{"id":517,"date":"2018-08-01T01:52:02","date_gmt":"2018-08-01T04:52:02","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=517"},"modified":"2018-09-03T12:06:02","modified_gmt":"2018-09-03T15:06:02","slug":"critica-il-siciliano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2018\/08\/01\/critica-il-siciliano\/","title":{"rendered":"Cr\u00edtica Il Siciliano"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>\u201cLos chilenos vivimos en una situaci\u00f3n muy tr\u00e1gica. Necesitamos parecernos a alguien para existir. Es decir, la construcci\u00f3n de nuestra identidad est\u00e1 determinada por la posibilidad de parecernos a alguien, a ser como si fu\u00e9ramos otros. Cada uno intenta cumplir un rol m\u00e1s que vivir, experienciar un rol m\u00e1s que su propia y escurridiza naturaleza\u201d Carlos Flores<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si alguna persona hubiese anunciado que la dupla Adriazola-Sep\u00falveda ambientar\u00eda su nuevo largometraje en la comuna de Providencia, pocos hubiesen sido los esc\u00e9pticos; puesto que la dupla ha trabajado en sus corto y largometrajes con el paisaje de la periferia sur de Santiago, donde adem\u00e1s viven y participan de la Escuela Popular de Cine y FECISO. Los an\u00e1lisis de la filmograf\u00eda de la dupla en cuesti\u00f3n se han centrado enquistadamente en adjetivar a toda costa su propuesta est\u00e9tica, tildando sus obras como marginales, incluso en la actualidad<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. Endosar el adjetivo \u201cmarginal\u201d a la obra de esta dupla no es solo algo que ellos mismos han intentado abolir, sino que es tambi\u00e9n intentar encasillar dentro de un rango limitado de posibilidades a dos cineastas que a lo largo de su filmograf\u00eda han demostrado con creces su versatilidad. En este sentido Il Siciliano afianza el camino inaugurado por Cr\u00f3nica de un Comit\u00e9 (2013) para la dupla -hoy transformada en tr\u00edo con la inclusi\u00f3n de Claudio Pizarro-, donde el \u201cderecho a encuadre\u201d promulgado por los autores llega al punto de traspasar la c\u00e1mara a los mismos protagonistas para que ellos decidan qu\u00e9, cu\u00e1ndo y c\u00f3mo filmar.<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En un principio Il Siciliano buscaba ser una pel\u00edcula de ficci\u00f3n, donde Juan Carlos Avatte, due\u00f1o del hist\u00f3rico negocio de Pelucas Avatte, iba a ser protagonista, al igual que algunas de las personas que transitan frecuentemente por su casa. El caso fue que otro de los actores que iba a participar de la pel\u00edcula no pudo continuar en el proyecto, obligando a los realizadores a tomar otro rumbo, uno mucho m\u00e1s incierto y desafiante: filmar un retrato intimista y crudo de una persona que no necesitaba la ficci\u00f3n para convertirse en personaje.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al igual que su largometraje predecesor, Il Siciliano est\u00e1 encerrado la mayor\u00eda del tiempo en un mismo escenario, la casa de Avatte, lo que obliga un tratamiento audiovisual en que predomina el primer plano, as\u00ed como tambi\u00e9n la c\u00e1mara en movimiento, menos pronunciada en este caso que en sus largometrajes anteriores. Este tipo de tratamiento, a estas alturas caracter\u00edstico de la dupla Adriazola-Sep\u00falveda, logra que el acercamiento del dispositivo audiovisual a sus personajes tenga un cariz desprejuiciado, otorgando plena libertad de expresi\u00f3n al otro, no imponiendo premeditadamente guion o direcci\u00f3n. La simpleza que transmite la fotograf\u00eda de la pel\u00edcula es nuevamente una opci\u00f3n pol\u00edtica, la de no intentar edulcorar la imagen como si eso consistiera en la b\u00fasqueda de lo bello, sino que coherentemente responde a la idea de que la misma realidad cotidiana esconde lo po\u00e9tico de la imagen, no al rev\u00e9s; en Il Siciliano la gama de diversos colores de la casa de Avatte es tan importante para entenderlos como sus palabras, alterar artificiosamente esto habr\u00eda sido renunciar a capturar genuinamente el entorno. Tambi\u00e9n significa una opci\u00f3n pol\u00edtica en cuanto al rodaje, no es lo mismo filmar con seis personas al mismo tiempo en una pieza junto al protagonista, adem\u00e1s de las luces y parafernalias; que dos o tres personas con c\u00e1mara y micr\u00f3fono.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><u>Pelucas, m\u00e1scaras, dobles<\/u><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfDe qu\u00e9 trata Il Siciliano adem\u00e1s de un personaje que pretende ser una especie de mafioso, con sicarios, armas, debilidad por las strippers y un ej\u00e9rcito de imitadores? De la misma pretensi\u00f3n, de la necesidad de mantener la apariencia como un velo espectral, como b\u00e1lsamo social permanente. Avatte hace del personaje un exvoto de s\u00ed mismo, un terreno en disputa. La ascendencia italiana, su pseudo har\u00e9n y el s\u00e9quito de dobles (Julio Iglesias, Sandro, Camilo Sesto, Tom Jones etc.) configuran el mejor postizo posible para un personaje insaciablemente expresivo, pues cada uno de ellos, una vez que entra a la casa de Avatte, se convierte en lo que socialmente se requiere de ellos: los dobles permanecen en su personaje no solo en su show, sino que hasta en la cocina, las mujeres en b\u00fasqueda del padrinazgo de Avatte bailan el ca\u00f1o y se calzan rascacielos. Todos parecen ser parte de una pantomima, un juego de sombras que no cesa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la realidad siempre encuentra la manera de manifestarse, ah\u00ed est\u00e1 la mujer que trabaja de empleada dom\u00e9stica, intentando que la casa no se inunde con materia fecal mientras todo el resto de la casa consume alcohol y mantiene su perfomance: algo huele mal en la casa de Avatte. Su muerte, ensalzada por su fiel ej\u00e9rcito de dobles, su dedicaci\u00f3n por las pelucas y su desnudo frontal postcoital, quiz\u00e1s sean esos retazos de realidad que todo realizador anhela una vez que comienza a filmar, esas part\u00edculas de lo real que se asoman por la mirilla de un lugar sofocado por lo aparente<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En definitiva, Adriazola, Sep\u00falveda y Pizarro logran nuevamente realizar el cine que se encomendaron, un camino iniciado hace alrededor de 13 a\u00f1os y que los posiciona (sin que ese sea su anhelo) como la propuesta cinematogr\u00e1fica m\u00e1s audaz en un panorama de cine chileno ahogado por el humo proveniente de Los \u00c1ngeles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> El pasado lunes 30 de julio, el Cine Arte Alameda organiz\u00f3 un conversatorio con los autores posterior a la exhibici\u00f3n de El Pejesapo (2007), en dicha ocasi\u00f3n el presentador tild\u00f3 la pel\u00edcula como \u201csumamente marginal\u201d intentando con ello celebrarla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> En un conversatorio en la UDP, Sep\u00falveda asegur\u00f3 que este dispositivo no fue premeditado, sino que surgi\u00f3 como una soluci\u00f3n a no poder estar todo el tiempo filmando, y a la expectativa de que apareciese el entonces ministro del interior Rodrigo Hinzpeter en la casa del asesinado por carabineros Manuel Guti\u00e9rrez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por Miguel Guti\u00e9rrez<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLos chilenos vivimos en una situaci\u00f3n muy tr\u00e1gica. 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