{"id":5168,"date":"2024-04-05T15:33:57","date_gmt":"2024-04-05T18:33:57","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaoropel.cl\/?p=5168"},"modified":"2024-04-05T15:34:08","modified_gmt":"2024-04-05T18:34:08","slug":"ese-deslumbrante-tacto-que-nos-da-la-poesia-por-drago-yurac","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2024\/04\/05\/ese-deslumbrante-tacto-que-nos-da-la-poesia-por-drago-yurac\/","title":{"rendered":"Ese deslumbrante tacto que nos da la poes\u00eda \u2013 Por Drago Yurac"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Sobre <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sublevaciones po\u00e9ticas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Georges Didi-Huberman (Luciole Ediciones, 2023)<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">La nada es por antonomasia el ejercicio de entonaci\u00f3n de los mudos<\/span><\/i><i><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/i><i><span style=\"font-weight: 400;\">y toda certeza se estrella contra el cielo.<\/span><\/i><i><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/i><i><span style=\"font-weight: 400;\">El ojo que es n\u00f3made lo sabe y lo canta.<\/span><\/i><i><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/i><i><span style=\"font-weight: 400;\">La ceguera que es difusa a veces ve un hilo de luz<\/span><\/i><i><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">MAL\u00da URRIOLA<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Suelo imaginarme un drama, un escenario donde la filosof\u00eda y la poes\u00eda fueron dos hermanas separadas al nacer. Las dos llorando juntas al venir al mundo. Tambi\u00e9n a veces se nos aparecen como dos hermanas mellizas. Cuando un fil\u00f3sofo intenta pensar la poes\u00eda, o bien, cuando una poeta juega con el lenguaje de la filosof\u00eda, podemos atisbar ese horizonte inicial y materno donde ambas expresiones compart\u00edan el sentido. Creo que la conferencia <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sublevaciones po\u00e9ticas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Luciole Ediciones, 2023) de Georges Didi-Huberman participa de este tipo de textos h\u00edbridos que se atreven a cruzar las fronteras, para hacernos recordar la cercan\u00eda original de todos los discursos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Recuerdo cuando era una luci\u00e9rnaga en el callejeo de Santiago, y un amigo poeta de ese entonces me dec\u00eda que encontraba exagerado y hasta rid\u00edculo cuando los fil\u00f3sofos intentaban hablar del poema. Parec\u00eda que ah\u00ed encontraban el comod\u00edn que los recuperaba de todo su enredado e intelectual palabreo. Como en H\u00f6lderlin o en Baudelaire encontraban una salvaci\u00f3n apenas en una frase. C\u00f3mo despu\u00e9s not\u00e1bamos que esos poetas que hab\u00edan sido parasitados por la filosof\u00eda. Nos generaban risa esas salidas, sobre todo por lo que significaba el trabajo po\u00e9tico: ante todo ir m\u00e1s ac\u00e1 de las cosas, a veces estar en lo ordinario, equivocarse, llevar contigo la dificultad de aterrizar la palabra donde parece imposible.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Pero esta vez el tacto del tema es distinto: quiz\u00e1s Georges escriba poes\u00eda a escondidas porque se le nota. Hay que decir que Didi-Huberman, en todo caso, no es el arquetipo del fil\u00f3sofo erudito y a\u00f1ejo. Se le considera ante todo un ensayista. Sus vueltas por la teor\u00eda est\u00e9tica, el psicoan\u00e1lisis o el cine, dan cuenta de una versatilidad envidiable. Hasta ahora, habiendo le\u00eddo solo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La invenci\u00f3n de la histeria <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(1982) o <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Supervivencia de las luci\u00e9rnagas <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(2009), ya me habla de una escritura que mezcla referencias de distintas \u00e9pocas, al modo de Aby Warburg o Walter Benjamin. Solo si nos detenemos en el texto de las luci\u00e9rnagas (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">lucioles <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">en franc\u00e9s), podemos seguir la pista del proyecto editorial Luciole (2022) que nace entre Valdivia y Santiago, y que ahora decide editar a Didi-Huberman en su segunda publicaci\u00f3n hasta el momento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Las <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">lucciole<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (ahora en italiano) ser\u00edan, en la lengua de Pasolini, aquellos \u201cseres luminiscentes, danzantes, err\u00e1ticos, inaprehensibles, resistentes\u201d, ante todo, sobrevivientes. Es el resplandor que se mantiene pese a todo. Esa luz menor o marginal, me parece, concierne a la danza vibrante de la poes\u00eda. Con esa misma \u00e9tica esta <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">plaquette<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> asume el cuidado y el impulso colaborativo: las im\u00e1genes de Jorge Polanco, la traducci\u00f3n de Juan Tapia, o incluso, el uso de la imagen de una bailarina facilitada por el Archivo Personal Mauricio Amster para la portada. Por eso es un acierto editar este peque\u00f1o ensayo que abarca siete puntos como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">piedras dispersas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> acerca de eso que llamamos poes\u00eda. Acaso la poes\u00eda es la luci\u00e9rnaga por excelencia: peque\u00f1as luces que juntas inventan una constelaci\u00f3n en medio de la oscuridad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Didi-Huberman quiere contarnos acerca de ese deslumbrante tacto que nos da la poes\u00eda. Como algo que se da a conocer, como un don nacido de una herida compartida. Estos siete dones ser\u00edan <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">el poema como don de pensamientos-frases, como don de apariciones-proximidades, como don de palabras-videncias, como don de memorias-deseos, como don de saberes sensibles, como don de gestos-dolencias y como don de revueltas-dulzuras<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Aquel don que hace referencia es del esplendor impersonal y desatado, como si el poema nos permitiera transformar algo propio en algo que existe m\u00e1s all\u00e1 de nuestras escenas personales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Si en el famoso <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ensayo sobre el don<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1925) del antrop\u00f3logo Mauss se hablaba del regalo como la condici\u00f3n b\u00e1sica de intercambio institucional en las sociedades arcaicas, este tipo de tacto que da la poes\u00eda es de un car\u00e1cter que rompe toda obligaci\u00f3n. Estos dones que describe Didi-Huberman son condiciones que se abren a un horizonte de imaginaci\u00f3n capaz de captar \u201clas relaciones \u00edntimas y secretas de las cosas\u201d (p. 21). Un don que nos puede hacer ver cosas que antes no ve\u00edamos. De hacer aparecer aquello que de otro modo no podr\u00edamos recordar. Curiosamente, este tipo de don est\u00e1 m\u00e1s cercano al pensamiento m\u00e1gico, en el sentido de que la poes\u00eda nos har\u00eda sentir un espacio que est\u00e1 fuera del consenso.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Me detengo en dos momentos de este maravilloso recorrido por los dones: con las videncias y las memorias. En mi experiencia, el trabajo po\u00e9tico ocupa como material b\u00e1sico la palabra compartida. La moneda de intercambio que usamos todos los d\u00edas, como dir\u00eda Paul Val\u00e9ry. \u00bfC\u00f3mo salirse de aquella costumbre constituida? \u00bfC\u00f3mo aspirar a otro tipo de lengua dentro de la misma lengua? Visto as\u00ed, salir a flote parece un milagro. Pero quiz\u00e1s algo del regalo est\u00e9 cercano al \u00e1mbito del milagro. Cuando un poema te toca es con ese deslumbrante consentimiento que reconoce el interior. Lo impresionante es que esto puede ocurrir con las mismas palabras que anteriormente estaban vac\u00edas y desprovistas de sentido. Las palabras ciegas, como dice Didi-Huberman, pueden volverse videntes. Entramos a la zona oscura cargando nuestras l\u00e1mparas como ermita\u00f1as luci\u00e9rnagas que van encontr\u00e1ndose en su montaje lleno de danza y erotismo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Entonces nos damos cuenta que la memoria se aloja ah\u00ed donde antes no pod\u00edamos verla. No nos antecede ni precede como cre\u00edamos, sino que todav\u00eda lat\u00eda a la espera de nuestra visi\u00f3n hecha de palabras. Creo que en ese destello hay una naciente sublevaci\u00f3n al orden de las palabras vac\u00edas e instrumentales. Estas <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sublevaciones po\u00e9ticas <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">de Didi-Huberman, podr\u00edan ser perfectamente la gu\u00eda de trabajo de cualquier taller de poes\u00eda. Tiene el tacto tan excepcional de un pensador que se acerca, tanteando, sin buscar los \u00faltimos juicios. La conciencia de alguien que ha le\u00eddo para compartir generosamente sus observaciones y l\u00edmites, ponerlos a disposici\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por <strong>Drago Yurac<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sobre:<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-5171\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Captura-de-Pantalla-2024-04-05-a-las-15.28.48-654x1024.png\" alt=\"\" width=\"384\" height=\"601\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Captura-de-Pantalla-2024-04-05-a-las-15.28.48-654x1024.png 654w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Captura-de-Pantalla-2024-04-05-a-las-15.28.48-192x300.png 192w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Captura-de-Pantalla-2024-04-05-a-las-15.28.48.png 704w\" sizes=\"auto, (max-width: 384px) 100vw, 384px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sublevaciones po\u00e9ticas<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Georges Didi-Huberman. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Traducci\u00f3n de Juan Tapia Araya.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">2023<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Luciole Ediciones\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">40pp<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sobre Sublevaciones po\u00e9ticas de Georges Didi-Huberman (Luciole Ediciones, 2023) &nbsp; La nada es por antonomasia el ejercicio de entonaci\u00f3n de los mudos y toda certeza se estrella contra el cielo. 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