de trabajo sin cansancio. Nos reitera una imagen: la de Hirayama (Koji Yakusho), el encantador protagonista de alrededor de setenta a\u00f1os levant\u00e1ndose sin prisa, recortando su bigote, bebiendo su caf\u00e9 enlatado y y\u00e9ndose a trabajar con una toalla al cuello, disfrutando en la casetera de su camioneta, d\u00eda tras d\u00eda, de alguna de las canciones sesenteras cl\u00e1sicas de su colecci\u00f3n. Trabaja en la compa\u00f1\u00eda The Tokyo Toilet con una \u00e9tica laboral impecable, \u00e9tica que contrasta con la de su compa\u00f1ero m\u00e1s joven y menos prolijo (\u201cEspera, \u00bfqu\u00e9 hay de tu turno?\u201d, es lo \u00fanico que le dice Hirayama cuando renuncia). Una \u00e9tica que no se inmuta ante uno que otro trato desde\u00f1oso de los usuarios del servicio que Hirayama limpia meticulosamente: si alguien necesita usar el ba\u00f1o, \u00e9l da un paso al costado y mantiene el silencio ininterrumpido que lo caracteriza durante casi toda la pel\u00edcula. Y es que el suyo es un mutismo voluntario, hip\u00e9rbole de su invisibilidad, la del \u201chombre de pocas palabras\u201d, el trabajador humilde, el h\u00e9roe cotidiano que acepta su destino con la calma de quien ha encontrado la dicha en las peque\u00f1as cosas: del que fotograf\u00eda los rayos de luz que se cuelan entre las hojas (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">komorebi<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, para ocupar el t\u00e9rmino chiche de la niponofilia), del que cuida con cari\u00f1o los alm\u00e1cigos de las plantas, del que come una cena reconfortante en una mesa en la que es bien atendido. Palabras favoritas de rese\u00f1istas y publicistas de la pel\u00edcula, y tambi\u00e9n de sus espectadores complacidos: minimalismo, tranquilidad, po\u00e9tica de las cosas simples, ascetismo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfQu\u00e9 es lo que me irrita tanto, entonces, de estos d\u00edas de cielos perfectos e incontaminados? \u00bfCu\u00e1l es el doblez de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Perfect Days<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, su opacidad, la mugre debajo de todas estas escenas de limpieza? Porque en la pel\u00edcula no vemos mierda ni tampoco se insin\u00faa olor alguno que aparte la nariz de Hirayama mientras hace su trabajo. Estamos ante el beat\u00edfico retrato de una vida ejemplar de poco m\u00e1s de dos horas, empeorado por el conmovido recibimiento que ha tenido luego de su estreno: en este pretendido retrato de la buena vida, el gato pasa por liebre y se nos ofrece la siempre confiable y unidimensional representaci\u00f3n del pobre<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\"> pero<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> honrado, del pobre <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pero<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> limpio, del buen pobre que no se quejar\u00eda ni aunque le zapatearan en la cara. Como queda en evidencia en el breve intercambio entre Hirayama y su hermana, se trata incluso de un hombre que es pobre por iniciativa propia: avanzada la pel\u00edcula nos enteramos de que el protagonista renunci\u00f3 a otra vida, probablemente a una vida peque\u00f1o burguesa similar a la de su hermana, para esconderse casi completamente de la sociedad y, de paso, de su padre quiz\u00e1s violento y ahora senil. Un escondite en la inserci\u00f3n laboral con contrato del siglo XX. Todo esto decorado con sonrisas y suspiros mirando al cielo, con paseos en bicicleta y al parque, con tomas del personaje disfrutando del sol y del presente urbano pero silencioso de Tokio, intercambiando miradas con los curiosos personajes con los que se cruza en su camino (una mujer joven en un parque, un hombre misterioso que vive en la calle). Claro que tambi\u00e9n hay tristezas en el mundo de Hirayama <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">un ni\u00f1o que ya no ver\u00e1 m\u00e1s al compa\u00f1ero del protagonista para tocarle las orejas, el c\u00e1ncer de un hombre que ama a\u00fan a su ex pareja, el llanto del propio Hirayama al despedirse de su familia<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, tristezas grandes o peque\u00f1as que no empa\u00f1an la alegr\u00eda de una vida tan exasperantemente linda, piedrecitas en el zapato que se quitan sin resistencia, con un ligero sacud\u00f3n. \u201c\u00bfEn verdad\u2026 est\u00e1s limpiando ba\u00f1os?\u201d, le pregunta su hermana, y la cabeza de Hirayama se inclina en un s\u00ed tan digno que lo eleva hacia las alturas, haciendo de \u00e9l casi un santo, un monje: su desclasamiento hacia abajo implica la renuncia a la vida moderna hipertecnologizada y a los votos de pobreza. La c\u00e1mara de Wenders nos ense\u00f1a primero, como sorprendida ante lo pintoresco de la situaci\u00f3n, que quienes limpian ba\u00f1os tambi\u00e9n pueden leer a Faulkner, solo para posteriormente confirmar lo que el espectador de clase media ya sospechaba: que el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">buen gusto<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Hirayama, que esa vida de placeres <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">en la medida de lo posible<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, se lo debe al otro mundo, a ese pasado que desconocemos y al cual \u00e9l \u201cher\u00f3icamente\u201d ha renunciado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201c\u00bfJoven <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">aesthetic<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> o se\u00f1or?\u201d Algo de esta pregunta <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">tiktokera<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> tambi\u00e9n resuena en la pel\u00edcula de Wenders, as\u00ed como tambi\u00e9n mucho del mantra \u201cromantiza tu vida\u201d. Un juego que forma parte del mundo de las im\u00e1genes digitales de redes sociales que contrasta con la invitaci\u00f3n de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Perfect Days<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> a cubrir el desamparo con alegr\u00edas m\u00e1s aut\u00e9nticas y anal\u00f3gicas: fotos de c\u00e1maras <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">vintage<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, libros usados y m\u00fasica en casetes (Hirayama, por supuesto, no conoce Spotify). Aura en tabletas para los j\u00f3venes espectadores y, una vez m\u00e1s en la ultra repetida secuencia de la acci\u00f3n de rebobinar con un l\u00e1piz para el placer de los nost\u00e1lgicos. Por un lado, la pel\u00edcula es un elogio del escapismo con todas sus letras; por otro, una apolog\u00eda del d\u00eda de la marmota, de una rutina que, correctamente asumida y vivida, ser\u00eda el secreto de la felicidad o, para estar m\u00e1s en sinton\u00eda con el tono aparentemente menos ampuloso, de una vida m\u00e1s tranquila y sin malestar. La cr\u00edtica Eileen Jones lo piensa en t\u00e9rminos de fantas\u00eda:<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> la fantas\u00eda voluntarista de que, de alguna manera, podemos escapar de la vida en una ciudad capitalista a trav\u00e9s del ascetismo, que frente al caos y al ruido podemos respirar profundamente para calmarnos y que al consumo desmedido podemos oponer la desposesi\u00f3n y la renuncia a la tecnolog\u00eda. Extra\u00f1os, eso s\u00ed, son los d\u00edas asc\u00e9ticos de Hirayama, d\u00edas extendidos con horas infinitas, tiempo para todos los pasatiempos y dinero para comer fuera de casa todos los d\u00edas. Desposesi\u00f3n, s\u00ed, pero una que colecciona lo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">verdaderamente importante<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, porque la riqueza de Hirayama es la del esp\u00edritu. Extra\u00f1a es tambi\u00e9n una vida contra-tecnol\u00f3gica mientras se limpian los ba\u00f1os p\u00fablicos <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">hitech<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> que motivaron al director a emplear a Hirayama en este oficio.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> Fantas\u00eda, entonces, de una renuncia y de un escape a la vuelta de la esquina porque, parad\u00f3jicamente, la historia de Hirayama se parece a una historia de Instagram.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfQui\u00e9n fantasea con Hirayama? \u00bfQui\u00e9n sue\u00f1a con estos d\u00edas perfectos? Tan pol\u00edticamente conformista es el punto de vista de la pel\u00edcula que su fantas\u00eda, su sue\u00f1o ut\u00f3pico, si se quiere, solo puede formular la vida tal y como es. Mirada condescendiente o idealizada, como dice Tamara Tenembaum,<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> la del intelectual o del artista hacia el \u201ctrabajador material\u201d. No alcanza este castillo en el aire a representar una vida sin un trabajo extenuante o, qu\u00e9 digo, al menos un futuro con una jubilaci\u00f3n justa. Porque aunque el protagonista viva c\u00e1ndidamente, sigue y seguir\u00e1 trabajando, pese a ser un hombre viejo: el trabajo le da valor a sus d\u00edas de una manera algo extempor\u00e1nea. Aqu\u00ed la figura del trabajador es el emblema de una rica vida interior y de la espiritualizaci\u00f3n de toda materialidad: hay trabajo, s\u00ed, pero no hay problemas de salario ni nada que lo vincule con la explotaci\u00f3n. En este sentido, quiz\u00e1s quepa leer en la pel\u00edcula un orientalismo que imagina al hipercapitalismo japon\u00e9s libre de fricciones, como una sociedad reconciliada en la cual cada uno de sus miembros se integra al todo social sin ning\u00fan tipo de conflicto, seg\u00fan una fantas\u00eda en la cual los problemas del capitalismo <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013la explotaci\u00f3n, la desigualdad, la violencia, la merma ps\u00edquica y f\u00edsica de los cuerpos trabajadores\u2013 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">se solucionar\u00edan con m\u00e1s, no con menos, capitalismo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Otra fantas\u00eda muy presente en la pel\u00edcula es la del bienestar en la vejez, una vejez de rodillas sanas y pulmones v\u00edrgenes: tan impoluto est\u00e1 el cuerpo de Hirayama que rechaza el humo de un cigarrillo con exagerado dramatismo. El suyo es el cuerpo del asceta, podr\u00edamos seguir diciendo, que cuando desea a una mujer, la desea plat\u00f3nicamente <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfd\u00f3nde est\u00e1 la sexualidad de Hirayama? \u00bfEs realmente su relaci\u00f3n con el arte (la m\u00fasica que escucha, los libros que lee) una relaci\u00f3n er\u00f3tica, de placer?<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> porque cuando aparece desnudo en escena en otros ba\u00f1os p\u00fablicos, es solo para limpiarse. Esta exhibici\u00f3n del placer en el aseo, este higienismo de cuerpo y alma, podr\u00eda hacer que nos pregunt\u00e1ramos, a partir de las simpat\u00edas y la c\u00e1lida recepci\u00f3n que ha generado la pel\u00edcula, por la sensibilidad liberal global a la que conmueve e interpela esta beat\u00edfica imagen del trabajador reconciliado con su propia explotaci\u00f3n, la del trabajador, adem\u00e1s, sin pueblo. Como sea, la pel\u00edcula incorpora en la di\u00e9gesis a ese espectador ideal: Aya (Aoi Yamada), una joven <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">demasiado cool<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> que se interesa en Hirayama, que comparte su gusto por Patti Smith y que termina plant\u00e1ndole un fugaz beso en la mejilla que lo deja at\u00f3nito, otro de los regalos de la vida para el protagonista. La ingenuidad de Hirayama <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a1es amigo de un \u00e1rbol!<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> es llevada demasiado lejos: termina siendo inveros\u00edmil e infantil, con muy poco de la ternura neorrealista que a ratos la pel\u00edcula ambiciona para s\u00ed. Un punto de comparaci\u00f3n m\u00e1s veros\u00edmil podr\u00eda ser <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Le Fabuleux destin d\u2019Am\u00e9lie Poulain<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Jean-Pierre Jeunet, 2001), un verdadero cl\u00e1sico del solipsismo indie: podemos imaginar perfectamente a Am\u00e9lie jugando al gato con un desconocido tal como lo hace el trabajador japon\u00e9s. Pero, a diferencia de lo que ocurre en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Perfect Days<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, incluso el universo altamente fetichizado de Am\u00e9lie Poulain se transforma al final, cuando la protagonista se da cuenta de que la vida no parece estar hecha para vivir en aislamiento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La elogiada banda sonora de la pel\u00edcula, perfectamente curada para convertirse en playlist en alguna plataforma<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\"> ad hoc<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, abusa de la literalidad. \u201c<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Oh, freedom is mine and I know how I feel<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d, canta Nina Simone mientras la pel\u00edcula evac\u00faa todo el contenido pol\u00edtico de la letra. Canciones sesenteras sin sesentas, vaciadas de todo impulso contestatario. Incluso cuando Hirayama est\u00e1 durmiendo, los materiales de sus sue\u00f1os <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">el \u00fanico relativo riesgo visual, en blanco y negro, de la pel\u00edcula<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> reproducen el montaje de un eterno presente solo ligeramente desfigurado. El de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Perfect Days<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> es, as\u00ed, un vitalismo inerte. Si se mira con cuidado, el prolongado primer plano de Hirayama al final, y su ligera mueca de angustia, quiz\u00e1s pueda revelar alguna \u2013mundana, quiz\u00e1s incluso vulgar\u2013 irritaci\u00f3n ocular por exposici\u00f3n al cloro. No hay incompatibilidad entre el amor por la vida y el odio amargo y profundo por la explotaci\u00f3n; no d\u00edas perfectos, pero s\u00ed vivibles. \u00bfC\u00f3mo criticar seriamente el estado de cosas si renunciamos incluso a la posibilidad de so\u00f1ar con la vida verdadera?<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por <strong>Mar\u00eda Bel\u00e9n Contreras<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sin resentimiento, sin angustia, casi sin conflicto y sin siquiera un leve dolor de espalda: la \u00faltima pel\u00edcula de Wim Wenders, Perfect Days (2023), imagina una vida de trabajo sin cansancio. 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