{"id":5238,"date":"2024-05-03T17:30:59","date_gmt":"2024-05-03T20:30:59","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5238"},"modified":"2024-05-03T17:31:12","modified_gmt":"2024-05-03T20:31:12","slug":"el-tiempo-que-hace-falta-sobre-vivir-sin-lengua-de-pablo-aravena-por-constanza-michelson","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2024\/05\/03\/el-tiempo-que-hace-falta-sobre-vivir-sin-lengua-de-pablo-aravena-por-constanza-michelson\/","title":{"rendered":"El tiempo que hace falta \u2013 Sobre Vivir sin lengua de Pablo Aravena \u2013 Por Constanza Michelson"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Con Pablo somos amigos. Si lo cuento ac\u00e1, es para dejar la idea de que hablamos mucho. Parte de nuestras conversaciones est\u00e1n guiadas por una intuici\u00f3n. La de que en su disciplina, la historia, y en la m\u00eda, el psicoan\u00e1lisis, hay m\u00e1s que unas pocas intersecciones.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Una para comenzar: la locura, en ocasiones, es el cruce de la historia peque\u00f1a con la historia grande, escribi\u00f3 Sigmund Freud. Porque el delirio es un mecanismo de defensa, a veces, contra la perversi\u00f3n del olvido; no exactamente de lo que se olvid\u00f3, sino de aquello que no se inscribi\u00f3 como historia. Lo que pudo ser historia pero no fue. Aby Warburg, por ejemplo, despu\u00e9s de la Primera Guerra Mundial se volvi\u00f3 loco. Y cuentan que hospitalizado gritaba: van a matar a todos los jud\u00edos. Lo mismo Charlotte Beradt, quien a comienzos de los treinta tuvo un sue\u00f1o, y pens\u00f3 que ese era una sue\u00f1o pol\u00edtico. Se dedic\u00f3 a recopilar sue\u00f1os por Europa antes de la guerra. Ella dice que escribi\u00f3 el inconsciente del Tercer Reich y que los sue\u00f1os \u2013esa locura de cada noche\u2013 fueron el sism\u00f3grafo del alma de su tiempo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Quien tambi\u00e9n detect\u00f3 algo parecido, aunque en un registro diferente, fue Karl Kraus a comienzos del siglo XX. Se daba cuenta que una sociedad no era solo lo que hablaba sino c\u00f3mo hablaba: como se habita pol\u00edticamente el lenguaje importa. Su tiempo hab\u00eda inventado a los medios de comunicaci\u00f3n de masas y con ello una nueva arma: la opini\u00f3n, cuya estructura es la frase hecha y el clich\u00e9. O sea, decires sin un sujeto que responda por ellos. Dijo tambi\u00e9n: las frases hechas pueden causar guerras.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Traigo estos ejemplos para decir que la hip\u00f3tesis de Pablo Aravena sobre la historia, espec\u00edficamente sobre lo que los distintos reg\u00edmenes de historicidad le hacen al pasado, al tiempo, a los acontecimientos y al estado de \u00e1nimo, es una teor\u00eda que habla de los procesos de subjetivaci\u00f3n: de c\u00f3mo entendemos qu\u00e9 es un ser humano, y de los s\u00edntomas que revelan la forma de existir en una \u00e9poca.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En este ensayo quien gu\u00eda sus intuiciones es Cr\u00e1tilo, disc\u00edpulo de Her\u00e1clito de \u00c9feso. Cr\u00e1tilo concluy\u00f3, a partir de las ense\u00f1anzas de su maestro, que, si no pod\u00edamos ba\u00f1arnos en el r\u00edo dos veces, hab\u00eda que ir m\u00e1s all\u00e1 \u2013es lo que a veces se propone una nueva generaci\u00f3n\u2013 y tom\u00f3 una posici\u00f3n radical: en realidad, no podemos ba\u00f1arnos ni una sola vez. Porque si todo lo real es un constante fluir, nada entonces puede ser nombrado. Entonces Cr\u00e1tilo enmudeci\u00f3, (hay versiones en que se cort\u00f3 la lengua. El autor de este libro me lo cont\u00f3 as\u00ed una noche, cuando estaba por comenzar este proyecto. Pero despu\u00e9s dijo que no encontr\u00f3 esta referencia. Da igual, de un modo u otro, Cr\u00e1tilo es la figura de la lengua cortada). Vivir sin lengua es la desconfianza en la palabra, pues la palabra no puede nunca atrapar a la cosa en s\u00ed.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">P\u00e9simo disc\u00edpulo dice Pablo. Estoy de acuerdo. Por dos razones. La primera es confundir lo pol\u00edtico o lo te\u00f3rico con lo real de la experiencia.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Cada generaci\u00f3n comienza desde el mismo punto, con las mismas preguntas, las mismas tareas. Ninguna generaci\u00f3n, al decir de Kierkegaard, ha ense\u00f1ado a otra a amar, ninguna generaci\u00f3n ha tenido tarea m\u00e1s corta que la precedente. Cuando una generaci\u00f3n da las cosas por hecho, y busca ir m\u00e1s all\u00e1 de una vez, para ahorrar tiempo o por vanidad o ambici\u00f3n, encontrar\u00e1 que sus ideas no ser\u00e1n m\u00e1s que un parloteo in\u00fatil. Como hizo Cr\u00e1tilo. Y esta es la segunda raz\u00f3n por la cual fue un mal disc\u00edpulo: porque no <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">sospech\u00f3 que, como su maestro, deb\u00eda pasar otra vez por el problema para ir m\u00e1s all\u00e1, y pensar que, en realidad, se piensa con la complejidad de las aguas, entre opuestos, y que no basta nunca una sola palabra para decir la verdad.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Y es que Cr\u00e1tilo no entendi\u00f3 precisamente el estatuto de la lengua, en primer lugar, no es el \u00f3rgano, sino que adem\u00e1s la lengua no est\u00e1 hecha para apoderarse de la cosa, salvo en su uso perverso. Cr\u00e1tilo, muy actual por cierto, no sabe lo que le debe a la met\u00e1fora, a la mentira y al humor.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfY nosotros hemos enmudecido? No exactamente. Pero es posible que la lengua cortada sea una v\u00eda de extinci\u00f3n en la cual no hemos reparado. \u00bfPodr\u00edamos perder la lengua con la que hacemos historias? El lenguaje t\u00e9cnico, el lenguaje paranoico, todas aquellas lenguas que hablan en nombre de la verdad y olvidan lo que le deben a la ficci\u00f3n, a la met\u00e1fora y al humor, son un silencio \u2013aunque griten\u2013 peligrosos para la condici\u00f3n humana. Sin la lengua que narra, quedamos despojados del material que transmite a nuevas generaciones, quedamos sin la lengua para la creaci\u00f3n, la libertad, las promesas y el perd\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo podr\u00e1 entonces inventar el ser humano algo para vivir ante la verdad de la muerte? \u00bfC\u00f3mo transformar\u00e1 el dolor, la envidia, el miedo, el rencor, el hast\u00edo?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Hay un historia famosa sobre un paseo de Freud junto a Rainer Mar\u00eda Rilke, el poeta se quejaba de lo perecedero: se preguntaba qu\u00e9 sentido tendr\u00eda la belleza o el amor, si de toda maneras, todo va a morir. Y Freud le respondi\u00f3, que no es pese a eso que se puede amar la belleza, sino que es precisamente a causa de ello que esta existe. Lo finito hace que apreciemos la belleza por su rareza en el tiempo y las limitadas posibilidades de gozarlo. Y es m\u00e1s, agrega Freud: quien se rebela de hacer un duelo ps\u00edquico, se le malogra la capacidad de apreciar y amar lo bello. Rechazar la finitud se puede leer en la misma clave de rechazar o afligirse porque la palabra no es la cosa en s\u00ed. Y entonces optar por cortarse la lengua, y pasar al acto o a la pastilla, o bien, delegar la inteligencia de la palabra a los algoritmos o a los jefes.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Cortarse la lengua es no hacer el duelo del que habla Freud; es caerse a la lengua de la melancol\u00eda. Y esa lengua es cruda; se ven ruinas por todas partes. La verdad en la melancol\u00eda, como en el nihilismo, es la de una verdad sin historia. No hay relato dicen a veces los pacientes para describir su acontecer. Cuando no logran situar los acontecimientos ni a ellos mismos en una trama, luego como Cr\u00e1tilo enmudecen; aunque el cuerpo les grita, y se petrifican o estallan. Tal como le puede ocurrir a una sociedad sin lengua para hacer su historia.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Pablo se sirve de referencias diversas en este ensayo, para describir un estado de \u00e1nimo finalista, porque la idea de Historia Moderna dio paso a un tiempo llamado presente. Una especie de eternidad, que reparte depresiones y adicciones, dice, y el m\u00e1s inescrupuloso pragmatismo. Pol\u00edticamente hablando, as\u00ed no se puede \u201cdespertar\u201d. Y es que para que el tiempo deje sus huellas debe existir la experiencia del \u201cno ya\u201d, al decir de Paolo Virno: \u201cel devenir supone un d\u00e9ficit de actualidad, un agujero en la red de los ahora\u201d. Un corte en la eternidad es necesario para producir el goce de la belleza perecedera. La enfermedad del presentismo es que ese agujero falta.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">No es que no haya acontecimientos, los hay y muchos, pero tal como lo expresa la vida an\u00edmica individual, esos sucesos son antes sacudidas que acontecimientos que interpelen y generen transformaciones subjetivas. O bien, si lo hacen, es al modo, como describe el autor, en que opera hoy el pasado: porque en la \u00e9poca poshist\u00f3rica, que es uno de los nombres del presentismo, no significa que no se hable del pasado, se habla y mucho, pero con la lengua, o la enfermedad de la lengua actual: sin complejidad.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La intuici\u00f3n es que no se trata de un tiempo perdido por recuperar, no es que nos falte tiempo (aunque nos falte), sino que la enfermedad actual es de otro tiempo que falta: aquel tiempo que se hace con la falta. A partir de un vac\u00edo. En psicoan\u00e1lisis eso significa, que el tiempo humano, distinto al de otros animales cuyo modo de ser es atemporal, implica perder la cosa, perder lo crudo y literal, para ganar en la experiencia y en el relato. El coraz\u00f3n como \u00f3rgano sufre infartos, cuando se piensa perdiendo el \u00f3rgano, el coraz\u00f3n duele de las historias que nos conciernen. Por su parte el melanc\u00f3lico, quien precisamente se estanca en el duelo, no pierde la verdad cruda, por lo tanto, lo que pierde es sentido de vida. Lo interesante es que hoy ganamos tiempo, llegamos antes, con un clic podemos hacer un mont\u00f3n de cosas, sin embargo, tenemos la sensaci\u00f3n de no alcanzar a hacer una experiencia, y eso es precisamente porque lo que nos falta es ese tiempo hecho de falta. Como dice Sergio Rojas: el mundo est\u00e1 lleno.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Antropol\u00f3gicamente no hemos terminado de comprender qu\u00e9 significa nacer y vivir despu\u00e9s de la historia. Y es poco probable que esa historia enorme con H may\u00fascula se eche a andar de vuelta \u2013aunque Fukuyama dijo que quiz\u00e1 el aburrimiento podr\u00eda ser el motor\u2013 como sea, yo al menos no la extra\u00f1o. Si lo pensamos, dejando nostalgias e idealizaciones de lado, fue una abstracci\u00f3n, que como toda abstracci\u00f3n sacrific\u00f3 la vida presente y a los seres humanos reales en nombre de un hombre nuevo, que nunca lleg\u00f3. Un hombre, porque la Historia grande, es con h de hombre.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Pero el asunto es que la ca\u00edda de la historia, no la grande, sino la historia como hilo narrativo en su funci\u00f3n existencial, genera fen\u00f3menos y patolog\u00edas sociales y mentales. En mi campo es lo que Julia Kristeva llam\u00f3 hace d\u00e9cadas \u201clas nuevas enfermedades del alma\u201d. Malestares que se traducen en una enfermedad de la lengua, en la incapacidad de simbolizar. Donde fracasa la capacidad de metaforizar aparece la literalidad de la carne. Y son tambi\u00e9n una enfermedad de la temporalidad, porque si son patolog\u00edas de los impulsos es porque no hay ma\u00f1ana. Cada s\u00edntoma, cada dolor, entonces se vive como si fuese a quedarse andando en una eternidad sin fin. Lo que demuestra, como Freud quiso decirle al poeta, es que peor que la muerte, es que no haya muerte. Sin fin, nada tiene valor. Ese es otro asunto del presentismo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Hay lenguas para crecer, regenerar y para la libertad. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Vivir sin lengua<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> en cambio, es flotar demasiado y compensar con inventos duros, dur\u00edsimos, para afirmarse de algo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Vivir sin lengua<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, o bien, vivir con una lengua que dice todo, pero para no conmoverse, ni comparecer a lo que nos concierne \u2013creo que eso ser\u00eda carecer de conciencia hist\u00f3rica, seg\u00fan me ha explicado el autor en algunas de esas noches en que no nos para la lengua\u2013 es perder la lengua de la libertad. Tambi\u00e9n la del el amor y la lengua para la democracia, la lengua de las promesas y de otras locuras como el perd\u00f3n. Porque la verdad hist\u00f3rica, o como le decimos en psicoan\u00e1lisis la verdad ps\u00edquica, se sostiene de la creencia. Porque todas esas cosas que reci\u00e9n nombr\u00e9 no tienen fundamento. Se cree en ellas pese a la verdad de la muerte, se cree, del \u00fanico modo en que se puede creer, desde la falta de certeza. Freud en \u201cEl porvenir de una ilusi\u00f3n\u201d dec\u00eda que nuestros mayores tesoros culturales \u2013la democracia, el amor y los \u00e1ngeles de la guarda\u2013 son cosas que, precisamente no tienen garant\u00edas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Quienes no creen son los fan\u00e1ticos y sectarios, porque no se vaya a pensar que los fan\u00e1ticos son gente que cree en algo, no. Es un sujeto que, como los paranoicos, busca causas y enemigos para tener una verdad con que agarrar la lengua. En el fondo son tan mudos como Cr\u00e1tilo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Para terminar una observaci\u00f3n m\u00e1s:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Pessoa en <em>El libro del desasosiego<\/em>, dice que la decadencia es un modo de perder inconsciencia, y ver de frente de modo crudo. Ese modo de ver se va instalando a partir de la muerte de Dios, del desencantamiento del mundo, tiempos de luz sin sombra, donde la luz blanca de centro comercial es el paradigma. Pessoa dice que lo bueno de creer en Dios eran sus escasas posibilidades de existir, pero poner a la Humanidad en su lugar, pese a las consignas de justicia y libertad, despu\u00e9s de un tiempo derivar\u00eda en una verdad muda: la verdad biol\u00f3gica.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfEl desierto avanza?\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Hemos logrado acercar el cielo a la Tierra. \u00bfPero qu\u00e9 sentido tuvo matar a Dios y progresar hacia la verdad vista con una luz blanca que ense\u00f1a que somos un mont\u00f3n de huesos y seremos un mont\u00f3n de polvo? \u00bfPor qu\u00e9 eso tendr\u00eda que hacernos felices?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Pienso: el error fue cambiar la direcci\u00f3n de la mirada: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">caer<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> hacia arriba. Sin Dios, deb\u00edamos rezar igual, a\u00fan a un cielo vac\u00edo; pero, sobre todo, mirar de abajo hacia arriba. No de arriba hacia abajo; por el mal de alturas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La escultura <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Vessel<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> en Nueva York fue instalada al centro de un barrio financiero de arquitectura. Y como el mall Costanera Center, tambi\u00e9n se convirti\u00f3 en un lugar de suicidios. En el mall despu\u00e9s de varios a\u00f1os, asumieron que pese a arruinar el para\u00edso de las compras, deb\u00edan poner protecciones, y en el caso de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Vessel<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> clausuraron sus escaleras. Hoy solo puedes ingresar al primer piso, y el efecto es que se produce algo interesante. Al entrar a la estructura, puedes ubicarte al centro y mirar hacia arriba y sentir igualmente un v\u00e9rtigo, pero, con los pies en la tierra. Podr\u00edas conmoverte, pero no lanzarte. Esa podr\u00eda ser la f\u00f3rmula de rezar bajo un cielo vac\u00edo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">O sea, no es un dios quien podr\u00e1 salvarnos, sino creer, sin dios.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Esas cosas me evocaron la lectura. Seguimos hablando.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Este texto fue realizado a modo de presentaci\u00f3n de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Vivir sin lengua<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Pablo Aravena.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Por <strong>Constanza Michelson<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-5239\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Portada-Vivir-sin-lengua-658x1024.jpeg\" alt=\"\" width=\"440\" height=\"685\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Portada-Vivir-sin-lengua-658x1024.jpeg 658w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Portada-Vivir-sin-lengua-193x300.jpeg 193w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Portada-Vivir-sin-lengua-768x1195.jpeg 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Portada-Vivir-sin-lengua-987x1536.jpeg 987w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/Portada-Vivir-sin-lengua.jpeg 1020w\" sizes=\"auto, (max-width: 440px) 100vw, 440px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Vivir sin lengua<br \/>\nPablo Aravena N\u00fa\u00f1ez<br \/>\nInubicalistas<br \/>\n126 pp.<br \/>\n2023<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con Pablo somos amigos. 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