{"id":5174,"date":"2024-04-08T16:08:08","date_gmt":"2024-04-08T19:08:08","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5174"},"modified":"2024-04-08T16:09:41","modified_gmt":"2024-04-08T19:09:41","slug":"jaula-de-loros-por-martin-lopez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2024\/04\/08\/jaula-de-loros-por-martin-lopez\/","title":{"rendered":"Jaula de loros \u2013 Por Mart\u00edn L\u00f3pez"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><b>[Humboldt, Flaubert, Stein, Beckett, Joyce y Pollock]<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Por una genealog\u00eda del cotorreo<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfQu\u00e9 es del chorro de palabras que dejamos pasar de largo en cada conversaci\u00f3n o lectura?, todas barridas en pos de las 3 o 4 con que nos quedamos. \u00bfQu\u00e9 hay con las que est\u00e1n de m\u00e1s?, a menudo dichas por compulsi\u00f3n o floritura; rastrojos de una desapercibida arboleda que circunda a perderse entre lo entendido.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Vemos que sin duda a cualquiera le ata\u00f1e, m\u00e1s pasar\u00e9 por casos en que la cotorra se lleva en la solapa como emblema de palabras extraviadas, esbozando una breve genealog\u00eda moderna de la compulsi\u00f3n del habla desde la figura del loro.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>El loro de Humboldt<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El cuento es bien famoso, el explorador prusiano se hallaba en el r\u00edo Orinoca de Venezuela a fines del s. XVIII cuando conoci\u00f3 a una tribu en Maypures que criaba loros y les ense\u00f1aba a hablar, la cosa pega en que entre ellos dio con uno al que nadie all\u00ed entend\u00eda puesto que seg\u00fan le advirtieron habr\u00eda pertenecido a la extinta tribu de los Atures. Como un eco cuya fuente se apag\u00f3, el loro segu\u00eda y segu\u00eda repitiendo los dialectos por mucho que a nadie le hicieran sentido, ante lo cual Humboldt transcribi\u00f3 fon\u00e9ticamente 40 palabras en su cuaderno, congelando as\u00ed los rumores del eco. La an\u00e9cdota nos asalta con impresiones ambivalentes, siendo que por un lado es atestiguar a una lengua vuelta pura inflexi\u00f3n vocal, consistencia vaciada que solo alude a su condici\u00f3n de extrav\u00edo eterno, y que por otro lado, de la mano del milagro y compasi\u00f3n a un vestigio rescatado como basura espacial en el infinito, un estado puro de la palabra en su materia prima de sucesi\u00f3n de retorcijones en la inflexi\u00f3n oral, el habla como respiraci\u00f3n sonora en la desgua\u00f1angada hebra de su \u00faltimo aliento, logra tocar los o\u00eddos. Y uno r\u00e1pidamente se pregunta si eso sigue siendo lenguaje, pero tambi\u00e9n es asediado por la idea de que, de hecho, justamente eso es el lenguaje. Un sopese de malentendidos y soledad musicalizada en la respiraci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Desprovistos de cualquier posible uso, lengua en su pura forma y textura de palabras al aire, circulando desarticuladas, pero \u00bfcirculando a\u00fan?<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Beckett-Pollock<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Samuel Beckett deja un gui\u00f1o en su novela <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Malone muere<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> donde en cierto momento el senil y ecol\u00e1lico protagonista nos habla de un loro llamado Jackson, pasando entre seguidilla de digresiones a apodarle Polly; una brumosa alusi\u00f3n a Jackson Pollock que me incitara a rastrear filiaciones entre sus obras. Contempor\u00e1neos que compartieron el alero econ\u00f3mico de Peggy Guggenheim, a trav\u00e9s de quien muy probablemente habr\u00e1n tomado contacto algunos a\u00f1os antes de estallar la Segunda Guerra. Aqu\u00ed el fragmento mencionado:<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cbajando la mirada, triste por el peque\u00f1o charco que la orina, despu\u00e9s de haber atravesado mi pantal\u00f3n, hab\u00eda formado a mis pies. Ahora que ya no lo necesito, voy a decir su nombre. Jackson. Me habr\u00eda gustado que tuviera un gato, o un perro joven, o un perro viejo, mejor todav\u00eda. Pero el \u00fanico compa\u00f1ero mudo que ten\u00eda era un loro, gris y rojo, al que trataba de ense\u00f1arle a decir, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Nihil in intellectu<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, etc. Esas tres palabras el p\u00e1jaro las pronunciaba bien, pero la c\u00e9lebre restricci\u00f3n lo superaba, lo \u00fanico que se o\u00eda era cua, cua, cua, cua, cua. Y cuando Jackson, irrit\u00e1ndose, se empecinaba en hac\u00e9rsela repetir desde el principio, Polly se enfurec\u00eda y se retiraba a un rinc\u00f3n de su jaula.\u201d (Samuel Beckett, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Malone Muere<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. p.49. Ediciones Godot).<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">R\u00e1pidamente deducimos del peque\u00f1o homenaje una suerte de retrato del pintor del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">dripping <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">encarnado en un loro repetidor que se asoma entre la soslayada concatenaci\u00f3n de aproximaciones e impasses que configuran al torrente deshilachado de este texto, sin acabar de entender si acaso Jackson es el loro o quien lo amaestra.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Hilando fino, en el plumaje rojo y gris se atisba desde ya un desplazamiento de la paleta del pintor de Nueva York, con aquella palpitante intensidad al fondo de una tupida y opaca indiferenciaci\u00f3n. Por otro lado, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">la cita completa al aforismo en lat\u00edn que se cercena en el texto corresponde al <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">nihil in intellectu nisi prius in sensu <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(Arist\u00f3teles), ya sea esto: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">nada en el intelecto sin antes pasar por los sentidos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Ahora bien, en el marco del atrofiamiento de los sentidos que atormenta a los personajes beckettianos, se sugerir\u00eda en el corte de esta frase la ca\u00edda de un puente con el mundo, y por ende no m\u00e1s que un hueco vac\u00edo en el pensamiento, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">nihil in intellectu: nada en el intelecto<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Es la concepci\u00f3n de una po\u00e9tica que atiende a la cabeza fundida, y que a su vez entiende a las <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">limitaciones cognitivas como motor de todo movimiento. Confusi\u00f3n como apertura de los significantes y un tejido de vadeos. En Pollock podemos llamarle ruido de la mente, y hablar de inspeccionar hasta ver el ruido con toda claridad. En relaci\u00f3n a este aspecto, es cosa de ver c\u00f3mo es que describe la jaula del pajarraco: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">muy hermosa, bien equipada, con perchas, trapecios, comedores, bebederos, rampas y huesos de jibia en cantidades. <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">Un espacio reducido en el que sin embargo se tiene de todo. Hacinamiento, restricci\u00f3n y las infinitas volteretas y manjares posibles.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En cuanto a la elaboraci\u00f3n compositiva respecta, vale decir que Pollock desarroll\u00f3 el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">dripping<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> cuando se mud\u00f3 a su casa en Springs a las afueras de Nueva York, la cual contaba con un inmenso granero que usaba de taller y en el que pod\u00eda colocar los lienzos en el suelo y rodearlos, rebasando la vertical gravitatoria en pos de una suspensi\u00f3n no menos considerable. P\u00e9rdida del o\u00eddo medio, del arriba y abajo, orbitando por el espacio antes que erguirlo y sostener su peso. Tal fuera a su manera la composici\u00f3n de repasos que empuj\u00f3 a Beckett por esos a\u00f1os.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Stein-Pollock<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Unos 40 a\u00f1os atr\u00e1s Gertrude Stein ya habr\u00eda estado trabajado en torno al ritmo del pensamiento refiriendo abiertamente a un p\u00e1jaro que se posa, salta y vuelve una y otra vez de maneras no lineales, en una formulaci\u00f3n que desarrollar\u00eda muy alentada por sus estudios del torrente de la conciencia de la mano de William James, sin dejar de mencionar los notables ecos que generara su estrechez (hasta el auspicio) con los trabajos de C\u00e9zanne, Picasso y Matisse, artistas que revitalizar\u00edan una concepci\u00f3n moderna de la autonom\u00eda del lenguaje pict\u00f3rico y que m\u00e1s tarde Pollock llevar\u00eda al punto de la conquista de la superficie, digamos, el gran guatazo contra el ventanal cerrado que es el cuadro. La pincelada, o en literatura, la palabra, s\u00edlaba o fonema como suceso a priori.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Pollock-Beckett<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Sucesi\u00f3n de tanteos sobre multitud de direcciones en vastas opciones que en un panorama de apariencia despejada estancan el movimiento; hostigamiento compulsivo, fervor interior, verborrea exterior, hacinamiento e indisitinci\u00f3n; el proceder de nuestra incapacidad de proceder, a\u00fan aunara el ruido blanco a las diferencias y matices, vastos de cerca, e inagotables variaciones. Tomemos al loro entonces como \u00edcono moderno de reiteraci\u00f3n industrial llevada hasta la redundancia y el sinsentido, tal como las palabras son llevadas en Beckett a la primitividad que le es propia al canto de un p\u00e1jaro y sus secuencias. Por otro lado, el gesto pict\u00f3rico y conformador de im\u00e1genes es llevado en Pollock a un fardo de trazas arrojadas a su suerte contra el plano.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Beckett-Joyce (\u00a1Flaubert!)<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Beckett fue asistente de Joyce (le tipe\u00f3 sus \u00faltimos dictados para el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Finnegans Wake<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> cuando aquel ya estaba ciego), y Joyce ciertamente expande el proyecto de Flaubert, quien tambi\u00e9n ten\u00eda su loro; pienso en el loro embalsamado de Felicidad, la criada de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Un coraz\u00f3n sencillo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">; en su caso, es la idea de la palabra como una repetici\u00f3n falta del peso mismo de la realidad, la palabra como una vida embalsamada; este loro al que Felicidad ya al final de sus d\u00edas mira con \u00e9xtasis, podemos pensarlo como un signo de la palabra como vida embalsamada que sin embargo a\u00fan es capaz de llevar la luz al interior del encierro; signo del escritor estoico que admite los l\u00edmites de su pr\u00e1ctica y desde ah\u00ed se potencia en innumerables posibles dentro del puro metro cuadrado.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Sea la jaula o la condici\u00f3n taxid\u00e9rmica del loro, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">la bulla incesante del pensamiento mara\u00f1oso; el choque de la nariz contra el libro, contra la pared, contra el vidrio, sean las palabras que no tocan lo que buscan; la insistencia hasta el absurdo de palabras como etiquetas y postales tiesas; del lenguaje como una criatura embalsamada y sin embargo viva. Pulso o inercia de lo inerte. No hay diferencia. Vivos o muertos, a todos nos empuja o arrastra algo m\u00e1s. Y nos sentamos quietos m\u00e1s a\u00fan rotamos en espirales a toda velocidad.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Mart\u00edn L\u00f3pez<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[Humboldt, Flaubert, Stein, Beckett, Joyce y Pollock] &nbsp; &nbsp; Por una genealog\u00eda del cotorreo \u00bfQu\u00e9 es del chorro de palabras que dejamos pasar de largo en cada conversaci\u00f3n o lectura?, todas barridas en pos de las 3 o 4 con que nos quedamos. \u00bfQu\u00e9 hay con las que est\u00e1n de m\u00e1s?, a menudo dichas por [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":71,"featured_media":5175,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-5174","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-literatura"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5174","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/71"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5174"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5174\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5178,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5174\/revisions\/5178"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5175"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5174"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5174"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5174"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}