{"id":5179,"date":"2024-04-09T13:33:50","date_gmt":"2024-04-09T16:33:50","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5179"},"modified":"2024-04-09T14:16:03","modified_gmt":"2024-04-09T17:16:03","slug":"poco-se-de-la-noche-acerca-de-calcio-en-la-mirada-de-la-noche-de-lucas-costa-por-macarena-garcia-moggia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2024\/04\/09\/poco-se-de-la-noche-acerca-de-calcio-en-la-mirada-de-la-noche-de-lucas-costa-por-macarena-garcia-moggia\/","title":{"rendered":"Poco s\u00e9 de la noche &#8211; Acerca de Calcio en la mirada de la noche, de Lucas Costa \u2013 Por Macarena Garc\u00eda Moggia"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Leo este libro junto a otros libros dedicados a la noche, escritos en la noche dulce y severa que ha visto nacer tantos poemas, novelas, canciones, mitos, amores, hijos. Llantos. Como el que despertaba a H\u00f6lderlin en mitad de su sue\u00f1o. O el que oye la voz de Alejandra Pizarnik:<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Pero sucede que oigo a la noche llorar en mis<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">huesos<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El verso que Lucas Costa ofrece en la portada de su libro es otro, pero se acerca, en cierto modo, a ese de Pizarnik: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Calcio en la mirada de la noche<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Calcio de los huesos, de la leche, las estrellas. La v\u00eda l\u00e1ctea. Una mirada hacia la noche que es a la vez la mirada que la noche nos dirige a nosotros.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El escenario nocturno que este libro recorre tiene lugar, en efecto, en la mirada; una mirada que se abre, que ve el mundo, dir\u00eda, casi por primera vez. Pero tiene lugar tambi\u00e9n en el cuerpo entero: las manos de la noche, el rostro de la noche, el manto de la noche. Toda una \u201cCiencia horizontal de la espera\u201d vinculada a la oscuridad primordial, intrauterina, al ver nacer en medio de la noche y regresar, nosotros mismos, a un tiempo primigenio. Ese momento en que nos ovillamos, nos recogemos, nos cobijamos, nos dejamos arrullar por nuestros recuerdos, sensaciones, pensamientos.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Todo, en la primera parte del libro, es del orden del sentir bajo la piel, al interior de una casa. Una oraci\u00f3n nocturna se hace caber en las palabras, el padre nuestro, el ave mar\u00eda, el \u00e1ngel que guarda el sue\u00f1o que viene y se va, arrastrando consigo im\u00e1genes de vida y de muerte. Del interior y el exterior. De lo consciente y lo desconocido. De lo que hay dentro y lo que hay fuera del cuerpo materno.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cCiencia horizontal de la espera\u201d es, tal vez, un conjunto de poemas que hablan, jam\u00e1s con nitidez, del oficio incierto, p\u00fablico y secreto de la maternidad y la paternidad, del ver\/hacer nacer y entonces nacer, de nuevo, all\u00ed.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Al pasar por esos poemas, al dejarme tocar por ellos, reconoc\u00ed im\u00e1genes que se me volvieron tan cercanas. La de las l\u00e1grimas que lloran los nacidos cuando los ba\u00f1amos, por ejemplo, confundidas por un instante con las nuestras, cuando escondidas se escurren como el agua por el desag\u00fce de la tina. Y es que la ansiedad cobra cuerpo tambi\u00e9n en la mirada de la noche, de esta noche. Los sentimientos pasan por la higiene de manteles de hule con motivos del sur, y el amor es el \u00fanico que entiende los misterios de la luz, que es de pronto un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">dar<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> la luz.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Para que la luz aparezca, es necesaria una noche anterior. Damos a luz a quien nace porque los sacamos de la oscuridad. Para dar a luz a las palabras, pens\u00e9, para que nazcan ellas, tambi\u00e9n, junto a otro cuerpo, es necesario inventar la noche, su propia noche en el lenguaje.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En la noche que este libro crea, las im\u00e1genes se disparan, sensoriales: una hoja que cruje es el reverso de un coraz\u00f3n que martillea en la espera. Imagin\u00e9 un poema que intenta callar el llanto de un nacido, que lo logra y que fracasa en ello. Que acuna y toma distancia, rendido ante la eternidad de la noche, y los huesos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La mano de la noche que nos mece y nos remece.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El encuentro de im\u00e1genes inesperadas, a primera vista impertinentes, es lo que hace vibrar, crecientemente, estos poemas. Aquello que nos mece y nos remece a nosotros, lectores, que a poco andar asistimos a un verdadero estallido del poema en \u201cEl futuro de la piel\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">All\u00ed los versos se expanden en el espacio, se arbolean en la ventana que es la p\u00e1gina donde de pronto el paisaje, las ramas de un \u00e1rbol acunan la mente. La respiraci\u00f3n del bosque, la brisa y sus crujidos se confunden con el lento transcurrir del crecimiento y el ajuste de los huesos a esta tierra. O\u00edmos entonces cortar madera en medio de un paisaje silencioso donde el hijo que duerme abre reci\u00e9n sus ojos, dejando que el aire entre las palabras calle. La mirada del d\u00eda es aqu\u00ed microsc\u00f3pica, multiplica ecos y asociaciones entre la experiencia humana del ver\/hacer nacer y el modo en que la naturaleza, los \u00e1rboles, por ejemplo, encuentran la forma de multiplicarse, como lo hace tambi\u00e9n la niebla, un bosque improbable de alima\u00f1as, imp\u00e9tigos y conchuelas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">De ese estallido, estelar, salimos expelidos a un tercer momento del libro donde el lenguaje del cuerpo y el paisaje, del adentro y el afuera, de la noche y la luz se funden en una suerte de destello iridiscente, siendo ahora la fantas\u00eda la que comanda y acompa\u00f1a la nueva vida. Entonces las im\u00e1genes reciben su impulso del sonido de las palabras, y las ramas croan, por ejemplo, forzadas las palabras a ir en busca de sus fronteras.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cDel color de la leche\u201d se titula esta parte final del libro, induciendo un estado medi\u00famnico que hace comparecer, ante los sentidos, un mundo renovado, balbuceante y disparatado, \u201ccomo si la mente fuera de vidrio\u201d, dice un verso, fr\u00e1gil y transparente como el cristal de una ventana se deja penetrar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Alg\u00fan poema de esta \u00faltima parte brinda la imagen de un bosque interior, que bien podr\u00eda llamarse tambi\u00e9n insomne, de ese insomnio que traga hasta el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">no-ser<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, como dec\u00eda Marina Tsviet\u00e1ieva. Salvo que quien abre las puertas a la oscura noche no es aqu\u00ed una voz que se resista, m\u00e1s bien se entrega, se arriesga a la noche y su encuentro incestuoso con el d\u00eda y sus sombras y luces y ruidos tenues y ambiguos e im\u00e1genes on\u00edricas.\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">M\u00e1s celestes que aquellas centelleantes estrellas<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">nos parecen los ojos infinitos que abri\u00f3 la Noche<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">en nosotros<\/span><\/i><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">escribi\u00f3 Novalis en su <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Himno a la noche<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, la noche madre de las parcas tranquilas que tejen el destino incierto, el no saber.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La extra\u00f1a pasividad de ver\/hacer nacer, ver c\u00f3mo la vida avanza, los dientes crecen solos, sin esfuerzo, se vuelve en este libro un modo de escribir entreg\u00e1ndose a la libertad de dejarse llevar por otro, que es el nacido, pero tambi\u00e9n el padre que renace, con \u00e9l, en el lenguaje. \u201cLas palabras lo escogen a uno para darse sus volteretas\u201d, dice un verso hacia el final.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En medio de la noche el rostro de la madre, escrib\u00eda Jos\u00e9 Watanabe. En medio de la noche tambi\u00e9n, me hizo pensar este libro de Lucas Costa, la mano que acompa\u00f1a en ese trance, en ese pasaje a lo oscuro que es tambi\u00e9n un mundo otro, un morir, para abrirse de nuevo a la luz, para darse la luz que clarea al final de este libro: \u201cSe ba\u00f1a azul el amanecer \/ y huele\u201d. Esa mano, quiero decir, es aqu\u00ed el poema.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">O el poeta, que en este libro trabaja desde la fortaleza y la fragilidad inmensa a la que nos somete la experiencia de ver nacer y hacer nacer y nacer de nuevo junto al que nace a una vida desconocida que se ensancha, a la vez que pende de un hilo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Ese hilo que intercambia apenas una letra con la palabra <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">hijo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por <strong>Macarena Garc\u00eda Moggia<\/strong><\/p>\n<p>*Este texto fue le\u00eddo en la presentaci\u00f3n del siguiente libro en octubre de 2022.<\/p>\n<p>Sobre:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-5184\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Calcio_trazado1-01-736x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"581\" height=\"808\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Calcio_trazado1-01-736x1024.jpg 736w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Calcio_trazado1-01-216x300.jpg 216w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Calcio_trazado1-01-768x1068.jpg 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Calcio_trazado1-01.jpg 1063w\" sizes=\"auto, (max-width: 581px) 100vw, 581px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Calcio en la mirada de la noche<br \/>\nLucas Costa<br \/>\nKomorebi Ediciones<br \/>\nValdivia<br \/>\n2022<br \/>\n100 pp.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Leo este libro junto a otros libros dedicados a la noche, escritos en la noche dulce y severa que ha visto nacer tantos poemas, novelas, canciones, mitos, amores, hijos. 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